La caída de Cantín agrava la crisis política
30 de julio de 2015 | Edición Impresa #1374 | Por Miguel Del Plá
Tras la visita presidencial a Río Gallegos, se hizo pública la renuncia del Intendente Raúl Cantín.
La renuncia es un golpe al régimen K, que una vez más no logra coronar un período completo al frente de Río Gallegos. En 1999 había asumido Aburto (hombre de confianza K) y a los dos años se retiró en medio de otra gran crisis municipal. En 2003 y 2007 ganó la UCR. La "recuperación" por los K del municipio ha sido el mayor de los fiascos.
Tanto el gobierno nacional como el gobierno provincial querían sostener a Cantín hasta las elecciones de octubre, pero para sostenerse tenía que disciplinar, derrotar o al menos ir diluyendo la huelga municipal. No lo consiguió y los más de 100 días de rebelión de los trabajadores municipales se lo llevaron puesto.
La huelga municipal comenzó con el reclamo de una deuda del 15%, pautada en una paritaria del año anterior. La continuidad del reclamo llevó a radicalizar todas las posiciones. Peralta salió a criticar a los municipales, el gobierno nacional les mandó la Gendarmería y los dirigentes municipales (peronistas que, hasta hace poco, mantenían buenos vínculos con el gobernador) salieron a denunciar el fracaso del "modelo" y del eje "nación, provincia, municipio" y a responsabilizar a todos los estamentos del gobierno. A esto se sumaron las denuncias de corrupción al intendente y varias movilizaciones de los municipales al juzgado y al Tribunal de Cuentas para reclamar que se activen las causas que involucran a funcionarios municipales.
Cuando ya corrían unos 40 días de huelga, la CTA convocó a un paro provincial en respaldo a "todas las luchas", pero claramente enfocado al apoyo de los municipales. La huelga fue muy fuerte en el sector docente y en algunos hospitales.
Como los concejales se quisieron colocar en algún lugar neutral ante el conflicto, casi todos ellos terminaron repudiados por los trabajadores. La imagen muy fuerte de los municipales recorriendo las calles y bajando los carteles de Máximo, pero también de Macri, se completaba con la quema de sus bastidores en los tachos del piquete frente a la plaza. Varios locales políticos de los partidos patronales fueron escrachados.
La situación se agravó con el no pago de los salarios de junio, lo que derivó en una medida que no había sido votada en la asamblea, sino que surgió directamente del activismo: la ocupación pacífica del hall central del municipio por un grupo de cerca de 20 mujeres que comenzaron una huelga de hambre (esto, superando la presencia policial que ocupa el edificio desde el principio de los piquetes). Finalmente, luego de una semana de huelga de hambre, apareció la plata de los sueldos justo el día anterior a la llegada de Cristina.
En este cuadro, la Coordinadora Sindical Clasista y el PO llamaron a una jornada solidaria con la huelga municipal, a la que se sumaron el MST y una cantidad de activistas de diversos sectores, quienes marchamos hasta el piquete frente al edificio. El PO fue la única fuerza organizada que acompañó los piquetes en la ruta, en varias jornadas clave de la lucha.
Muchas de las iniciativas de la huelga, como los cortes de las calles céntricas o algunas quemas de cubiertas, nacieron del propio activismo, otras como los bloqueos a los camiones de basura, contaron con el aval de la conducción gremial, mientras desde el Estado se colocaba a los municipales como protagonistas de una "huelga salvaje". El acto de Cristina fue un acto pequeño, sin público en las calles, rodeado de gendarmes, y sus anuncios quedaron completamente opacados por la renuncia de Cantín al día siguiente.
Máximo y el nuevo intendente Grasso tacharon a Cantín de "irresponsable" por retirarse. Ahora dicen que su candidato a intendente en 2011 era otro. La caída del intendente, de cualquier modo, no significa ninguna salida para el poder ni soluciona el conflicto municipal, cuya huelga continúa a sólo días de las elecciones. Grasso y el radical Fadul han salido a pedir una "tregua" de los trabajadores. Estamos parados en el mismo sitio que con Cantín y los municipales así lo han manifestado abiertamente.
Nuestro planteo
Desde el Partido Obrero planteamos a la población y reclamamos a las nuevas autoridades una salida frente a la crisis política del municipio: 1) pago inmediato del 15%, reclamado por los municipales; 2) la convocatoria a la asamblea estatuyente municipal para octubre para reorganizar el municipio sobre nuevas bases sociales (anular la ley de lemas, establecer mecanismos de control popular sobre las finanzas y de control obrero sobre las obras y la gestión municipal) y 3) investigación pública de toda la gestión de Cantín en manos de organizaciones obreras y populares.
30 de julio de 2015 | Edición Impresa #1374 | Por Miguel Del Plá
Tras la visita presidencial a Río Gallegos, se hizo pública la renuncia del Intendente Raúl Cantín.
La renuncia es un golpe al régimen K, que una vez más no logra coronar un período completo al frente de Río Gallegos. En 1999 había asumido Aburto (hombre de confianza K) y a los dos años se retiró en medio de otra gran crisis municipal. En 2003 y 2007 ganó la UCR. La "recuperación" por los K del municipio ha sido el mayor de los fiascos.
Tanto el gobierno nacional como el gobierno provincial querían sostener a Cantín hasta las elecciones de octubre, pero para sostenerse tenía que disciplinar, derrotar o al menos ir diluyendo la huelga municipal. No lo consiguió y los más de 100 días de rebelión de los trabajadores municipales se lo llevaron puesto.
La huelga municipal comenzó con el reclamo de una deuda del 15%, pautada en una paritaria del año anterior. La continuidad del reclamo llevó a radicalizar todas las posiciones. Peralta salió a criticar a los municipales, el gobierno nacional les mandó la Gendarmería y los dirigentes municipales (peronistas que, hasta hace poco, mantenían buenos vínculos con el gobernador) salieron a denunciar el fracaso del "modelo" y del eje "nación, provincia, municipio" y a responsabilizar a todos los estamentos del gobierno. A esto se sumaron las denuncias de corrupción al intendente y varias movilizaciones de los municipales al juzgado y al Tribunal de Cuentas para reclamar que se activen las causas que involucran a funcionarios municipales.
Cuando ya corrían unos 40 días de huelga, la CTA convocó a un paro provincial en respaldo a "todas las luchas", pero claramente enfocado al apoyo de los municipales. La huelga fue muy fuerte en el sector docente y en algunos hospitales.
Como los concejales se quisieron colocar en algún lugar neutral ante el conflicto, casi todos ellos terminaron repudiados por los trabajadores. La imagen muy fuerte de los municipales recorriendo las calles y bajando los carteles de Máximo, pero también de Macri, se completaba con la quema de sus bastidores en los tachos del piquete frente a la plaza. Varios locales políticos de los partidos patronales fueron escrachados.
La situación se agravó con el no pago de los salarios de junio, lo que derivó en una medida que no había sido votada en la asamblea, sino que surgió directamente del activismo: la ocupación pacífica del hall central del municipio por un grupo de cerca de 20 mujeres que comenzaron una huelga de hambre (esto, superando la presencia policial que ocupa el edificio desde el principio de los piquetes). Finalmente, luego de una semana de huelga de hambre, apareció la plata de los sueldos justo el día anterior a la llegada de Cristina.
En este cuadro, la Coordinadora Sindical Clasista y el PO llamaron a una jornada solidaria con la huelga municipal, a la que se sumaron el MST y una cantidad de activistas de diversos sectores, quienes marchamos hasta el piquete frente al edificio. El PO fue la única fuerza organizada que acompañó los piquetes en la ruta, en varias jornadas clave de la lucha.
Muchas de las iniciativas de la huelga, como los cortes de las calles céntricas o algunas quemas de cubiertas, nacieron del propio activismo, otras como los bloqueos a los camiones de basura, contaron con el aval de la conducción gremial, mientras desde el Estado se colocaba a los municipales como protagonistas de una "huelga salvaje". El acto de Cristina fue un acto pequeño, sin público en las calles, rodeado de gendarmes, y sus anuncios quedaron completamente opacados por la renuncia de Cantín al día siguiente.
Máximo y el nuevo intendente Grasso tacharon a Cantín de "irresponsable" por retirarse. Ahora dicen que su candidato a intendente en 2011 era otro. La caída del intendente, de cualquier modo, no significa ninguna salida para el poder ni soluciona el conflicto municipal, cuya huelga continúa a sólo días de las elecciones. Grasso y el radical Fadul han salido a pedir una "tregua" de los trabajadores. Estamos parados en el mismo sitio que con Cantín y los municipales así lo han manifestado abiertamente.
Nuestro planteo
Desde el Partido Obrero planteamos a la población y reclamamos a las nuevas autoridades una salida frente a la crisis política del municipio: 1) pago inmediato del 15%, reclamado por los municipales; 2) la convocatoria a la asamblea estatuyente municipal para octubre para reorganizar el municipio sobre nuevas bases sociales (anular la ley de lemas, establecer mecanismos de control popular sobre las finanzas y de control obrero sobre las obras y la gestión municipal) y 3) investigación pública de toda la gestión de Cantín en manos de organizaciones obreras y populares.
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