
Las brutales imágenes que demuestran cómo Turquía tortura a refugiados sirios
Un campo de exterminio no reconocido, Te doy la bienvenida a la frontera turco-
siria
.

El tramo del mar Mediterráneo desde la península de Anatolia hasta las primeras islas griegas es un cementerio. La guerra de
Siria
es una carnicería. Pero hay un lugar en medio del que apenas se habla y cuya situación humanitaria ha empeorado gravemente en los últimos meses: la frontera de Turquía con
Siria
, un campo de exterminio no reconocido como tal donde cientos de miles de personas han quedado atrapadas.
La situación es la siguiente:

La frontera turca lleva un año cerrada. Sin embargo, dentro de
Siria
, las hostilidades crecen. Esta escalada militar entre los rebeldes y el Estado Islámico empuja cada vez más a civiles hacia la frontera, pero no pueden pasar.

Solo en abril, los combates provocaron 45.000 desplazados dentro de
Siria
, 20.000 viviendo a la intemperie y sin víveres. La tendencia no parece que vaya a disminuir: las ONG alertan de que una nueva oleada de 250.000 civiles que todavía permanecen en la ciudad
siria
de Alepo podría dirigirse a la frontera después de que las tropas de Assad, junto a sus aliados rusos e iraníes hayan lanzado una nueva ofensiva para reconquistar la ciudad.

La mayoría de desplazados se queda en campos de refugiados todavía en el interior de
Siria
. Algunos de estos campos han sido bombardeados indiscriminadamente por los aviones de Bachar al-Assad o cohetes del EI, lo que provoca más gente en la intemperie. En estos campos, además, al estar dentro de
Siria
, el trabajo humanitario es más arduo.

La vulnerabilidad de estos campos, sus condiciones, el temor de los desplazados a moverse de nuevo y el aliento de los combates junto a los que no tienen cobijo ni siquiera en los campos empuja a todos sin excepción a intentar cruzar a Turquía.

La guardia de fronteras turca (compuesta por policía y unidades militares) les dispara si les consiguen cruzando, según la ONG Human Rights Watch (HRW). Los que consiguen cruzar son devueltos inmediatamente a
Siria
. Las autoridades turcas niegan rotundamente esto y destacan que hasta ahora han destinado 10.000 millones de dólares en acoger a refugiados.
Sin embargo, Gerry Simpson, de HRW, publicó recientemente una investigación con vídeos y testimonios en la zona que dio pruebas de esto:
“Desde febrero de este año hasta abril tenemos al menos 16 personas muertas a manos de la policía turca, según nuestras investigaciones y datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR). Estos casos sugieren que podría haber más en este período que, precisamente coincide con la firma del acuerdo entre la UE y Turquía para que esta frenara el flujo de refugiados”, asegura Simpson por teléfono desde Ginebra.

El investigador dice que el flujo de desplazados que cruzan la frontera no ha parado a pesar del cierre. En diciembre de 2014 había 1,5 millón de sirios en Turquía y ahora, según ACNUR, hay 2,5, y eso tras el cierre de los últimos pasos fronterizos en marzo de 2015. Y, a pesar de esto, la violencia contra los refugiados ha aumentado y las devoluciones de los que consiguen cruzar son una constante.
Esto, además, contradice el derecho internacional al rechazar a personas que pisan "tierra segura" huyendo de una guerra.
"El acuerdo de la UE con Turquía tiene el objetivo de contener a sirios en Turquía, pero también en
Siria
, mediante el fomento de las llamadas "zonas seguras" para los desplazados dentro de
Siria
. La UE calla sobre el cierre de la frontera mientras esto provoca que los sirios continúen atrapados en los campos de desplazados, donde están siendo bombardeados. Esperamos que la UE pida públicamente a Turquía que vuelva a abrir sus fronteras a los solicitantes de asilo y que deje de matarlos y agredirlos", añade Simpson.

Sin embargo los que consiguen cruzar y no son devueltos o agredidos por las autoridades turcas, se enfrentan a lo siguiente:
Se instalan en campos dentro de Turquía, donde las condiciones son infinitamente mejores que en los que hay en
Siria
. Allí son atendidos por las autoridades turcas y las ONG. De ellos reciben asistencia médica y educación, además de permisos de trabajo (otorgados recientemente).
Aunque la violencia no es la misma que en
Siria
, las localidades fronterizas turcas y los campos de desplazados están comenzando a sufrir ataques. Sobre todo, de cohetes, lanzados por el Estado Islámico. Zancada reconoce que han tenido que interrumpir la actividad en Kilis en un par de ocasiones por este tipo de amenazas.




