Aunque no es el candidato de los sueños del movimento provida y profamilia, Bolsonaro es el único con posibilidades de frenar el avance abortista y de género.
Hay trece candidatos disputando la Presidencia de Brasil. solo uno es abiertamente contrario al aborto y a la implementación de la agenda LGBT en el país: Jair Bolsonaro.
El diputado y excapitán del Ejercito es el único de los contendientes, con posibilidades de ganar, que rechaza sin medias tintas ni “peros” las banderas del feminismo radical y del lobby arcoíris.
Buena parte de la campaña que se impulsa contra él desde los mayores medios de comunicación parte exactamente de criticar su firme posición en defensa del derecho a la vida de los bebés en gestación y de la constitución natural de la familia.
Es también quizá el único que ha llamado la atención para la necesidad de enfrentar el activismo ideológico del Poder Judicial.
En 2013, Bolsonaro criticó la decisión del Consejo Nacional de Justicia de considerar “legal” el “matrimonio civil” entre personas del mismo sexo. Dijo que “el poder Judicial, especialmente a través del Supremo Tribunal, ha pasado por encima de la Constitución, está bien claro que la unión familiar es de un hombre y una mujer, eso es reconocido explícitamente por nuestro orden jurídico, estas decisiones judiciales vienen a dañar, cada vez más, la unión y los valores de la familia, y eso no se pueden tolerar”.
Con todo, no es un “provida” en sentido estricto: defiende la pena de muerte para algunos crímenes, como el narcotráfico; la “castración química” para violadores; y la vinculación de los aportes económicos que ofrece el gobierno a familias en situación de pobreza a la condición de que dejen de tener hijos.
No se trata de ninguna forma de “el candidato de los sueños” del movimento provida y profamilia brasileño; sin embargo, es un hombre que siempre respaldó, con firmeza, durante sus casi treina años de actividad en el Congreso Nacional la lucha contra el aborto y la agenda de género. Fue un aliado incondicional.
Hay trece candidatos disputando la Presidencia de Brasil. solo uno es abiertamente contrario al aborto y a la implementación de la agenda LGBT en el país: Jair Bolsonaro.
El diputado y excapitán del Ejercito es el único de los contendientes, con posibilidades de ganar, que rechaza sin medias tintas ni “peros” las banderas del feminismo radical y del lobby arcoíris.
Buena parte de la campaña que se impulsa contra él desde los mayores medios de comunicación parte exactamente de criticar su firme posición en defensa del derecho a la vida de los bebés en gestación y de la constitución natural de la familia.
Es también quizá el único que ha llamado la atención para la necesidad de enfrentar el activismo ideológico del Poder Judicial.
En 2013, Bolsonaro criticó la decisión del Consejo Nacional de Justicia de considerar “legal” el “matrimonio civil” entre personas del mismo sexo. Dijo que “el poder Judicial, especialmente a través del Supremo Tribunal, ha pasado por encima de la Constitución, está bien claro que la unión familiar es de un hombre y una mujer, eso es reconocido explícitamente por nuestro orden jurídico, estas decisiones judiciales vienen a dañar, cada vez más, la unión y los valores de la familia, y eso no se pueden tolerar”.
Con todo, no es un “provida” en sentido estricto: defiende la pena de muerte para algunos crímenes, como el narcotráfico; la “castración química” para violadores; y la vinculación de los aportes económicos que ofrece el gobierno a familias en situación de pobreza a la condición de que dejen de tener hijos.
No se trata de ninguna forma de “el candidato de los sueños” del movimento provida y profamilia brasileño; sin embargo, es un hombre que siempre respaldó, con firmeza, durante sus casi treina años de actividad en el Congreso Nacional la lucha contra el aborto y la agenda de género. Fue un aliado incondicional.