InicioInfoLa redención de Judas, el Iscariote

La redención de Judas, el Iscariote

Info11/18/2008

Buenas, taringueros. Acá les dejo dos visiones poco difundidas de cómo interpretar las supuestos hechos ocurridos en torno a la traición de Judas Iscariote a Jesucristo, y una pequeña explicación de la etimología del nombre de este tan peculiar personaje de la Historia. La primera, del dominicano Juan Bosch, y la segunda de nuestro Jorge Luis Borges.
Me anduve paseando por T! buscando si no era repost lo que estaba por postear y me encontré con este excelente post del amigo Udyat, que recomiendo altamente visitar:



...y al final pongo el video de National Geographic sobre el Evangelio de Judas, porque se cayó el del post del amigo Udyat. Bueno, sin más preámbulos....
Judas Iscariote


En el nombre de Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a Jesus, el epíteto "Iscariote" es interpretado por la mayoría de los eruditos como una transformación helenizante de sicario. El sufijo "-ote" denota membresía o pertenencia a - en este caso a los sicarios. Este significado se pierde cuando los Evangelios son traducidos a hebreo moderno: Judas es traducido como "Ish-Kerayot", convirtiéndolo en un hombre de los suburbios de la ciudad. Robert Eisenman presenta la visión general de historiadores seculares (Eisenman pag. 179) al identificarlo en cambio como "Judas el Sicario". La mayoría de las consonantes y vocales coinciden con Flavio, Sicarioi/Sicariōn; en el Nuevo Testamento Iscariote. (Eisenman 1997 pp 179 etc)



La visión de Juan Bosch



Bosch: ¿por qué Judas Iscariote?
NÉSTOR MEDRANO


El Judas que vendió a Cristo por 30 monedas de plata y luego se suicidó, ahorcándose por el dolor y los golpes de conciencia, es un motivo de controversia, que surge y resurge, y que al mismo tiempo pocos autores se atreven a referir, sobre todo en países que como República Dominicana, poseen una profunda vehemencia cristiana.
¿Fue Judas un traidor o un sujeto del plan de Dios, manejado y destinado- o ambas cosas a la vez-, con un plan preconcebido? Si el plan de Yahvé estaba concebido para que Jesús el Unigénito, el Hijo del Hombre, viviera y padeciera el más cruento de los sufrimientos, incluso la vejación, la humillación y la muerte física, ¿no formaba parte Judas Iscariote de ese plan superior que lo hizo seguir un guión ya escrito? Esa controversia, mítica o histórica, está latente, e incluso se mantiene viva entre doctrinarios y entendidos en la materia, que han visto en el comportamiento del discípulo una simbología de la avaricia, la ambición y el materialismo, elementos distorsionantes de las enseñanzas secretas llevadas a cabo por el Mesías, que buscaban otros valores como la salvación del alma.
Esa temática fue abordada por Juan Bosch, lo que permite una cosmovisión del temple intelectual de quien enfrentó a los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, esgrimiendo una visual realista de la conducta de aquel “satanizado” discípulo de Jesús.
En su libro Judas el Calumniado, Juan Bosch explica que luego de dos mil años el Iscariote ha sido víctima del escarnio, sin el derecho a la defensa, debido a que nunca antes de su muerte pudo explicar sus motivos.
¿A qué se enfrentó Bosch al escribir sobre Judas? ¿Qué pensaron sus enemigos políticos, los sectores eclesiásticos que lo adversaron y sus detractores más encarnizados al darse a la tarea de revivir a un personaje odiado por haber aceptado dinero para entregar a Jesús, el hombre ejemplo del más grande amor hacia la humanidad?
Con sus antecedentes, su trajinar político y sus creencias no comprendidas, es claro que muchos acentuaron sus disquisiciones y sus perfidias. El otro ángulo es la honestidad del escritor fiel a sus ideas, que escribe porque es libre de hacerlo y porque la autocensura no es una opción para el literato legítimo.
“Judas no escribió, no adujo palabra en su defensa; y durante dos mil años no ha habido fuente directa en qué abrevar para justificar una revisión, del juicio que le ha condenado como arquetipo de traidor”, escribió Bosch.
¿Qué ganancia obtiene Juan Bosch al convertirse en abogado de la defensa del Judas y postular, con datos rigurosamente bien documentados, a favor de ese ser despreciable que obró indignamente contra quien había nacido de vientre de mujer pero que era el hijo del hacedor del universo? Es la osadía de rebatir criterios desde un ámbito literario-conceptual, que como los más grandes de todos los tiempos siembran en la controversia valores imperecederos del pensamiento. Para Bosch existía el método de la contradicción de la Historia, con la misma revisión de la Historia. Los acontecimientos fluyen como corrientes de río, por el cauce que quien maneja la Historia, su historia, dispone. Se descubre aquí la sabiduría de Bosch para escoger los escenarios. Podía plantear la novela para limpiar de algún modo- y las vías de la ficción permiten mil posibilidades-, esa vida que él supone enterrada por los oprobios del prejuicio. Pero Bosch escogió la vía del ensayo, de la enumeración de los hechos y al mismo tiempo de la enunciación dialéctica de la Historia. Del caso de Judas Iscariote, el autor hizo una trasposición ejemplarizante de otro caso de traición en la Historia: León Trotsky, de quien se decía traicionó los ideales de la Revolución Rusa, pero, quien al decir de Bosch, vivió lo bastante para defenderse y escribió explicando su conducta.
“Si los sucesores de Stalin en el mundo de la Revolución Rusa, sostienen ese punto de vista, dentro de un siglo, suponiendo que el comunismo llegue a gobernar en toda la tierra, no habrá ser vivo capaz de imaginarse, siquiera, cuál fue la verdadera actuación de León Trotsky”, matiza Bosch en sus interpretaciones sobre lo acontecido con Judas Iscariote.
El literato dominicano ha explicado que desde que ocurre el apresamiento de Jesús en el Huerto de los Olivos, Judas desaparece de entre los discípulos. Bosch, como intelectual de ideas firmes y haciendo galas de objetividad, fue explícito al decir que Judas Iscariote, el Calumniado, como libro no tenía el interés de defender al ahorcado y sin embargo, abunda planteando que el estudio de los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, además del Libro de los Hechos de los Apóstoles, que al consignar del autor son los documentos en los que basa sus argumentos la Iglesia Católica, “arroja resultados sorprendentes en cuanto a la conducta de Judas Iscariote”.
Bosch argumenta que los cinco libros analizados por él, fríamente, sin voluntad previa de hallar al discípulo referido culpable o inocente, lo llevan a conclusiones inesperadas: “Judas no traicionó a Jesús, no le vendió, no le besó, no cobró su infamia y por último no se ahorcó”. Ese juicio temerario del escritor de cuentos enfrenta desde su esencia y origen, planteamientos aceptados como verdad universal del mundo cristiano. Juicio puntilloso, incluso para los más fanáticos, que se vuelve más agrio cuando se pregunta: ¿por qué pues, la acusación? Bosch atribuye a la acusación de traición un matiz de contenido político “usado instintivamente por todos aquellos que se lanzan a la conquista del poder, ya sea en una sociedad o en una organización”.
El autor establece que la primera acusación contra Judas la hace Simón Pedro y que la supuesta traición fue inventada por los celos enllamados que despertó la designación del único hombre de los 12 que no era galileo: ocupó la tesorería del grupo y aunque asume que sería aventurado pensar que Judas quería encabezar la agrupación, se pregunta: “¿Pero quién asegura que sus compañeros no le atribuyen esas ambiciones?”.
Es mejor poner a Bosch a decir, por qué Judas Iscariote:
“Muerto Jesús, la organización de la Iglesia era un hecho político que no podía escapar a una ley universal en el fenómeno político. A la hora de ocupar el primer puesto-vale decir, el poder- en la congregación no podía presentarse a Caifás como el enemigo que debía odiarse, puesto que ese odio se fijaría en un objeto externo a la organización misma, y era además un sentimiento que atemorizaba, no unía, disgregaba; eso explica que la primera acusación fuera la de Simón Pedro”.(Santiago de Chile, 1954, págs. 235,238 y 241).
La visión de Bosch sobrepasa en este trabajo, que primero se publicó en tres artículos en la revista semanal Bohemia de la Habana, cualquier otro intento por ofrecer una panorámica sobre Judas Iscariote y el abordaje temático del conflicto. Juan Bosch se muestra como un intelectual sin prejuicios, que lejos de confrontar a la Iglesia como muchos pudieron creer y lejos de expresar una ideología procomunista y atea, en ese trabajo sustenta una tesis, que en la distancia y revisado sin apasionamientos, se trata de un análisis político.
El discipulado de Jesús era una organización aglutinante que Bosch vio como un elemento de de disputa interna, una vez desaparecido el Mesías. ¿Pecó sólo Judas Iscariote? ¿Acaso no fue elemento de desconfianza la negativa de Pedro cuando en el pueblo le imputaron ser de los hombres del Rabí? Jesús hizo el vaticinio en la misma mesa de la Santa Cena, en la cual anunció que sería denunciado. Como se apunta en el Libro de San Mateo, versículo 69 de la versión El Nuevo Testamento- Reina- Valera 1960, Pedro estaba sentado en el patio; y se le acercó una criada diciendo: tú también estabas con Jesús el galileo, más él negó delante de todos diciendo: “No sé lo que dices. Saliendo él a la puerta le vio otra vez y dijo a los que estaban allí “también éste estaba con Jesús Nazareno”, pero él dijo esta vez con juramento: no conozco al hombre. Un poco después, acercándose los que allí estaban, dijeron a Pedro: verdaderamente también tú eras de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre, entonces él comenzó a maldecir y a jurar: no conozco al hombre, y enseguida cantó el gallo. (Versículos 69-al 75).
Si ciertamente Judas “vendió y entregó a Jesús”, Pedro, el más aguerrido defensor del Maestro, lo negó tres veces antes de que el gallo cantara, como lo había profetizado Jesús. ¿Hubo temor al escarnio público? ¿Dolía el dolor? ¿Era malo, indigno y pecador, Pedro? ¿Obedeció a lo trazado en un guión preconcebido? Lo que hubo fue una lucha por la retención del poder y fue tan ardua que incluso, en esencia, Pedro se convirtió “en la roca sobre la cual se erigió la Iglesia”.
Bosch lo planteó de la manera siguiente: “ No hay sino una respuesta, y es que en esa acusación (la de traidor sobre Judas) jugó un papel importante un factor de índole política, usado instintivamente, por todos aquellos que se lanzan a la conquista del poder, ya sea en una sociedad o en una organización. Cualquier idea requiere ser divulgada en sentido positivo y en sentido negativo, si es que ha de ser impuesta”. La interpretación de Bosch sobre la tal acusación de traidor contra Judas- que la hubo según las narraciones bíblicas, estuvo limitada a un asunto de celos: Judas manejaba las finanzas del grupo y posteriormente podía alzarse con el santo y la limosna.
En el versículo 14 del capítulo Judas entrega a Jesús del Nuevo Testamento, edición antes citada de Mateo, dice: “Entonces, uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote fue a los principales sacerdotes y les dijo: qué me queréis dar y os lo entregaré. Y ellos le asignaron treinta piezas de plata y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.
El juicio valorativo de Bosch de que la actitud fue política, recorre un largo trayecto de más de dos mil años sobre una parte de la vida de Jesús de la cual se han tejido especulaciones , señalado cuestionamientos, dudado de algunos pasajes, lo que implica en el ensayista una preocupación intelectual, en la que se hace parte del litigio y ocupa el lugar de la defensa que pocos se han atrevido a insinuar, por lo espinoso del tema.
En definitiva, las apreciaciones de Juan Bosch sobre Judas el Calumniado, abren una parte del pensamiento del escritor, quien con sentido crítico emprendió un camino sin retroceso hacia la búsqueda-interpretativa o no- de la verdad sobre el Iscariote. También, el texto de esta obra permite al lector advertir que, a tantas décadas de haber sido escrito, resume la actualidad de un debate imperecedero sobre la vida de Jesús, el hombre más importante en la Historia de la Humanidad.

FUENTE
(acá pienso poner un link para bajar el libro, pero es más difícil de encontrar que la honestidad de Menem )


La visión de Jorge Luis Borges



Evangelio según San Borges
SONIA LIRA


"Creo en la teología como literatura fantástica", señaló el autor argentino. El escritor argentino se sumergió con 62 años de antelación en los secretos de Judas que hoy anuncia una sociedad científica. El Iscariote ya había sido vindicado en la obra del argentino, cuyo peculiar acercamiento a la religión explica su interés en los evangelios apócrifos así como la elaboración del cuento ‘Tres versiones de Judas’.
En 1944, un escritor que ya se encaminaba a la ceguera total se adelantó a los secretos del Evangelio de Judas revelados ahora por la National Geographic Society. Jorge Luis Borges publicó ese año el cuento ‘Tres versiones de Judas’, donde anuncia que para el apóstol no estaba reservado el papel del eterno traidor.
Ironía borgiana. Un hombre condenado a no ver ganó -a su manera- la carrera al equipo auspiciado por la sociedad científica que recuperó y tradujo un papiro escrito alrededor del siglo III.
Fue la obsesiva y contradictoria relación de Borges con la religión católica lo que hizo posible la hazaña. En su cama de convaleciente, perturbado por la idea de la inmortalidad, fue capaz de imaginar y dar cuerpo narrativo a la complicidad entre Jesús y Judas, recién este año documentada.
Hereje de la Antigüedad
En una de las conversaciones sostenidas entre Ernesto Sábato y Borges, el primero pregunta:
-Pero dígame Borges, si no cree en Dios, ¿por qué escribe tantas historias teológicas?
-Es que creo en la teología como literatura fantástica. Es la perfección del género.
Según testigos del diálogo, el tono del autor de El Aleph era de una irónica solemnidad.
Para Borges hablar de religión nunca fue asunto fútil. Su padre era agnóstico y su madre una católica devota. Para enredar las cosas, su abuela inglesa profesaba la fe anglicana.
El escritor se inició como un católico practicante. Sin embargo, fue durante sus visitas a la Iglesia en compañía de su madre cuando comprendió que "para el argentino, ser católico es más una cuestión social que espiritual. Significa que uno se alinea con la clase, el partido o el grupo social correcto".
Claro que Borges era demasiado complejo para que una desilusión como la descrita perturbara su fe. Su rebelión se debió a razones estrictamente teológicas, al estilo de los herejes de la Antigüedad: nunca pudo creer en la Trinidad.
Borges, el heresiarca... Tras la muerte de su madre a los 99 años, continuó entrando todas las madrugadas a la habitación ahora vacía para rociar agua bendita y rezar el Padrenuestro, como ella se lo pidió. "¿Por qué no? La inmortalidad no es más extraña ni increíble que la muerte", respondía para explicar su ritual.
¿Agnóstico, Panteísta, Gnóstico?
De lo que sí hay pruebas es de que fue un apasionado de los Evangelios Apócrifos, es decir, de aquellos que, atribuyéndose a autores sagrados, quedaron fuera del canon de la Iglesia.
En 1984 una editorial le propuso seleccionar y prologar cien libros "imprescindibles" en una colección conocida como la Biblioteca Personal de Borges. Ya cerca de su muerte -que llegaría dos años después no dudó en elegir los evangelios prohibidos y ponerlos a la par de clásicos como Kafka, Dostoievski y Wilde.
Según el escritor, estas escrituras no contradicen las oficiales, sino que se trataría sólo de extrañas variaciones de la biografía de Jesús. Por ejemplo, que a la edad de cinco años el hijo de María modeló gorriones de arcilla que hizo volar y cantar. También le atribuyen algunos crueles milagros, esperables de un niño iluminado que aún no madura.
Borges conoció aquellos relatos ocultos que le permitían regresar mágicamente a los primeros siglos de la era cristiana, "cuando la religión era una pasión". Conoció también el Tratado contra la Herejía, escrito por el obispo Irineo de Lyon, en el año 180,donde existe una referencia al Evangelio de Judas. Irineo llama ’cainitas’, o descendientes de Caín, a los seguidores de la secta gnóstica que habría vindicado la figura del Iscariote en los albores del cristianismo.
La literatura de Borges, entonces, fue más allá que los gnósticos. En 1939, durante una calurosa Nochebuena, el autor sufrió un grave accidente que le provocó septicemia y el empeoramiento de sus males oftalmológicos. Se debatió 15 días entre la vida y la muerte. Y algo cambió en él cuando se enteró de que estuvo a punto de morir. Convaleciente, escribió parte importante de los cuentos que aparecen publicados en sus libros Artificios y Ficciones (1944), entre ellos, Tres versiones de Judas. La idea de ser uno con el resto de los hombres lo persigue. Las figuras del traidor y del héroe lo mantienen insomne. Cualquier hombre es todos los hombres. Judas puede ser Jesús, reflexiona.
El Último Padrenuestro
Niels Runeberg es un teólogo que en 1904 publica Kristus och Judas acompañado del epígrafe: "No una cosa, todas las cosas que se atribuyen a Judas Iscariote son falsas (De Quincey, 1857)". Más adelante escribe otro texto con una conclusión perturbadora:
"Dios totalmente se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas".
Atormentado por su descubrimiento, el teólogo camina sin rumbo para morir de la rotura de un aneurisma, el 1 de marzo de 1912.
Por supuesto, ni la historia ni el teólogo son reales. Runeberg sólo fue el personaje que Borges inventó para su cuento Tres versiones de Judas. El escritor necesitó dar vida a Runeberg para anunciar algo que no podía decir un escéptico que creía que la Teología no era más que la perfección de la Literatura Fantástica, y Dios, su mejor invención.
Sin embargo, antes de morir Jorge Luis Borges rezó con fervor el Padrenuestro.
Santo Negocio
El hallazgo del documento bautizado como Evangelio de Judas no sólo es materia de debate espiritual. El Instituto Arqueológico de Estados Unidos denunció que se estaba frente a un objeto saqueado que, antes de la intervención de la National Geographic Society, estuvo en manos de personas más interesadas en sacar provecho comercial que en preservarlo. En cualquier caso, la sociedad científica deberá ahora reponer la nada despreciable suma invertida en el proyecto de restauración y traducción del manuscrito hallado en Egipto (los cálculos más conservadores hablan de US$ 3 millones): en Internet se puede comprar ‘The Gospel of Judas’, best seller del New York Times. También está en venta el DVD y, en mayo, la portada de la revista estará dedicada al descubrimiento del papiro.

23 de abril de 2006

LEER "TRES VERSIONES DE JUDAS"


National Geographic: El Evangelio de Judas





Otros Posts:



Datos archivados del Taringa! original
10puntos
334visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

No hay comentarios nuevos todavía

Autor del Post

i
iscariote🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts21
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.