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[/color]La Guerra Franco-Prusiana: semillas de la Gran Guerra [Primera parte.]

Hola Taringuero les traigo, más post del tema que les había prometido, la creación del Imperio Alemán y como esto termina en la Gran Guerra o Primer guerra mundial.
Este Post es una Parte de lo que fue la guerra Franco- Prusiana.

Acá les dejo otros Post donde se da bastante base sobre la conformación del Imperio Alemán.



Una información interesante de una batalla que se dio en la primer guerra mundial.
Entre el Imperio Alemán y el Imperio Británico, por la soberanía de las Malvinas.



Bueno ahora si la guerra Franco- Prusiana.




La guerra Franco Prusiana se llevó a cabo desde el 15 de julio de 1870 hasta el 1 de febrero de 1871. Napoleón I había destrozado los estados alemanes durante las guerras Napoleónicas, ahora, una generación después, los roles se revertirían. Aunque la guerra fue de corta duración, cambió dramáticamente la historia europea. LA rápida y abrumadora victoria de los estados alemanes bajo el liderazgo de Prusia hicieron posible la creación de un Imperio unificado alemán y trajo la caída del Imperio francés bajo el mando de Napoleón III que sería reemplazada por la III República. Los prusianos primero pelearían y destruirían los ejércitos del Emperador Napoleón, luego los recién formados ejércitos de la Tercera República. La guerra también marcó el paso final en la ascensión de Alemania a una posición de poder continental. Como parte del acuerdo, los territorios de Alsacia y Lorena serían tomados por Alemania, que los retendría hasta después de la Gran Guerra.
-Causas de la Guerra-



Otto von Bismarck era el primer ministro de Prusia. Las políticas de Bismarck llevaron a 3 guerras europeas que encaminaron a la unificación de Alemania. Como estudiante universitario, él adquirió una reputación por pelear y era un miembro de Hannovera, un famoso cuerpo de duelos. Más cosmopolita que la mayoría de los Junkers, hablaba fluidamente el inglés. Famoso por su discurso del 29 de septiembre de 1862: “las grandes cuestiones del día no serán decididas por discursos… ése fue el gran error de 1848… será a través de la sangre y el hierro.” Se conviritó en canciller en 1871 y se le conoció como el “canciller de hierro” mientras Alemania consolidaba su economía y política. El joven Kaiser Wilhelm II era demasiado ambicioso para tener a un fuerte líder como Bismarck y le obligó a retirarse. Ningún otro alemán fue capáz de mantener la complicada escena política realizada por Bismarck y Alemania se apresuró a entrar a la Gran Guerra.



Desde 1868 en adelante, Bismarck, canciller de la confederación del norte alemana, se preparó para completar la unificación de estados protestantes del norte y el sur alemán católico a través de una Guerra provocada con Francia. Tal Guerra uniría a los estados rápidamente más que los años ó décadas que de otra manera se llevaría. Los alemanes estaban divididos cultural y políticamente, pero se unieron en su odio a Francia desde la Guerras Napoleónicas, cuando Francia había saqueado los estados alemanes y obligaron a que unos 250,000 alemanes ingresaran al ejército francés. La mayoría de los países habían mantenido milicias de ciudadanos, usualmente separados de las fuerzas regulares, pero los prusianos comenzaron a construir grandes reservas entrenadas que poco a poco se fueron integrando al ejército.




Napoleón III, era sobrino del primer Napoleón y quizá hijo natural suyo. En su juventud tuvo una trayectoria como conspirador liberal, participando en los movimientos revolucionarios italianos de 1831; y desde que, en 1832, heredó la «jefatura» de la dinastía Bonaparte por la muerte del duque de Reichstadt, se dedicó a intentar la conquista del poder protagonizando sendos intentos frustrados de derrocar a Luis Felipe de Orléans, uno en Estrasburgo en 1836 y otro en Boulogne en 1840.

La Revolución de 1848, que instauró en Francia la Segunda República, le permitió regresar al país y participar en la política activa. El restablecimiento del sufragio universal en un país predominantemente campesino le proporcionó un éxito electoral inmediato, beneficiándose de la memoria de su tío y de la asociación del nombre Bonaparte con una época de orden en libertad y de hegemonía continental de Francia.

En 1851 protagonizó un golpe de Estado destinado a perpetuarse en la presidencia en contra de las prescripciones constitucionales, golpe que sancionó después con un plebiscito que ganó abrumadoramente. Había comenzado su estilo de gobierno, consistente en una mezcla de autoritarismo personal y apelación directa al pueblo, eliminando la intermediación de los partidos y del Parlamento. En 1852 completó la configuración de su dictadura promulgando una carta otorgada de corte cesarista, inspirada en la Constitución del año VIII (1799), y restableciendo en su persona la dignidad imperial hereditaria; el que había sido príncipe presidente pasaba a llamarse entonces Napoleón III, emperador de los franceses.

La dureza de los siete primeros años de «Imperio autoritario» (1852-59) dejó pasó a un cambio de tendencia más progresista desde la intervención militar en Italia de 1859 (que llevó al régimen a romper con la opinión católica y conservadora, al apoyar la unificación italiana a costa del poder temporal del Papado) y del Tratado comercial de 1860 (que inauguraba una política económica más liberal, enemistando al régimen con parte de la clase empresarial francesa). Pero este giro no modificó sustancialmente las instituciones políticas, que siguieron marcadas por el autoritarismo hasta que, en 1869-70, el régimen inició una evolución hacia el parlamentarismo, en un experimento de «Imperio liberal» que no llegó a cuajar por la inmediata caída del Imperio.
Ésta vino provocada por las aventuras exteriores: las primeras se habían visto coronadas por el éxito, por ejemplo, la intervención contra Rusia en la Guerra de Crimea de 1854-55, que llevó al régimen a su momento de máxima gloria con la reunión del Congreso de paz en París, simultáneamente a la Exposición Universal de 1855 (que proyectó al mundo la imagen de una Francia moderna y pujante) y al nacimiento de un príncipe heredero del matrimonio de Napoleón III con Eugenia de Montijo (lo que parecía asegurar la sucesión monárquica).
Aquel éxito, completado con el de la guerra de unificación italiana, llevó al emperador a confiar excesivamente en su propio sueño de poderío universal, animándole a un intento de intervención diplomática en la Guerra de Secesión americana (1861-65), a un proyecto de hegemonía francesa sobre América Latina que comenzaría por la instauración en México del régimen imperial de Maximiliano (1864-67) y a la pretensión de obtener compensaciones territoriales en Alemania por la «benévola» neutralidad de Francia en la Guerra Austro-Prusiana (1866); todos esos intentos se saldaron con otros tantos fracasos, que prepararon el descalabro final: dejándose arrastrar por un incidente diplomático sin importancia (el telegrama de Ems, a propósito de la candidatura de un príncipe Hohenzollern al vacante Trono de España), Napoleón III aceptó ir a la guerra contra Prusia en 1870, confiando en su capacidad para frenar la potencia ascendente de la Prusia de Bismarck y el peligro de que condujera a formar un Estado alemán fuerte y unido.
La derrota en la Guerra Franco-Prusiana (1870) fue completa, cayendo incluso el emperador prisionero del ejército prusiano en la batalla de Sedán. Ello provocó el hundimiento del Segundo Imperio frente a las fuerzas republicanas, al tiempo que estallaba en París la Revolución de la Comuna y que Bismarck completaba la unificación del Imperio Alemán (declarada en Versalles en 1871) y arrebataba a Francia las provincias de Alsacia y Lorena.



Napoleón III buscaba derrotar a Prusia y recuperar parte ó toda la frontera del Rin que se perdió después de la derrota de Napoleón I y arrodillar al creciente poderío de Prusia. La victoria prusiana sobre Austria en la reciente Guerra austro-prusiana de 1866 incrementó las tensiones entre Francia y Prusia, ésta última se tornaba cada vez más fuerte. Muchos líderes militares franceses se estremecieron por la derrota infligida a los austriacos en Königgratz en 1866 y urgieron por reformas militares. Desde la derrota en Waterloo de 1815, lod franceses se habían convertido en un poder de segunda en Europa.

Los franceses esperanam que Louis Bonaparte, sobrino del famoso Napoleón I, podría restaurar el poder y prestigio de Francia. Louis Napoleón lanzó un gran plan de reconstrucción para París y hacerla nuevamente la capital que una vez lideró Europa. Louis Napoleón fué elegido por el pueblo para ser el presidente de Francia en 1848, sin embargo, la constitución francesa no permitía que un president sirviera más de un periodo de cuatro años. Por lo tanto Louis Napoleón realizó un golpe de estado y se coronó así mismo como emperador el 2 de diciembre de 1851. El nuevo Imperio Francés de Napoleón III necesitaba una victoria después de los reveses sufridos en la fallida aventura Mexicana que terminó en 1867. Napoleón III había clamado por el apoyo hacia los granjeros, pero había un creciente descontento e incluso disturbios contra el gobierno autocratic en las areas urbanas. Napoleón III esperaba que una Buena y corta Guerra restauraría la fé en su imperio.





Ambos, Napoleón III y Bismarck, necesitaban una Guerra por razones políticas. La Guerra que empezó en 1870 pudo haber iniciado en cualquier momento después de la victoria prusiana contra Austria en 1866. Si no lo hizo fué porque Napoleón III quería más tiempo para completar reformas en su ejército y Bismarck necesitaba tiempo para completar el apoyo por una Alemania unificada. Pero era inevitable que algún evento dispararía la Guerra.

Aún quedaba la búsqueda de un pretext para la Guerra. Ésta se present sola en 1869 cuando el parlamento español ofreció el trono de España al príncipe Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen, sobrino del rey Wilhelm I de Prusia. El trono español había estado vacante desde que la revolución de 1868 había depuesto a los Borbones. Bismarck vió la oferta española como otra forma de provocar la Guerra con Francia si él era capáz de colocar al príncipe Leopoldo en el trono español. Si éso pasaba, Francia tendría a dos monarcas alemanes de la casa de Hohenzollern en sus fronteras.




Sin embargo, el príncipe y el rey no estaban muy interesados en la oferta. Quizá pudiera ser echado del trono como le sucedió a Maximiliano en México ó a la reyna Isabela en España en 1868. Ante la insistencia de Bismarck, Leopoldo aceptó la oferta. El 2 de Julio de 1870 los españoles informaron a los franceses de su decision. Cuando el ministro de asuntos exteriors francés, Antoine Alfred Agénor, Duc de Gramont, escuchó ésto se apresuró a la legislature e hizo un amenazador discurso. Gramont sabía que el ejército francés era más débil que el prusiano pero asumía que si la Guerra llegaba contaría con el apoyo de Austria, que había perdido una Guerra en 1866, y de Dinamarca, que habían perdido ante Prusia Schleswig y Holstein en 1864. Sin embargo, no había ninguna alianza formal entre Francia, Dinamarca y Austria.

Gramont informó al embajador francés que insistiera en que el rey Wilhelm renunciara a la oferta. Bismarck se hallaba de vacaciones y el rey Wilhelm, con miedo de iniciar una Guerra, aceptó. Gramont y Bismarck se decepcionaron con ésto.





-Un paño rojo para el toro galo: el telegrama de Bismarck-

Al parecer que la crisis se acercaba, el 12 de Julio informó al embajador francés en Prusia, Conde Vincent Benedetti, de pedir al rey Wilhelm que publicara un documento en que renunciara a cualquier reclamación del trono español. Wilhelm fué insultado y se negó a ésta solicitud. Un reporte de éste incidente fué telegrafiado a Bismarck, quien se allegro por ésto. Sin embargo, en vez de declarar la Guerra inmediatamente, buscó la manera de que Francia declarase la Guerra a Prusia primero; así los estados alemanes del sur se unirían a la alianza alemana del norte y aseguraría la neutralidad de los otros grandes poderes. Bismarck cambió las palabras del telegrama para despertar la fiebre de Guerra en Francia y los estados germánicos. El telegram original y la edición fueron:

Informe del consejero privado Abeken (13 julio 1870)

Al canciller federal, conde Bismarck. Su Majestad el Rey me escribe:

"M. Benedetti me interceptó en el malecón a fin de exigirme con más insistencia que yo le autorizara a telegrafiar de inmediato a París, que habré de comprometerme, de ahora en adelante, a abstenerme de dar mi aprobación para que la candidatura de los Hohenzollern se renueve. Rehusé hacer esto, la última vez con cierta severidad, informándole que uno no se atrevería ni podría asumir tales obligaciones à tout jamais (para siempre). Naturalmente, le informé que no había recibido ninguna noticia aún y, ya que él había sido informado antes que yo por la vía de París y Madrid, él podía fácilmente entender por qué mi gobierno estaba otra vez fuera de la discusión.
Desde entonces, Su Majestad ha recibido un envío del príncipe (padre del candidato Hohenzollern al trono español). Como Su Majestad ha informado al conde Benedetti que él estaba esperando noticias del príncipe, Su Majestad misma, en vista de la exigencia arriba mencionada y en consonancia con el consejo del conde Eulenburg y mío, decidió no recibir de nuevo al enviado francés, sino informarle a través de un ayudante, que Su Majestad había recibido, ahora al príncipe, confirmación de las noticias que Benedetti ya había recibido de París y que él no tenía nada más que decir al embajador. Su Majestad deja a juicio de Su Excelencia comunicar o no, de manera inmediata, a nuestros embajadores y a la prensa, la nueva exigencia de Benedetti y el rechazo de la misma".

La versión editada por Bismarck

"Después de que los reportes acerca de la renuncia del príncipe heredero de Hohenzollern fueran oficialmente transmitidos por el Gobierno Real de España al Gobierno Imperial de Francia, el embajador francés presentó ante Su Majestad el Rey, en Ems, la exigencia de autorizarle a telegrafiar a París que Su Majestad el Rey habría de comprometerse a abstenerse de dar su aprobación para que la candidatura de los Hohenzollern se renueve.

Su Majestad el Rey, por lo tanto, rechazó recibir de nuevo al enviado francés y le informó a través de su ayudante que Su Majestad no tenía nada más que decir al embajador".

Como resultado, la cámara francesa, el 15 de Julio, declaró la Guerra a Prusia. No había un apoyo universal a la Guerra en la cámara legislativa francesa al dares cuenta algunos republicanos de la mala posición en que se hallaba Francia. Los estados alemanes, viendo a Francia como la agresora, fueron en auxilio de Prusia.



*********************************************Barra barata---------------------------------------------

Bueno acá voy terminando, para que no se quejen los Taringuero. Dentro de un tiempo haré otro post y seguiré contanto.
Los que quieren saber el final, en la fuente sigue. Los otros post tienen diversas fuentes, este viene de una sola porque la vi bastante compleja, capaz le siga agregando más información, vídeos y de esas cosas.

Resumen Taringuero: Este post trata en parte en la historia de la guerra Franco-Prusiana.
Como esto lleva a la conformación del Imperio Alemán y a la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra.
Si quieren saber más de la historia alemana siganme ?).

Les dejo el Link sobre algo muy interesante de Argentina y el Imperio Inca.

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