Fin del mito: ¿Mapuches "chilenos", Tehuelches "argentinos"?
GIF
Un comunicado de investigadores del CONICET con el título "Los mapuches no son ´indios chilenos´, sino pueblos preexistentes", sostiene que "vivían en esos territorios antes de que existieran los Estados", que "había mapuches en lo que hoy es Argentina, así como había tehuelches en lo que hoy es Chile" y éstos no se extinguieron sino que aún existen.
La represión de la Gendarmería Nacional en contra de la comunidad mapuche Pu Lof, en el departamento de Cushamen, provincia del Chubut, enfrentada con el empresario italiano Luciano Benetton, propietario de más de 800 mil hectáreas en la Patagonia desde 1991, desató una polémica acerca de la condición "chilena" de los mapuches que habrían exterminados a los tehuelches, "indios argentinos".
A principios de este año el CONICET emitió un comunicado repudiando la represión sufrida por la comunidad los días 11 y 12 de enero en donde también echaban por tierra las versiones estigmatizantes de que los "mapuches son chilenos" y los "tehuelches son argentinos. A continuación el comunicado completo:
"Los investigadores nucleados en la Sección Etnología, perteneciente al Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires, repudiamos la represión llevada a cabo contra la Pu Lof en Resistencia, en el Departamento de Cushamen, el 11 y el 12 de enero, por Gendarmería Nacional y por la Policía de la Provincia de Chubut. Nos sumamos, de este modo, a los múltiples comunicados de repudio realizados por comunidades y organizaciones indígenas, investigadores, docentes y estudiantes, trabajadores del Estado, agrupaciones religiosas y organismos de derechos humanos.
Al mismo tiempo, comunicamos nuestra preocupación, una vez más, por la recurrencia de discursos y relatos sesgados y erróneos sobre la realidad de los pueblos indígenas actuales y sus orígenes. Como investigadores que trabajamos con pueblos originarios de Argentina y de otros países de América del Sur, respaldamos una parte sustancial de nuestras investigaciones en etnografías llevadas a cabo en los territorios comunitarios y en los márgenes de las zonas urbanas, en las que se instalaron las familias indígenas que fueron forzadas a desplazarse desde mediados del siglo pasado.
Si bien en las últimas décadas la destrucción de sus territorios intensificó las migraciones, también se da un proceso inverso y algunos deciden volver a la tierra. Este proceso de retorno —al que suelen referir como "recuperaciones"— pone al descubierto el despojo territorial que vivieron sus mayores, así como los métodos fraudulentos y violentos empleados tanto por privados como por el propio Estado.
GIFUn comunicado de investigadores del CONICET con el título "Los mapuches no son ´indios chilenos´, sino pueblos preexistentes", sostiene que "vivían en esos territorios antes de que existieran los Estados", que "había mapuches en lo que hoy es Argentina, así como había tehuelches en lo que hoy es Chile" y éstos no se extinguieron sino que aún existen.
La represión de la Gendarmería Nacional en contra de la comunidad mapuche Pu Lof, en el departamento de Cushamen, provincia del Chubut, enfrentada con el empresario italiano Luciano Benetton, propietario de más de 800 mil hectáreas en la Patagonia desde 1991, desató una polémica acerca de la condición "chilena" de los mapuches que habrían exterminados a los tehuelches, "indios argentinos".
A principios de este año el CONICET emitió un comunicado repudiando la represión sufrida por la comunidad los días 11 y 12 de enero en donde también echaban por tierra las versiones estigmatizantes de que los "mapuches son chilenos" y los "tehuelches son argentinos. A continuación el comunicado completo:
"Los investigadores nucleados en la Sección Etnología, perteneciente al Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires, repudiamos la represión llevada a cabo contra la Pu Lof en Resistencia, en el Departamento de Cushamen, el 11 y el 12 de enero, por Gendarmería Nacional y por la Policía de la Provincia de Chubut. Nos sumamos, de este modo, a los múltiples comunicados de repudio realizados por comunidades y organizaciones indígenas, investigadores, docentes y estudiantes, trabajadores del Estado, agrupaciones religiosas y organismos de derechos humanos.
Al mismo tiempo, comunicamos nuestra preocupación, una vez más, por la recurrencia de discursos y relatos sesgados y erróneos sobre la realidad de los pueblos indígenas actuales y sus orígenes. Como investigadores que trabajamos con pueblos originarios de Argentina y de otros países de América del Sur, respaldamos una parte sustancial de nuestras investigaciones en etnografías llevadas a cabo en los territorios comunitarios y en los márgenes de las zonas urbanas, en las que se instalaron las familias indígenas que fueron forzadas a desplazarse desde mediados del siglo pasado.
Si bien en las últimas décadas la destrucción de sus territorios intensificó las migraciones, también se da un proceso inverso y algunos deciden volver a la tierra. Este proceso de retorno —al que suelen referir como "recuperaciones"— pone al descubierto el despojo territorial que vivieron sus mayores, así como los métodos fraudulentos y violentos empleados tanto por privados como por el propio Estado.
Numerosas investigaciones antropológicas e históricas contextualizan estos procesos de despojo y permiten explicar por qué Benetton es hoy el mayor propietario de la Patagonia, en tanto que la mayoría de las comunidades indígenas territoriales se encuentran en tierras consideradas fiscales, sin títulos de propiedad comunitaria, bajo la amenaza constante de desalojo. Por lo tanto, las "recuperaciones" no son actos terroristas ni amenazas a la seguridad nacional, tal como sostiene el Ministerio de Seguridad de la Nación. Son llamados de atención sobre historias silenciadas en el relato oficial de la colonización, sobre los efectos negativos de la extranjerización de la tierra y de la intervención del capitalismo extractivista, y revelan la continuidad de la colonialidad en el presente.
Por otro lado, tal como indica el nombre de nuestro lugar de trabajo, algunos de nuestros estudios examinan las clasificaciones etnológicas, sus contextos de producción y las relaciones de poder subyacentes. Coherentes con dichas investigaciones, nos vemos en la obligación de aclarar dos enunciados fundados en el desconocimiento que, si bien son antiguos, se actualizan en estos días.
Afirmamos, por lo tanto, que los mapuches no son araucanos de origen chileno y no exterminaron a los tehuelches. La mayoría de los etnónimos (nombres de los pueblos indígenas) variaron entre el siglo XVIII y el presente; algunos son nombres que se dan a sí mismos —como por ejemplo "mapuche"— y otros fueron impuestos —como es el caso de los términos "araucano" y "tehuelche". Vale decir que "araucanos" no es el "verdadero nombre" de los mapuche ni tampoco es el nombre de los "antiguos mapuche"; es apenas el nombre que los españoles quisieron darles.
Por otro lado, tal como indica el nombre de nuestro lugar de trabajo, algunos de nuestros estudios examinan las clasificaciones etnológicas, sus contextos de producción y las relaciones de poder subyacentes. Coherentes con dichas investigaciones, nos vemos en la obligación de aclarar dos enunciados fundados en el desconocimiento que, si bien son antiguos, se actualizan en estos días.
Afirmamos, por lo tanto, que los mapuches no son araucanos de origen chileno y no exterminaron a los tehuelches. La mayoría de los etnónimos (nombres de los pueblos indígenas) variaron entre el siglo XVIII y el presente; algunos son nombres que se dan a sí mismos —como por ejemplo "mapuche"— y otros fueron impuestos —como es el caso de los términos "araucano" y "tehuelche". Vale decir que "araucanos" no es el "verdadero nombre" de los mapuche ni tampoco es el nombre de los "antiguos mapuche"; es apenas el nombre que los españoles quisieron darles.
Los mapuches, por otra parte, no son "indios chilenos", sino pueblos preexistentes. Esto significa que vivían en estos territorios antes de que existieran los Estados y que había mapuches en lo que hoy es Argentina, así como había tehuelches en lo que hoy es Chile. A su vez, las alianzas matrimoniales entre unos y otros y los desplazamientos producidos por el avance de los Estados sobre sus territorios dieron lugar a que muchas familias se identifiquen en el presente como mapuche-tehuelche, tal como ocurre en la actual provincia de Chubut. Los tehuelches, por otra parte, no "se extinguieron", sino que desde hace varios años luchan para demostrar que continúan existiendo y, en la Patagonia austral, han comenzado a identificarse en el espacio público como aonek'enk. Los responsables de su marginación e invisibilización no fueron los mapuches, sino las políticas de colonización.
Convencidos de la importancia de evitar lecturas sesgadas de la historia y del presente, en la vía para reparar injusticias y subordinaciones, invitamos a quienes deseen profundizar en el conocimiento de estos temas a considerar, en primer lugar, las voces de los propios pueblos originarios, que se expresan a través de sus organizaciones y líderes, en los medios de comunicación y en las redes sociales.
Los invitamos también a consultar los numerosos estudios actualizados, disponibles en internet, mediante los cuales los investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de diversas universidades nacionales contribuimos a resolver problemas que preocupan a nuestra sociedad".
SI AUN HAY ALGUNA DUDA DEL INFORME DE LA CONICET PUEDEN VER ESTE INFORME
El enterramiento nativo de una mujer que los arqueólogos han dado en llamar “la doncella de los Siete Manzanos”, reveló restos con una datación de 900 años en la zona de Chacra 30 de esta ciudad, y ADN compatible con la actual etnia mapuche, según confirmaron arqueólogos del laboratorio de Etnohistoria del proyecto Lanín-Collón Cura, integrado por la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Maimónides y la Fundación Azara, entre otras instituciones.
El trabajo es liderado por el arqueólogo Alberto Pérez y la paleontóloga Silvia Rosales, y se trata de un hallazgo entre muchos de los que ya forman parte de las investigaciones en marcha y que serán reunidos en el museo etnohistórico que se construye en San Martín de los Andes, el primero en su tipo de la Patagonia (ver recuadro). Sin embargo, el desenterramiento de la “doncella” es el más antiguo.
En diálogo con Radio Nacional de esta ciudad, Pérez, manifestó su sorpresa por la antigüedad de los restos, que datan del año 1300 de nuestra era aproximadamente, y que formaron parte de un asentamiento integrado a una misma tribu situada en distintos parajes de la cuenca Lácar, cada uno de ellos en emplazamientos propios.
“Es un asentamiento como muchos que hay en la cuenca Lácar y dentro del actual ejido urbano, son residenciales y funerarios, casi en pleno centro y en general de una antigüedad de 500; pero este es de un período alfarero temprano, datado entre el 900 y el 1300 de nuestra era”, explicó Pérez.
La zona de Chacra 30 constituye la actual área de expansión periférica de la ciudad, ubicada a unos 14 kilómetros al este del casco histórico por el eje de la Ruta Nacional 40.
“La población estable estaba asentada en unos seis parajes distintos desde Hua Hum hasta Chapelco Chico; en aldeas donde vivían familias extensas, que eran autosuficientes pero pertenecían a una misma zona tribal; una tribu dividida en distintos parajes”, apuntó el arqueólogo.
Convencidos de la importancia de evitar lecturas sesgadas de la historia y del presente, en la vía para reparar injusticias y subordinaciones, invitamos a quienes deseen profundizar en el conocimiento de estos temas a considerar, en primer lugar, las voces de los propios pueblos originarios, que se expresan a través de sus organizaciones y líderes, en los medios de comunicación y en las redes sociales.
Los invitamos también a consultar los numerosos estudios actualizados, disponibles en internet, mediante los cuales los investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de diversas universidades nacionales contribuimos a resolver problemas que preocupan a nuestra sociedad".
SI AUN HAY ALGUNA DUDA DEL INFORME DE LA CONICET PUEDEN VER ESTE INFORME
El enterramiento nativo de una mujer que los arqueólogos han dado en llamar “la doncella de los Siete Manzanos”, reveló restos con una datación de 900 años en la zona de Chacra 30 de esta ciudad, y ADN compatible con la actual etnia mapuche, según confirmaron arqueólogos del laboratorio de Etnohistoria del proyecto Lanín-Collón Cura, integrado por la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Maimónides y la Fundación Azara, entre otras instituciones.
El trabajo es liderado por el arqueólogo Alberto Pérez y la paleontóloga Silvia Rosales, y se trata de un hallazgo entre muchos de los que ya forman parte de las investigaciones en marcha y que serán reunidos en el museo etnohistórico que se construye en San Martín de los Andes, el primero en su tipo de la Patagonia (ver recuadro). Sin embargo, el desenterramiento de la “doncella” es el más antiguo.
En diálogo con Radio Nacional de esta ciudad, Pérez, manifestó su sorpresa por la antigüedad de los restos, que datan del año 1300 de nuestra era aproximadamente, y que formaron parte de un asentamiento integrado a una misma tribu situada en distintos parajes de la cuenca Lácar, cada uno de ellos en emplazamientos propios.
“Es un asentamiento como muchos que hay en la cuenca Lácar y dentro del actual ejido urbano, son residenciales y funerarios, casi en pleno centro y en general de una antigüedad de 500; pero este es de un período alfarero temprano, datado entre el 900 y el 1300 de nuestra era”, explicó Pérez.
La zona de Chacra 30 constituye la actual área de expansión periférica de la ciudad, ubicada a unos 14 kilómetros al este del casco histórico por el eje de la Ruta Nacional 40.
“La población estable estaba asentada en unos seis parajes distintos desde Hua Hum hasta Chapelco Chico; en aldeas donde vivían familias extensas, que eran autosuficientes pero pertenecían a una misma zona tribal; una tribu dividida en distintos parajes”, apuntó el arqueólogo.
Estudios
Análisis genéticos realizados sobre los restos permitieron determinar la existencia del “grupo mitocondrial ‘A’”, que analiza el linaje genético materno y que “se corresponde con lo que hoy conocemos como mapuches”. “En toda la zona no encontramos descendientes de Tehuelches, que se corresponden con el grupo mitocondrial ‘D’”, afirmó Pérez, ante una consulta sobre la frecuente polémica respecto de los orígenes de los habitantes de la zona.
En el área de cobertura del proyecto arqueológico “teníamos secuenciados hasta 500 años (de antigüedad) y ahora tenemos hasta 900, y en todos los casos son antecesores de los pueblos mapuches...”, enfatizó.
Del mismo cuerpo se extrajeron muestras que, mediante análisis de isótopos estables radiactivos, permitieron establecer que “vivían sobre todo de la recolección de vegetales: frutas, tubérculos, hongos, flores... y también algo de pesca”.
Además, refirió Pérez, “tenían un fuerte desarrollo en la musculatura de los miembros superiores, que creemos es producto de una intensa actividad de molienda o también por el uso de la canoa por los lagos...”.
Los restos, que datan del año 1300, formaron parte de un asentamiento integrado a una misma tribu situada en parajes de la cuenca Lácar.
“Teníamos secuenciados hasta 500 años y ahora tenemos hasta 900, y en todos los casos son antecesores de pueblos mapuches”,
destacó el arqueólogo Alberto Pérez, que lidera el proyecto.
San Martín de los Andes







