El truco para que la pasta quede verdaderamente al dente: sumerge la pasta al agua cuando esté realmente hirviendo, cuenta siete minutos y al sacarla, sumérgela en agua muy fría para detener su cocción y permitir que se conserve con esa textura que tanto nos gusta morder.
OPCIÓN UNO: SALSA PESTO
Ingredientes: mucha albahaca, ajo molido, sal, almendras peladas y aceite de oliva.
Procedimiento: licuar todos los ingredientes en la licuadora agregando de último aceite de oliva en hilo hasta formar una mezcla espesa. ¡Listo!
OPCIÓN DOS: SALSA DE TOMATE
Ingredientes: 4 tomates sin concha y sin pepas, la mitad de un pimentón, una cebolla pequeña, dos dientes de ajo, albahaca natural, sal y pimienta.
Preparación: licuar los tomates, el pimentón, la cebolla y los ajos. Luego llevar la mezcla a una sartén caliente con aceite de oliva, cocinar durante 10 minutos y agregar sal y pimeinta al gusto. Servir con hojas de albahaca naturales para aromatizar.
OPCIÓN TRES: PASTA FRÍA
Ingredientes: pasta corta, mayonesa, mostaza, sal, jamón cortado en cubitos, granos de maíz, cebolla cortada en cuadritos, guisantes, cuadritos de pimentón y cuadritos de queso fresco.
Preparación: cuando la pasta esté fría, agrega el pimentón, los granos de maíz, jamón, cebolla, guisantes y queso. Luego sazona con sal, mayonesa y mostaza al gusto o hasta que la preparación esté cremosa.