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La verdad de Mengele "El ángel de la muerte"

Info3/7/2017
Aparte de Adolf Hitler, Josef Mengele debe ser la otra figura de la Alemania nacionalsocialista blanco de una demonización total, que además tuvo como característica que la misma se realizó mientras él estaba vivo.

“Los niños del Brasil”, una película de 1978, basada a partir de la novela del judío Ira Levin, escrita en 1976, retrata un Josef Mengele que es una burda caricatura difamatoria del personaje real.

La película nos muestra un perverso Mengele, encarnado en Gregory Peck que vive en un retiro oscuro en América del Sur y que es el jefe implacable de una vasta y bien financiada (y totalmente ficticia) red criminal de conspiración para dominar el mundo.

Para enfatizar el carácter siniestro y sádico del Doctor, el "cazador de nazis", interpretado por Laurence Olivier cita como presunto hecho histórico que:
"...mató a 2 millones y medio de personas, hizo pruebas con los niños, judíos y no judíos, utilizando gemelos en su mayoría, inyectando colorantes azules en sus ojos para hacerlos aceptablemente arios (N. de R.: pensar que todo se hubiera solucionado con lentillas de contacto), amputando miembros y extirpando órganos de a miles y – N. de R.: por supuesto - operando sin anestesia ...".

El espectador promedio de la película, no va preguntarse si hay incluso una pizca de evidencia física para tal acusación en su contra. Verdaderamente no la hay. Asumirá que si está siendo citado como hecho histórico, incluso como base para una historia ficticia en gran medida, es probable que sea cierto.

Mientras tanto, el auténtico Josef Mengele vivía tratando de evitar llamar la atención, habiendo tenido que trasladarse de Alemania a Argentina, luego a Paraguay y finalmente a Brasil. Debió dejar de usar su nombre real, e incluso debió renunciar al ejercicio de la medicina, teniendo en cuenta que la universidad que emitió su MD y Ph .D. los revocaron en 1964. De esta manera debió vivir casi en la pobreza trabajando como peón.

Entonces, nos debemos preguntar: ¿quién es el perseguidor y quién es el perseguido en este escenario? Para responder a esta pregunta vamos a examinar lo que se conoce acerca de la vida del Dr. Joseph Mengele.

ANTECEDENTES Y CARÁCTER

Josef Mengele (1911-1979) fue el segundo de tres hermanos. Su padre construyó la mayor empresa de fabricación de maquinaria agrícola en Alemania, “Karl Mengele & Sons” de Günzburg, Baviera. Tras la muerte de Karl Mengele en 1959 la compañía tenía más de 2000 empleados en todo el mundo.

La familia Mengele era conservadora. Karl Mengele había luchado en la Primera Guerra Mundial y fue en varias ocasiones miembro de la Stahlhelm, el Bund der Frontsoldaten y el Partido Nacionalista Conservador, el DNVP.
Wikipedia en alemán dice:
"Se le describe como conservador, pero no se considera un antisemita".
En 1932 Karl Mengele permitió que sus fábricas estuvieran disponibles para apariciones de campaña de Adolf Hitler, pero esto fue en conformidad con los requisitos del Frente Harzburg, una alianza entre el NSDAP, DNVP y Stahlhelm. Karl Mengele se unió al NSDAP en mayo de 1933, después de que Hitler hubiera llegado al poder.

Josef Mengele en 1924 se unió a un grupo juvenil pangermanista, “der Grossdeutsche Jugendbund”, y en el período 1927-1930 fue Ältestenführer del capítulo Günzburg. El GDJ no era nacionalsocialista, pero se denominaba "conservador revolucionario".

El sustrato familiar y la crianza del Dr. Josef Mengele se considera, pues que no era nacionalsocialista, sino conservador y católico, con inclinaciones políticas hacia el Deutschnationale Volkspartei más que al NSDAP.

Esto es una diferencia clara con el "Mengele" retratado en “Los niños del Brasi”, que se supone que fue uno de los primeros seguidores de Adolf Hitler.



Es cierto que en 1937 Josef Mengele era un asistente del famoso antropólogo físico Otmar von Verschuer en el Instituto Kaiser Wilhelm (que ahora se llama el Instituto Max Planck), pero no había nada de mala reputación sobre la antropología basada en la raza en ese momento. Sólo la propaganda de la Segunda Guerra Mundial y los ecos de la misma, han hecho que sea vista hoy de forma negativa. La perfecta respetabilidad de este tipo de trabajo en ese momento se hace evidente en el hecho (ampliamente difundido por el autor judío Edwin Black) que recibió fondos de la Fundación Rockefeller.

Cuando llegó la guerra y su país lo necesitaba, Josef Mengele se ofreció para la Waffen-SS y sirvió como oficial médico de la SS Panzer-División "Viking".

Robert Jay Lifton, un psiquiatra judío que escribió el libro “Los médicos nazis”, observó sobre Mengele que "no había signos evidentes de comportamiento aberrante antes de Auschwitz". (NY Times Magazine, el 21 de julio de 1985)

Después de haber sido herido en el Frente del Este Mengele fue reasignado desde mayo 1943 hasta enero 1945 como médico del campo de Auschwitz, donde los médicos judíos trabajaron bajo su supervisión. Es en este contexto que surgen las acusaciones monstruosas que se han hecho contra Mengele.

Robert Jay Lifton admite que no hay coherencia entre el Josef Mengele que se conoce fuera de Auschwitz y el monstruo en que se alega que se convirtió dentro del campo de concentración. Más aún, Lifton está a punto de admitir que la imagen de Mengele brindada por supuestos testigos en Auschwitz es tan terrible que no puede ser real.

“Mengele ha sido durante mucho tiempo el foco de lo que podría llamarse un culto de la personalidad demoníaca. Se le ha visto como la encarnación del mal absoluto, un médico que se comprometió a sanar que en su lugar, mata. Pero esta demonización lo transformó en algo así como una deidad, una fuerza no humana o incluso sobrehumana, y sirve como una barrera a cualquier explicación de su comportamiento”.

En lugar de admitir que esta demonización podría ser una distorsión, Lifton toma la tesis de la judía Hannah Arendt , al tratar de explicar cómo un hombre (como Eichmann o Mengele), que es fundamentalmente un personaje modesto y superficial y no un monstruo, puede llegar a hacer bajo determinadas circunstancias, cosas monstruosas. Para apoyar esta posición, Lifton plantea la hipótesis de que hubo, en efecto, dos Mengeles:
“Ella está sin duda acertada en su afirmación de que una persona normal es capaz del mal extremo. Pero en el transcurso de cometer actos malvados, una persona ordinaria se convierte en algo diferente. En un proceso que llamo "duplicación", un nuevo ser toma forma que se adapta al entorno de mal, y los malos actos se convierten en parte de ese yo”.
Teniendo en cuenta el imperativo judío de mantener las acusaciones contra Mengele aunque contraríen a toda la evidencia, Lifton inventa la hipótesis de la "duplicación”. Indirectamente Lifton admite de este modo que es poco probable que el Mengele conocido fuera de Auschwitz hizo lo que se supone que el "Mengele" de la literatura del Holocausto dice que hizo.

ACUSACIONES

Mengele


El monstruo de la propaganda holocáustica encarnado por Josef Mengele, paradójicamente fue foco de atención sorprendentemente escaso en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

En 1948, la International Universities Press, una editorial sobre todo de literatura freudiana, publicó un artículo de la ginecóloga judía Gisella Perl sobre un doctor en Auschwitz . Este parece ser, con mucho, la publicación más antigua de cualquier acusación contra Mengele. Con el estreno de la película “Los niños del Brasil”, Perl recibió atención de los medios. En tal oportunidad declaró:
"El Dr. Mengele me dijo que era mi deber informarle acerca de todas las mujeres embarazadas a él. Dijo que irían a otro campo para una mejor nutrición, incluso para obtener leche. Así que las mujeres comenzaron a correr directamente a él, diciéndole, "estoy embarazada". Supe luego que todas ellas fueron llevadas al bloque de investigación para ser utilizados como conejillos de indias, y luego eran arrojadas al crematorio. Decidí que nunca más habría una mujer embarazada".
Por ello se dedicó a Interrumpir los embarazos.
"Lo hacía en la noche, en un piso sucio utilizando sólo las manos también sucias. Cientos de veces he tenido partos prematuros. Nadie sabrá nunca lo que significaba para mí destruir esos bebés, pero si yo no lo hubiera hecho, tanto la madre como el niño habrían sido asesinados cruelmente." (New York Times, entrevistas Nadine Brozan Gisella Perl 16 de noviembre de 1982)

Perl no dice cómo se enteró de que las mujeres embarazadas y sus bebés todos fueron asesinados. El rumor, sin embargo, se ajusta al patrón descrito por Leon Festinger en 1957 en su obra “A Theory of Cognitive Dissonance”. La teoría es que los rumores de hechos horribles secretos son inventados y creídos con entusiasmo, como una forma de explicar por qué alguien que uno espera que se hostil, realice ofertas benéficas en su lugar. Según la teoría de Festinger, las historias desagradables sobre Mengele habrían sido causadas por su forma de ser demasiado agradable.

Si Perl está dando una cuenta exacta de sus propias acciones, entonces ella es un monstruo, después de haber utilizado un rumor como una justificación para un enorme número de infanticidios.

L. A. Rollins, en un artículo que se basa en Perl como fuente, escrito para el Journal of Historical Review, señala que el libro de Perl incluye detalles increíbles, como las siguientes:
“Entonces, un día, el Dr. Mengele llegó al hospital y dio una nueva orden. A partir de ahora las mujeres judías podrían tener sus hijos. No iban a ser asesinadas a causa de su embarazo. Los niños, por supuesto, tenían que ser llevados al crematorio por mí, pero se les permitiría a las mujeres a vivir. Estaba exultante.... Tenía 292 mujeres embarazadas en mi sector, cuando el doctor Mengele cambió de opinión. Él volvió con un aspecto violento al hospital, con un látigo en una mano y un revólver en otra. Ordenó que las 292 mujeres fueran cargadas en un solo camión y lanzadas vivas, a las llamas del crematorio”. (Gisella Perl, que era médico en Auschwitz, 1948: pp. 163-164).

"Látigo y revólver en las mano"! Esa es una forma de tratar con los pacientes, y sin duda un enfoque notable para evitar el pánico, lo que tendría que ser una preocupación para cualquiera que trabaje en un campo de concentración.

Rollins comenta:

“Estoy seguro de que tirar 292 mujeres, con vida “a las llamas del crematorio" debería ser mucho más fácil de decir que de hacer. Y Gisella Perl no nos dice en ningún momento que haya visto realizar esta improbable acción”.

También parece que Gisella Perl no puede decidirse si la supuesta matanza de mujeres judías embarazadas fue pública o secreta. En la entrevista para el New York Times en la década de 1980 fue un secreto que ella descubrió, mientras que el "Mengele" en su libro no hizo ningún intento de evitar ocultar esta acción aterradora.

Las acusaciones de Perl no parecen haber tenido mucha influencia cuando su libro apareció por primera vez en 1948. Era el comienzo de la Guerra Fría, por lo que los esfuerzos para perpetuar la propaganda anti-alemana en este momento estaban fuera de sintonía con el estado de ánimo que prevalecía en los Estados Unidos.

Mengele no era buscado inicialmente como un criminal de guerra. La primera vez que el nombre de Mengele apareció en el New York Times fue del 19 junio de 1960, durante la presentación del juicio de Adolf Eichmann.

angel de la muerte


Fue también en 1960 que Miklos Nyiszli, un judío prisionero en Auschwitz que afirmó ser asistente de Mengele, en sus “Memorias de Auschwitz” aportó muchos detalles acerca de Mengele. Pero incluso hoy en día los principales historiadores admiten que el libro de Nyiszli carece de credibilidad, sobre todo porque su descripción física del Krema II, en el que afirmaba que él había tenido una oficina, era significativamente inexacta.

El 3 de julio 1960 un juez argentino ordenó el arresto de Mengele, a raíz de una solicitud de extradición a Alemania Occidental, pero Mengele ya había abandonado Argentina. En este período Mengele estaba siendo acusado, además de decidir quiénes serían gaseados (en un campamento donde se sabe ahora que no hubo cámaras de gas), de la administración de inyecciones letales de gasolina, fenol y aire como supuestos experimentos.

Wikipedia en alemán dice:

“Mengele entró por primera vez en el enfoque de fiscales penales a principios de 1960 en el curso de los testimonios de los juicios de Auschwitz (en Frankfurt). Anteriormente ya había vivido bajo su propio nombre por varios años en la Argentina sin ser molestado”.
El primer impulsor de esos ensayos sobre Auschwitz fue el fiscal general de Hesse, el judío Fritz Bauer.

Con posterioridad, el interés por Mengele se calmó nuevamente, y no se reiteró hasta mediados de la década de 1970, en el período posterior a la renuncia de Richard Nixon, cuando triunfó la revolución cultural judía en los Estados Unidos. El nuevo esfuerzo para demonizar a Mengele comenzó con la novela William Goldman “Marathon Man” en 1974, con un villano que se suponía que se asemejaba vagamente Mengele. Esta novela fue luego llevada al cine y a la misma le siguió “Los niños del Brasil”, de Ira Levin, que escandalosamente usa el nombre de Mengele.

Hay indicios de una tendencia desde mediados de la década de 1970 hasta 1985, a exagerar la importancia del Dr. Mengele dentro de la estructura de la Alemania Nacionalsocialista, con el agregado de esa característica demoníaca extraordinaria con la que se adorna la figura de Mengele a través de novelas y películas, llegando si se mira desde un punto de vista objetivo a una descripción totalmente absurda de los hechos.

Jack Anderson en su columna del 20 de diciembre de 1977 hace referencia al apodo para Mengele como el "Ángel de la muerte" estando registrado en el diario de una joven que ha sido atribuido a Ana Frank.

El columnista de The New York Times Ralph Blumenthal escribió en 1985 que Mengele fue incriminado con atrocidades médicas como parte de torturas para obtener confesiones forzadas, atribuidas a Rudolf Hoess en 1947 mientras estaba en custodia de comunistas polacos. ( R. Blumenthal, The New York Times, 13 de Mayo 1985 ).

Tanto en el caso del Diario de Ana Frank, como en el de las confesiones de Hoess, la autenticidad y confiabilidad de ambos documentos nos libera de todo comentario.

Todo el tema de Josef Mengele se ha impregnado de la imprudencia y la exageración.

nazis


En “Los niños del Brasil” , en 1978 se había retratado a Mengele, como todavía viviendo en Paraguay con un estilo de vida extraordinariamente opulento. En noviembre de 1984 la congresista Elizabeth Holtzman viajó a Paraguay con un séquito donde estaba incluido el futuro asesor general del Congreso Judío Mundial, Menachem Rosensaft , en busca de Josef Mengele. El gobierno de Paraguay informó a estos judíos que Mengele había llegado a Paraguay en 1959, pero que ya no estaba en el país. ( New York Times, 23 de Noviembre 1984 )

En realidad Josef Mengele terminó su vida en circunstancias humildes, y habría muerto en 1979, cuando sufrió un derrame cerebral y se ahogó mientras nadaba en la playa.

Tanto alboroto por un hombre que había estado muerto desde hacía varios años dejó a algunas personas como soberanamente estúpidas. Ralph Blumenthal escribió en el New York Times en 1985:
“El interés mundial en el caso Mengele ha producido una avalancha de información errónea y desinformación deliberada que posiblemente ha nublado la búsqueda con avistamientos falsos y fotografías, incluyendo, aparentemente, las imágenes de amplia circulación que se han visto en carteles”. ( R. Blumenthal, The New York Times, 13 de Mayo de 1985)
Entre los ejemplos de informaciones totalmente ridículas, aparece en primer lugar el “cazador de nazis” Simon Wiesenthal quien en 1982, dijo “que se está acercando a Josef Mengele”, y que “esperaba capturarlo dentro de varias semanas”. Afirmó que Mengele estaba en un país de América Central, pero no identificó cual. (AP 21 de de enero de 1982)

Obviamente estaba totalmente equivocado, y esto no fue un caso aislado. El personaje que representa Wiesenthal ("Esdras Lieberman", interpretado por Laurence Olivier) en “Los niños del Brasil” se dice que es un chapucero que, en el caso de Mengele, finalmente, pasa a hacer las cosas bien. Pero Wiesenthal no hace las cosas bien. El obituario de Ralph Blumenthal de Wiesenthal en el New York Times sugiere que Wiesenthal no era sólo un chapucero, sino un estafador:
“Con los años, el Sr. Wiesenthal ha difundido una serie de "avistamientos" detallados y espurios de Mengele en Paraguay, Egipto, España y en una pequeña isla griega, Citnos. Benjamin Varon, ex embajador de Israel en Paraguay, sugirió públicamente que el señor Wiesenthal podría haber “embellecido” los datos con el fin de convencer a donantes que le aportaban dinero para sus tareas. Sus comentarios, en una revista judía, en 1983, provocaron un reproche de los partidarios del señor Wiesenthal, que lo acusaron de "profanar" la “misión sagrada” del señor Wiesenthal". ( NY Times, 21 de septiembre de 1993, Ralph Blumenthal, esquela de Simon Wiesenthal).

holocuento


La revelación de la realidad sobre Josef Mengele creó uno de esos momentos en los que era imposible no admitir que el "Holocausto" incluye como mínimo algunas exageraciones, cuando no mentiras absolutas.

El 2 de julio de 1985 Jeffrey Hart , un periodista que también es un historiador profesional, entró en el modo de control de daños. Hart reconoció que la afirmación de que un médico capacitado había tratado de convertir ojos marrones en azules mediante la inyección de un colorante en ellos era poco probable, pero que no quería llamar a la gente que había estado diciendo esto mentirosos:
“Como un historiador profesional, instaría a cierta cautela acerca de muchas de las anécdotas que se están habitualmente aceptando como hechos. Pueden ser verdad. Se puede, por ejemplo, haber tratado en "experimentos" de inyectar colorante azul en los ojos de color marrón con el fin de hacerlos más "arios". Mi corazonada histórica es que gran parte de este tipo de cosas es mitología, inventada como una especie de metáfora para expresar el horror casi sobrenatural que provocaba el nombre de Mengele. Mengele fue un monstruo en teoría”.
[...]
“Probablemente es más cómodo pensar en él como un delincuente o como un sadomasoquista ordinario. Como un Richard Speck[1] en uniforme nazi. Dudo acerca de la historia sobre que mató a una mujer aplastando su garganta con su bota. Tiendo a creer que el cuento que cuando le dio a un niño una inyección experimental, le dijo, "No te muevas, mi niño. Vas estar bien". (King Features Syndicate, Jeffrey Hart 2 de julio de 1985)

Así, según Jeffrey Hart, los "testigos" que hacen estas afirmaciones sorprendentes sobre Mengele probablemente están mintiendo, pero de alguna manera también están diciendo la verdad, porque esas historias absurdas, Hart nos quiere hacer creer que son metáforas de algo de verdad esencial acerca de Mengele que podrían no expresarse en palabras. Esta es la lógica de alguien para quien simplemente decir que los testigos mintieron no es una opción. Pero, al mismo tiempo y pese a sí mismo, está admitiendo que lo más probable es que mintieran.

En ese contexto, Hart afirma su creencia en la historia-cámara de gas:
“No hay duda de que el médico en Auschwitz señaló a decenas de miles de personas como víctimas de una muerte horrible en las cámaras de gas”.
La peor de las acusaciones contra Mengele no es que llevó a cabo experimentos seudo-médicos absurdos, sino que era el responsable en Auschwitz de señalar a quien se debía gasificar. El número que normalmente se le atribuye es de 300 a 400 mil víctimas.

Pero este es precisamente el reclamo sobre Auschwitz que, desde 1985, ha sido refutado concluyentemente, gracias a Fred Leuchter que ha demostrado que las supuestas cámaras de gas en Auschwitz son estructuralmente inadecuadas para tal fin; gracias a Walter Lüftl el ex presidente de la Cámara Austríaca de Ingenieros, cuyo Informe señala que las propiedades del Zyklon-B como un fumigante lo hacen inadecuado para su uso como se describe en los llamados relatos de los testigos; y gracias a Germar Rudolf , que ha comprobado las cantidades de cianuro de residuos en las putativas cámaras de gas. Por encima de todo, gracias al profesor Robert Faurisson , que tuvo la idea de encargar a expertos que examinaran las cámaras de gas, y a Ernst Zündel , que reconoció el mérito de la idea de Faurisson y lo puso en acción.
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