Veamos qué resulta de estas dos opciones:
Amigos:
Terminamos siendo 14, en un departamento alquilado de 1 ambiente y medio, que queda a 57 cuadras y media de la playa y en donde las colchonetas se van amontonando de manera inescrupulosa, como así también las discusiones:
¿Quién fue el desubicado que defeco como una paloma con sobrepeso y dejó casi casi una pintura de Dalí en el inodoro?
¿Quién se comió la bola de fraile con dulce de leche que YO compré ayer y que YO me había guardado para hoy?
¿Quiénes son los otros 10 pibes que vinieron, cuando en un principio íbamos a ser sólo 4?
Siempre hay un inadaptado que no fuma, y empieza: Ehh.. che paren de fumar... que me da alergia. O cuándo no el típico comentario: "che, paren que parece Londres esto" como si el alguna vez hubiera salido del radio bonaerense.
O está también el otro que a cada rato comenta: ¿Vieron las chicas que hay en la playa, vieron las chicas que hay en la playa, vieron las chicas que hay en la playa? Se trata del típico destartalado mental que no piensa en otra cosa más que en las chicas y en molestar a las 7 de la mañana, profiriendo alaridos y comentarios desubicados etc, etc, etc"
No disfrutamos de la playa porque vamos cuando ya es de noche, no descansamos bien, porque salimos a cualquier hora y generalmente volvemos en borrachos... entonces... ¿que clase de descanso es ese?
Y lo que es peor, al ser tantos, las chicas nos huyen porque nos confunden con la barra brava de Aldosivi, por lo que terminamos nuestras vacaciones con el nivel lácteo cuatripiclado.
Conclusión: Pensamos... debería haber venido con mi novia...
Novia:
Viene todo bárbaro, porque sabemos que al menos, vamos a formicar. Ella está bastante bien y hace rato que queremos tener unos días libres para pasarlos juntos y hacer todas las cosas que dicen las canciones de Calle 13. Claro que jamás tuvimos en cuenta que:
a) Cómo puede ser que no halle la forma de pegarle a una mísera pelotita de tenis, cuando sólo hace falta hacer la ecuación: pelotita - movimiento - golpe con la paleta - dirección. No pedimos que sea Kournikova, pero ya a los 10 minutos estamos un poco hartos de pedirle perdón a los veraneantes contiguos, por las reiteradas veces que debemos ir a buscar la bola dentro de la heladerita con las gaseosas y sánguches de milanesa.
b) Al segundo día se incineró viva, porque "quiero estar bien tostada" y no nos podemos acercar a ella más de 1 metro por temor que empiece a gritar como una energúmena. Al carajo con las perspectivas de sexo, al menos por los primeros días.
c) Vamos a comer a la noche y tenemos que hacer cola (dos horitas nomás), porque ella quiere ir ahí, justo ahí donde hay doscientas personas anotadas.. Para qué, para que cuando entramos y ella mira el menú diga...
- Ay... no me gusta nada...
- Dale, amor.. pedí algo.. hicimos dos horas de cola...
- Es que no pensé que fuera así el restaurant... No, no me gusta nada (casi moqueando)
- Carajo, bueh... vamos.
Esa noche terminamos comiendo pizza y ya empezamos a arrepentirnos de haber venido con ella.
d) Los días subsiguientes en la playa vemos a los demás muchachos que pasan con los amigos, y van arreglando encuentros para la noche con las mejores minas.... Cómo lo deben estar disfrutando estos flacos....!!!! Ta que lo parió y encima ESTA, que viene ahora conque "le vino"... nada de sexo... nada de nada. Volveremos entonces, con el nivel lácteo cuatriplicado.
Conclusión: Pensamos... debería haber venido con los pibes...

