La pequeña dejó a todos sorprendidos cuando demostró poder tener conversaciones distintas en seis diferentes idiomas, además del de su lengua materna. Bella ha aprendido a hablar, además del ruso, en inglés, chino, español, alemán, francés y árabe.
Su pronunciación parece bastante precisa y natural, por lo que algunos han declarado que la niña es una verdadera prodigio. Otros no han dejado pasar la oportunidad de opinar que es posible que la niña más que ‘hablar los idiomas’, sólo aprendió a repetir ciertas respuestas específicas. De cualquier forma, su caso es motivo de asombro.
Una herramienta para desarrollar el cerebro
Los científicos confirman que la capacidad de hablar varios idiomas y cambiar de uno a otro depende de la interacción de distintas zonas del cerebro. Estas se activan dependiendo de las características fonéticas del idioma, de su sistema gramatical, de su uso figurativo e incluso de la prosodia.
“Cada nueva experiencia se refleja en el cerebro mediante la aparición de nuevas conexiones neuronales. El hipocampo, responsable de la memoria, estimula el crecimiento de nuevas neuronas. El volumen de algunas partes del cerebro aumenta literalmente”, comenta la psicóloga Tatiana Diachenko.
“El multilingüismo influye positivamente en el desarrollo general del niño, aunque también puede provocar un retraso en el desarrollo del habla en la fase inicial en comparación con los niños que aprenden solo una lengua”, comenta Kira Ivanova, especialista del Instituto de Estudios Lingüísticos de la Academia Rusa de Ciencias.
Sin embargo, el habla temprana no garantiza que el niño vaya a hablar libremente en un futuro. “Conozco a una madre que hablaba a su hijo únicamente en inglés hasta los tres años. Ahora el niño tiene problemas para seguir el programa de la escuela más convencional”, comenta María Molina, investigadora de Instituto de Lingüística de la Academia Rusa de Ciencias.