Soja transgénica ocupando el 70% de la superficie cultivable del país. Contaminando el aire, la tierra y el agua con los agrotóxicos necesarios para su cultivo. Enfermando y matando a los pueblos linderos a las plantaciones. Expulsando a comunidades y pueblos originarios por el desmonte. Agotando los nutrientes del suelo por causa del monocultivo. Y envenenando el 90% de los productos del supermercado, que están en tu mesa todos los días. Necesitás más motivos para luchar contra esto?
nota rescatada de www.lanueva.com del año 2004;
En el marco del VII Congreso Argentino de Derecho Agrario, Jorge Montero Viglizzo y Adrián Carbayo, abogados, egresados de la Universidad Nacional del Sur, expusieron acerca de las consecuencias generadas por el denominado "boom" de la soja, ante un auditorio compuesto por argentinos, mejicanos, ecuatorianos, brasileños e italianos.
El encuentro se llevó a cabo en aula magna del rectorado de la UNS, en Colón 80.
"Además de grandes ganancias, el haber saturado nuestros campos con soja nos dejó muchas consecuencias nocivas para el agro, el ambiente y la población en general", mencionó Montero Viglizzo.
Acotó Carbayo que la soja, como monocultivo, aumenta el desempleo y el éxodo rural, debido a que, con muy poca mano de obra, se pueden sembrar miles de hectáreas de esta oleaginosa.
"Por otra parte, convierte a nuestro país en una republiqueta sojera, donde las oscilaciones de su precio hacen temblar la economía, situación que no se produciría si hubiese adecuada diversidad de productos exportables", opinó.
El crecimiento de la soja y sus derivados en la Argentina, en los últimos 30 años, se ha constituido en un fenómeno trascendente y fundamental para el país, tanto desde el punto de vista económico como social.
Desde 1997, los campos argentinos han triplicado la cosecha de soja que, en la actualidad, ocupa más de la mitad de la tierra cultivable del país. Esto redituó al gobierno más de 1.500 millones de pesos en impuestos de exportación.
"La soja evidenció una abrupta suba del precio internacional y fue presentada como promesa de espectaculares rendimientos", sostuvo Carbayo.
Según los abogados, las ventas agropecuarias al exterior han sido el sostén de la recuperación de la economía argentina desde su colapso en 2001-2002. A mediados de octubre último, el precio de la soja tocó el nivel más alto en seis años.
"El detonante fue la expectativa de reducción de la cosecha en Estados Unidos. Esta escasa oferta, unida a las crecientes necesidades de China e India, disparó la cotización y el inmediato festejo de terratenientes y multinacionales en la Argentina", indicó Montero Viglizzo.
El avance
Entre los datos dados a conocer en el Congreso, se destacó que el pronóstico de producción se elevó a 37 millones de toneladas. Es decir, casi el 50% de la cosecha argentina de granos.
Paralelamente, la superficie cultivada de algodón disminuyó un 83%, la del arroz un 44,5%, la del maíz un 25%, la del girasol un 23,8% y la del trigo un 14,5%. También sufrieron este proceso las actividades ganaderas de zonas tradicionales de cría e invernada y la producción tambera.
"El cultivo de la soja avanzó sobre montes nativos, como el bosque chaqueño que se despliega en las provincias del Chaco, Formosa y Santiago del Estero, arriesgando la estabilidad de los ecosistemas", opinó Carbayo.
"El desplazamiento de algunas producciones --agregó-- supone pérdidas importantes de capital, como en el caso de los tambos y las desmotadoras de algodón".
Datos considerados por el INTA afirman que el cultivo obtuvo un papel fundamental en la economía argentina, ocupando el cuarto lugar en el mundo como productor de grano, el primer lugar como exportador de aceite de soja y el segundo de harina de soja.
Como consecuencia, la soja es el commodity de mayor incidencia en el producto bruto (PB) agropecuario del país y el mayor generador de divisas.
El "boom" del desarrollo del cultivo de la soja se logró gracias a la biotecnología (con la difusión de la semilla transgénica) y la siembra directa.
"Aunque el furor por la soja fue muy bienvenido, ha traído preocupaciones, como el monocultivo sojero y la ausencia de rotación, que puede agotar el suelo. Otra hipótesis de conflicto que viene de la mano es el de la soja transgénica, que alcanzaría el 95 por ciento de los cultivos", dijo Montero Viglizzo.
Para Carbayo, el efecto negativo que pueden tener los transgénicos sobre la salud no ha sido comprobado con certeza, de ahí que la Unión Europea no admite la comercialización e importación de los alimentos genéticamente modificados. No obstante, aclaró, hay quienes entienden que estas barreras existen por cuestiones económicas.
"Muchos de los productos que consumimos contienen elementos transgénicos. El caso más frecuente es el de la soja, que se encuentra como ingrediente en aproximadamente el 70% de los alimentos que se compran en los supermercados", resaltó Carbayo.
Aparte de los que declaran el contenido de soja, como varios jugos de frutas, sus derivados son utilizados en helados, panes, galletas, conservas de pescado, mermeladas, dulces y muchos otros productos.
"La soja impactó en la dieta de los argentinos reduciendo la biodiversidad alimentaria. Por sus propiedades proteínicas, se tiene que consumir la soja como un complemento y no como reemplazo de las comidas tradicionales, ya que no permite la absorción de hierro y calcio", agregó.
Suelo
El cultivo de soja es de por sí muy extractivo en lo referente a nutrientes del suelo, por lo que su utilización en forma intensiva conduce a su rápido empobrecimiento e inutilización.
"Tradicionalmente, el productor hacía rotar diferentes cultivos en el suelo, o dejaba un sector para el pastoreo de ganado, de manera que la tierra descansara y recibiera abono animal como principal fertilizante", comentó Montero Viglizzo.
Añadió que la siembra directa evita las tareas de labranza, lo cual permite acelerar el ritmo de producción.
"Esta técnica limita la erosión de suelos mediante una continua cobertura por rastrojo y mantiene la humedad, pero requiere el uso de mayor cantidad de fertilizantes y herbicidas", manifestó.