H. P. Lovecraft (1890-1937) siempre es un escritor difícil de abordar. Si se cuenta lo que ya todos conocen de sobra, aburre. Si se pudiera relatar todo lo menos conocido, llevaría infinidad de caracteres. Es complicado, pero hay que intentarlo.
No es mi intención ahondar en datos que se encuentran fácilmente en Wikipedia, sino tratar de abordar a H. P. L. desde otra perspectiva: la de su estilo literario. Así que asumo que si entran a este post, ya saben quién fue Lovecraft, conocen su infancia, los mitos de Cthulhu, etc.
Como bien sabemos, como todo escritor tuvo sus influencias literarias que lo llevaron a desarrollar distintos estilos a lo largo de su carrera. Ya desde su temprana infancia se nutrió de información que provenía de la biblioteca que había heredado de su abuelo, donde tuvo acceso a libros de astronomía, aventuras, entre otros de muy amplio espectro. Aunque, como es sabido, tenía predilección por los relatos fantásticos y uno de los que más lo cautivó fue el de Las Mil y una Noches.
H. P. L. atravesó distintas etapas en las que recibió influencias notorias de sus autores favoritos, aunque realizar una división estricta siempre se encuentra en discusión. Algunos sostienen que fueron cuatro mientras que otros realizan una separación más minuciosa; siempre depende de qué especialistas lo analicen.
Básicamente, pueden reconocerse tres etapas en las que supo llevar a cabo su obra.
La primera de ellas es la conocida como Etapa Gótica, que estaría comprendida aproximadamente los años 1905 y 1920 donde pueden verse detalles que remiten a la obra de Edgar Allan Poe, uno de sus escritores favoritos y más admirados. La misma está representada por cuentos que contienen los elementos clásicos del horror: grandes castillos antiguos, páramos lejanos y desolados, la noche como liberadora del mal. De esta etapa podemos destacar The beast in the cave (1905) y The outsider (1921).
Un ejemplo de ello podemos encontrarlo en el primero de estos relatos citados:
Mi destino final sería perecer de hambre, estaba seguro de ello. Sabía que algunos se habían vuelto locos en circunstancias como esta, pero no acabaría yo así. Yo solo era el causante de mi desgracia: me había separado del grupo de visitantes sin que el guía lo advirtiera; y, después de vagar durante una hora aproximadamente por las galerías prohibidas de la caverna, me encontré incapaz de volver atrás por los mismos vericuetos tortuosos que había seguido desde que abandoné a mis compañeros.
En este breve párrafo puede notarse la angustia, el miedo, el delirio y el terror a la oscuridad, a lo que pueda acechar en ella. El relato, rico en descripciones de desasosiego generalizado, recuerda notablemente a aquellos escritos de Poe que tan bien supo aprovechar las bondades del género gótico y mostrar a la oscuridad como portadora del mal acechante.
Otro ejemplo de lo anterior aparece excelentemente descripto en varios pasajes de su relato the outsider. Uno de ellos es el siguiente:
No sé dónde nací, salvo que el castillo era infinitamente horrible, lleno de pasadizos oscuros y con altos cielos rasos donde la mirada sólo hallaba telarañas y sombras. Las piedras de los agrietados corredores estaban siempre odiosamente húmedas y por doquier se percibía un olor maldito, como de pilas de cadáveres de generaciones muertas. Jamás había luz, por lo que solía encender velas y quedarme mirándolas fijamente en busca de alivio; tampoco afuera brillaba el sol, ya que esas terribles arboledas se elevaban por encima de la torre más alta. Una sola, una torre negra, sobrepasaba el ramaje y salía al cielo abierto y desconocido, pero estaba casi en ruinas y sólo se podía ascender a ella por un escarpado muro poco menos que imposible de escalar.
Nuevamente aparecen los elementos que lo emparentan literariamente con Edgar Allan Poe, como el miedo a la oscuridad, la soledad, el horror como algo que acecha entre lo más profundo de la negrura. Ya en sus primeros escritos Lovecraft comenzó a desplegar su talento aún con influencias externas.
Luego de esta, y como indicio de un mayor crecimiento creativo, siguió la Etapa Onírica, desarrollada aproximadamente entre los años 1920 y 1927, donde fue notoria la huella que en él dejó el escritor Lord Dunsany. Estas historias se desarrollan en lugares exóticos, ubicados en las Tierras del Sueño, y se caracterizan por la descripción detallada de los paisajes oníricos visitados. Obras fundamentales de esta etapa son The cats of Ulthar (1920), The Silver Key (1926) y The dream-quest of unknown Kadath (1926-27).
Algunos ejemplos de esa etapa pueden verse en pasajes de relatos como The quest of Iranon:
En la ciudad había palacios de teñido y veteado mármol, con cúpulas doradas y pintados muros, y verdes jardines con estanques azules y fuentes cristalinas. A menudo, jugué en los jardines y vadeé los estanques y me tumbé entre las pálidas flores y soñé bajo los árboles. Y en el ocaso, subí a veces las empinadas calles de la ciudadela hasta la explanada, y contemplé Airá, la mágica ciudad de mármol y berilo, espléndida en su ropaje de dorada llama.
Pero sin lugar a dudas, el relato en el que plasmó a fondo el citado estilo descriptivo -y que muchos comparan con Tolkien- fue, sin lugar a dudas, The dream-quest of unknown Kadath. Allí supo desarrollar su aventura en tierras oníricas, agregándole pinceladas de fantasía y volviendo a llamar personajes de otros cuentos, como The cats of Ulthar. Con una extensión cercana a la de una novela, narró la travesía de Randolph Carter (quien ya había sido protagonista de otros cuentos suyos) a la ciudad de Kadath, donde habitan los dioses del sueño, donde encontrará aliados y también peligros. Una cita de esa gran obra demuestra la habilidad de Lovecraft para desenvolverse en dicho estilo:
Así pues, Randolph Carter dio las gracias a los zoogs, que respondieron amistosamente con sus chirridos y le entregaron otra jícara de vino del árbol lunar para que se la llevara, y partió para atravesar el bosque fosforescente hasta el lugar donde el turbulento Skai fluye por las laderas
del Lerion, y Hatheg y Nir y Ulthar salpican la llanura. Detrás de Carter, furtivos y ocultos, reptaban varios de los extraños zoogs, deseosos de enterarse de lo que pudiera ocurrirle para luego regresar a su pueblo con la leyenda. Los inmensos robles se hacían más gruesos a medida que Carter iba dejando atrás la aldea, y el viajero buscó con atención un lugar donde los árboles eran algo más delgados y se alzaban muertos o agonizantes entre una anormal densidad de hongos y el musgo en putrefacción y los troncos mohosos de sus hermanos caídos.
Es notable cómo un escritor de historias de terror, ya habiendo leído a Poe o Ambrose Bierce, también pudiera desplegar un estilo cargado de matices e imágenes de ensueño mezclando componentes relativos al horror o la fantasía, sin por ello dejar de lado el tópico central de la aventura. Otro párrafo de la misma historia donde hace gala de su habilidad es el que sigue:
Entonces cayó el crepúsculo, y las paredes rosadas de hastiales enlucidos se volvieron violetas y místicas, y lucecitas amarillas ascendieron flotando una por una desde viejas ventanas de celosía. Y repicaron dulces campanas en la torre del templo y la primera estrella titiló por encima de los prados en la otra ribera del Skai. Con la noche llegó el canto, y Carter asintió con la cabeza mientras
los tañedores de laúd elogiaban días del pasado desde los balcones de filigrana y patios con suelo de mosaico de la sencilla Ulthar.
Finalmente, y como para agregar un broche de oro a su carrera y lograr una verdadera identidad propia, apareció su etapa de los Mitos de Cthulhu, influenciado por la obra de Arthur Machen. En estos relatos desarrolla los mitos en todo su esplendor, describiendo a infinidad de criaturas que acechan a la Tierra, algunos provenientes de las estrellas, otros de diferentes dimensiones o del fondo del mar. Forman parte de esta etapa The call of Cthulhu (1926), The Dunwich horror (1928) y The shadow over Innsmouth (1931) entre otros.
Sin dudas, fue su estilo más recordado y por el que más se le reconoce en el ámbito de la literatura general y del terror; pues, al agregar peligrosas entidades extraterrenas provenientes de los abismos dimensionales con la intención de apoderarse del planeta, da lugar a un nuevo subgénero: el horror cósmico.
Los parajes de terror ya no son los oscuros castillos o la noche, los muertos vivientes, los vampiros u hombres lobo; sino los abismos estelares, donde en su infinitud habitan criaturas de un horror simplemente indescriptible y cuyos nombres son impronunciables por la lengua humana. Así, con esta novedosa fórmula de un espanto casi inabarcable por la mente, logró cautivar un sector de la literatura y crear un público enteramente nuevo.
Por línea general, sus protagonistas son escépticos u hombres que casualmente se topan con saberes antiquísimos y malditos que no saben manipular, y que en algunos casos terminan por desencadenar un horror de proporciones inconmensurables. Para ello, Lovecraft da rienda suelta a su creatividad y emplea un lenguaje muy rico en descripciones y lleno de adjetivos para intentar demostrar al resto de los mortales lo que esas entidades cargadas de maldad pueden traer a la humanidad.
En algunos relatos trata de generar una fascinación especial en el lector al intentar describir lo indescriptible y dotarlo de propiedades que no se adatan a las leyes conocidas. Más que intentar mostrarlo, se esfuerza por señalar, precisamente, que no es algo de este mundo, como ocurre en The color out of space:
(...)y cuando al ser calentada ante el espectroscopio mostró unas brillantes bandas distintas a las de cualquier color conocido del espectro normal, se habló de nuevos elementos, de raras propiedades ópticas, y de todas aquellas cosas que los intrigados hombres de ciencia suelen decir cuando se enfrentan con lo desconocido.
Los seres en sí mismos son casi imposibles de detallar con palabras adecuadas, aunque el escritor siempre se vale de trucos para intentar crear en la mente del lector el monstruo abominable que puede terminar con la historia humana; asimismo, también se ocupa de crear una atmósfera siniestra y adversa en la cual se desenvuelven el o los protagonistas. A todo esto sería necesario sumarle el agregado del inglés arcaico que utiliza en determinados pasajes de sus cuentos, que sirve para darle más entidad real a lo que ocurre, como si fuese narrado por sus mismos protagonistas del Siglo XVIII (período que HPL citaba continuamente).
Algunas muestras de tanta riqueza literaria pueden verse en sus historias más sobresalientes de ese período. The call of Cthulhu es, quizás, la historia inaugural de esta etapa. Allí comienza a mostrar los trazos de lo que luego sería su ciclo más prolífico, como en la cita donde describe al ser que se encuentra representado en una espantosa estatuilla:
La figura, que al final fue pasada lentamente de mano en mano para que pudiera llevarse a cabo
un estudio más cercano y detallado de la misma, tenía entre dieciocho y veinte centímetros de altura y estaba esculpida con gran habilidad artesanal. Representaba a un monstruo de perfil vagamente humano, pero con una cabeza a modo de pulpo cuya cara era una masa de tentáculos, un cuerpo cubierto de escamas y de aspecto gomoso, unas prodigiosas garras tanto en extremidades anteriores como posteriores, y unas largas y estrechas alas en la espalda. Aquella cosa, de la que parecía desprenderse una terrible yantinatural malevolencia, tenía una corpulencia algo abotargada y estaba sentada en cuclillas, con cierto aire maligno, sobre un pedestal cubierto de caracteres indescifrables.
Pero en The Dunwich horror aparece una descripción que helaría la sangre de muchos lectores en aquella época, cuando un poblador de la ciudad describe al ser espantoso que acaba de vislumbrar:
Es mayor que un establo... todo hecho de cuerdas retorcidas... tiene una forma parecida a un
huevo de gallina, pero enorme, con docenas de patas... como grandes toneles medio cerrados que se
echaran a rodar... no se ve que tenga nada sólido… es de una sustancia gelatinosa y está hecho de cuerdas sueltas y retorcidas, como si las hubieran pegado... tiene infinidad de enormes ojos saltones... diez o veinte bocas o trompas que le salen por todos los lados, grandes como tubos de chimenea, y no paran de moverse, abriéndose y cerrándose continuamente... todas grises, con una especie de anillos azules o violetas... ¡Dios del cielo! ¡y ese rostro semihumano encima...!
En algunos de sus cuentos, el escritor intentaba dejar todo librado a la imaginación del lector; solamente dejaba en claro que la entidad en cuestión era algo innombrable, inclasificable e indescriptible, pero posteriormente recurrió a la descripción detallada para dar cuenta del horror que portaba dicha entidad.
Pese a ser ampliamente criticado tanto en su tiempo como en la actualidad por la famosa adjetivación excesiva, pero él la consideraba absolutamente necesaria para crear la atmósfera, entonces proseguía utilizándola. Con el paso de los años, se convirtió en un sello distintivo del escritor, ya a esa altura en el olimpo de los grandes de la literatura. Creador de un estilo único, posteriormente fue reconocido e influyó en una gran cantidad de autores de horror, sumando a algunos (malos) imitadores que intentarían sin éxito continuar con su legado.
A nivel traducciones es difícil escoger una en particular que supere al resto. Para comenzar, siempre existe un aura de controversia en lo que respecta a cuáles serían los escritos que integran su narrativa completa (siempre exceptuando las cartas y poemas). En las traducciones al castellano, a todas les sobra o les falta algún relato y se complica poder determinar cuál es la más genuina.
Por un lado existe la colección de libros de bolsillo que lanzó la editorial EDAF, compuesta por 27 libros de bolsillo. Están divididos temáticamente en Relatos de terror, Mitos de Cthulhu, Orden y caos, Relatos oníricos, Ciclo de Randolph Carter y Colaboraciones. En ellos están todos los relatos e incluso hay algunos de los cuales se duda si realmente fueron escritos por HPL.
Quizás la edición más elogiada por el conjunto en sí y por la fuente de los escritos es la de Valdemar, de tapa dura, con los relatos completos en dos gruesos tomos más uno de colaboraciones. En todos los casos se tomaron los textos originales como base para pasar los relatos al castellano. De esta manera los textos resultan más genuinos, con el lenguaje denso que quiso transmitir el autor, no con traducciones edulcoradas o mal interpretadas, con algunos pasajes de palabras arcaicas traducidas del inglés medio al castellano antiguo para que el lector hispanoparlante pueda acercarse más a lo que HPL quiso transmitir.
Sin lugar a dudas, el asunto de las traducciones es más que importante a la hora de entender y apreciar mejor el estilo literario de H. P. Lovecraft, puesto que con esas palabras, esa manera obsesiva de narrar y describir cada detalle el autor intentaba plasmar de manera bien clara las horripilantes sensaciones que rodeaban a los protagonistas de sus historias. No sólo los lugares y las malévolas entidades que acechan ya sea en el fondo del mar o dimensiones extraterrenas, sino también los arcaísmos algunas veces empleados sirven para ilustrar al lector en las espantosas aventuras de sus personajes.
Su narrativa completa se compone de los siguientes textos:
1897? – The Noble Eavesdropper (desaparecido)
1897 – The Little Glass Bottle
1898 – The Secret Cave or John Lee's Adventure
1898 – The Mystery of the Grave-Yard
1898/1902 – The Haunted House (desaparecido)
1898/1902 – The Secret of the Grave (desaparecido)
1898/1902 – John, the Detective (desaparecido)
1902 – The Mysterious Ship
1905 – The Beast in the Cave
1907 – The Picture (desaparecido)
1908 – The Alchemist
1917 – The Tomb
1917 – Dagon
1917 – A Reminiscence of Dr. Samuel Johnson
1917 – Sweet Ermengarde
1918 – Polaris
1918 – The Mystery of Murdon Grange (desaparecido)
1918/19 – The Green Meadow (con Winifred V. Jackson)
1919 – Beyond the Wall of Sleep
1919 – Memory
1919 – Old Bugs
1919 – The Transition of Juan Romero
1919 – The White Ship
1919 – The Doom That Came to Sarnath
1919 – The Statement of Randolph Carter
1920 – The Terrible Old Man
1920 – The Tree
1920 – The Cats of Ulthar
1920 – The Temple
1920 – Facts Concerning the Late Arthur Jermyn and His Family
1920? – The Street
1920? – Life and Death (perdido)
1920 – Poetry and the Gods (con Anna Helen Crofts)
1920 – Celephaïs
1920 – From Beyond
1920 – Nyarlathotep
1920 – The Picture in the House
1920/21 – The Crawling Chaos (con Winifred V. Jackson)
1920/21 – Ex Oblivione
1921 – The Nameless City
1921 – The Quest of Iranon
1921 – The Moon-Bog
1921 – The Outsider
1921 – The Other Gods
1921 – The Music of Erich Zann
1921/1922 – Herbert West – Reanimator
1922 – Hypnos
1922 – What the Moon Brings
1922 – Azathoth
1922 – The Horror at Martin’s Beach (con Sonia H. Greene)
1922 – The Hound
1922 – The Lurking Fear
1923 – The Rats in the Walls
1923 – The Unnamable
1923 – Ashes (con C. M. Eddy, Jr.)
1923 – The Ghost-Eater (con C. M. Eddy, Jr.)
1923 – The Loved Dead (con C. M. Eddy, Jr.)
1923, Octubre – The Festival
1924? – Deaf, Dumb, and Blind (con C. M. Eddy, Jr.)
1924 – Under the Pyramids (con Harry Houdini)
1924 – The Shunned House
1925 – The Horror at Red Hook
1925 – He
1925 – In the Vault
1926? – The Descendant
1926 – Cool Air
1926 – The Call of Cthulhu
1926 – Two Black Bottles (con Wilfred Blanch Talman)
1926 – Pickman’s Model
1926 – The Silver Key
1926 – The Strange High House in the Mist
1926/1927– The Dream-Quest of Unknown Kadath
1927 – The Case of Charles Dexter Ward
1927 – The Colour Out of Space
1927 – The Very Old Folk
1927 – The Thing in the Moonlight (falso)
1927 – The Last Test (con Adolphe de Castro)
1927 – History of the Necronomicon
1928 – The Curse of Yig (con Zealia Bishop)
1928? – Ibid
1928 – The Dunwich Horror
1929? – The Electric Executioner (con Adolphe de Castro)
1929/1930 – The Mound (con Zealia Bishop)
1930 – Medusa’s Coil (con Zealia Bishop)
1930 – The Whisperer in Darkness
1931 – At the Mountains of Madness
1931 – The Shadow Over Innsmouth
fines de 1931 – The Trap (con Henry S. Whitehead)
1932 – The Dreams in the Witch House
1932 – The Man of Stone (con Hazel Heald)
1932 – The Horror in the Museum (con Hazel Heald)
1932/1933 – Through the Gates of the Silver Key (con E. Hoffmann Price)
1933 – Winged Death (con Hazel Heald)
1933 – Out of the Aeons (con Hazel Heald)
1933 – The Thing on the Doorstep
1933 – The Evil Clergyman
1933/35 – The Horror in the Burying-Ground (con Hazel Heald)
1933? – The Book
1934 – The Tree on the Hill (con Duane W. Rimel)
1934 – The Battle that Ended the Century (con R. H. Barlow)
193– The Shadow Out of Time
1935 – “Till A’ the Seas” (con R.H. Barlow)
1935 – Collapsing Cosmoses (con R.H. Barlow)
1935 – The Challenge from Beyond (con C. L. Moore; A. Merritt; Robert E. Howard, y Frank Belknap Long)
1935 – The Disinterment (con Duane W. Rimel)
1935 – The Diary of Alonzo Typer (con William Lumley)
1935 – The Haunter of the Dark
1936 – In the Walls of Eryx (con Kenneth Sterling)
1936? – The Night Ocean (con R.H. Barlow)
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