EN VISTA A LA DESINFORMACIÓN DE MUCHOS BOLIVIANOS SOBRE LO QUE INDICO EL FALLO DE LA HAYA, LES COMENTO EL ANÁLISIS DE LOS QUE LA CIJ DEFINIÓ Y EL COMO ESTE FALLO ACABO CON LA ASPIRACIÓN BOLIVIANA DE QUE LA CORTE PUDIERA OBLIGAR UNA CESIÓN TERRITORIAL SOBERANA DE CHILE HACIA BOLIVIA.
Punto 34 Fallo dela Haya Chile-Bolivia.
A la vista del análisis anterior, la Corte concluye que el objeto de la diferencia es si Chile tiene la obligación de negociar de buena fe el acceso soberano de Bolivia al Océano Pacífico, y, si existe tal obligación, si Chile ha incumplido la misma.
In view of the foregoing analysis, the Court concludes that the subject-matter of the
dispute is whether Chile is obligated to negotiate in good faith Bolivia’s sovereign access to the
Pacific Ocean, and, if such an obligation exists, whether Chile has breached it.
En su sentencia, La Haya señaló que si finalmente aceptaba el reclamo boliviano de que existe el compromiso pendiente de una negociación entre ambos países, y esto es muy importante;
“no le correspondería tampoco predeterminar el resultado de cualquier negociación que pudiera tener lugar como consecuencia de dicha obligación".
Osea que la corte podría acoger la petición de La Paz de obligar a Santiago a negociar, pero no a que esa negociación concluyera en una sesión de una salida al mar con soberanía.
Con estos datos sobre la mesa es que podemos destacar que el tribunal “redujo” la demanda boliviana.
Con su sentencia, La Haya parece apuntar a que una cosa es que el tribunal establezca que hay una obligación pendiente por negociar, pero otra muy distinta es que el resultado de esa conversación sea definido por la corte.
Así, en círculos jurídicos dicen que lo que se espera para la sentencia final del tribunal es que los jueces fijen doctrina en torno a si las negociaciones entre Estados crean obligaciones futuras de continuar o cerrar esas conversaciones. Pero no en torno a qué tipo de desenlace deben tener esos diálogos. Materia de la que está pendiente no sólo Chile, sino también varios otros países.
Este punto fue destacado por Carlos Portales, ex subsecretario de RR.EE e integrante del Consejo Asesor de la cancillería chilena: "La Corte acá ha sentado una doctrina importante en materia de obligación de negociar".
"Una cosa es la obligación de negociar y otra cosa es la obligación de negociar con resultado, que no está en manos de la Corte"
Además que se dijo expresamente en el fallo:
“Incluso, si se argumentase que la Corte llegase a la conclusión de que existe tal obligación, no le correspondería tampoco predeterminar el resultado de cualquier negociación que pudiera tener lugar como consecuencia de dicha obligación",
Lo resalto a causa de esta parte del fallo contradice lo solicitado por Bolivia en su demanda que cito textualmente del agente boliviano durante la audiencia preliminar:
“La demanda boliviana tiene que ver con un requerimiento a la Corte para que declare la obligación de Chile de negociar un acceso soberano al Océano Pacífico para Bolivia a través de una negociación efectiva, de buena fe y oportuna” agente boliviana ante la CIJ, Eduardo Rodríguez Veltzé.
Es decir,claramente se puede apreciar en las declaraciones del agente boliviano que Bolivia solicita a la CIJ que esta declare la obligación de Chile no solamente la "obligación de negociar", sino que "una negociación que le de a Bolivia una salida soberana al mar", es decir, que al final de dicha negociación Chile ceda territorio y Bolivia tenga acceso soberano al mar, en otra palabras, que la CIJ obligue a Chile a ceder territorios... es decir, una negociación con un resultado predeterminado, tan solo faltando definir la forma en se hará.
Pero la corte ha dicho:....“Incluso, si se argumentase que la Corte llegase a la conclusión de que existe tal obligación, no le correspondería tampoco predeterminar el resultado de cualquier negociación que pudiera tener lugar como consecuencia de dicha obligación"
Por lo tanto, se produce como consecuencia de esta decisión, un efecto que es significativo para el destino de este juicio, que es que la petición boliviana ha quedado significativamente reducida porque ya no estamos discutiendo el eventual derecho de Bolivia a una salida soberana, ni tampoco de una existencia de una obligación que tendría además sobre Chile la obligación de conceder un resultado, sino que sobre la obligación de negociar sin que se pueda pronunciar la Corte respecto de su contenido.
Acá les dejo el análisis del Diputado boliviano Horacio Poppe Inch:
Este es el primer gran paso y el último. ¿Por qué?
1º Porque la Corte Penal Internacional de La Haya al admitir la demanda boliviana y rechazar la objeción preliminar de incompetencia presentada por Chile, no reconoce ni explícita ni implícitamente que Chile deba darnos una salida soberana al mar, sólo admite la demanda boliviana sin llegar al fondo del asunto.
2º Porque la Corte a lo sumo puede obligar a Chile a sentarse en la mesa de negociación, pero JAMÁS a ceder territorio con soberanía. Porque no es de su competencia y no tiene la fuerza coercitiva para lograrlo. De hecho, parte del fallo de los jueces indica que a la Corte “no le corresponde predeterminar” el resultado de una eventual negociación entre Chile y Bolivia por una salida soberana al Océano Pacífico. Más claro, agua.
3º Porque Chile repetidas veces ha manifestado que para ceder territorio con soberanía a Bolivia deben cumplirse dos requisitos: que todo Chile apruebe dicha medida mediante plebiscito y que la cesión de territorio sea en base a un canje territorial, en igual extensión y recursos estratégicos. Cosa verdaderamente imposible, porque el 86% de los chilenos se resiste a esta medida y porque nosotros no podemos seguir desmembrando nuestra Patria.
4º Porque cualquier acuerdo con Chile sobre territorios que pertenecieron al Perú (v. gr.: sobre la línea de la Concordia), debe necesariamente involucrar a este último por el tratado “candado” de 1929. Por lo tanto, el tema deja de ser bilateral para convertirse en trilateral. Y como decían nuestros abuelos, vuelve la burra al trigo (el mismo acuerdo denominado de “Charaña” se vio frustrado por este aspecto).
Desde nuestro punto de vista, la solución no pasa por crear mayor animadversión en la otra parte que debe estar dispuesta a solucionar nuestro enclaustramiento. Pasa por integrarnos, por buscar un enclave para Bolivia en un puerto de aguas profundas a cambio de energía para Chile, que es su talón de Aquiles. Pasa por interesar a Brasil en un tren bioceánico que partiendo de Sao Paolo, atravesando nuestro territorio, termine llegando a nuestro enclave (donde China también tiene sus intereses). No sólo se trata de sentarse a negociar, sino de que el negocio sea atractivo para ambos y para la región.
No podemos permitir que se nos engañe o que se juegue con nuestro fervor patriótico con tan soberana impostura, que lo único que pretende es inflar electoralmente al señor Evo Morales.
No creo que haya boliviano que no ame a Bolivia y que no aspire a llegar nuevamente a las costas del Pacífico. Pero esa aspiración, ese sentimiento irrenunciable que nos llega hasta los tuétanos y que enciende nuestras más altas pasiones, no puede ni debe ser objeto de manipulación.
Disculpas por la honestidad.
...."si Bolivia se niega de plano a conversar, pero sin soberanía, pues que venga a buscar el mar a Chile; aquí los esperamos, y eso supone mantener no sólo una política de disuasión en nuestras Fuerzas Armadas, sino también la capacidad operativa para poder usar el equipamiento que hoy tiene”.....
Jaime Ravinet, ex ministro de Defensa, 25 septiembre 2015.
Punto 34 Fallo dela Haya Chile-Bolivia.
A la vista del análisis anterior, la Corte concluye que el objeto de la diferencia es si Chile tiene la obligación de negociar de buena fe el acceso soberano de Bolivia al Océano Pacífico, y, si existe tal obligación, si Chile ha incumplido la misma.
In view of the foregoing analysis, the Court concludes that the subject-matter of the
dispute is whether Chile is obligated to negotiate in good faith Bolivia’s sovereign access to the
Pacific Ocean, and, if such an obligation exists, whether Chile has breached it.
En su sentencia, La Haya señaló que si finalmente aceptaba el reclamo boliviano de que existe el compromiso pendiente de una negociación entre ambos países, y esto es muy importante;
“no le correspondería tampoco predeterminar el resultado de cualquier negociación que pudiera tener lugar como consecuencia de dicha obligación".
Osea que la corte podría acoger la petición de La Paz de obligar a Santiago a negociar, pero no a que esa negociación concluyera en una sesión de una salida al mar con soberanía.
Con estos datos sobre la mesa es que podemos destacar que el tribunal “redujo” la demanda boliviana.
Con su sentencia, La Haya parece apuntar a que una cosa es que el tribunal establezca que hay una obligación pendiente por negociar, pero otra muy distinta es que el resultado de esa conversación sea definido por la corte.
Así, en círculos jurídicos dicen que lo que se espera para la sentencia final del tribunal es que los jueces fijen doctrina en torno a si las negociaciones entre Estados crean obligaciones futuras de continuar o cerrar esas conversaciones. Pero no en torno a qué tipo de desenlace deben tener esos diálogos. Materia de la que está pendiente no sólo Chile, sino también varios otros países.
Este punto fue destacado por Carlos Portales, ex subsecretario de RR.EE e integrante del Consejo Asesor de la cancillería chilena: "La Corte acá ha sentado una doctrina importante en materia de obligación de negociar".
"Una cosa es la obligación de negociar y otra cosa es la obligación de negociar con resultado, que no está en manos de la Corte"
Además que se dijo expresamente en el fallo:
“Incluso, si se argumentase que la Corte llegase a la conclusión de que existe tal obligación, no le correspondería tampoco predeterminar el resultado de cualquier negociación que pudiera tener lugar como consecuencia de dicha obligación",
Lo resalto a causa de esta parte del fallo contradice lo solicitado por Bolivia en su demanda que cito textualmente del agente boliviano durante la audiencia preliminar:
“La demanda boliviana tiene que ver con un requerimiento a la Corte para que declare la obligación de Chile de negociar un acceso soberano al Océano Pacífico para Bolivia a través de una negociación efectiva, de buena fe y oportuna” agente boliviana ante la CIJ, Eduardo Rodríguez Veltzé.
Es decir,claramente se puede apreciar en las declaraciones del agente boliviano que Bolivia solicita a la CIJ que esta declare la obligación de Chile no solamente la "obligación de negociar", sino que "una negociación que le de a Bolivia una salida soberana al mar", es decir, que al final de dicha negociación Chile ceda territorio y Bolivia tenga acceso soberano al mar, en otra palabras, que la CIJ obligue a Chile a ceder territorios... es decir, una negociación con un resultado predeterminado, tan solo faltando definir la forma en se hará.
Pero la corte ha dicho:....“Incluso, si se argumentase que la Corte llegase a la conclusión de que existe tal obligación, no le correspondería tampoco predeterminar el resultado de cualquier negociación que pudiera tener lugar como consecuencia de dicha obligación"
Por lo tanto, se produce como consecuencia de esta decisión, un efecto que es significativo para el destino de este juicio, que es que la petición boliviana ha quedado significativamente reducida porque ya no estamos discutiendo el eventual derecho de Bolivia a una salida soberana, ni tampoco de una existencia de una obligación que tendría además sobre Chile la obligación de conceder un resultado, sino que sobre la obligación de negociar sin que se pueda pronunciar la Corte respecto de su contenido.
Acá les dejo el análisis del Diputado boliviano Horacio Poppe Inch:
Este es el primer gran paso y el último. ¿Por qué?
1º Porque la Corte Penal Internacional de La Haya al admitir la demanda boliviana y rechazar la objeción preliminar de incompetencia presentada por Chile, no reconoce ni explícita ni implícitamente que Chile deba darnos una salida soberana al mar, sólo admite la demanda boliviana sin llegar al fondo del asunto.
2º Porque la Corte a lo sumo puede obligar a Chile a sentarse en la mesa de negociación, pero JAMÁS a ceder territorio con soberanía. Porque no es de su competencia y no tiene la fuerza coercitiva para lograrlo. De hecho, parte del fallo de los jueces indica que a la Corte “no le corresponde predeterminar” el resultado de una eventual negociación entre Chile y Bolivia por una salida soberana al Océano Pacífico. Más claro, agua.
3º Porque Chile repetidas veces ha manifestado que para ceder territorio con soberanía a Bolivia deben cumplirse dos requisitos: que todo Chile apruebe dicha medida mediante plebiscito y que la cesión de territorio sea en base a un canje territorial, en igual extensión y recursos estratégicos. Cosa verdaderamente imposible, porque el 86% de los chilenos se resiste a esta medida y porque nosotros no podemos seguir desmembrando nuestra Patria.
4º Porque cualquier acuerdo con Chile sobre territorios que pertenecieron al Perú (v. gr.: sobre la línea de la Concordia), debe necesariamente involucrar a este último por el tratado “candado” de 1929. Por lo tanto, el tema deja de ser bilateral para convertirse en trilateral. Y como decían nuestros abuelos, vuelve la burra al trigo (el mismo acuerdo denominado de “Charaña” se vio frustrado por este aspecto).
Desde nuestro punto de vista, la solución no pasa por crear mayor animadversión en la otra parte que debe estar dispuesta a solucionar nuestro enclaustramiento. Pasa por integrarnos, por buscar un enclave para Bolivia en un puerto de aguas profundas a cambio de energía para Chile, que es su talón de Aquiles. Pasa por interesar a Brasil en un tren bioceánico que partiendo de Sao Paolo, atravesando nuestro territorio, termine llegando a nuestro enclave (donde China también tiene sus intereses). No sólo se trata de sentarse a negociar, sino de que el negocio sea atractivo para ambos y para la región.
No podemos permitir que se nos engañe o que se juegue con nuestro fervor patriótico con tan soberana impostura, que lo único que pretende es inflar electoralmente al señor Evo Morales.
No creo que haya boliviano que no ame a Bolivia y que no aspire a llegar nuevamente a las costas del Pacífico. Pero esa aspiración, ese sentimiento irrenunciable que nos llega hasta los tuétanos y que enciende nuestras más altas pasiones, no puede ni debe ser objeto de manipulación.
Disculpas por la honestidad.
...."si Bolivia se niega de plano a conversar, pero sin soberanía, pues que venga a buscar el mar a Chile; aquí los esperamos, y eso supone mantener no sólo una política de disuasión en nuestras Fuerzas Armadas, sino también la capacidad operativa para poder usar el equipamiento que hoy tiene”.....
Jaime Ravinet, ex ministro de Defensa, 25 septiembre 2015.