
Hacer una película no es nada sencillo, mucho menos teniendo en cuenta los parámetros y las presiones de los grandes estudios. Sumemos problemas climatológicos, directores conflictivos que no se apegan a los presupuestos ni tiempos de filmación, y el resultado es bastante caótico. Ojo, la película puede ser un suceso y un clásico que perdure en el tiempo, pero en un punto, las nefastas crónicas de su rodaje se convierten en algo más divertido y reproducido que la trama en sí. Nos ponemos un poco amarillistas y repasamos estas diez filmaciones un tanto pesadillescas para los involucrados.

10 Escuadrón Suicida (Suicide Squad, David Ayer, 2016)
Se sabe que la fallida, pero exitosa, película del DCEU estuvo cargada de desacuerdos entre el director y el estudio, pero también de extraños comportamientos en el set, incluidos los regalos que Jared Leto les hizo a sus compañeros (una carta y un montón de balas para Will Smith, o la ratita de Margot Robbie), y el hecho de que nunca se salió del personaje a lo largo de la producción. Alentado por el director, Jai Courtney experimentó con hongos varios y no pudo evitar las alucinaciones. Ayer también obligó a Viola Davis a maltratar e insultar al pobre de Joel Kinnaman durante la primera reunión de sus personajes, algo que hizo bastante mella en el actor , pero también en la actriz que sufrió palpitaciones al corazón y hasta llegó a perder momentáneamente la audición de su oído izquierdo porque no paraba de escuchar el golpeteo. Estas son sólo algunas de las locuras por las que tuvo que atravesar el elenco, bastante al pedo, si tenemos en cuenta el resultados de la película.

9 Waterworld (Kevin Reynold, 1995)
Es sabido que la película post-apocalíptica de Kevin Reynold casi arruina la carrera de Kevin Costner (¿?). Además de un fracaso estrepitoso en la taquilla (costó 175 millones y apenas recaudó 264 en todo el mundo), tuvo que afrontar unos cuantos inconvenientes durante la filmación, comenzando por el hecho de que las actrices Jeanne Tripplehorn y la joven Tina Majorino, casi se ahogan en el océano. La película arrancó con un presupuesto de 65 millones y cuatro meses de rodaje, pero pronto triplicó esos números y se extendió a lo largo de ocho meses quedando demasiado cerca de la fecha de estreno en julio de 1995. Un set se hundió completamente; casi todos los miembros del elenco y del equipo técnico se enfermaron por tanto mareo y el ataque constante de aguas vivas; el doble de Costner sufrió un accidente casi fatal; y el director se fue dando un portazo en medio de la producción, tras pelearse con el actor y los productores que no compartían sus visiones creativas.

8 El Renacido (The Revenant, Alejandro González Iñárritu, 2015)
Todo se vale en la guerra, el amor… y el arte, a la hora de ganar algunos premios. Suponemos que al director mexicano no le importan los galardones (¿?), per sí la autenticidad y la intensidad de sus historias. Por eso mismo, defiende cada uno de sus métodos, y el calvario por el que hizo pasar a sus actores y al equipo de producción a la hora de filmar “El Renacido”, para algunos, la peor experiencia de sus carreras. Iñárritu se excedió en el tiempo de rodaje y el presupuesto. El clima siempre fue un factor determinante y problemático: a veces demasiado crudo, y cuando no lo era suficiente, la producción se vio obligada a viajar hasta nuestro Sur para culminar las escenas necesarias. Hubo desertores entre sus filas, y algunos aseguran que una de las secuencias más complicadas se salió de control, y uno de los personajes terminó siendo arrastrado por el suelo duro y frío de Calgary totalmente desnudo, casi sin ninguna preparación previa. Eso sí, el realizador se preocupó por los genitales del joven que, a pesar de su versión, sufrió bastante durante el proceso. No te preocupes Leo, a vos nadie te va a sacar el Oscar.

7 El Resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980)
Stanley Kubrick es famoso por su meticulosidad y detallismo, lo que implica, a veces, insistir en una misma toma hasta el hartazgo. Estas manías se trasladaron (y exacerbaron) durante la filmación de la famosa adaptación de Stephen King, un proyecto que, de entrada, no lo entusiasmaba demasiado. Así, un rodaje planeado para 17 semanas se convirtió en un calvario de 14 meses, unos 200 días de trabajo y, según se dice, unas 120 repeticiones por toma. A la pobre Shelley Duvall le tocó la peor parte, hasta llegó a repetir 127 veces una misma escena. Pero eso no fue lo peor por lo que tuvo que atravesar la actriz que terminó, literalmente aterrada, y no precisamente de su marido ficticio. El director quería resaltar la vulnerabilidad y el carácter sumiso del personaje, una relación de poderío que logró más credibilidad al presionarla al límite y humillarla frente a todos sus compañeros.

6 Yo Amo Huckabees (I Heart Huckabees, David O. Russell, 2004)
La reputación de David O. Russell lo precede, pero hasta el rodaje de “Yo Amo Huckabees” (I Heart Huckabees, 2004) no había mostrado del todo la hilacha. En el momento de la producción no se supo nada, pero años después se filtraron un par de videos detrás de cámara que mostraban las terribles discusiones que se originaron en el set entre el director y la actriz Lily Tomlin. Gritos, gestos obscenos, intercambio de insultos ante la atónita mirada del resto del elenco que no se quiso involucrar. Las tensiones se hicieron notar durante la filmación, Tomblin criticaba constantemente el estilo del realizador y este llegó a ponerse violento y desparramar todo lo que había a su alrededor. No sería la última vez… ni la primera. Muchos afirman haber visto a Russell amenazar físicamente a Christopher Nolan cuando supo que el ingles andaba tanteando a su estrella, Jude Law, para “El Gran Truco” (The Prestige, 2006).

5 Guerra Mundial Z (World War Z, Marc Forster, 2013)
Mientras esperamos a que se decidan por la secuela, recordemos que la producción de la adaptación de la novela de Max Brooks estuvo plagada de altibajos. Gran parte del rodaje se llevó a cabo sin un guión definitivo, después llegaron las reescrituras de Damon Lindelof, y los consecuentes reshoots, entre otros problemitas. Parece que fue Brad Pitt quien se dio cuenta de las inconsistencias de la historia y de un final un tanto abrupto que no tenía mucho sentido, y propuso a Lindelof para tratar de arreglar las cosas. Cuando Marc Evans, presidente de producción de Paramount, vio el primer corte de la película, enseguida pensó: “El final no funciona. Creo que tenemos que volver a filmar todo”. El resultado final no fue tan desastroso, y hasta se convirtió en uno de los éxitos del año.

4 Bailarina en la Oscuridad (Dancer in the Dark, Lars von Trier, 2000)
Según las sabias palabras de un allegado a la producción de la película: “Cuando dos personalidades fuertes se reúnen, los enfrentamientos son inevitables”. Igual, parece que la tensa relación entre el director Lars von Trier y la cantante Björk, fue un poco más allá de un par de “encontronazos” en el set, ya que la islandesa juró no volver a trabajar en una producción tras la experiencia de su debut cinematográfico. Los conflictos alcanzaron su punto más alto cuando la chica (según dicen) se arrancó la blusa que llevaba puesta, y que no quería usar durante una escena, y hasta llegó a comerse pedacitos de la misma antes de salir en estampido del escenario. Finalmente, actriz y director quedaron conformes con el resultado final de la película, pero no mantienen la mejor de las amistades.

3 Fitzcarraldo (Werner Herzog, 1982)
La historia de “Fitzcarraldo” (1982) es la mejor analogía de su filmación. La producción de la película fue un verdadero calvario desde la logística y las extrañas iniciativas del director que se autoproclamó “Conquistador de lo inútil”. Como al alemán no le gusta trabajar en estudios, y mucho menos usar efectos especiales, demandó que un barco real fuera acarreado a través de una montaña (también verdadera) atravesando la selva amazónica, pero este no fue el único problema. Entre retrasos, y actores que tuvieron que abandonar el rodaje (Jason Robards y Mick Jagger), hay que sumar la creciente tensión que se produjo entre Werner Herzog y su estrella Klaus Kinski. Parece que el actor tenía ataques de ira, exigencias y quejas de todo tipo, incluyendo la calidad de la comida. La actitud de Kinski llegó a molestar tanto, que el jefe de los nativos que oficiaban de extras le ofreció a Herzog, con toda seriedad, matarlo en su nombre. El realizador tuvo que declinar la oferta ya que necesitaba a Klaus para terminar el rodaje.

2 Titanic (James Cameron, 1997)
No te convertís en el “rey del mundo” y ganás 11 Oscars sin algunas dificultades por el camino. El rodaje de “Titanic” no fue un jardín de rosas, y necesitó de la colaboración (y los millones) de dos grandes estudios para cumplir el sueño y las demandas técnicas del director. Cameron y su equipo se fueron hasta Baja California (México), donde construyeron un tanque de agua gigantesco y un set de iguales proporciones. James quería cuidar la atención a los detalles, algo que incrementó ampliamente el presupuesto… un gastadero de plata que pronto se salió de control. La construcción del barquito también retrasó los tiempos; en un punto tuvieron que reemplazar al director de fotografía; varios actores se enfermaron durante la producción; pero lo peor, era el temperamento de Cameron, que mantenía a todos bastante alertas (por no decir asustados). Al final, ya no importó las penurias de Kate Winslet durante el rodaje, o el hecho de que el director casi se va a las manos con uno de los productores; la película sigue siendo uno de los éxitos más grandes de la historia, sin importar lo mal que lo pasaron.

1 Apocalipsis Now (Apocalypse Now, Francis Ford Coppola, 1979)
Se pueden escribir varios libros sobre todas las dificultades que tuvo que afrontar Francis Ford Coppola a la hora del rodaje de “Apocalipsis Now” (Apocalypse Now, 1979). Entre ellas, la partida de Harvey Keitel, originalmente casteado para el papel del capitán Benjamin L. Willard. Tras filmar durante dos semanas, Keitel fue despedido por Coppola ya que éste consideraba que el actor no estaba a la altura del personaje, y así fue reemplazado por Martin Sheen, lo que contribuyó al retraso de la filmación que se extendería alrededor de dos años (originalmente pautado para 14 semanas). Las locaciones en Filipinas no ayudaron para nada, entre desastres varios, un clima y una logística que no estaban preparados para darle la bienvenida a Hollywood. Un tifón le puso alto a la producción, aunque parte del equipo técnico se amotinó y decidió no volver al trabajo. Por otro lado, parece que las drogas no faltaron en el set, ni las partuzas entre los miembros del staff; y hasta se rumoreó que utilizaban cadáveres para darle a la historia un poco más de autenticidad. Tampoco ayudó el sobrepeso de Marlon Brando, a quien Coppola imaginaba (al menos a su coronel Kurtz) como a un guerrero poderoso que, al menos, se sabía sus diálogos.


