Por noveno año consecutivo, la libertad en el mundo, mostró una disminución general de la libertad. De hecho, la aceptación de la democracia como forma dominante del mundo de gobierno y de un sistema internacional basado en los ideales democráticos, está bajo amenaza mayor que en cualquier otro momento de los últimos 25 años.
Cuba

Cuba es un país muy bonito pero lleva muchos años viviendo en un régimen dictatorial lo que hace que la gente no tenga libertad para viajar, trabajar o tener cosas que en otros lugares es normal.
Durante los últimos años, la censura en la isla ha sido informada y reportada insistentemente, y llegó a resultar en sanciones impuestas por la Unión Europea en 2003, después del encarcelamiento sumario de 75 periodistas independientes y, por lo tanto, disidentes.
Los propios medios estatales se encuentran bajo la directa supervisión ideológica del “Departamento de Orientación Revolucionaria” del gobernante Partido Comunista de Cuba, el cual “desarrolla y coordina estrategias de propaganda”. Los cubanos no tienen acceso a retransmisiones privadas o extranjeras.
Tampoco tienen a su alcance libros, revistas o periódicos, a menos que estén aprobados por el gobierno o que sean publicados por el mismo. Además, no tienen permitido suscribirse a publicaciones del exterior ni recibirlas de visitantes o turistas extranjeros.

Bielorrusia

La bautizada por occidente como ‘última dictadura de Europa’ dura ya veinte años. El pasado 20 de julio se cumplieron dos décadas desde que Alexandr Lukashenko, todavía en el poder, fuera proclamado Presidente de la República de Bielorrusia. Se trataba del primer presidente electo de una república que nació tres años antes, en 1991, resultado de la desmembración de la Unión Soviética.
Alexandr Lukashenko, entonces conocido por su defensa contra la corrupción, tenía 39 años cuando arrasó con un 80% de los votos en la segunda vuelta de las consideradas últimas elecciones democráticas de Bielorrusia. Una vez en la presidencia, el astuto líder bielorruso iba a consolidar su autoridad mediante dos referéndums que supondrían sendos golpes para las aspiraciones democráticas de la joven república bielorrusa. En el primero de ellos, celebrado en 1995, se elevó al ruso como lengua cooficial junto con el bielorruso, se instauró la antigua bandera de la era soviética, se aprobó un programa de integración económica con Rusia y, sobre todo, el líder consiguió el derecho de disolución del Parlamento.
Es difícil imaginar que un régimen como el de Lukashenko haya podido subsistir sin un fuerte aparato represivo. El presidente bielorruso se ha asegurado la longevidad de su mandato mediante el control de las élites del estado, la supresión del activismo y la opresión de la oposición. La estrategia de Lukashenko, evidente con el paso del tiempo, ha resultado en el logro de una red de lealtades sobre la que se erigen los pilares de la estabilidad y el orden de un régimen aparentemente infranqueable.
Un grupo especialmente sensible a los arrestos policiales son los periodistas. Según Freedom House, sólo durante el año 2013 fueron arrestados 45 periodistas y bloggers mientras intentaban cubrir protestas u otros acontecimientos políticos. La libertad de prensa y de los medios de comunicación audiovisuales en Bielorrusia es prácticamente inexistente. Al control estatal de las principales cadenas de televisión se le unen los subsidios del gobierno a la prensa oficial y las sanciones a la de la oposición. La censura sigue siendo estricta y a las agencias de información extranjeras se les obstaculiza la entrada al país. Con ello, uno de los pocos resquicios para la información independiente es internet. Se estima que alrededor de la mitad de la población Bielorrusia tiene acceso a la red. No obstante, se especula que el gobierno está reforzando el control sobre algunas webs e informaciones controvertidas para el régimen, y cada vez son más las que sufren sospechosos ataques de hackers.

Tayikistán

Es considerada la república más inestable de Asia Central a causa de la guerra civil que, entre 1992 y 1997, se cobró más de 50.000 muertos, aunque los observadores descartan que su población, hastiada de violencia, emprenda un movimiento popular en contra de su presidente, Emomali Rajmonov, como los vividos en Ucrania, Georgia o Kirguizistán. Elegido presidente en 1994 y reelegigo posteriormente en comicios descalificados por la comunidad internacional, Rajmonov ha radicalizado progresivamente su régimen hasta el autoritarismo. En 2003, celebró un referéndum que prolongaba su mandato de cinco a siete años y le permitía postularse a presidente en dos elecciones más, lo cual le permitirá seguir en el poder hasta 2020. Su régimen ha acallado a la oposición, actualmente muy dividida y poco partidaria de arriesgarse.

Azerbaiyán

En 1993, el presidente democráticamente electo Abulfaz Elchibey fue derrocado por una insurrección militar liderada por el coronel Surat Huseynov, lo que se tradujo en la llegada al poder del exlíder soviético de Azerbaiyán, Heydar Aliyev.
En 2003, Ilham Aliyev sucedió a su padre como presidente y su gobierno se ha encargado de mantener muchas de las políticas de su antecesor, así como procurar una mayor apertura a occidente y convertir a Azerbaiyán en una nación industrializada.
En 1996 Azerbaiyán solicitó su ingreso al Consejo de Europa comprometiéndose a 3 puntos:
Promulgar una ley de servicio civil sustitutorio en los dos primeros años tras su adhesión a esta organización internacional,
Liberar a todos los presos por razones de conciencia
Permitir a todos los objetores la opción de realizar un servicio civil alternativo
Hasta la fecha no ha cumplido sus compromisos. A pesar de que su constitución permite a los objetores de conciencia optar por el servicio civil sustitutorio, el Gobierno todavía no ha adoptado una ley para establecer esta alternativa al servicio militar.
Actualmente se persigue a objetores de conciencia y hay informes que indican la existencia de prolongadas detenciones ilegales en cuarteles militares.
También hay informes de persecuciones religiosas contra determinados grupos minoritarios, algunos de cuyos miembros se encuentran encarcelados por difundir sus creencias .
Tambien,muchos de los medios de comunicación de masas están bajo la constante censura del gobierno, lo que ha llevado a varios grupos de defensa de los derechos humanos a abogar por la libertad de expresión de los azerbaiyanos.

Kazakstán

Se le considera el país con mayor nivel de vida de la zona gracias a sus ingentes reservas naturales, pero los modos autoritarios definen al régimen kazajo e incluso se han agravado en los últimos años. La corrupción y la eliminación de la disidencia caracterizan el Gobierno dirigido por el presidente Nursultán Nazarbayev, en el poder desde 1989. Todos los procesos electorales que le mantienen en el cargo desde hace más de una década han sido cuestionados por Occidente, y muchos de los procesos contra sus opositores son tachados de políticos por las organizaciones internacionales.
La disidencia es apenas visible en el país, ya que Nazarbayev persigue y clausura sistemáticamente las sedes de los grupos políticos ajenos a su ideario. Sin embargo, las vastas reservas petrolíferas del país han creado una elite economica interesada en el poder.

Turkmenistán

Considerado uno de los más represivos de la zona, el régimen dirigido por Saparmurat Nizayov es habitualmente criticado por Moscú y Washington, pero los intereses económicos rusos en sus reservas naturales y la dependencia del gas turkmeno por parte de Ucrania facilitan el continuismo de la situación. Nizayov, de 65 años, accedió al poder en 1991, tras la desintegración de la URSS, y desde entonces, sus usos dictatoriales le mantienen aislado de la comunidad internacional. Ha desarrollado un desaforado culto a su personalidad que le ha llevado a autodenominarse Turkmenbashi, o padre de todos los turkmenos. En 1999 logró ser nombrado presidente vitalicio.
Oficialmente no existe oposición política en Turkmenistán, no hay libertad de prensa y sólo existen grupos de la fracturada oposicion en el exilio. Pese a sus reservas de gas natural, la pobreza es creciente y afecta casi a la mitad de la población.

Uzbekistán

El país más poblado del Turkistán, con 26 millones de habitantes, es dirigido desde 1989 por el presidente Islam Karimov, de 67 años, quien dirige la república con mano de hierro desde la caída de la URSS amparado en la lucha contra el enemigo islamista, algo que le ha valido las simpatías de Estados Unidos desde el 11 de Septiembre. Efectivamente, en su territorio son fuertes tanto el partido islamista Hizb i Tahrir, que pretende imponer un califato en Asia central, como el Movimiento Islámico de Uzbekistán, responsable de una ola de atentados entre 1999 y 2001.
Las organizaciones de Derechos Humanos han criticado duramente al régimen de Karimov, quien recientemente denunció la acción "subversiva" de las ONG que "violan las leyes uzbecas con el único propósito de lanzar ideas extremistas en el país". Los presos políticos se cuentan a miles y, según Naciones Unidas, el uso de la tortura es una práctica habitual en sus prisiones. Se teme que el régimen de Tashkent esté colaborando con la CIA a la hora de recibir e interrogar presos en su territorio y se sabe que recibe millones de dólares en concepto de ayuda para sus Fuerzas de Seguridad por parte de Washington. Tras el 11-S, EEUU obtuvo permiso para abrir una base militar en Janabad que facilitaría sus misiones en Afganistán.
El régimen de Karimov mantiene conflictos fronterizos con Tayikistán y Kirguizistán —incluso minó las fronteras de su país con ambas repúblicas para impedir incursiones armadas como las de Hizb i Tahrir entre 1999 y 2001— y controla férreamente los medios de comunicación para evitar disidencias. Con la oposición encarcelada o en el exilio, los movimientos radicales islamistas se están imponiendo entre su población como alternativa a su corrupto régimen.

Gambia

El país se independizó del Reino Unido en 1965. En 1970, Dawda Jawara se convirtió en el primer presidente del nuevo estado y fue reelegido en 1972 y 1977. Después de la independencia, Gambia mejoró su desarrollo económico gracias al alza en los precios de su principal materia de exportación, el cacahuate, y al desarrollo del turismo internacional. En febrero de 1982, junto con Senegal, Gambia formó la Confederación de Senegambia. El presidente Jawara fue derrocado en 1994 por Yahya Jammeh, quien estableció una dictadura. Jammeh fue reelegido en 2001 y derogó la ley que prohibía la existencia de partidos opositores.
Gambia fue un miembro de la Commonwealth desde su independencia hasta octubre de 2013, cuándo el presidente Jammeh anunció la retirada del país de la organización.
En el mes de diciembre de 2015 el presidente del país en ese momento Yahya Jammeh declaró la república de Gambia como una república islámica.
Jammeh ha sido acusado de restringir la libertad de prensa en el país. Promulgó una serie de leyes restrictivas en la materia y, posteriormente, en diciembre de 2004, se produjo el asesinato aún no resuelto de un reportero, Deyda Hydara, que había sido muy crítico con ellas. Jammeh, sin embargo, ha negado cualquier conexión de los agentes de seguridad con el asesinato del reportero.
En 2008, Jammeh anunció que su gobierno legislaría leyes contra homosexuales más estrictas que las de Irán, y que cortaría la cabeza de gays y lesbianas descubiertos en Gambia. Jammeh dio un ultimátum a gais y lesbianas de Gambia para que abandonasen el país.
Amnistía Internacional informa que han sido liberadas mil personas tras ser detenidas acusadas de brujería, algunas obligadas a beber brebajes alucinógenos y en dos casos muerte por fallo renal, y mujeres violadas.

Mauritania

El golpe de Estado en Mauritania en 2008 tuvo lugar el 6 de agosto, cuando unidades del Batallón de Seguridad Presidencial y otras unidades de apoyo tomaron la residencia del presidente del país, Sidi Ould Cheikh Abdallahi y lo retuvieron para trasladarlo después a un cuartel detenido junto al Primer Ministro, Yahya Ould Ahmed Waghf y otras autoridades. Menos el presidente, todos fueron liberados el 11 de agosto, pero el Primer Ministro fue detenido de nuevo el día 21 tras una marcha multitudinaria contra los golpistas, cuando se dirigía a una nueva acción de protesta.
Los golpistas ocuparon la radio y televisión, distintos edificios oficiales y el aeropuerto de la capital, Nuakchott, y comunicaron la creación de un Alto Consejo de Estado que asumió la Presidencia de la República, integrado por once militares, generales y coroneles, bajo la Presidencia del General al mando del BASEP, Mohamed Uld Abdelaziz.

Chad

En 1960 Chad obtuvo su independencia bajo el liderazgo de François Tombalbaye. En 1965 los levantamientos en contra de las políticas hacia los musulmanes del norte del país culminaron en una larga guerra civil. Así, en 1979 los rebeldes tomaron la capital y pusieron fin a la hegemonía de los cristianos del sur. Sin embargo, los comandantes de los rebeldes permanecieron en una lucha constante hasta que Hissène Habré se impuso ante sus rivales, pero en 1990 fue derrocado por su general Idriss Déby. Recientemente, la crisis de Darfur en Sudán traspasó la frontera y desestabilizó al país, con cientos de miles de refugiados viviendo en campamentos al este del país.
Mientras existen varios partidos políticos activos en el país, el poder recae firmemente en las manos del presidente Déby y su partido, el Movimiento Patriótico de Salvación. Chad permanece plagado de violencia política y frecuentes intentos de golpe de estado. Actualmente, Chad es uno de los países más pobres y con mayor índice de corrupción en el mundo, ya que la mayoría de los chadianos viven en la pobreza como agricultores y ganaderos de subsistencia.

Sudan

El dictador Omar al-Bashir de 71 años tomó el mando del poder africano en un sangriento golpe de Estado en 1989 y es el único mandatario en el poder acusado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y genocidio. Bajo su mandato, Sudán se ha visto constantemente envuelto en guerras civiles que han dejado a 400.000 muertos y a más de 2,5 millones de refugiados por el camino.

Eritrea

El actual gobierno está acusado de autoritarismo, represión y suprimir la democracia. En el año 2001, voces dentro del partido del presidente pidieron la aplicación de la Constitución ratificada en 1997 y una mayor apertura política y social. Afewerki respondió encarcelando a los disidentes, incluido su vicepresidente, y a los periodistas que informaron de la petición. En febrero de 2002, el máximo órgano legislativo de Eritrea , la Asamblea Nacional, decidió no permitir la creación de partidos políticos en el futuro. En 2009, la organización Human Rights Watch advirtió que el gobierno estaba convirtiendo el país en “una prisión gigantesca”. Y en diciembre de 2010, cables diplomáticos estadounidenses revelados por Wikileaks contaban que “los jóvenes eritreos huyen de su país en masa, la economía parece estar en una espiral de muerte, las cárceles de Eritrea están desbordadas y el dictador desquiciado del país sigue siendo cruel y desafiante”.
Eritrea es un país cerrado de fronteras herméticas, una gran prisión. Es por eso que es considerada como la Corea del Norte del continente africano. La libertad de circulación, expresión y religión no existen y hay una violación constante de Derechos Humanos. Claire Beston, especialista en Eritrea de Amnistía Internacional, explica que “ Eritrea es uno de los países más represivos, opacos e inaccesibles del mundo”.
El país se ha convertido en un inmenso campo de trabajo forzado. El servicio militar comienza a la edad de 17 años y termina a los 50.
Eritrea no tiene medios de comunicación de propiedad privada y según Médicos Sin Fronteras Eritrea es el último país del mundo en libertad de prensa. El barómetro de la libertad de prensa 2013 de Reporteros Sin Fronteras muestra que de los 184 periodistas encarcelados entre los años 2001 y 2011, 28 han sido en Eritrea .
Pero la libertad de expresión no se limita sólo a los medios de comunicación. La oposición está prohibida.
Un informe de mayo de 2013 publicado por Amnistía Internacional cuenta que en Eritrea son más de 10.000 encarcelados por motivos políticos, detenidos arbitrariamente y recluidos sin juicio “en unas condiciones atroces inimaginables” desde que Isaías Afewerki llegó al poder hace 20 años.
La tortura es habitual los prisioneros son encerrados en centros de detención con celdas subterráneas o en contenedores de transporte metálicos instalados en pleno desierto, según Amnistía Internacional. En la mayoría de los casos las familias desconocen que sus familiares han sido detenidos, no reciben ninguna información de su paradero y no vuelven a saber de ellos.
La huída del país no es fácil, teniendo en cuenta sus herméticos contornos. A la probabilidad de que te detengan se une el evitar los campos de minas en las fronteras.

Yibuti

Yibuti es un país minúsculo que hace frontera con Somalia, probablemente el país más inestable y peligroso del mundo, y uno de los lugares donde Al Qaeda tiene más fuerza. Yibuti es más ordenado y dócil que su vecino y se ha convertido en un lugar estratégico para los ejércitos occidentales.
La dictadura de Ismail Omar Guelleh mantiene la estabilidad en el país y la economía crece a ritmo de casi un 5 por ciento anual. Guelleh tiene el apoyo internacional por su posición geográfica y porque da facilidades a las grandes potencias. En esta estrategia, la economía yibutiana es completamente dependiente del exterior.
Yibuti es un país que crece económicamente y los principios de libertad de expresión y democracia son secundarios cuando hay un peligro.
La oposición política apenas tiene peso y ni siquiera tiene representación en la Asamblea Nacional. La participación electoral se suele situar alrededor del 50% del electorado.

Somalía

Tras la caída del dictador Siad Barré en 1991, Somalia se sumió un una guerra civil que ya ha causado la muerte a más de 50.000 personas y provocado el desplazamiento de centenas de millares de habitantes.
Hoy en día, la situación territorial de Somalia es la siguiente:
- El Norte: Se divide en las regiones del Noroeste que corresponden al autoproclamado Estado de Somaliland y las regiones del Noreste que constituyen el autoproclamado Estado de Puntland. En cuanto a Somaliland, se está construyendo un Estado híbrido que ha llevado a cabo una profundización democrática, y en Puntland, existe cierta estabilidad debido a que es la única parte de Somalia que se ha librado de la destrucción de la guerra.
- Parte central: Se vive una fase de transición con una autoridad política local rudimentaria, pero que cumple unas funciones básicas y la economía genera lo suficiente para la supervivencia y un comercio mínimo.
- El sur: Se encuentra en una difícil situación debido a una autoridad política fragmentada y contestada que ha paralizado todos los negocios.
Aún con toda la pobreza y miseria que sufre Somalia como consecuencia de sus constantes guerras, es difícil encontrar noticias al respecto en los periódicos e imposible ver algo en los telediarios, ya que el interés internacional se centra más en los problemas de piratería que afectan a las embarcaciones de distintos países, dejando olvidada la guerra civil que solo provoca conflictos en Somalia y en algunas zonas cercanas a esta.

Etiopia

Con miles de personas que han tenido que abandonar el país a causa de la ausencia de libertades, es uno de los principales países del mundo que viola sistemáticamente los derechos humanos.
Además, el país únicamente conoce una fuerza política, la misma que ganó recientemente las elecciones con un escandaloso 100% de los votos. El Frente Democrático Revolucionario de los Pueblos Etíopes (FDRPE) dirige el país desde el año 1991 y ocupan los 547 escaños que hay en la cámara de representantes.

Sudan del Sur

A principios de julio Sudán del Sur celebraba con agonía sus cuatro años de independencia. Una celebración que en lugar de resultar motivo de alegría mantiene a sus ciudadanos bajo una continua desolación y sufrimiento. Se trata de un territorio perseguido por la palabra conflicto, primero por las dos guerras civiles que vivió cuando era parte de Sudán, y posteriormente con las divergencias entre Kiir y Machar. La población sursudanesa es mayoritariamente cristiana, lo que causó innumerables matanzas cuando estaban bajo el mandato de Sudán, donde impera una rígida versión del Islam.
Según las estimaciones de Naciones Unidas, las dos primeras guerras se saldaron con 2.500.000 muertos y 5.000.000 desplazados, y en los últimos 19 meses hay más de 50.000 víctimas y dos millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus casas. Con esas cifras, la organización estima que dos tercios de la población son dependientes de la ayuda internacional, mientras que un total de 10.500 cascos azules velan por la seguridad. Las dos guerras han dejado también numerosas armas que ahora están repartidas entre la población local.
Para Human Rights Watch (HRW), el conflicto y los ataques a la población alcanzan los crímenes de guerra y los asesinatos y violaciones pueden constituir crímenes contra la humanidad. Ambos bandos matan con total impunidad y se ceban con la población local. Los supervivientes de los ataques acusan directamente al gobierno y a las milicias aliadas de llevar a cabo una campaña en contra de la población local, que ha causado multitud de saqueos, destrucción, muertes y ha desplazado a más de 100.000 personas de sus casas.

Republica Centroafricana

El líder de Seleka, Michel Djotodi ejerce actualmente la presidencia de la RCA, tras el golpe de Estado que le dio al presidente Francois Bozizé
Bozizé también un golpista contra el régimen del dictador Ange-Félix Patassé, llegó al poder en el 2003. En el 2005 realizó elecciones que resultaron fraudulentas, pero igualmente se proclamó presidente en segunda vuelta. Luego en el 2011, ganó las elecciones y fue reconocido por el mundo entero. Hasta que la coalición Séleka lo sacó del poder este año.
Pero la guerra cruel entre su partido de orientación musulmana y los grupos cristianos y otros pequeños grupos han sumido al país en la inestabilidad y la violencia, donde las principales víctimas son civiles. En un dia solamente murieron 100 personas, la mayoría jóvenes, según reportan las agencias internacionales.

Camerún

Paul Biya, quien ya era presidente, ha sido declarado vencedor en las elecciones en Camerún con un 77,9 por cien del voto y entre las críticas de observadores internacionales, para quienes los comicios no han sido justos. Con esta victoria, Biya añadirá siete años más a los 29 que ya lleva como presidente de este país.
Biya es uno de los llamados ‘dinosaurios’ africanos, un conjunto de líderes que llevan décadas en el poder en varios países de este continente, han envejecido en sus puestos y no parecen dispuestos a abandonarlos.
A estos líderes se los conoce por sus lujosos estilos de vida, muy alejados de los de la inmensa mayoría de las poblaciones de sus países, y por una escasa labor política a pesar de su cargos. Paul Biya pasa la mayor parte del tiempo fuera de Camerún, uno de los países más corruptos del mundo, y apenas participó en la campaña electoral de estos comicios.
Las elecciones presidenciales en Camerún, tal y como ocurrió con las ugandesas, han seguido un guion común a otros países de África. La oposición denuncia fraudes y acoso durante la campaña electoral. Los comicios se celebran sin una gran participación. Durante el recuento, la oposición acusa al gobierno de haber robado las elecciones y observadores internacionales señalan irregularidades en el proceso. Finalmente, el que ya era presidente es declarado vencedor y extiende su mandato.

Guinea Ecuatorial

Teodoro Obiang lleva casi 34 años en el poder, lo que convierte a su régimen en el más longevo del continente africano. En Occidente no solo se le considera un dictador, sino que se le acusa de manejar los recursos petroleros a su antojo. Los más críticos aseguran que la corrupción es el mal endémico del país.
Una imagen de este mundo la dibujan los datos del país, que muestra el Gobierno de Guinea Ecuatorial, que se ha propuesto acelerar el desarrollo del país en los últimos 20 años. La otra imagen es la que conforma la oposición en el exilio, así como algunos países y organizaciones occidentales. Mientras algunas instituciones globales dicen que el 80% de Guinea Ecuatorial vive bajo el umbral de la pobreza, el Gobierno defiende una realidad muy distinta.

Gabón

La reciente visita del futbolista argentino Lionel Messi a Gabón resulta "incoherente" y daña la credibilidad de sus iniciativas benéficas al servir de respaldo a la "cruel y corrupta dictadura" que rige el país africano, según la organización Human Rigths Foundation (HRF).
La ONG asegura que los Bongo han convertido Gabón en su propio "estado feudal" y han "saqueado de manera sistemática sus vastos recursos naturales", mientras que recuerda las numerosas denuncias sobre asesinatos de niños en el país y la extracción de sus órganos para el consumo humano como parte de una superstición.

Congo

Internacionalmente, el régimen de Sassou Nguesso ha sido afectado por acusaciones de corrupción pese a sus intentos por censurarlos. Una investigación francesa encontró más de 110 cuentas bancarias y decenas de propiedades lujosas en Francia a su nombre. Sassou Nguesso denunció que las investigaciones eran partidistas y las calificó como «racistas» y «coloniales»
En 2012, la clasificación mundial sobre libertad de prensa que establece cada año Reporteros sin fronteras colocó a la República del Congo en el lugar 90 sobre un total de 179 países.25 Sin embargo, el informe también lo clasificó como un país donde el periodismo vive una «situación delicada»

Uganda

Su presidente Yoweri Museveni ha ejercido un régimen autoritario, estuvo implicado en las rebeliones que derrocaron al dictador Idi Amin y a su sucesor, Milton Obote. A diferencia de ellos Museveni ha traído estabilidad al país, si exceptuamos la región del norte de Uganda que sigue adoleciendo de conflictos armados de tipo interétnico y tribales
En 2009 gana nuevamente las elecciones con mayoría absoluta para el período 2010-2016, aunque la opinión pública internacional y los propios ugandeses no veían cuan verdadera democracia existía en esas elecciones, al igual que los candidatos opositores, estaban siendo amenazados o acusados para no participar en las elecciones. Museveni decide realizar elecciones presidenciales nuevamente en febrero de 2011 y sale airoso.
Uganda ha destacado en los últimos tiempos, por promover posiciones homofóbicas que han llegado hasta el diseño, por parte del partido de gobierno, de una legislación a la medida de las opiniones de quienes las promueven, para perseguir y exterminar legalmente a los homosexuales, bisexuales y transexuales de ese país, justificándose en creencias religiosas.

Ruanda

Ruanda es, a todas vistas, una dictadura, pura y dura. A quienes desafíen al presidente o cuestionen el discurso oficial del régimen les espera la cárcel, el exilio o la muerte.
La libertad de prensa es escasa. Los periódicos difunden la propaganda del Gobierno con apenas margen de maniobra. “La buena gestión del Gobierno impulsó la recuperación de Ruanda”. Este fue el titular a cinco columnas del principal periódico del país, el New Times, el pasado 6 de abril, el día en que comenzó el genocidio de 1994.
El 18 de diciembre se celebró un referendum en Ruanda, en el que se establecía la posibilidad de un tercer mandato para Paul Kagame en el que le permitiría permanecer en el poder hasta el 2034. En el referendum ganó el sí con el 98% de los votos.
Paul Kagame ha sido procesado por jueces en Francia y España por crímenes de genocidio, de guerra, de lesa humanidad y de terrorismo. El juez francés lo acusa de ser uno de los responsables del atentado contra el avión presidencial y que costó la vida al anterior presidente ruandés (hutu) y que según Naciones Unidas fue el desencadenante del genocidio de 1994.
En la actualiad no puede ser juzgado por ningún tribunal nacional, al ocupar el cargo de Presidente de estado que le otorga inmunidad.

Burundi

El nuevo presidente, Pierre Nkurunziza ha dado varias vueltas de tuerca , deteniendo a destacados líderes de la oposición y de la sociedad civil, como el popular Pierre Claver Mbonimpa y Leone Ngendakumana, condenado a un año de cárcel. Numerosos periodistas acabaron también entre rejas. El gobierno puso el grito en el cielo después de que se filtrara un documento interno de Naciones Unidas en el que se alertaba del hecho de que el gobierno estaba distribuyendo armas a la milicia conocida como los Imbonerakuere, unos matones de barrio que imponen su ley y campan a sus anchas en todos los rincones del país.

Angola

Han tenido tres elecciones desde 1979 y en todas ganó José Eduardo Dos Santos. Angola es, según Transparencia Internacional, uno de los países más corruptos del mundo y distintas ONG han denunciado violaciones a los derechos humanos.
Amnistía Internacional informó, en su reporte de 2013, que durante las elecciones angoleñas de 2012 los partidos políticos opositores sufrieron una severa represión policial. Además, alertó sobre la escasa libertad de expresión y reunión.
Por su parte, Human Rights Watch señaló, en 2012, que durante los operativos para expulsar del país a los migrantes en situación irregular las fuerzas de seguridad de Angola cometían “abusos como actos de violencia sexual y otros tratos degradantes e inhumanos”.
El informe sobre Derechos Humanos del Departamento de Estado de EE.UU. dice que existe evidencia sobre los “castigos crueles, degradantes y excesivos, así como de casos de tortura y golpes, de homicidios ilegítimos cometidos por la policía y otros cuerpos de seguridad; límites a las libertades de reunión, de asociación, de expresión y de prensa; la corrupción oficial y la impunidad”.

Zimbabwe

El actual presidente, ya desde más de 20 años, es Robert Mugabe. Además el presidente es ejecutivo, es decir es a la vez jefe del gobierno. Hoy a nadie cabe duda de que Robert Mugabe es un dictador. Los líderes de la oposición son encarcelados, los países africanos le hacen el vacío en las conferencias internacionales
Existen sospechas de fraude electoral, la oposición denuncia un recorte sistemático de la libertad de expresión, falta de independencia del poder judicial, discriminación racial.

Swazilandia

El rey Mswati III de Suazilandia, un pequeño Estado africano enclavado entre Sudáfrica y Mozambique, es el último monarca absoluto del continente. Acusado de despilfarro de dinero y violación de los derechos humanos gobierna un país donde el 30% de la población tiene SIDA y la esperanza de vida es de apenas 50 años.
Debido al régimen absolutista, la actividad de los partidos políticos se encuentra altamente limitada. Actualmente, la mayoría de los partidos políticos de Suazilandia se encuentran legalizados, tras una prohibición absoluta de actividad política desde 1973 hasta 1992. Sin embargo, las elecciones de 2003 se realizaron sin la presencia de ningún partido debido a un decreto real. A pesar de la aparente apertura política impulsada por el rey debido principalmente a presiones internacionales, varios partidos políticos todavía se encuentran ilegalizados, existiendo incluso persecuciones políticas a aquellos miembros de los partidos antimonárquicos. Recientemente Amnistía Internacional ha denunciado fuertes torturas por parte de la policía, llegando incluso a la muerte de uno de los detenidos.

Argelia

El régimen militar de Abdelaziz Buteflika lo tenía todo preparado: 30.000 policías se desplegaron en la plaza del Primero de Mayo, en el centro de Argel, para enfrentarse a unas 3.000 personas. Los manifestantes, hartos de la hogra el desprecio de las autoridades e inspirados por sus vecinos tunecinos y egipcios, exigieron más democracia y libertad en su país bajo el grito de: "Buteflika, ¡lárgate!". La Policía cargó: varias personas resultaron heridas y unas 400 fueron detenidas, según Amnistía Internacional.
El objetivo del régimen era callar una manifestación que había sido declarada ilegal la víspera. Las fuerzas de seguridad impidieron cada movimiento encerrando a los manifestantes, que no consiguieron salir de la plaza del Primero de Mayo.

Libia

Saqueos, ajustes de cuentas, asesinatos políticos, divisiones territoriales, racismo, inestabilidad, cierre de puertos petroleros, secesión en la Cirenaica (región del norte)… Ese es el panorama que ha caracterizado a Libia después de la muerte de Gaddafi, y que los medios internacionales que apoyaron la guerra de la OTAN no pueden ocultar ni con pequeñas pinceladas de optimismo cuando hablan de una hoja de ruta para la transición, de elecciones, de una nueva Constitución…

Egipto

Lo que sucedió es que un presidente elegido por los ciudadanos fue derribado por la fuerza, y está detenido y aislado de cualquier asistencia legal desde entonces. El partido ganador en las elecciones ha sido descabezado por completo y muchos de sus seguidores han sido eliminados por el Ejército, que ha utilizado los fusiles frente a multitudes indefensas. Se ha producido, indudablemente, un golpe de Estado sangriento, imposible de justificar o de entender, por muchos errores que Morsi cometiera —que los ha cometido y graves en un proceso de transición a la democracia—, por mayor o menor apoyo popular que posea el golpe, o por “complejo” que parezca.

Jordania

El Rey Abdullah II de Jordania despidió a su gabinete y nombró un nuevo primer ministro. Y, según Human Rights Watch, las violaciónes de las libertades fundamentales son comunes en Jordania. El grupo dijo en su informe anual: "La tortura sistemática y generalizada en los últimos años, continúa, en particular en las comisarías, donde las denuncias por malos tratos aumentaron en 2009 y nuevamente en 2010." Tampoco hay libertad de expresión en Jordania, con penas pronunciadas por criticar al rey o el gobierno.

Siria

Todo empezó con un grafiti, el que pintaron un grupo de niños y adolescentes contra el presidente, Bachar Al Asad, cuya familia lleva en el poder desde 1971. Su arresto fue la chispa que prendió la mecha de la revuelta popular, basada en manifestaciones pacíficas contra un dictador y fraguadas al calor de las primaveras árabes. Protestaban contra la pobreza, la corrupción y las violaciones de derechos humanos, y exigían prosperidad, democracia y libertades civiles. Pero a las promesas iniciales de Al Asad pronto las sustituyó una brutal represión militar que acabó en una guerra de todos contra todos y que ya ha provocado 250.000 muertos y millones de refugiados.

Irán

Las violaciones de los derechos humanos en Irán se centran en la ausencia de libertad de expresión, de libertad de reunión, de libertad de culto, del derecho a la información, del derecho a la debida defensa en juicio, la tortura y la pena capital. En Irán se producen detenciones arbitrarias y ejecuciones sumarias, la situación en las cárceles es catastrófica. Las fuerzas de seguridad cometen graves abusos a los derechos humanos y el poder judicial lo avala. Las manifestaciones o protestas callejeras son reprimidas aunque sean pacíficas. No existe el derecho de reunión ni de pensamiento. Se encarcela a los opositores políticos, a los periodistas que no apoyan al gobierno de turno, a activistas sociales y defensores de los derechos humanos, a políticos y a abogados.
La pena capital es aplicada tanto a adultos como a menores de edad, a delincuentes comunes como a usuarios de drogas, periodistas, blogeros o usuarios de las redes sociales. Sitios web son bloqueados por el gobierno y las comunicaciones al exterior son interferidas.
Las mujeres y las minorías raciales o religiosas son ciudadanos de segunda. Existe un estricto código de vestimenta y las mujeres que no lo cumplen son encarceladas. Se realizan lapidaciones de mujeres por atentar contra el honor. Las minorías sexuales son perseguidas. En el índice global de brecha de género realizado en 2015 por el Foro Económico Mundial, Irán ocupa el puesto 137 de 140 países.
En Irán hay prisioneros políticos y ejecuciones. Pero el gobierno mantiene que nadie es condenado a muerte actualmente por delitos de opinión y que la justicia es independiente
Otro sector que sufre la represión con mucha intensidad es la prensa. En este caso Irán comparte el dudoso honor, con Turquía y China, de ser el país más beligerante con los medios de comunicación.

Arabia Saudita

Arabia Saudíta es una dictadura capitalista e islamista propia del cine de ciencia ficción, donde una pequeña élite campechana y supersticiosa controla a todo un país que, debido a que tiene mucho petróleo y gas, es respetado por el resto de naciones del mundo y por la ONU, a pesar de que es eso, una DICTADURA en mayúsculas.
En esta dictadura no existen los derechos humanos, donde es el tercer país que más gente ejecuta per cápita, donde las amputaciones de miembros se hacen por ley, donde el acceso a internet está censurado y donde se financia a todo tipo de organizaciones terroristas
La mayor parte de los derechos humanos y libertades fundamentales están prohibidos o seriamente restringidos en el país. Los actos homosexuales son condenados habitualmente con la muerte, las mujeres no pueden conducir vehículos y el derecho al sufragio femenino no se reconoció hasta el año 2011. A pesar de los últimos avances, los más importantes grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch denuncian constantemente la falta de protección a los derechos humanos en el reino.
No existe la libertad de expresión. Los disidentes políticos son perseguidos y encarcelados sin juicios justos, como Raif Badawi, bloguero sentenciado a 10 años de cárcel y 100 látigazos. Las mujeres carecen de derechos y padecen discriminación sistemática.

Emiratos Árabes Unidos

Las autoridades quieren silenciar toda crítica. Detienen a personas en plena noche, las mantienen en lugares desconocidos durante meses, emplean la tortura física y psicológica para obtener confesiones y realizan lo que las organizaciones internacionales y las Naciones Unidas han llamado juicios farsas, donde se condena a la gente a largas penas de prisión
Aunque la constitución contempla la libertad de expresión y prensa, en la práctica estos derechos son limitados. Por ley el Ministerio de Información emite las licencias y aprueba el nombramiento de editores. El contenido de la prensa también está gobernado por la ley. Comentarios negativos sobre el Islam, el gobierno o las familias que gobiernan o críticas a los ciudadanos de los EAU por parte de extranjeros, pueden ser castigados con penas de cárcel.
La discriminación que sufren las mujeres en Emiratos Árabes Unidos se extiende a normas y leyes que en muchos casos dejan desprotegidas a las mujeres víctimas de delitos como abusos o violaciones, llegando al extremo de condenar a las víctimas por el delito de “zina” (relaciones sexuales fuera del matrimonio)

Yemen

En términos de derechos humanos, las fuerzas de seguridad han sido responsables de tortura, tratamiento inhumano e incluso ejecuciones extrajudiciales. Según la Embajada de Yemen, en años recientes ha habido ciertos avances, al firmar el gobierno diversos tratados internacionales de derechos humanos, e incluso nombrando a una mujer, Wahiba Fara’a, ministra del estado de los derechos humanos. Otras fuentes indican que persisten muchos problemas junto a declaraciones de que las reformas no han sido completamente implementadas, y que los abusos siguen dándose de manera indiscriminada, especialmente en el tema de los derechos de la mujer, libertad de prensa, tortura y brutalidad policial. La libertad de expresión, prensa y religión están restringidas. Páginas web gays y lésbicas son bloqueadas por el gobierno.

Qatar

En 1995 el jeque Hamad al Zani se convirtió en emir después de deponer a su padre, Jalifa bin Hamad al Zani, en un golpe de Estado pacífico
La libertad de expresión es el derecho político de comunicar las opiniones e ideas propias. El poeta catarí Mohamed al-Ajami, también conocido como Mohamed Ibn al-Dheeb, que criticó al gobierno en la Conferencia sobre el cambio climático de 2012 en Catar, fue condenado a cadena perpetua. No se permitió la entrada de observadores en la sala del tribunal, y el propio al-Ajami no estuvo presente en la lectura de la sentencia. Toda la información disponible apunta a que Mohamed al-Ajami es un prisionero de conciencia que se encuentra tras las rejas solamente por expresar su opinión.

Bahrein

Nuevas movilizaciones se han sucedido en un país que a pesar de la continua represión, incluyendo algunas víctimas mortales, continúa recibiendo el apoyo de gobiernos occidentales, y evidentemente de sus vecinos como Arabia Saudita, que incluso envió fuerzas de ayuda para reprimir las manifestaciones que desde hace dos años se vienen sucediendo en ese pequeño país.
En 2011, el Observatorio de Derechos Humanos, describió la situación de los derechos humanos en el país como "pésima". En su informe mundial de 2011, la organización Human Rights Watch declara los arrestos sistemáticos de personas críticas con el sistema, incluyendo 250 críticos antigubernamentales no violentos. Así como la aplicación de torturas en varios de ellos.

Omán

En esta monarquía absoluta sin partidos políticos y cuyo sultán, Qabus al Said, derrocó a su padre en golpe de Estado en 1970, los hidrocarburos son la clave de sus excelentes relaciones internacionales. Emiratos, India, Estados Unidos y China son sus principales socios comerciales, entre quienes se cuenta en mucha menor medida España, quien entre 1993 y 2008 ha invertido unos 38 millones de euros en la economía del sultanato. Según la ONG Frontline, los activistas de Derechos Humanos en Oman “sufren hostigamiento, detención arbitraria y torturas al ser interrogados. Cientos de académicos, periodistas y comentaristas fueron detenidos en arrestos masivos, e incomunicados sin ningún tipo de asistencia legal. Omán es signatario de tres de los siete tratados fundamentales de las Naciones Unidas sobre derechos humanos. Las organizaciones independientes de derechos humanos no pueden operar dentro del país”. Las protestas en Omán han costado la vida a dos personas, y exigen respeto por los Derechos Humanos, reformas políticas y económicas que luchen contra la inflación y aumenten los sueldos y libertad de información.

Brunei

Es difícil encontrar otra dictadura tan “perfecta como la de Brunei, donde el puño de hierro que impide cualquier atisbo de libertad está envuelto en el guante de seda de una sanidad y una educación gratuitas para toda la población —409.000 habitantes—, exención de impuestos personales y ayuda a la vivienda, amén de subsidiar el precio del arroz, principal alimento del país. Los medios de comunicación están amordazados por una ley de prensa que exige a todos los periódicos obtener un permiso anual del Ministerio del Interior y el depósito de 100.000 dólares de Brunei (65.000 euros). Además, contempla penas de cárcel de hasta tres meses por la divulgación de “noticias falsas”.

Tailandia

En el año de dictadura militar, el recorte de libertades que ha sufrido Tailandia es notorio, como denuncian organizaciones tan destacadas como Amnistía Internacional, Human Rights Watch (cuya web está bloqueada en el país surasiático) e International Crisis Group. El Consejo Nacional para la Paz y el Orden (nombre oficial de la Junta) ha suspendido la vida democrática del país y ha abolido libertades civiles como las protestas públicas y la actividad política de cualquier tipo, además de ejercer una fuerte censura sobre la prensa.
Bajo la nueva Constitución, los ciudadanos serán enseñados a ser críticos con los medios de comunicación y a no estar dispuestos a creer cualquier información que les filtren. Según la ONG Freedom House, la censura militar sobre Internet ha llevado a Tailandia a la categoría de “país no libre”, por debajo de la vecina Birmania.

Myanmar

En la cúpula, el régimen militar que gobierna desde 1962 ha vivido entre algodones y ha engordado su bolsillo mientras en la base de la pirámide el pueblo se moría de hambre. Toda la riqueza del país está en manos de los generales, la corrupción es una religión
Las minorías étnicas de Birmania han huido durante décadas del hambre, la guerra y las torturas provocadas por el régimen militar. La organización Amnistía internacional ha documentado casos de asesinatos de aldeanos a golpes, puñaladas o disparos. Existe un grupo de militares, en ocasiones de alto rango, ocupados particularmente de efectuar violaciones masivas a mujeres pertenecientes a minorías étnicas, conocido como el batallón de los violadores.
El número de agresiones y la forma sistemática en la que se llevan a cabo han llevado a las organizaciones birmanas en el exilio a denunciar que la Junta militar ha desarrollado una política de «licencia para violar» para aterrorizar a los opositores. Los desfiles organizados en los cuarteles son aprovechados para que los militares puedan escoger a sus víctimas dentro de un sistema de gratificación y entretenimiento que recuerda al creado por los japoneses durante la ocupación de Asia en la primera mitad del siglo XX
El gobierno militar ha hecho prisioneros a muchos opositores, la mayoría por delitos menores o incluso por emitir opiniones o cantar canciones opuestas al poder. Innumerables denuncias de torturas y sometimiento a esclavitud, han hecho al gobierno merecedor de una condena de parte de diferentes organizaciones dedicadas al tema de los Derechos Humanos como Amnistía Internacional y la propia Organización de Naciones Unidas. El nivel de represión se ha incrementado en los últimos años, con extremos como considerar un hecho delictivo tener un fax o alojar a un extranjero en un domicilio particular.

Camboya

Hun Sen, personaje guerrillero-militar-político cuanto menos interesante, consolidó su golpe de Estado remplazando el co-Primer Ministro por alguien de su partido (Ung Hout) y organizó elecciones en 1998, de las que salió triunfador. A día de hoy, 16 años después, sigue siendo el Jefe de Gobierno camboyano.
Formalmente, Camboya es una democracia parlamentaria pero la polémica no se aleja del actual Presidente. Acusaciones de corrupción, control de los medios, persecución de opositores políticos y estilo dictatorial son las más recurrentes. La calidad democrática del régimen camboyana es puesta en tela de juicio reiteradamente.

Vietnam

La República Socialista de Vietnam es gobernada a través de un sistema altamente centralizado dominado por el Partido Comunista de Vietnam, el cual era conocido anteriormente como el Partido Laboral de Vietnam. El gobierno es en teoría independiente del partido, pero en la práctica recibe la mayoría de sus instrucciones desde el partido. Aunque ha habido esfuerzos para disminuir la práctica de la membresía de ocupar puestos en el partido y en el gobierno, esta práctica aún continúa. Dadas las limitaciones respecto a la libertad de expresión, que establece actualmente el Gobierno de Vietnam, existe un número indeterminado de presos políticos en el país.
La situación de los Derechos Humanos en Vietnam dió un vuelco negativo en el 2013. El número de detenidos por opiniones políticas contrarias al partido en el poder aumentaron, la violencia policial creciente se reflejó en el mantenimiento del alto número de muertes y heridos causados por tal violencia y el número de agricultores cuyas tierra fueron expropiadas sin compensación adecuada fue en aumento.

Afganistán

La instauración de un Estado caracterizado por la dictadura de la alienación fundamentalista hoy no sólo es sinónimo del relativismo cultural en este país, sino también la demostración de las miserias humanas.
En Afganistán, la violencia no tiene límites. Las violaciones sistemáticas a los derechos humanos son moneda corriente. Allí, el paradigma de las mujeres se reduce a la esclavitud. La ley está supeditada a la demencia.
Las medidas pseudo-religiosas son insoportables, aún para culturas orientales. Pues, el régimen talibán hoy se ubica en las antípodas de la razón, expresando además un autoritarismo que tergiversa groseramente las mismas leyes sagradas del Islam.
Afganistán es considerado el país más peligroso para las mujeres. Además de la pobreza y la corrupción, Afganistán es el país más peligroso donde pueda vivir una mujer si se toman en cuenta los factores salud, violencia sexual y no sexual, violencia doméstica y discriminación económica. El índice de mortalidad materna es de 1 cada 11 partos, el 87% de las mujeres son analfabetas y hasta el 80% padecen matrimonios forzados. Las mujeres no tienen acceso a los médicos, a recursos financieros ni libertad para elegir pareja.
Los medios de comunicación estuvieron estrechamente controlados por los talibanes, tanto que la televisión fue cerrada en 1996 y a la prensa se le prohibió publicar comentarios, fotos o cartas de los lectores. Radio Kabul sólo transmitía programas religiosos y de propaganda, y salía al aire sin música.

Laos

Laos se ha lanzado a una carrera contrarreloj hacia el desarrollo con un objetivo claro: abandonar la lista de 48 países menos desarrollados en 2020.
Controlada por una dictadura comunista desde 1975, no es la primera vez que Laos emprende un gran programa de reformas económicas.

China

La República Popular de China es uno de los pocos estados socialistas que quedan en el mundo. Su forma de gobierno ha sido descrita como comunista y socialista, pero también como autoritaria y corporativista, con fuertes restricciones en muchas áreas, más notablemente respecto al libre acceso al Internet, la libertad de prensa, la libertad de reunión, el derecho a tener hijos, la libre formación de organizaciones sociales y la libertad de culto.
La Administración Estatal de Prensa, Publicaciones, Radio, Cine y Televisión de la República Popular de China y la Administración General de Prensa y Publicaciones son las agencias regulatorias del Estado, encargadas de vigilar las transmisiones de los medios de comunicación, censurar los contenidos que consideren inapropiados y aprobar o reprobar las producciones extranjeras para su difusión en el país.
Algunos de los temas prohibidos en los medios de comunicación chinos incluyen: los conflictos en el Tíbet y Sinkiang, las protestas y demostraciones públicas en contra del sistema, los disidentes, y cualquier contenido que contenga violencia explícita, pornografía y críticas hacia la administración china.
Algunos gobiernos extranjeros, ONG y agencias de noticias critican constantemente la desprotección de los derechos humanos en China, al alegar múltiples violaciones a los derechos civiles como el encarcelamiento sin un juicio, confesiones forzadas, tortura, restricciones a los derechos fundamentales, y el uso excesivo de la pena capital. El gobierno suprime las manifestaciones de organizaciones que considera una «amenaza potencial para la estabilidad social», como fue el caso de las protestas de la Plaza de Tian'anmen de 1989. Regularmente, el Estado chino es acusado de represión a gran escala y abusos a los derechos humanos en Tíbet y Sinkiang, incluyendo campañas de políticas violentas, traslados forzosos y restricciones a la libertad religiosa.

Corea del Norte

Según Amnistía Internacional, entre las violaciones de derechos humanos en Corea del Norte figuran el empleo de la tortura, la aplicación de la pena de muerte, la detención y el encarcelamiento arbitrarios, las condiciones de reclusión inhumanas y la supresión prácticamente total de las libertades fundamentales, incluidas las de expresión y circulación.
Según el Comité de los Estados Unidos para los Derechos Humanos en Corea del Norte, los desertores norcoreanos han sido testigos de la existencia de campos de prisión y concentración con una población estimada de entre 150 000 y 200 000 internos —alrededor del 0,85 % de la población—, así como de la existencia de campos de experimentación humana y de numerosos casos de tortura, inanición, violaciones, asesinatos, experimentos médicos, trabajo forzado y abortos forzados.
En el año 2014, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos redactaron un informe constatando severas violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad extremadamente brutales en Corea del Norte, dentro de los que se encontraban torturas de todo tipo, detención arbitraria, ejecución sumaria, abortos forzados y violencia sexual, además de campos de prisión y concentración donde se realizan prácticas brutales contra los prisioneros.
Cuba

Cuba es un país muy bonito pero lleva muchos años viviendo en un régimen dictatorial lo que hace que la gente no tenga libertad para viajar, trabajar o tener cosas que en otros lugares es normal.
Durante los últimos años, la censura en la isla ha sido informada y reportada insistentemente, y llegó a resultar en sanciones impuestas por la Unión Europea en 2003, después del encarcelamiento sumario de 75 periodistas independientes y, por lo tanto, disidentes.
Los propios medios estatales se encuentran bajo la directa supervisión ideológica del “Departamento de Orientación Revolucionaria” del gobernante Partido Comunista de Cuba, el cual “desarrolla y coordina estrategias de propaganda”. Los cubanos no tienen acceso a retransmisiones privadas o extranjeras.
Tampoco tienen a su alcance libros, revistas o periódicos, a menos que estén aprobados por el gobierno o que sean publicados por el mismo. Además, no tienen permitido suscribirse a publicaciones del exterior ni recibirlas de visitantes o turistas extranjeros.

Bielorrusia

La bautizada por occidente como ‘última dictadura de Europa’ dura ya veinte años. El pasado 20 de julio se cumplieron dos décadas desde que Alexandr Lukashenko, todavía en el poder, fuera proclamado Presidente de la República de Bielorrusia. Se trataba del primer presidente electo de una república que nació tres años antes, en 1991, resultado de la desmembración de la Unión Soviética.
Alexandr Lukashenko, entonces conocido por su defensa contra la corrupción, tenía 39 años cuando arrasó con un 80% de los votos en la segunda vuelta de las consideradas últimas elecciones democráticas de Bielorrusia. Una vez en la presidencia, el astuto líder bielorruso iba a consolidar su autoridad mediante dos referéndums que supondrían sendos golpes para las aspiraciones democráticas de la joven república bielorrusa. En el primero de ellos, celebrado en 1995, se elevó al ruso como lengua cooficial junto con el bielorruso, se instauró la antigua bandera de la era soviética, se aprobó un programa de integración económica con Rusia y, sobre todo, el líder consiguió el derecho de disolución del Parlamento.
Es difícil imaginar que un régimen como el de Lukashenko haya podido subsistir sin un fuerte aparato represivo. El presidente bielorruso se ha asegurado la longevidad de su mandato mediante el control de las élites del estado, la supresión del activismo y la opresión de la oposición. La estrategia de Lukashenko, evidente con el paso del tiempo, ha resultado en el logro de una red de lealtades sobre la que se erigen los pilares de la estabilidad y el orden de un régimen aparentemente infranqueable.
Un grupo especialmente sensible a los arrestos policiales son los periodistas. Según Freedom House, sólo durante el año 2013 fueron arrestados 45 periodistas y bloggers mientras intentaban cubrir protestas u otros acontecimientos políticos. La libertad de prensa y de los medios de comunicación audiovisuales en Bielorrusia es prácticamente inexistente. Al control estatal de las principales cadenas de televisión se le unen los subsidios del gobierno a la prensa oficial y las sanciones a la de la oposición. La censura sigue siendo estricta y a las agencias de información extranjeras se les obstaculiza la entrada al país. Con ello, uno de los pocos resquicios para la información independiente es internet. Se estima que alrededor de la mitad de la población Bielorrusia tiene acceso a la red. No obstante, se especula que el gobierno está reforzando el control sobre algunas webs e informaciones controvertidas para el régimen, y cada vez son más las que sufren sospechosos ataques de hackers.

Tayikistán

Es considerada la república más inestable de Asia Central a causa de la guerra civil que, entre 1992 y 1997, se cobró más de 50.000 muertos, aunque los observadores descartan que su población, hastiada de violencia, emprenda un movimiento popular en contra de su presidente, Emomali Rajmonov, como los vividos en Ucrania, Georgia o Kirguizistán. Elegido presidente en 1994 y reelegigo posteriormente en comicios descalificados por la comunidad internacional, Rajmonov ha radicalizado progresivamente su régimen hasta el autoritarismo. En 2003, celebró un referéndum que prolongaba su mandato de cinco a siete años y le permitía postularse a presidente en dos elecciones más, lo cual le permitirá seguir en el poder hasta 2020. Su régimen ha acallado a la oposición, actualmente muy dividida y poco partidaria de arriesgarse.

Azerbaiyán

En 1993, el presidente democráticamente electo Abulfaz Elchibey fue derrocado por una insurrección militar liderada por el coronel Surat Huseynov, lo que se tradujo en la llegada al poder del exlíder soviético de Azerbaiyán, Heydar Aliyev.
En 2003, Ilham Aliyev sucedió a su padre como presidente y su gobierno se ha encargado de mantener muchas de las políticas de su antecesor, así como procurar una mayor apertura a occidente y convertir a Azerbaiyán en una nación industrializada.
En 1996 Azerbaiyán solicitó su ingreso al Consejo de Europa comprometiéndose a 3 puntos:
Promulgar una ley de servicio civil sustitutorio en los dos primeros años tras su adhesión a esta organización internacional,
Liberar a todos los presos por razones de conciencia
Permitir a todos los objetores la opción de realizar un servicio civil alternativo
Hasta la fecha no ha cumplido sus compromisos. A pesar de que su constitución permite a los objetores de conciencia optar por el servicio civil sustitutorio, el Gobierno todavía no ha adoptado una ley para establecer esta alternativa al servicio militar.
Actualmente se persigue a objetores de conciencia y hay informes que indican la existencia de prolongadas detenciones ilegales en cuarteles militares.
También hay informes de persecuciones religiosas contra determinados grupos minoritarios, algunos de cuyos miembros se encuentran encarcelados por difundir sus creencias .
Tambien,muchos de los medios de comunicación de masas están bajo la constante censura del gobierno, lo que ha llevado a varios grupos de defensa de los derechos humanos a abogar por la libertad de expresión de los azerbaiyanos.

Kazakstán

Se le considera el país con mayor nivel de vida de la zona gracias a sus ingentes reservas naturales, pero los modos autoritarios definen al régimen kazajo e incluso se han agravado en los últimos años. La corrupción y la eliminación de la disidencia caracterizan el Gobierno dirigido por el presidente Nursultán Nazarbayev, en el poder desde 1989. Todos los procesos electorales que le mantienen en el cargo desde hace más de una década han sido cuestionados por Occidente, y muchos de los procesos contra sus opositores son tachados de políticos por las organizaciones internacionales.
La disidencia es apenas visible en el país, ya que Nazarbayev persigue y clausura sistemáticamente las sedes de los grupos políticos ajenos a su ideario. Sin embargo, las vastas reservas petrolíferas del país han creado una elite economica interesada en el poder.

Turkmenistán

Considerado uno de los más represivos de la zona, el régimen dirigido por Saparmurat Nizayov es habitualmente criticado por Moscú y Washington, pero los intereses económicos rusos en sus reservas naturales y la dependencia del gas turkmeno por parte de Ucrania facilitan el continuismo de la situación. Nizayov, de 65 años, accedió al poder en 1991, tras la desintegración de la URSS, y desde entonces, sus usos dictatoriales le mantienen aislado de la comunidad internacional. Ha desarrollado un desaforado culto a su personalidad que le ha llevado a autodenominarse Turkmenbashi, o padre de todos los turkmenos. En 1999 logró ser nombrado presidente vitalicio.
Oficialmente no existe oposición política en Turkmenistán, no hay libertad de prensa y sólo existen grupos de la fracturada oposicion en el exilio. Pese a sus reservas de gas natural, la pobreza es creciente y afecta casi a la mitad de la población.

Uzbekistán

El país más poblado del Turkistán, con 26 millones de habitantes, es dirigido desde 1989 por el presidente Islam Karimov, de 67 años, quien dirige la república con mano de hierro desde la caída de la URSS amparado en la lucha contra el enemigo islamista, algo que le ha valido las simpatías de Estados Unidos desde el 11 de Septiembre. Efectivamente, en su territorio son fuertes tanto el partido islamista Hizb i Tahrir, que pretende imponer un califato en Asia central, como el Movimiento Islámico de Uzbekistán, responsable de una ola de atentados entre 1999 y 2001.
Las organizaciones de Derechos Humanos han criticado duramente al régimen de Karimov, quien recientemente denunció la acción "subversiva" de las ONG que "violan las leyes uzbecas con el único propósito de lanzar ideas extremistas en el país". Los presos políticos se cuentan a miles y, según Naciones Unidas, el uso de la tortura es una práctica habitual en sus prisiones. Se teme que el régimen de Tashkent esté colaborando con la CIA a la hora de recibir e interrogar presos en su territorio y se sabe que recibe millones de dólares en concepto de ayuda para sus Fuerzas de Seguridad por parte de Washington. Tras el 11-S, EEUU obtuvo permiso para abrir una base militar en Janabad que facilitaría sus misiones en Afganistán.
El régimen de Karimov mantiene conflictos fronterizos con Tayikistán y Kirguizistán —incluso minó las fronteras de su país con ambas repúblicas para impedir incursiones armadas como las de Hizb i Tahrir entre 1999 y 2001— y controla férreamente los medios de comunicación para evitar disidencias. Con la oposición encarcelada o en el exilio, los movimientos radicales islamistas se están imponiendo entre su población como alternativa a su corrupto régimen.

Gambia

El país se independizó del Reino Unido en 1965. En 1970, Dawda Jawara se convirtió en el primer presidente del nuevo estado y fue reelegido en 1972 y 1977. Después de la independencia, Gambia mejoró su desarrollo económico gracias al alza en los precios de su principal materia de exportación, el cacahuate, y al desarrollo del turismo internacional. En febrero de 1982, junto con Senegal, Gambia formó la Confederación de Senegambia. El presidente Jawara fue derrocado en 1994 por Yahya Jammeh, quien estableció una dictadura. Jammeh fue reelegido en 2001 y derogó la ley que prohibía la existencia de partidos opositores.
Gambia fue un miembro de la Commonwealth desde su independencia hasta octubre de 2013, cuándo el presidente Jammeh anunció la retirada del país de la organización.
En el mes de diciembre de 2015 el presidente del país en ese momento Yahya Jammeh declaró la república de Gambia como una república islámica.
Jammeh ha sido acusado de restringir la libertad de prensa en el país. Promulgó una serie de leyes restrictivas en la materia y, posteriormente, en diciembre de 2004, se produjo el asesinato aún no resuelto de un reportero, Deyda Hydara, que había sido muy crítico con ellas. Jammeh, sin embargo, ha negado cualquier conexión de los agentes de seguridad con el asesinato del reportero.
En 2008, Jammeh anunció que su gobierno legislaría leyes contra homosexuales más estrictas que las de Irán, y que cortaría la cabeza de gays y lesbianas descubiertos en Gambia. Jammeh dio un ultimátum a gais y lesbianas de Gambia para que abandonasen el país.
Amnistía Internacional informa que han sido liberadas mil personas tras ser detenidas acusadas de brujería, algunas obligadas a beber brebajes alucinógenos y en dos casos muerte por fallo renal, y mujeres violadas.

Mauritania

El golpe de Estado en Mauritania en 2008 tuvo lugar el 6 de agosto, cuando unidades del Batallón de Seguridad Presidencial y otras unidades de apoyo tomaron la residencia del presidente del país, Sidi Ould Cheikh Abdallahi y lo retuvieron para trasladarlo después a un cuartel detenido junto al Primer Ministro, Yahya Ould Ahmed Waghf y otras autoridades. Menos el presidente, todos fueron liberados el 11 de agosto, pero el Primer Ministro fue detenido de nuevo el día 21 tras una marcha multitudinaria contra los golpistas, cuando se dirigía a una nueva acción de protesta.
Los golpistas ocuparon la radio y televisión, distintos edificios oficiales y el aeropuerto de la capital, Nuakchott, y comunicaron la creación de un Alto Consejo de Estado que asumió la Presidencia de la República, integrado por once militares, generales y coroneles, bajo la Presidencia del General al mando del BASEP, Mohamed Uld Abdelaziz.

Chad

En 1960 Chad obtuvo su independencia bajo el liderazgo de François Tombalbaye. En 1965 los levantamientos en contra de las políticas hacia los musulmanes del norte del país culminaron en una larga guerra civil. Así, en 1979 los rebeldes tomaron la capital y pusieron fin a la hegemonía de los cristianos del sur. Sin embargo, los comandantes de los rebeldes permanecieron en una lucha constante hasta que Hissène Habré se impuso ante sus rivales, pero en 1990 fue derrocado por su general Idriss Déby. Recientemente, la crisis de Darfur en Sudán traspasó la frontera y desestabilizó al país, con cientos de miles de refugiados viviendo en campamentos al este del país.
Mientras existen varios partidos políticos activos en el país, el poder recae firmemente en las manos del presidente Déby y su partido, el Movimiento Patriótico de Salvación. Chad permanece plagado de violencia política y frecuentes intentos de golpe de estado. Actualmente, Chad es uno de los países más pobres y con mayor índice de corrupción en el mundo, ya que la mayoría de los chadianos viven en la pobreza como agricultores y ganaderos de subsistencia.

Sudan

El dictador Omar al-Bashir de 71 años tomó el mando del poder africano en un sangriento golpe de Estado en 1989 y es el único mandatario en el poder acusado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y genocidio. Bajo su mandato, Sudán se ha visto constantemente envuelto en guerras civiles que han dejado a 400.000 muertos y a más de 2,5 millones de refugiados por el camino.

Eritrea

El actual gobierno está acusado de autoritarismo, represión y suprimir la democracia. En el año 2001, voces dentro del partido del presidente pidieron la aplicación de la Constitución ratificada en 1997 y una mayor apertura política y social. Afewerki respondió encarcelando a los disidentes, incluido su vicepresidente, y a los periodistas que informaron de la petición. En febrero de 2002, el máximo órgano legislativo de Eritrea , la Asamblea Nacional, decidió no permitir la creación de partidos políticos en el futuro. En 2009, la organización Human Rights Watch advirtió que el gobierno estaba convirtiendo el país en “una prisión gigantesca”. Y en diciembre de 2010, cables diplomáticos estadounidenses revelados por Wikileaks contaban que “los jóvenes eritreos huyen de su país en masa, la economía parece estar en una espiral de muerte, las cárceles de Eritrea están desbordadas y el dictador desquiciado del país sigue siendo cruel y desafiante”.
Eritrea es un país cerrado de fronteras herméticas, una gran prisión. Es por eso que es considerada como la Corea del Norte del continente africano. La libertad de circulación, expresión y religión no existen y hay una violación constante de Derechos Humanos. Claire Beston, especialista en Eritrea de Amnistía Internacional, explica que “ Eritrea es uno de los países más represivos, opacos e inaccesibles del mundo”.
El país se ha convertido en un inmenso campo de trabajo forzado. El servicio militar comienza a la edad de 17 años y termina a los 50.
Eritrea no tiene medios de comunicación de propiedad privada y según Médicos Sin Fronteras Eritrea es el último país del mundo en libertad de prensa. El barómetro de la libertad de prensa 2013 de Reporteros Sin Fronteras muestra que de los 184 periodistas encarcelados entre los años 2001 y 2011, 28 han sido en Eritrea .
Pero la libertad de expresión no se limita sólo a los medios de comunicación. La oposición está prohibida.
Un informe de mayo de 2013 publicado por Amnistía Internacional cuenta que en Eritrea son más de 10.000 encarcelados por motivos políticos, detenidos arbitrariamente y recluidos sin juicio “en unas condiciones atroces inimaginables” desde que Isaías Afewerki llegó al poder hace 20 años.
La tortura es habitual los prisioneros son encerrados en centros de detención con celdas subterráneas o en contenedores de transporte metálicos instalados en pleno desierto, según Amnistía Internacional. En la mayoría de los casos las familias desconocen que sus familiares han sido detenidos, no reciben ninguna información de su paradero y no vuelven a saber de ellos.
La huída del país no es fácil, teniendo en cuenta sus herméticos contornos. A la probabilidad de que te detengan se une el evitar los campos de minas en las fronteras.

Yibuti

Yibuti es un país minúsculo que hace frontera con Somalia, probablemente el país más inestable y peligroso del mundo, y uno de los lugares donde Al Qaeda tiene más fuerza. Yibuti es más ordenado y dócil que su vecino y se ha convertido en un lugar estratégico para los ejércitos occidentales.
La dictadura de Ismail Omar Guelleh mantiene la estabilidad en el país y la economía crece a ritmo de casi un 5 por ciento anual. Guelleh tiene el apoyo internacional por su posición geográfica y porque da facilidades a las grandes potencias. En esta estrategia, la economía yibutiana es completamente dependiente del exterior.
Yibuti es un país que crece económicamente y los principios de libertad de expresión y democracia son secundarios cuando hay un peligro.
La oposición política apenas tiene peso y ni siquiera tiene representación en la Asamblea Nacional. La participación electoral se suele situar alrededor del 50% del electorado.

Somalía

Tras la caída del dictador Siad Barré en 1991, Somalia se sumió un una guerra civil que ya ha causado la muerte a más de 50.000 personas y provocado el desplazamiento de centenas de millares de habitantes.
Hoy en día, la situación territorial de Somalia es la siguiente:
- El Norte: Se divide en las regiones del Noroeste que corresponden al autoproclamado Estado de Somaliland y las regiones del Noreste que constituyen el autoproclamado Estado de Puntland. En cuanto a Somaliland, se está construyendo un Estado híbrido que ha llevado a cabo una profundización democrática, y en Puntland, existe cierta estabilidad debido a que es la única parte de Somalia que se ha librado de la destrucción de la guerra.
- Parte central: Se vive una fase de transición con una autoridad política local rudimentaria, pero que cumple unas funciones básicas y la economía genera lo suficiente para la supervivencia y un comercio mínimo.
- El sur: Se encuentra en una difícil situación debido a una autoridad política fragmentada y contestada que ha paralizado todos los negocios.
Aún con toda la pobreza y miseria que sufre Somalia como consecuencia de sus constantes guerras, es difícil encontrar noticias al respecto en los periódicos e imposible ver algo en los telediarios, ya que el interés internacional se centra más en los problemas de piratería que afectan a las embarcaciones de distintos países, dejando olvidada la guerra civil que solo provoca conflictos en Somalia y en algunas zonas cercanas a esta.

Etiopia

Con miles de personas que han tenido que abandonar el país a causa de la ausencia de libertades, es uno de los principales países del mundo que viola sistemáticamente los derechos humanos.
Además, el país únicamente conoce una fuerza política, la misma que ganó recientemente las elecciones con un escandaloso 100% de los votos. El Frente Democrático Revolucionario de los Pueblos Etíopes (FDRPE) dirige el país desde el año 1991 y ocupan los 547 escaños que hay en la cámara de representantes.

Sudan del Sur

A principios de julio Sudán del Sur celebraba con agonía sus cuatro años de independencia. Una celebración que en lugar de resultar motivo de alegría mantiene a sus ciudadanos bajo una continua desolación y sufrimiento. Se trata de un territorio perseguido por la palabra conflicto, primero por las dos guerras civiles que vivió cuando era parte de Sudán, y posteriormente con las divergencias entre Kiir y Machar. La población sursudanesa es mayoritariamente cristiana, lo que causó innumerables matanzas cuando estaban bajo el mandato de Sudán, donde impera una rígida versión del Islam.
Según las estimaciones de Naciones Unidas, las dos primeras guerras se saldaron con 2.500.000 muertos y 5.000.000 desplazados, y en los últimos 19 meses hay más de 50.000 víctimas y dos millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus casas. Con esas cifras, la organización estima que dos tercios de la población son dependientes de la ayuda internacional, mientras que un total de 10.500 cascos azules velan por la seguridad. Las dos guerras han dejado también numerosas armas que ahora están repartidas entre la población local.
Para Human Rights Watch (HRW), el conflicto y los ataques a la población alcanzan los crímenes de guerra y los asesinatos y violaciones pueden constituir crímenes contra la humanidad. Ambos bandos matan con total impunidad y se ceban con la población local. Los supervivientes de los ataques acusan directamente al gobierno y a las milicias aliadas de llevar a cabo una campaña en contra de la población local, que ha causado multitud de saqueos, destrucción, muertes y ha desplazado a más de 100.000 personas de sus casas.

Republica Centroafricana

El líder de Seleka, Michel Djotodi ejerce actualmente la presidencia de la RCA, tras el golpe de Estado que le dio al presidente Francois Bozizé
Bozizé también un golpista contra el régimen del dictador Ange-Félix Patassé, llegó al poder en el 2003. En el 2005 realizó elecciones que resultaron fraudulentas, pero igualmente se proclamó presidente en segunda vuelta. Luego en el 2011, ganó las elecciones y fue reconocido por el mundo entero. Hasta que la coalición Séleka lo sacó del poder este año.
Pero la guerra cruel entre su partido de orientación musulmana y los grupos cristianos y otros pequeños grupos han sumido al país en la inestabilidad y la violencia, donde las principales víctimas son civiles. En un dia solamente murieron 100 personas, la mayoría jóvenes, según reportan las agencias internacionales.

Camerún

Paul Biya, quien ya era presidente, ha sido declarado vencedor en las elecciones en Camerún con un 77,9 por cien del voto y entre las críticas de observadores internacionales, para quienes los comicios no han sido justos. Con esta victoria, Biya añadirá siete años más a los 29 que ya lleva como presidente de este país.
Biya es uno de los llamados ‘dinosaurios’ africanos, un conjunto de líderes que llevan décadas en el poder en varios países de este continente, han envejecido en sus puestos y no parecen dispuestos a abandonarlos.
A estos líderes se los conoce por sus lujosos estilos de vida, muy alejados de los de la inmensa mayoría de las poblaciones de sus países, y por una escasa labor política a pesar de su cargos. Paul Biya pasa la mayor parte del tiempo fuera de Camerún, uno de los países más corruptos del mundo, y apenas participó en la campaña electoral de estos comicios.
Las elecciones presidenciales en Camerún, tal y como ocurrió con las ugandesas, han seguido un guion común a otros países de África. La oposición denuncia fraudes y acoso durante la campaña electoral. Los comicios se celebran sin una gran participación. Durante el recuento, la oposición acusa al gobierno de haber robado las elecciones y observadores internacionales señalan irregularidades en el proceso. Finalmente, el que ya era presidente es declarado vencedor y extiende su mandato.

Guinea Ecuatorial

Teodoro Obiang lleva casi 34 años en el poder, lo que convierte a su régimen en el más longevo del continente africano. En Occidente no solo se le considera un dictador, sino que se le acusa de manejar los recursos petroleros a su antojo. Los más críticos aseguran que la corrupción es el mal endémico del país.
Una imagen de este mundo la dibujan los datos del país, que muestra el Gobierno de Guinea Ecuatorial, que se ha propuesto acelerar el desarrollo del país en los últimos 20 años. La otra imagen es la que conforma la oposición en el exilio, así como algunos países y organizaciones occidentales. Mientras algunas instituciones globales dicen que el 80% de Guinea Ecuatorial vive bajo el umbral de la pobreza, el Gobierno defiende una realidad muy distinta.

Gabón

La reciente visita del futbolista argentino Lionel Messi a Gabón resulta "incoherente" y daña la credibilidad de sus iniciativas benéficas al servir de respaldo a la "cruel y corrupta dictadura" que rige el país africano, según la organización Human Rigths Foundation (HRF).
La ONG asegura que los Bongo han convertido Gabón en su propio "estado feudal" y han "saqueado de manera sistemática sus vastos recursos naturales", mientras que recuerda las numerosas denuncias sobre asesinatos de niños en el país y la extracción de sus órganos para el consumo humano como parte de una superstición.

Congo

Internacionalmente, el régimen de Sassou Nguesso ha sido afectado por acusaciones de corrupción pese a sus intentos por censurarlos. Una investigación francesa encontró más de 110 cuentas bancarias y decenas de propiedades lujosas en Francia a su nombre. Sassou Nguesso denunció que las investigaciones eran partidistas y las calificó como «racistas» y «coloniales»
En 2012, la clasificación mundial sobre libertad de prensa que establece cada año Reporteros sin fronteras colocó a la República del Congo en el lugar 90 sobre un total de 179 países.25 Sin embargo, el informe también lo clasificó como un país donde el periodismo vive una «situación delicada»

Uganda

Su presidente Yoweri Museveni ha ejercido un régimen autoritario, estuvo implicado en las rebeliones que derrocaron al dictador Idi Amin y a su sucesor, Milton Obote. A diferencia de ellos Museveni ha traído estabilidad al país, si exceptuamos la región del norte de Uganda que sigue adoleciendo de conflictos armados de tipo interétnico y tribales
En 2009 gana nuevamente las elecciones con mayoría absoluta para el período 2010-2016, aunque la opinión pública internacional y los propios ugandeses no veían cuan verdadera democracia existía en esas elecciones, al igual que los candidatos opositores, estaban siendo amenazados o acusados para no participar en las elecciones. Museveni decide realizar elecciones presidenciales nuevamente en febrero de 2011 y sale airoso.
Uganda ha destacado en los últimos tiempos, por promover posiciones homofóbicas que han llegado hasta el diseño, por parte del partido de gobierno, de una legislación a la medida de las opiniones de quienes las promueven, para perseguir y exterminar legalmente a los homosexuales, bisexuales y transexuales de ese país, justificándose en creencias religiosas.

Ruanda
Ruanda es, a todas vistas, una dictadura, pura y dura. A quienes desafíen al presidente o cuestionen el discurso oficial del régimen les espera la cárcel, el exilio o la muerte.
La libertad de prensa es escasa. Los periódicos difunden la propaganda del Gobierno con apenas margen de maniobra. “La buena gestión del Gobierno impulsó la recuperación de Ruanda”. Este fue el titular a cinco columnas del principal periódico del país, el New Times, el pasado 6 de abril, el día en que comenzó el genocidio de 1994.
El 18 de diciembre se celebró un referendum en Ruanda, en el que se establecía la posibilidad de un tercer mandato para Paul Kagame en el que le permitiría permanecer en el poder hasta el 2034. En el referendum ganó el sí con el 98% de los votos.
Paul Kagame ha sido procesado por jueces en Francia y España por crímenes de genocidio, de guerra, de lesa humanidad y de terrorismo. El juez francés lo acusa de ser uno de los responsables del atentado contra el avión presidencial y que costó la vida al anterior presidente ruandés (hutu) y que según Naciones Unidas fue el desencadenante del genocidio de 1994.
En la actualiad no puede ser juzgado por ningún tribunal nacional, al ocupar el cargo de Presidente de estado que le otorga inmunidad.

Burundi

El nuevo presidente, Pierre Nkurunziza ha dado varias vueltas de tuerca , deteniendo a destacados líderes de la oposición y de la sociedad civil, como el popular Pierre Claver Mbonimpa y Leone Ngendakumana, condenado a un año de cárcel. Numerosos periodistas acabaron también entre rejas. El gobierno puso el grito en el cielo después de que se filtrara un documento interno de Naciones Unidas en el que se alertaba del hecho de que el gobierno estaba distribuyendo armas a la milicia conocida como los Imbonerakuere, unos matones de barrio que imponen su ley y campan a sus anchas en todos los rincones del país.

Angola

Han tenido tres elecciones desde 1979 y en todas ganó José Eduardo Dos Santos. Angola es, según Transparencia Internacional, uno de los países más corruptos del mundo y distintas ONG han denunciado violaciones a los derechos humanos.
Amnistía Internacional informó, en su reporte de 2013, que durante las elecciones angoleñas de 2012 los partidos políticos opositores sufrieron una severa represión policial. Además, alertó sobre la escasa libertad de expresión y reunión.
Por su parte, Human Rights Watch señaló, en 2012, que durante los operativos para expulsar del país a los migrantes en situación irregular las fuerzas de seguridad de Angola cometían “abusos como actos de violencia sexual y otros tratos degradantes e inhumanos”.
El informe sobre Derechos Humanos del Departamento de Estado de EE.UU. dice que existe evidencia sobre los “castigos crueles, degradantes y excesivos, así como de casos de tortura y golpes, de homicidios ilegítimos cometidos por la policía y otros cuerpos de seguridad; límites a las libertades de reunión, de asociación, de expresión y de prensa; la corrupción oficial y la impunidad”.

Zimbabwe

El actual presidente, ya desde más de 20 años, es Robert Mugabe. Además el presidente es ejecutivo, es decir es a la vez jefe del gobierno. Hoy a nadie cabe duda de que Robert Mugabe es un dictador. Los líderes de la oposición son encarcelados, los países africanos le hacen el vacío en las conferencias internacionales
Existen sospechas de fraude electoral, la oposición denuncia un recorte sistemático de la libertad de expresión, falta de independencia del poder judicial, discriminación racial.

Swazilandia

El rey Mswati III de Suazilandia, un pequeño Estado africano enclavado entre Sudáfrica y Mozambique, es el último monarca absoluto del continente. Acusado de despilfarro de dinero y violación de los derechos humanos gobierna un país donde el 30% de la población tiene SIDA y la esperanza de vida es de apenas 50 años.
Debido al régimen absolutista, la actividad de los partidos políticos se encuentra altamente limitada. Actualmente, la mayoría de los partidos políticos de Suazilandia se encuentran legalizados, tras una prohibición absoluta de actividad política desde 1973 hasta 1992. Sin embargo, las elecciones de 2003 se realizaron sin la presencia de ningún partido debido a un decreto real. A pesar de la aparente apertura política impulsada por el rey debido principalmente a presiones internacionales, varios partidos políticos todavía se encuentran ilegalizados, existiendo incluso persecuciones políticas a aquellos miembros de los partidos antimonárquicos. Recientemente Amnistía Internacional ha denunciado fuertes torturas por parte de la policía, llegando incluso a la muerte de uno de los detenidos.

Argelia

El régimen militar de Abdelaziz Buteflika lo tenía todo preparado: 30.000 policías se desplegaron en la plaza del Primero de Mayo, en el centro de Argel, para enfrentarse a unas 3.000 personas. Los manifestantes, hartos de la hogra el desprecio de las autoridades e inspirados por sus vecinos tunecinos y egipcios, exigieron más democracia y libertad en su país bajo el grito de: "Buteflika, ¡lárgate!". La Policía cargó: varias personas resultaron heridas y unas 400 fueron detenidas, según Amnistía Internacional.
El objetivo del régimen era callar una manifestación que había sido declarada ilegal la víspera. Las fuerzas de seguridad impidieron cada movimiento encerrando a los manifestantes, que no consiguieron salir de la plaza del Primero de Mayo.

Libia

Saqueos, ajustes de cuentas, asesinatos políticos, divisiones territoriales, racismo, inestabilidad, cierre de puertos petroleros, secesión en la Cirenaica (región del norte)… Ese es el panorama que ha caracterizado a Libia después de la muerte de Gaddafi, y que los medios internacionales que apoyaron la guerra de la OTAN no pueden ocultar ni con pequeñas pinceladas de optimismo cuando hablan de una hoja de ruta para la transición, de elecciones, de una nueva Constitución…

Egipto

Lo que sucedió es que un presidente elegido por los ciudadanos fue derribado por la fuerza, y está detenido y aislado de cualquier asistencia legal desde entonces. El partido ganador en las elecciones ha sido descabezado por completo y muchos de sus seguidores han sido eliminados por el Ejército, que ha utilizado los fusiles frente a multitudes indefensas. Se ha producido, indudablemente, un golpe de Estado sangriento, imposible de justificar o de entender, por muchos errores que Morsi cometiera —que los ha cometido y graves en un proceso de transición a la democracia—, por mayor o menor apoyo popular que posea el golpe, o por “complejo” que parezca.

Jordania

El Rey Abdullah II de Jordania despidió a su gabinete y nombró un nuevo primer ministro. Y, según Human Rights Watch, las violaciónes de las libertades fundamentales son comunes en Jordania. El grupo dijo en su informe anual: "La tortura sistemática y generalizada en los últimos años, continúa, en particular en las comisarías, donde las denuncias por malos tratos aumentaron en 2009 y nuevamente en 2010." Tampoco hay libertad de expresión en Jordania, con penas pronunciadas por criticar al rey o el gobierno.

Siria

Todo empezó con un grafiti, el que pintaron un grupo de niños y adolescentes contra el presidente, Bachar Al Asad, cuya familia lleva en el poder desde 1971. Su arresto fue la chispa que prendió la mecha de la revuelta popular, basada en manifestaciones pacíficas contra un dictador y fraguadas al calor de las primaveras árabes. Protestaban contra la pobreza, la corrupción y las violaciones de derechos humanos, y exigían prosperidad, democracia y libertades civiles. Pero a las promesas iniciales de Al Asad pronto las sustituyó una brutal represión militar que acabó en una guerra de todos contra todos y que ya ha provocado 250.000 muertos y millones de refugiados.

Irán

Las violaciones de los derechos humanos en Irán se centran en la ausencia de libertad de expresión, de libertad de reunión, de libertad de culto, del derecho a la información, del derecho a la debida defensa en juicio, la tortura y la pena capital. En Irán se producen detenciones arbitrarias y ejecuciones sumarias, la situación en las cárceles es catastrófica. Las fuerzas de seguridad cometen graves abusos a los derechos humanos y el poder judicial lo avala. Las manifestaciones o protestas callejeras son reprimidas aunque sean pacíficas. No existe el derecho de reunión ni de pensamiento. Se encarcela a los opositores políticos, a los periodistas que no apoyan al gobierno de turno, a activistas sociales y defensores de los derechos humanos, a políticos y a abogados.
La pena capital es aplicada tanto a adultos como a menores de edad, a delincuentes comunes como a usuarios de drogas, periodistas, blogeros o usuarios de las redes sociales. Sitios web son bloqueados por el gobierno y las comunicaciones al exterior son interferidas.
Las mujeres y las minorías raciales o religiosas son ciudadanos de segunda. Existe un estricto código de vestimenta y las mujeres que no lo cumplen son encarceladas. Se realizan lapidaciones de mujeres por atentar contra el honor. Las minorías sexuales son perseguidas. En el índice global de brecha de género realizado en 2015 por el Foro Económico Mundial, Irán ocupa el puesto 137 de 140 países.
En Irán hay prisioneros políticos y ejecuciones. Pero el gobierno mantiene que nadie es condenado a muerte actualmente por delitos de opinión y que la justicia es independiente
Otro sector que sufre la represión con mucha intensidad es la prensa. En este caso Irán comparte el dudoso honor, con Turquía y China, de ser el país más beligerante con los medios de comunicación.

Arabia Saudita

Arabia Saudíta es una dictadura capitalista e islamista propia del cine de ciencia ficción, donde una pequeña élite campechana y supersticiosa controla a todo un país que, debido a que tiene mucho petróleo y gas, es respetado por el resto de naciones del mundo y por la ONU, a pesar de que es eso, una DICTADURA en mayúsculas.
En esta dictadura no existen los derechos humanos, donde es el tercer país que más gente ejecuta per cápita, donde las amputaciones de miembros se hacen por ley, donde el acceso a internet está censurado y donde se financia a todo tipo de organizaciones terroristas
La mayor parte de los derechos humanos y libertades fundamentales están prohibidos o seriamente restringidos en el país. Los actos homosexuales son condenados habitualmente con la muerte, las mujeres no pueden conducir vehículos y el derecho al sufragio femenino no se reconoció hasta el año 2011. A pesar de los últimos avances, los más importantes grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch denuncian constantemente la falta de protección a los derechos humanos en el reino.
No existe la libertad de expresión. Los disidentes políticos son perseguidos y encarcelados sin juicios justos, como Raif Badawi, bloguero sentenciado a 10 años de cárcel y 100 látigazos. Las mujeres carecen de derechos y padecen discriminación sistemática.

Emiratos Árabes Unidos

Las autoridades quieren silenciar toda crítica. Detienen a personas en plena noche, las mantienen en lugares desconocidos durante meses, emplean la tortura física y psicológica para obtener confesiones y realizan lo que las organizaciones internacionales y las Naciones Unidas han llamado juicios farsas, donde se condena a la gente a largas penas de prisión
Aunque la constitución contempla la libertad de expresión y prensa, en la práctica estos derechos son limitados. Por ley el Ministerio de Información emite las licencias y aprueba el nombramiento de editores. El contenido de la prensa también está gobernado por la ley. Comentarios negativos sobre el Islam, el gobierno o las familias que gobiernan o críticas a los ciudadanos de los EAU por parte de extranjeros, pueden ser castigados con penas de cárcel.
La discriminación que sufren las mujeres en Emiratos Árabes Unidos se extiende a normas y leyes que en muchos casos dejan desprotegidas a las mujeres víctimas de delitos como abusos o violaciones, llegando al extremo de condenar a las víctimas por el delito de “zina” (relaciones sexuales fuera del matrimonio)

Yemen

En términos de derechos humanos, las fuerzas de seguridad han sido responsables de tortura, tratamiento inhumano e incluso ejecuciones extrajudiciales. Según la Embajada de Yemen, en años recientes ha habido ciertos avances, al firmar el gobierno diversos tratados internacionales de derechos humanos, e incluso nombrando a una mujer, Wahiba Fara’a, ministra del estado de los derechos humanos. Otras fuentes indican que persisten muchos problemas junto a declaraciones de que las reformas no han sido completamente implementadas, y que los abusos siguen dándose de manera indiscriminada, especialmente en el tema de los derechos de la mujer, libertad de prensa, tortura y brutalidad policial. La libertad de expresión, prensa y religión están restringidas. Páginas web gays y lésbicas son bloqueadas por el gobierno.

Qatar

En 1995 el jeque Hamad al Zani se convirtió en emir después de deponer a su padre, Jalifa bin Hamad al Zani, en un golpe de Estado pacífico
La libertad de expresión es el derecho político de comunicar las opiniones e ideas propias. El poeta catarí Mohamed al-Ajami, también conocido como Mohamed Ibn al-Dheeb, que criticó al gobierno en la Conferencia sobre el cambio climático de 2012 en Catar, fue condenado a cadena perpetua. No se permitió la entrada de observadores en la sala del tribunal, y el propio al-Ajami no estuvo presente en la lectura de la sentencia. Toda la información disponible apunta a que Mohamed al-Ajami es un prisionero de conciencia que se encuentra tras las rejas solamente por expresar su opinión.

Bahrein

Nuevas movilizaciones se han sucedido en un país que a pesar de la continua represión, incluyendo algunas víctimas mortales, continúa recibiendo el apoyo de gobiernos occidentales, y evidentemente de sus vecinos como Arabia Saudita, que incluso envió fuerzas de ayuda para reprimir las manifestaciones que desde hace dos años se vienen sucediendo en ese pequeño país.
En 2011, el Observatorio de Derechos Humanos, describió la situación de los derechos humanos en el país como "pésima". En su informe mundial de 2011, la organización Human Rights Watch declara los arrestos sistemáticos de personas críticas con el sistema, incluyendo 250 críticos antigubernamentales no violentos. Así como la aplicación de torturas en varios de ellos.

Omán

En esta monarquía absoluta sin partidos políticos y cuyo sultán, Qabus al Said, derrocó a su padre en golpe de Estado en 1970, los hidrocarburos son la clave de sus excelentes relaciones internacionales. Emiratos, India, Estados Unidos y China son sus principales socios comerciales, entre quienes se cuenta en mucha menor medida España, quien entre 1993 y 2008 ha invertido unos 38 millones de euros en la economía del sultanato. Según la ONG Frontline, los activistas de Derechos Humanos en Oman “sufren hostigamiento, detención arbitraria y torturas al ser interrogados. Cientos de académicos, periodistas y comentaristas fueron detenidos en arrestos masivos, e incomunicados sin ningún tipo de asistencia legal. Omán es signatario de tres de los siete tratados fundamentales de las Naciones Unidas sobre derechos humanos. Las organizaciones independientes de derechos humanos no pueden operar dentro del país”. Las protestas en Omán han costado la vida a dos personas, y exigen respeto por los Derechos Humanos, reformas políticas y económicas que luchen contra la inflación y aumenten los sueldos y libertad de información.

Brunei

Es difícil encontrar otra dictadura tan “perfecta como la de Brunei, donde el puño de hierro que impide cualquier atisbo de libertad está envuelto en el guante de seda de una sanidad y una educación gratuitas para toda la población —409.000 habitantes—, exención de impuestos personales y ayuda a la vivienda, amén de subsidiar el precio del arroz, principal alimento del país. Los medios de comunicación están amordazados por una ley de prensa que exige a todos los periódicos obtener un permiso anual del Ministerio del Interior y el depósito de 100.000 dólares de Brunei (65.000 euros). Además, contempla penas de cárcel de hasta tres meses por la divulgación de “noticias falsas”.

Tailandia

En el año de dictadura militar, el recorte de libertades que ha sufrido Tailandia es notorio, como denuncian organizaciones tan destacadas como Amnistía Internacional, Human Rights Watch (cuya web está bloqueada en el país surasiático) e International Crisis Group. El Consejo Nacional para la Paz y el Orden (nombre oficial de la Junta) ha suspendido la vida democrática del país y ha abolido libertades civiles como las protestas públicas y la actividad política de cualquier tipo, además de ejercer una fuerte censura sobre la prensa.
Bajo la nueva Constitución, los ciudadanos serán enseñados a ser críticos con los medios de comunicación y a no estar dispuestos a creer cualquier información que les filtren. Según la ONG Freedom House, la censura militar sobre Internet ha llevado a Tailandia a la categoría de “país no libre”, por debajo de la vecina Birmania.

Myanmar

En la cúpula, el régimen militar que gobierna desde 1962 ha vivido entre algodones y ha engordado su bolsillo mientras en la base de la pirámide el pueblo se moría de hambre. Toda la riqueza del país está en manos de los generales, la corrupción es una religión
Las minorías étnicas de Birmania han huido durante décadas del hambre, la guerra y las torturas provocadas por el régimen militar. La organización Amnistía internacional ha documentado casos de asesinatos de aldeanos a golpes, puñaladas o disparos. Existe un grupo de militares, en ocasiones de alto rango, ocupados particularmente de efectuar violaciones masivas a mujeres pertenecientes a minorías étnicas, conocido como el batallón de los violadores.
El número de agresiones y la forma sistemática en la que se llevan a cabo han llevado a las organizaciones birmanas en el exilio a denunciar que la Junta militar ha desarrollado una política de «licencia para violar» para aterrorizar a los opositores. Los desfiles organizados en los cuarteles son aprovechados para que los militares puedan escoger a sus víctimas dentro de un sistema de gratificación y entretenimiento que recuerda al creado por los japoneses durante la ocupación de Asia en la primera mitad del siglo XX
El gobierno militar ha hecho prisioneros a muchos opositores, la mayoría por delitos menores o incluso por emitir opiniones o cantar canciones opuestas al poder. Innumerables denuncias de torturas y sometimiento a esclavitud, han hecho al gobierno merecedor de una condena de parte de diferentes organizaciones dedicadas al tema de los Derechos Humanos como Amnistía Internacional y la propia Organización de Naciones Unidas. El nivel de represión se ha incrementado en los últimos años, con extremos como considerar un hecho delictivo tener un fax o alojar a un extranjero en un domicilio particular.

Camboya

Hun Sen, personaje guerrillero-militar-político cuanto menos interesante, consolidó su golpe de Estado remplazando el co-Primer Ministro por alguien de su partido (Ung Hout) y organizó elecciones en 1998, de las que salió triunfador. A día de hoy, 16 años después, sigue siendo el Jefe de Gobierno camboyano.
Formalmente, Camboya es una democracia parlamentaria pero la polémica no se aleja del actual Presidente. Acusaciones de corrupción, control de los medios, persecución de opositores políticos y estilo dictatorial son las más recurrentes. La calidad democrática del régimen camboyana es puesta en tela de juicio reiteradamente.

Vietnam

La República Socialista de Vietnam es gobernada a través de un sistema altamente centralizado dominado por el Partido Comunista de Vietnam, el cual era conocido anteriormente como el Partido Laboral de Vietnam. El gobierno es en teoría independiente del partido, pero en la práctica recibe la mayoría de sus instrucciones desde el partido. Aunque ha habido esfuerzos para disminuir la práctica de la membresía de ocupar puestos en el partido y en el gobierno, esta práctica aún continúa. Dadas las limitaciones respecto a la libertad de expresión, que establece actualmente el Gobierno de Vietnam, existe un número indeterminado de presos políticos en el país.
La situación de los Derechos Humanos en Vietnam dió un vuelco negativo en el 2013. El número de detenidos por opiniones políticas contrarias al partido en el poder aumentaron, la violencia policial creciente se reflejó en el mantenimiento del alto número de muertes y heridos causados por tal violencia y el número de agricultores cuyas tierra fueron expropiadas sin compensación adecuada fue en aumento.

Afganistán

La instauración de un Estado caracterizado por la dictadura de la alienación fundamentalista hoy no sólo es sinónimo del relativismo cultural en este país, sino también la demostración de las miserias humanas.
En Afganistán, la violencia no tiene límites. Las violaciones sistemáticas a los derechos humanos son moneda corriente. Allí, el paradigma de las mujeres se reduce a la esclavitud. La ley está supeditada a la demencia.
Las medidas pseudo-religiosas son insoportables, aún para culturas orientales. Pues, el régimen talibán hoy se ubica en las antípodas de la razón, expresando además un autoritarismo que tergiversa groseramente las mismas leyes sagradas del Islam.
Afganistán es considerado el país más peligroso para las mujeres. Además de la pobreza y la corrupción, Afganistán es el país más peligroso donde pueda vivir una mujer si se toman en cuenta los factores salud, violencia sexual y no sexual, violencia doméstica y discriminación económica. El índice de mortalidad materna es de 1 cada 11 partos, el 87% de las mujeres son analfabetas y hasta el 80% padecen matrimonios forzados. Las mujeres no tienen acceso a los médicos, a recursos financieros ni libertad para elegir pareja.
Los medios de comunicación estuvieron estrechamente controlados por los talibanes, tanto que la televisión fue cerrada en 1996 y a la prensa se le prohibió publicar comentarios, fotos o cartas de los lectores. Radio Kabul sólo transmitía programas religiosos y de propaganda, y salía al aire sin música.

Laos

Laos se ha lanzado a una carrera contrarreloj hacia el desarrollo con un objetivo claro: abandonar la lista de 48 países menos desarrollados en 2020.
Controlada por una dictadura comunista desde 1975, no es la primera vez que Laos emprende un gran programa de reformas económicas.

China

La República Popular de China es uno de los pocos estados socialistas que quedan en el mundo. Su forma de gobierno ha sido descrita como comunista y socialista, pero también como autoritaria y corporativista, con fuertes restricciones en muchas áreas, más notablemente respecto al libre acceso al Internet, la libertad de prensa, la libertad de reunión, el derecho a tener hijos, la libre formación de organizaciones sociales y la libertad de culto.
La Administración Estatal de Prensa, Publicaciones, Radio, Cine y Televisión de la República Popular de China y la Administración General de Prensa y Publicaciones son las agencias regulatorias del Estado, encargadas de vigilar las transmisiones de los medios de comunicación, censurar los contenidos que consideren inapropiados y aprobar o reprobar las producciones extranjeras para su difusión en el país.
Algunos de los temas prohibidos en los medios de comunicación chinos incluyen: los conflictos en el Tíbet y Sinkiang, las protestas y demostraciones públicas en contra del sistema, los disidentes, y cualquier contenido que contenga violencia explícita, pornografía y críticas hacia la administración china.
Algunos gobiernos extranjeros, ONG y agencias de noticias critican constantemente la desprotección de los derechos humanos en China, al alegar múltiples violaciones a los derechos civiles como el encarcelamiento sin un juicio, confesiones forzadas, tortura, restricciones a los derechos fundamentales, y el uso excesivo de la pena capital. El gobierno suprime las manifestaciones de organizaciones que considera una «amenaza potencial para la estabilidad social», como fue el caso de las protestas de la Plaza de Tian'anmen de 1989. Regularmente, el Estado chino es acusado de represión a gran escala y abusos a los derechos humanos en Tíbet y Sinkiang, incluyendo campañas de políticas violentas, traslados forzosos y restricciones a la libertad religiosa.

Corea del Norte

Según Amnistía Internacional, entre las violaciones de derechos humanos en Corea del Norte figuran el empleo de la tortura, la aplicación de la pena de muerte, la detención y el encarcelamiento arbitrarios, las condiciones de reclusión inhumanas y la supresión prácticamente total de las libertades fundamentales, incluidas las de expresión y circulación.
Según el Comité de los Estados Unidos para los Derechos Humanos en Corea del Norte, los desertores norcoreanos han sido testigos de la existencia de campos de prisión y concentración con una población estimada de entre 150 000 y 200 000 internos —alrededor del 0,85 % de la población—, así como de la existencia de campos de experimentación humana y de numerosos casos de tortura, inanición, violaciones, asesinatos, experimentos médicos, trabajo forzado y abortos forzados.
En el año 2014, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos redactaron un informe constatando severas violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad extremadamente brutales en Corea del Norte, dentro de los que se encontraban torturas de todo tipo, detención arbitraria, ejecución sumaria, abortos forzados y violencia sexual, además de campos de prisión y concentración donde se realizan prácticas brutales contra los prisioneros.