La tendencia hacia la despenalización, liberalización y aceptación de la marihuana ha tenido avances singulares, desde su amplia legalización para fines recreativos en estados como Colorado o Washington hasta su más limitado, pero más extendido geográficamente, consumo legal para fines medicinales. Ese fenómeno ha propiciado que algunas personas, interesadas en sacar el máximo de beneficio económico a esa situación, recurran a mantenerse en la ilegalidad y establezcan cultivos clandestinos de marihuana en regiones remotas de los bosques de California, Oregon o el estado de Washington. Quienes toman la decisión de hacerlo, al parecer, buscan evitarse cumplir con regulaciones e impuestos y poder cultivar su marihuana a su modo, y para muchos eso se ha convertido en una opción lucrativa. Al grado de que sus operaciones han comenzado a causar estragos en el medio ambiente. De acuerdo a una investigación de la Universidad de California Davis, reseñada en el portal de noticias científicas EurekAlert!, una cantidad creciente de mamíferos que habitan bosques de estados de la costa del Pacífico, en especial especies de mustélidos, como la marta pescadora, han muerto por los efectos tóxicos de sustancias utilizadas en el cultivo ilegal de marihuana en sus hábitats. De acuerdo a ese estudio, publicado en la revista PLOS ONE, la cantidad creciente de raticidas y otros venenos que los granjeros de marihuana ilegal usan en sus cultivos para evitar que ratones y otros animales devoren sus plantas ha tenido un rudo reflejo en la población de martas pescadoras, que mueren por la exposición a esas sustancias. Esa variedad de mamíferos fue propuesta en 2014 para ser incluida en la lista federal de especies amenazadas. La marta pescadora sufre por venenos esparcidos por granjeros ilegales de marihuana en bosques de California. Así, ese estudio examinó los casos de 167 martas pescadoras que murieron y se identificó que la exposición de esos animales a venenos raticidas creció hasta llegar al 85%. No todas fallecieron directamente de ello (aunque en una inmensa mayoría tenías presencia de esos venenos en su organismo) pero al estar la población de ese mamífero en sí en alto riesgo añadir un factor más de presión constituye una señal ominosa, máxime cuando se trata de actividades ilegales como la siembra clandestina de marihuana. Y hay más problemas. En amplias regiones del norte de California las granjas ilegales de marihuana hacen uso extensivo de agua y con ello han provocado sequías en zonas de reproducción de salmón y trucha, como señaló la revista Mother Jones. El problema sería tan grande que esas granjas ilegales estarían consumiendo gran parte del agua disponible en el verano, dejando muy poca para las especies de peces. Uno de los autores de ese estudio, Scott Bauer, calculó tras visitar 32 granjas de marihuana en ocho localidades diferentes que el consumo de agua allí equivalía a 673,000 galones al día, y eso sería solo una fracción de toda el agua usada por los cultivos legales e ilegales de marihuana en la región. Y si a todo se le añade la persistente sequía que afecta a ese estado desde hace años, la suerte de poblaciones de trucha y salmón (algunas de las cuales están consideradas entre las especies en peligro) es muy incierto. Este fenómeno ha incluso escalado al grado de desatar confrontaciones sociales. Por ejemplo, en las tierras de la tribu Yurok, en el norte de California, se ha desatado una fuerte actividad en contra del cultivo de marihuana medicinal, cuyo consumo es legal en ese estado, pero esa lucha no tiene que ver con los efectos o nociones sobre adicciones, efectos médicos o incluso cuestiones éticas vinculadas a esa planta. Quieren eliminar ese cultivo, incluso el que se hace legalmente, como lo relató el portal Vice, simplemente porque, a juicio de los líderes tribales, consume tanta agua que ha puesto en riesgo a las poblaciones de salmón de las que esa comunidad depende para sobrevivir. Mucho de ese consumo de agua se hace desviando el flujo de los ríos hacia las plantaciones de cannabis y así evitando que el agua fluya naturalmente hacia las zonas de reproducción del salmón. Así, ante la escasez de agua por la sequía y el alto consumo de la que queda por parte de los productores de marihuana, la situación de la tribu Yurok se habría vuelto precaria y los líderes de esa comunidad tuvieron que decidir ponerle un alto a ese ingente consumo de agua. La falta de agua por su consumo para irrigar granjas de marihuana amenaza la reproducción del salmón en California. … Encarar el problema no ha sido fácil, se ha comentado sobre enfrentamientos y hasta de amenazas entre miembros de la tribu y granjeros de marihuana y no se ha encontrado una solución apropiada, pues aunque la tribu emitió una ordenanza para frenar el trasvase de aguas hacia cultivos de cannabis, carece de la capacidad para aplicarla y ha pedido ayuda a autoridades estatales y federales. Y aunque fuerzas de la Guardia Nacional de California, del Sheriff local y otras instancias se presentaron en la zona y desmantelaron 43 sitios de cultivo de la planta que no cumplían con la ordenanza, eso solo es una pequeña parte del problema. El problema es complejo y su solución difícil, pues mientras crece la demanda legal de marihuana y sus productos, los efectos medioambientales de un cultivo a escala mayor de esa planta no han sido plenamente identificados, sus estragos apenas están siendo comprendidos mientras los desequilibrios y trastornos al ecosistema persisten y se ahondan. GIF
El alto impacto ambiental causado por granjas de marihuana
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