WikiLeaks (del inglés leak, «fuga», «goteo», «filtración [de información]») es una organización mediática internacional sin ánimo de lucro, que publica a través de su sitio web informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible en materia de interés público, preservando el anonimato de sus fuentes. El lanzamiento del sitio se realizó en diciembre de 2006, si bien su actividad comenzó en julio de 2007-2008. Desde entonces su base de datos ha crecido constantemente hasta acumular 1,2 millones de documentos. Su creador es Julian Assange y está gestionado por The Sunshine Press.
Mauricio Macri tenía una costumbre: cuando hablaba con funcionarios del gobierno estadounidense, les pedía que hicieran algo con Néstor Kirchner. Hablando en criollo, que le pararan el carro. No sólo eso. Cuando criticaba ante ellos el comportamiento de Néstor Kirchner, Mauricio Macri decía que la Argentina sufría por culpa de los Estados Unidos, porque los líderes de ese país no hacían nada para frenar el comportamiento rudo de Néstor Kirchner. O sea, el responsable del daño que Kirchner supuestamente le hacía a la Argentina era, ni más ni menos, los Estados Unidos, por ser pasivo y permisivo, decía para provocar a sus interlocutores.
Macri no lo dijo una vez sino en cinco ocasiones distintas, delante de diferentes funcionarios estadounidenses, según una serie de cables filtrados por WikiLeaks. Los despachos parecen revelar un componente gangsteril en la forma de pensar del actual jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Esto es, para frenar a un matón hace falta otro matón más grande que lo ponga en su lugar.
De los cables se desprende que las tres primeras veces que Macri dijo que los Estados Unidos tenían una responsabilidad por el mal comportamiento de Néstor Kirchner, los funcionarios estadounidenses que lo escuchaban prefirieron callarse o cambiar de tema. Pero la cuarta vez que lo dijo, la embajadora Vilma Socorro Martínez le contestó sin medias tintas. Martínez le dijo a Macri que el gobierno de los Estados Unidos no tenía ninguna intención de pelearse con el gobierno argentino sino más bien todo lo contrario: en Washington y en la embajada querían llevarse lo mejor posible con la Casa Rosada. En el mismo cable, la embajada escribió que Macri era un maleducado y que ésta no tenía por qué hacer el trabajo que les corresponde a los políticos de la oposición. Cuando Macri volvió a insistir, por quinta vez, en que los Estados Unidos debían endurecer su postura ante el gobierno nacional, la diplomática volvió a contestarle que la embajada haría todo lo contrario.
La serie empieza con un cable del 27 de junio de 2008 relatando una reunión entre Macri y el gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford, que había tenido lugar el día 12 de ese mes, con la presencia del entonces embajador Earl Anthony Wayne y un grupo de asesores del jefe de Gobierno. En esa ocasión, Macri remarcó que Néstor Kirchner estaba completamente loco.
Macri no fue tímido al expresar su desprecio por la pareja presidencial, especialmente por el ex presidente Néstor Kirchner. “(Néstor) Kirchner está completamente loco”, dijo el jefe de Gobierno. “Como todas las circunstancias externas estuvieron a favor de la Argentina en los últimos años, nublaron la vista de la gente, pero ahora está claro. Simplemente, está loco.” Citando al presidente Bush, al primer ministro Zapatero, al canciller Schroeder, y a una multitud de otros líderes internacionales que habían experimentado personalmente la descortesía del ex presidente argentino, Macri se quejó de que ningún líder extranjero se hubiera enfrentado a Kirchner para hacerle pagar por su mala educación y su actitud desafiante. Esto animó a Kirchner a creer que su actitud confrontativa no tenía costos políticos. “Ahora estamos pagando el precio” en la Argentina, dijo Macri, con la falta de acceso del país a los mercados internacionales de capitales.
Haciendo gala de una humildad que lo puso al filo de la falta de patriotismo, Macri le dijo al gobernador Sanford que la Argentina no tenía nada que enseñarles a los Estados Unidos.
Tomando nota de los desafíos que aún enfrenta el Estado, el gobernador Sanford le consultó a Macri si tenía algún consejo para ayudarlo a avanzar con reformas. Macri contestó que “los Estados Unidos no tienen nada que aprender de la Argentina. Nosotros tenemos que aprender de ustedes.” Le dijo al gobernador que, hace un siglo, el PBI de la Argentina era aproximadamente un 80 por ciento del de los Estados Unidos, a pesar de que era un país mucho más pequeño. Ahora, el PBI de la Argentina era cincuenta veces más chico que el PBI de los Estados Unidos. Con las políticas correctas, continuó, la Argentina podría revertir este “desarrollo inverso” en un lapso de cuarenta años.
El 6 de agosto de 2008, Macri volvió quejarse por la supuesta permisividad de los Estados Unidos ante los presuntos desplantes de Néstor Kirchner. Esta vez, lo hizo ante el funcionario del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso estadounidense, Carl Meacham, en un encuentro en el que también estuvo presente el Encargado de Negocios de la embajada, Tom Kelly. La reunión quedó registrada en un cable del 14 de agosto de 2008 firmado por Kelly.
Refiriéndose al rampante antiamericanismo de la Argentina, Macri dijo que es alentado por una presidencia que no tiene límites en sus críticas a los Estados Unidos. A esto se suma, según él, el hecho de que la participación de los Estados Unidos en la Argentina ha sido demasiado “pasiva” y poco dispuesta a desafiar directamente las provocaciones de los Kirchner, lo que en última instancia resulta en la percepción de que los Estados Unidos son “nunca están”, señaló. A los argentinos, en general, les gusta jugar a ser “antiestadounidenses”, dijo, pero en realidad son muy sensibles a las críticas de los Estados Unidos o a su falta de atención. Reconoció que el presidente Bush tiene la atención puesta en tantos lugares del mundo que no le permite una interacción activa con los Kirchner, de quienes dijo que, de todos modos, se lo pasan faltando el respeto y demonizando a los líderes del mundo.
La tercera vez que Macri se quejó de que los Estados Unidos no hacían nada con Néstor Kirchner fue durante una reunión con el entonces subsecretario de Estado para América Latina, Tom Shannon. La reunión, cuya fecha se desconoce, es mencionada por la nueva embajadora Vilma Socorro Martínez en un cable del 12 de noviembre de 2009. Ese despacho se refiere a una reunión previa entre Macri y la embajadora, ocho días antes. En ella, Macri pidió otra vez que los Estados Unidos se hicieran cargo de su responsabilidad de escarmentar a Néstor Kirchner.
(Macri) repitió una conversación anterior con el entonces Secretario Adjunto para el Hemisferio Occidental, Shannon, sobre la necesidad de fijar límites a la mala conducta de los Kirchner y la supuesta “suavidad” con que el gobierno de los Estados Unidos trata a los Kirchner. Sostuvo que el “silencio” del gobierno de los Estados Unidos sobre el abuso y los malos tratos que sufrieron a manos de los Kirchner (por ejemplo, en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, 2005) los había animado a hacer más de lo mismo.
Macri se quejó de que los Estados Unidos habían marcado a la Argentina por la conducta de los Kirchner, pero la embajadora le contestó que estaba equivocado.
Macri dijo que los Kirchner habían logrado alienar a Washington hasta el punto que a Washington no le importaba lo que la Argentina (a diferencia de Brasil o Chile) tenía para decir sobre cualquier cosa. La embajadora intentó desalentar esa idea de Macri, argumentando que Washington sigue plenamente comprometido a profundizar y fortalecer las relaciones con la Argentina. Señaló que Washington estaba muy consciente de la posición de la Argentina en el mundo como una potencia agrícola y de la cooperación argentina, actual y potencial.
Quizá percibiendo cierta incomodidad por parte de la embajadora, Macri cambió de tema y le ofreció “proveer un terreno” en Barracas para mover la sede diplomática estadounidense. Con elegancia, la embajadora declinó la invitación.
Macri también preguntó sobre planes del gobierno de los Estados Unidos para trasladar la embajada y se refirió a una oferta anterior de proveer un terreno para un nuevo edificio de oficinas. (El sitio está ubicado en el centro de Buenos Aires, a menos de dos millas de la Casa Rosada, en una antigua zona industrial que la ciudad desea convertir en un barrio de lujo, y que incluiría una serie de embajadas.) La embajadora y el Encargado de Negocios explicaron (como lo hicimos a finales de
2008 a instancias de Washington) que el Departamento de Estado se ha comprometido a encontrar un sitio que se ajuste a los nuevos requisitos de seguridad, pero que el tamaño del proyecto y las demandas más urgentes en otros destinos hacen que el proyecto vaya a tardar varios años en ponerse en marcha.
En su comentario final, la embajadora no ocultó el desagrado que le había causado Macri. Dijo que Macri se quejaba de Kirchner, pero que él era igual de arrogante y maleducado. Martínez tildó de “poco realista” el deseo de Macri de que los Estados Unidos “reprocharan en público” las “transgresiones políticas” de los Kirchner.
La reunión fue otro recordatorio de la franqueza y la visión maniquea del mundo que tiene Macri, y su incomodidad con las sutilezas de la comunicación interpersonal (cortó la reunión abruptamente después de aproximadamente veinte minutos). Éstas son todas cualidades que comparte con Néstor Kirchner, su gran rival político. La insistencia de Macri para que el gobierno de los Estados Unidos reprochara públicamente a los Kirchner sus varias transgresiones sugiere un deseo poco realista de que Washington haga el trabajo de la oposición.
Más allá de las diferencias, el 28 de enero de 2010, Martínez agasajó a Macri y a un grupo de sus asesores con un almuerzo en la residencia de la embajadora. Un cable del 5 de febrero de 2010 registró lo que conversó durante ese almuerzo, incluyendo una nueva “presión” de Macri para que los Estados Unidos se pusieran firmes con los Kirchner. La embajadora volvió a decirle que no lo harían. El tono seco del despacho firmado por Martínez sugiere que el almuerzo no había mejorado su opinión del jefe de Gobierno.
Como lo ha hecho en el pasado, Macri presionó sobre el trato que los Estados Unidos dispensan a los Kirchner, instando a una crítica más abierta de las medidas que consideramos poco prudentes. La embajadora respondió que la embajada seguirá buscando una relación de trabajo positiva con el gobierno de la Argentina, así aumentamos de una manera constructiva nuestras áreas de mutuo interés.
]Sergio Massa[/b]:En noviembre de 2009, en una cena en la casa de su asesor Jorge O’Reilly, el intendente de Tigre se despachó duro contra Néstor Kirchner delante de varios testigos, entre ellos su esposa, Malena Galmarini, y dos diplomáticos estadounidenses, incluyendo a la embajadora Vilma Socorro Martínez. Lo llamó “monstruo”, “psicópata” y “cobarde”. Dijo que “su actitud de matón esconde una profunda sensación de inseguridad e inferioridad”. Dijo que “Kirchner no es un genio perverso. Sólo es un perverso”. Las declaraciones de Massa respecto del ex presidente aparecen en un cable diplomático estadounidense filtrado por WikiLeaks, fechado el 20 de noviembre de 2010 y firmado por Martínez. “La esposa de Massa se alarmó a tal punto por estos comentarios desinhibidos que él le pidió que ‘dejara de ponerle caras’”, dice el cable.
Según otro cable filtrado por WikiLeaks, la cena en lo de O’Reilly no fue el único contacto entre Massa y la embajada. Además de ese encuentro, Massa se habría reunido con diplomáticos estadounidenses el 4 septiembre de 2009. Llegó “bronceado y bien descansado” al encuentro con los funcionarios, según un cable del 15 de septiembre de 2009 que lleva la firma de quien era Encargado de Negocios, Tom Kelly. El cable da cuenta de una larga charla con un amplio temario, que abarcó desde las aspiraciones de Massa de competir por la gobernación bonaerense en 2011, cosa que no sucedió, hasta el conflicto gremial que en ese momento sacudía a la fábrica Kraft en Tigre. Allí Massa justificó, tres veces según el despacho, el despido de 155 operarios que habían participado en la toma de la fábrica.
Sin embargo, cuando las críticas de Massa a su anterior jefe político fueron publicadas por primera vez el 29 de noviembre de 2010 por el diario francés Le Monde y el diario español El País, y reproducidas con gran despliegue al día siguiente por los principales medios de la Argentina, Massa negó todo.
Consultado por el diario Clarín el 30 de noviembre de 2010, faltó poco para que Massa dijera que no tenía idea de dónde quedaba la embajada ni sabía qué idioma se habla en los Estados Unidos: “Jamás me referí en esos términos a Néstor Kirchner. No tuve charlas políticas con nadie de la embajada de los Estados Unidos. Me gustaría que la embajada me cuente quién habló conmigo, porque yo no estoy enterado. La última vez que fui a la embajada fue para renovar mi visa. Y nada más. Nunca hablé con nadie y mucho menos en esos términos”.
De esa forma, además de ser el dirigente que más se ensañó en sus críticas con Kirchner, cuando todavía era parte de su armado político y hasta pocos meses antes había sido jefe de Gabinete de su esposa Cristina, Massa también se convirtió en el primer dirigente de la Argentina —y, que se sepa, el primero en todo el mundo— en desmentir un cable del Departamento de Estado de los Estados Unidos. El cable fue filtrado a través de WikiLeaks a cinco de los diarios más prestigiosos del mundo, que tuvieron una amplia oportunidad de verificar su autenticidad, la cual a su vez fue confirmada por el propio Departamento de Estado. Hasta la entonces embajadora Martínez, que firmó el despacho con las fuertes críticas de Massa, reconoció que los cables eran ciertos, y pidió perdón por el daño causado con su publicación.
“Lamentamos profundamente que información destinada a ser privada haya sido difundida públicamente. Lamentamos especialmente la violación que esto implica a la vida privada de muchas personas. Entiendo que mucha gente se sienta apenada por lo que está escrito en los informes. Nosotros también nos sentimos apenados por lo ocurrido”, escribió en un comunicado sobre WikiLeaks que puede leerse en su totalidad en el sitio web de la embajada estadounidense en la Argentina.
Massa no volvió a hacer declaraciones sobre el tema. No las hizo en mayo de 2012, cuando el libro ArgenLeaks reveló que Massa ya criticaba a los Kirchner mientras era jefe de Gabinete y que un asesor cercano a él había defenestrado las políticas del gobierno delante de representantes de fondos de inversión extranjeros, reunidos en su despacho en la Casa Rosada. Massa tampoco hizo declaraciones sobre los WikiLeaks en junio de 2013, cuando anunció su ruptura con el kirchnerismo para presentarse como candidato a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires, con una lista propia por fuera de oficialismo. Durante toda la campaña electoral, que terminó con un sólido triunfo de Massa, cientos de opositores al intendente de Tigre usaron las redes sociales para recordarle sus contactos con la embajada y sus críticas despiadadas y por la espalda a Néstor Kirchner. Muchos lo llamaron traidor. Massa evitó el tema. “Ya hablé de eso”, contestó cada vez que se lo preguntaron. Hasta que un día un periodista insistió con la pregunta.
El 26 de julio del año pasado, poco tiempo después de su triunfo electoral, Massa fue entrevistado en el programa La Vuelta, que conduce mi hermana María O’Donnell, por Radio Continental. Durante la entrevista, Diego Schurman, columnista político del programa, le preguntó al actual diputado nacional si había dicho lo que aparecía en el cable de WikiLeaks. Massa no quería decir que efectivamente lo dijo, pero tampoco quería decir que no lo dijo. Entonces mantuvieron el siguiente diálogo:
Schurman: Quería hacerle una pregunta a propósito de su discurso, que desde lo público no confronta. Es una decisión que ha tomado, pero ha salido últimamente una declaración suya que ha sido revelada a través de los WikiLeaks y en ArgenLeaks, el libro que escribió Santiago O’Donnell, hermano de María. Creo que nadie le preguntó al respecto. Hay un textual suyo que dice que “Kirchner es un psicópata y un perverso”. Y otra frase más…
Massa: ¿Nadie me preguntó, Diego? Eso fue diario en la Argentina todos los días hace tres años.
Schurman: Bueno, ¿dijo eso?
Massa: Es una noticia recontra vieja, en su momento la aclaré, dije lo que había dicho, digamos, desmentí lo que no había dicho, y punto. Y la verdad es que hablar de un tema de tres años atrás me parece patético. Me parece que es una noticia de tres años atrás que, bueno, algunos la quieren usar, pero la verdad es que a mí no me importa porque, le vuelvo a repetir, a mí lo único que me importa hoy es construir el futuro. Yo tomé la decisión de armar un espacio político enfrentando a todo el aparato político-electoral que se concentra en manos del Estado, con la única idea de trabajar para construir el futuro de nuestros hijos. Lo demás me tiene sin cuidado.
Schurman: Está bien, yo lo que le pido es si nos puede refrescar si efectivamente fue cierto o no.
Massa: Ya le contesté. Ya le dije que en este momento, lo que usted tiene que hacer como periodista es ir y revisar lo que dije el otro día.
Schurman: Bueno, ¿me lo puede refrescar?
Massa: Nooo, ya se lo contesté hace tres años y a usted también se lo contesté.
Schurman: No, a mí no me lo contestó, eh. Y me parece que hay mucha gente que no sabe lo que dijo.
Massa: Ya se lo contesté en su momento, Schurman.
Las preguntas del periodista dejaron expuesto a Massa, mostrando que no puede (o más bien no quiere) sostener lo que dijo sobre Néstor Kirchner, ni quiere admitir sus contactos con la embajada de los Estados Unidos. Quizá no sea porque lo que dijo de Kirchner fuera mentira, ni porque los contactos con la embajada fueran imaginados. Es muy probable que Massa tuviera muy buenas razones para pensar que Néstor Kirchner fue un psicópata, perverso, monstruoso. Pero Massa no lo sostiene porque lo perjudica políticamente con sectores afines al kirchnerismo que él desea atraer hacia su movimiento político. Tampoco puede afirmar que no lo dijo. No puede porque lo dijo, y si dice que no lo dijo, nadie le va a creer semejante mentira. Entonces se enoja, ataca al mensajero y no dice nada.
Daniel Scioli
El empresario Mario Montoto asesora al gobierno de la provincia de Buenos Aires en cuestiones de seguridad. Dicho asesoramiento incluye el trabajo a favor de un convenio con la policía de Río de Janeiro, donde la lucha contra el narcotráfico ha sido militarizada, para intercambiar experiencias. También incluiría el vínculo con la embajada estadounidense, fortalecido tras una cena íntima en la casa del empresario a la que asistieron el gobernador Daniel Scioli y el entonces embajador de los Estados Unidos, Earl Anthony Wayne.
La información surge de dos cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks. La cercanía de Montoto con la embajada también quedó demostrada en otro despacho que revela cómo el empresario sirvió de nexo entre la sede diplomática y el grupo Yabrán durante el incidente por la valija de Antonini Wilson.
Es curioso cómo actúa el subconsciente, sobre todo cuando aflora en un tema sensible como puede ser la política de seguridad en la provincia de Buenos Aires. El 23 de febrero de 2011, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) ofreció una conferencia de prensa para solicitar medidas urgentes del gobierno provincial destinadas a garantizar que no se repitan casos de violencia policial como los de José León Suárez, donde la policía ejecutó a dos chicos, y Baradero, donde se fusiló a un adolescente. Durante el acto, el presidente del CELS, Horacio Verbitsky, criticó las políticas del Ministerio de Justicia y Seguridad a cargo de Ricardo Casal. Dice un comunicado del CELS:
Horacio Verbitsky remarcó que la actual conducción del Ministerio de Justicia de la provincia “se subordina a lo que la policía le marca” y consideró que, en lugar de avanzar en reformas estructurales para proteger al conjunto de la sociedad, el gobierno provincial sólo brinda “discursos huecos y amenazadores”. Entre las airadas respuestas del oficialismo bonaerense, el jefe de Gabinete de la provincia, Alberto Pérez, desmintió en declaraciones a varios medios que su gobierno haga negocios relacionados con la seguridad con los empresarios Daniel Hadad y Mario Montoto, como aseguró que había dicho el CELS.
Al día siguiente, Página/12 publicó la siguiente contradesmentida:
El Centro de Estudios Legales y Sociales respondió al jefe de Gabinete de Daniel Scioli, Alberto Pérez, quien había descalificado las afirmaciones de Horacio Verbitsky realizadas durante la presentación de un documento del Acuerdo para una Seguridad Democrática. Según Pérez, Verbitsky endilgó al gobierno bonaerense una relación con el empresario Mario Montoto. La grabación completa de la conferencia demuestra que Verbitsky nunca dijo tal cosa. Sólo se refirió a la consultora de Alejandra Rafuls, contratada a sugerencia del empresario Daniel Hadad, que supervisa cada palabra del gobierno bonaerense, como esta declaración de Alberto Pérez.
Los cables filtrados por Wikileaks explican la confusión de Pérez: el CELS no lo había dicho pero la relación exisitía. Lo confirma un cable de abril de 2008:
Mario Montoto está involucrado en las industrias de defensa y seguridad. Publica una revista mensual sobre defensa y relaciones internacionales llamada DEF y es un ex asesor del jefe de la guerrilla Montoneros. Ahora es muy pro estadounidense y hace negocios con Israel.
A continuación, el texto explicita la naturaleza de la relación entre el empresario y el gobernador bonaerense.
En materia de seguridad pública, Montoto dijo que cree que en el Gran Buenos Aires juzgarán al gobierno por lo bien que controla el crimen y le devuelve la paz a los vecindarios. Ésta es la razón por la que el gobernador de la provincia, Daniel Scioli, a quien Montoto asesora, ha emprendido un gran esfuerzo para sacar más policías a la calle: quiere mostrarles a los votantes que está actuando con coraje en este serio problema.
El cable describe más adelante el convenio que buscaba forjar Montoto con la policía carioca. Dicho acuerdo había sido anunciado el mes anterior por el entonces ministro de seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, durante la visita del ministro de Seguridad de Río, José Mariano Benincá Beltrame. Pero la fecha de la firma —si es que se firmó— y su contenido no fueron dados a conocer. Si existe, nunca fue anunciado.
Montoto dijo que acaba de terminar un borrador para un acuerdo entre el Estado de Río de Janeiro y la provincia de Buenos Aires para compartir experiencias y conocimientos de seguridad pública. Tomando a Río como ejemplo a evitar, el cable dice que el empresario le reclamó al gobernador mayor “firmeza”, o sea, mano dura.
Montoto dijo que le ha dicho a Scioli que cree que si no se actúa con firmeza ahora, en un par de años Buenos Aires podría enfrentar los mismos problemas serios que enfrenta Río.
Eso sí, Montoto también dijo que hacen falta más puestos de trabajo y le recomendó al gobernador impulsar un programa de ayuda a las pymes, señala el despacho firmado por Wayne. El cable también consigna que Montoto criticó la supuesta cercanía del gobierno argentino con el presidente venezolano Hugo Chávez, a quien acusó de desatar una carrera armamentista en la región pese a que el gasto militar de la vecina Colombia es muy superior.
El empresario abogó por una relación de mayor cercanía con los Estados Unidos en el área de su especialidad. Los militares argentinos tienen limitaciones presupuestarias.
Esto significa que, estratégicamente, los Estados Unidos son más importantes que nunca para la Argentina (por la carrera armamentista en la región) y que el gobierno argentino debería reforzar su diálogo y colaboración con los Estados Unidos en materia de defensa, no limitarlo.
Para entonces, Montoto ya era un viejo conocido de la embajada. El empresario había servido de anfi trión de una cena de tres horas entre el embajador estadounidense, su agregado militar, Scioli y un reducido grupo de asesores, dice un cable de mayo de 2007. En ese momento, Scioli, todavía vicepresidente, preparaba su candidatura a la gobernación. Dice el despacho:
En la noche del 14 de mayo, el embajador y el agregado militar participaron de una pequeña cena con el
vicepresidente Daniel Scioli organizada por el editor y empresario Mario Montoto. El empresario hermano
de Scioli, José (Pepe) Scioli, la senadora nacional María Laura Leguizamón (representa a la Ciudad de Buenos Aires) y el ex embajador de los Estados Unidos en Chile, Gabriel Guerra Mondragón, también participaron. Scioli le dedicó tres horas a la amplia discusión a pesar de que tenía un evento planeado para las siete de la mañana del día siguiente.
Durante el encuentro, el embajador y el agregado militar le pidieron a Scioli, entonces presidente del Senado en su calidad de vicepresidente de la Nación, que apoyara dos proyectos de ley que se debatían en el Congreso: contra el Financiamiento del Terrorismo y sobre Trata de Personas. El primero se convirtió en ley en junio de 2007 y el segundo en mayo de 2008. Anticipando el futuro, el cable afirma que la cena había sido “muy productiva”.