Estamos cerrando una semana en la que los sectores enemigos del proceso bolivariano y en medio de una cerrada guerra económica, han lanzado un nuevo globo de ensayo con el que aspiraban crear situaciones de violencia a nivel nacional.
Todo se produce en momentos en los que el gobierno nacional como nunca antes se encuentra desplegado en la implementación de un un plan para lograr llevar tranquilidad a distintos sectores de la población hoy tomados por la violencia, a través de la Operación Liberación del Pueblo (OLP), que en apenas dos semanas, ya arroja importantes resultados y cuenta con el apoyo mayoritario de los venezolanos.
Se trata de un plan orquestado, pensado para que, con una acción detonante se extendiera muy rápidamente por todo el país, lo que deja en evidencia su inocultable objetivo político. Tuvo origen en la población de San Félix, estado Bolívar, donde un grupo de saboteadores promovieron el saqueo en un establecimiento comercial. Y decimos responsablemente que se trató de una acción planificada, porque acto seguido a la misma, incluso, podríamos decir que de manera simultánea a los acontecimientos, se inició un despliegue por las redes para difundir y promover lo que allí de manera puntual había ocurrido.
Empezó así toda una campaña mediante la difusión de fotografías e informaciones sobre supuestos actos de saqueos en varias ciudades del país, todas por supuesto falsas, siendo algunas incluso tomadas de conflictos que tuvieron origen fuera de nuestras fronteras. Hubo una de ellas que me llamó la atención, promovida por un conocido opositor de Guayana, de baja talla moral y polìtica, en la que difundía un twitter sobre el conflicto que abría estallado en el mercado municipal de Cumaná.
La verdad de los hechos, es que un pequeño grupo de compatriotas, en reclamo por fallas en uno de los servicios públicos, concretamente una situación sobre el desbordamiento de las aguas servidas que se generan en el mercado, salieron a solicitar que la situación fuera resuelta, por lo que se mantuvieron en protesta por unas horas. Como todo ocurrió en las cercanías del mercado, el escenario cuadraba perfectamente, para que estas mentes perversas, siempre pensando en el mal que se debe causar a la población para que la misma se vuelva en ira contra su gobierno, asociaran ésta acción a lo que más temprano había ocurrido en San Félix. La idea malévola era echar a andar la bola, que población enardecida en el mercado de Cumaná también saqueaba en busca de alimentos y así incitar para que eventos como éste se replicaran a lo largo y ancho del país.
Por supuesto, todo se desmontó muy rápidamente, y sus planes para provocar una situación de conflicto y violencia volvieron a fracasar. Luego, una vez que la mecha que intentaron encender no les prendió, con todo descaro y desfachatez, por las mismas redes que temprano usaron para buscar generar nuevos focos y un estado de zozobra y caos generalizado, salieron con llamados a la calma y por supuesto aprovechando el momento para atacar al gobierno revolucionario con lo que algunos llamaron “estado de calamidad” por el que estamos pasando.
Es decir, para ellos, la acción de saboteo, saqueo y violencia generado por un reducido grupo, que hoy se encuentran detenidos para las averiguaciones del caso, es perfectamente comparable a un estado de “calamidad”. Hay que ser bien care e’ tabla, para de forma casi inmediata, pasar de guarimberos a santos, que sólo reclaman por el supuesto bien de un pueblo en “penurias”. Para cerrar el día viernes, en horas de la noche, leíamos a algún sesudo analista que empezó a rodar la idea, de que supuestamente el detonante de lo ocurrido, estaba asociado a las tarifas del transporte. Mucha atención a como ellos van hilando fino, para magnificar una situación, y buscan ligarlas a hechos que históricamente están asociados a la rebelión de todo un pueblo que luchó para vencer las amarras de la IV república y que tuvo como detonante el aumento de la tarifa de transporte. ¡Ojo pelao con esto!
Esta nueva situación que han puesto en escena y que por ahora no les ha resultado, pero en la que lamentablemente perdió la vida un joven venezolano, exige de todo nuestro pueblo, absoluta claridad política. Es perentorio comprender e internalizar, que está en marcha un plan para caotizar el país y desquiciar al pueblo, alentando a un enfrentamiento entre nosotros mismos, desmoralizarnos, y aspira que se termine culpando a nuestra revolución de todos los males que estamos viviendo, como consecuencia de la especulación, acaparamiento, bachaqueo y el contrabando, expresiones concretas de la guerra económica.
Se hace necesario entonces, ser mucho más cautelosos con las distintas situaciones que grupos de infiltrados y de la narco-política, están buscando generar en las colas que a pesar de los esfuerzos que hace nuestro gobierno cada día, aún persisten, sobre todo en la búsqueda de algunos productos. Es frecuente escuchar que en tal o cual cola la gente se enfrentó a la llegada de un camión con abastecimiento. Esto no podemos tomarlo como algo deportivo. Como un cuento que se va haciendo normal en el imaginario de todos. Es así como luego podemos tener situaciones que se hagan incontrolables y sean generadores de violencia y muerte. Hay que hacerles frente con antelación, redoblar la inteligencia, penetrar las colas para identificar los saboteadores, y coordinar con nuestras fuerzas armadas para controlar eficazmente cualquier brote de saboteo a tiempo. Es Indudable que el enemigo tiene en las colas, un caldo de cultivo favorable que genera insatisfacción en nuestra población, y que buscará en todo momento promover el desorden y la violencia en las mismas.
Hay un elemento que también debemos destacar, en esta modalidad de guerra mediática que se promueve por la redes, porque indudablemente existe la tendencia a ser presa fácil de los rumores y bolas que con velocidad circulan por allí y que nosotros mismos a veces ayudamos a que se difundan. Muchos de nosotros, y esto debemos verlo como una autocrítica, en vez actuar como catalizadores de la mentira y las campañas que virulentamente promueven y promocionan acciones violentas que en definitiva van contra el pueblo, nos hacemos parte de la misma. Se empiezan a circular mensajes y llamadas preguntando si es cierto o no que estaban saqueando aquí o allí, y a veces lamentablemente sin tener veracidad de los hechos, nos convertimos en difusores de mentiras que hacen más grande una situación determinada.
Es por otro lado encomiable, la actitud asumida por miles de compatriotas, que rápidamente se informan, y apuntando con sus fusiles de la verdad, empiezan a desmontar lo que sin duda puede terminar en la formación de una gran bola de nieve que luego detenerla no es cosa fácil. Es importante volver a destacar, que no es siendo presa del rumor que el mismo puede detener su carrera para hacer daño en el imaginario de nuestra gente. Hay que asumir valientemente y con la verdad, toda situación que por las distintas redes intentan posicionar como una verdad. No podemos permitir que prendan la mecha, y para ello siempre es oportuno recordar a nuestro comandante Chávez diciendo: Candelita que se prenda, candelita que se apaga.