
Para esta pregunta no existe una respuesta única. Son dos las hipótesis más aceptadas para explicar por qué las palomas mueven tan exageradamente la cabeza al andar.
Una de ellas afirma que lo hacen para mantener el equilibrio, de igual modo que los humanos movemos los brazos al andar. De esta forma el gasto energético es menor, ya que evitan tener que corregir constantemente la posición para no caer.
Otra hipótesis dice que lo hacen para mejorar el ángulo de visión. Como tienen un ojo en cara lado de la cara, su visión no es estereoscópica (como la nuestra). Para ampliar en lo posible el campo de visión mueven la cabeza con rapidez. Otros animales hacen lo mismo, como los caballos, que ladean la cabeza a un lado y otro para obtener una mejor visión.
La visión de sus ojos se aproxima a los 340 grados, y además tienen un enfoque dividido: la mitad superior ve a grandes distancias, y la inferior, detalles de primeros planos. Por eso mueven la cabeza de esa forma tan espasmódica y continua: como no pueden mover los ojos, desplazan la cabeza hacia delante cuando caminan para mantener la estabilidad y no perder el enfoque visual.
Cuando vuela, la paloma debe procesar la información visual 3 veces más rápido que el ojo humano. Por esa razón, jamás una paloma podría ser cinéfila: nosotros percibimos el movimiento de las películas con sólo 24 imágenes por segundo, pero ellas, al procesar las imágenes más deprisa, sólo percibiría una serie de instantáneas, como un pase de diapositivas. Las únicas películas que interesarían a las palomas, pues, serían las que estuvieran rodadas al menos a 75 imágenes por segundo. O sea, que sólo acudiría a los cines Imax y similares.