Antes de ser coronado como Eduardo VII del Reino Unido, en 1902, el príncipe "Bertie" tuvo una juventud atravesada por la lujuria y los excesos
Todo empezó con unas vacaciones de verano en París. Albert Edward of Saxe-Coburg and Gotha, conocido como el príncipe Bertie, tenía 13 años cuando realizó el viaje junto con su madre, la reina Victoria, y sus hermanos.
En la capital francesa se topó por primera vez con los placeres corporales. Allí conoció en todo su esplendor la mayor adicción de su vida: las mujeres.
Según relata el Daily Mail, cuando cumplió 23 años empezó a viajar seguido a París. En una de esas travesías orgiásticas, se le ocurrió una idea que consideró brillante: diseñar un instrumento que le facilite las relaciones sexuales múltiples.
Bertie contrató a uno de los más destacados diseñadores de muebles de la ciudad y consiguió que hiciera para él un "sillón del amor", que era, más bien, un sillón sexual. Recostado sobre él, podía satisfacer a dos mujeres al mismo tiempo.
Según relata el Daily Mail, cuando cumplió 23 años empezó a viajar seguido a París. En una de esas travesías orgiásticas, se le ocurrió una idea que consideró brillante: diseñar un instrumento que le facilite las relaciones sexuales múltiples.
Bertie contrató a uno de los más destacados diseñadores de muebles de la ciudad y consiguió que hiciera para él un "sillón del amor", que era, más bien, un sillón sexual. Recostado sobre él, podía satisfacer a dos mujeres al mismo tiempo.
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Todo empezó con unas vacaciones de verano en París. Albert Edward of Saxe-Coburg and Gotha, conocido como el príncipe Bertie, tenía 13 años cuando realizó el viaje junto con su madre, la reina Victoria, y sus hermanos.
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Según relata el Daily Mail, cuando cumplió 23 años empezó a viajar seguido a París. En una de esas travesías orgiásticas, se le ocurrió una idea que consideró brillante: diseñar un instrumento que le facilite las relaciones sexuales múltiples.
Bertie contrató a uno de los más destacados diseñadores de muebles de la ciudad y consiguió que hiciera para él un "sillón del amor", que era, más bien, un sillón sexual. Recostado sobre él, podía satisfacer a dos mujeres al mismo tiempo.
Según relata el Daily Mail, cuando cumplió 23 años empezó a viajar seguido a París. En una de esas travesías orgiásticas, se le ocurrió una idea que consideró brillante: diseñar un instrumento que le facilite las relaciones sexuales múltiples.
Bertie contrató a uno de los más destacados diseñadores de muebles de la ciudad y consiguió que hiciera para él un "sillón del amor", que era, más bien, un sillón sexual. Recostado sobre él, podía satisfacer a dos mujeres al mismo tiempo.
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