El aprendizaje de idiomas o la adquisición de una fluidez práctica en una lengua extranjera no ha de ser complicado. Pueden aplicarse los principios de la neurociencia cognitiva y la administración del tiempo, que nos proporcionarán una sencilla serie de pasos diferenciados que nos llevarán a adquirir una fluidez conversacional en un periodo comprendido entre 1 y 3 meses.
He utilizado el método que aquí se detalla −desarrollado en su mayor parte durante cuatro años de investigación sobre lingüística del sureste asiático en la Universidad de Princeton− para aprender a hablar, leer y escribir el japonés en 6 meses, el chino mandarín en 3 meses y el italiano en un mes.
La disminución del tiempo refleja el grado de refinamiento alcanzado por la técnica de enseñanza y no quiere decir que el chino sea el doble de fácil que el japonés, por ejemplo.
El sistema resultante se basa en la regla de los tercios, cada uno de los cuales requiere de igual atención.
La Regla de la Trinidad:
Efectividad (Prioridad)
Adhesión (Interés)
Eficiencia (Proceso)
Efectividad, adhesión y eficiencia hacen referencia al “qué”, “por qué” y “cómo”, respectivamente, del aprendizaje de un idioma. En palabras sencillas, primero debe decidirse qué aprender en función de aquello que proporcionará una base de conocimiento más versátil en el menor tiempo (prioridad); a continuación debes seleccionar los materiales según su posibilidad de estudio continuado o adhesión (interés); y finalmente, debes determinar cómo asimilar el material de la forma más eficiente posible respecto al tiempo empleado (proceso).
Efectividad: Si seleccionas el material equivocado, no importa cómo lo estudies o si lo estudias en absoluto: la fluidez en la práctica es imposible sin las herramientas adecuadas (material). Por lo tanto, priorizar el contenido es el primer paso que debes analizar antes de iniciar el estudio. Hay gente muy inteligente que desperdicia años concentrándose en un material que sólo tiene uso ocasional. Antes de poder priorizar y asignar el grado de importancia, hay que decidir con gran detalle cuáles son los objetivos y las razones para estudiar un idioma determinado. Pregúntate a ti mismo: ¿Me llevará el material elegido adonde quiero llegar en la menor cantidad de tiempo posible? Esto puede responderse más fácilmente si te preguntas a ti mismo: “¿Qué es lo que haré con el idioma, con quién y en qué contexto?”.
Adhesión: Si no tienes un interés o una razón imperiosa para estudiar el material, no lo estudiarás lo suficiente. La revisión y el estudio continuado del mismo material siempre incluirá un elemento de monotonía, que el interés del material deberá contrarrestar. Aunque elijas el material y el método más efectivos, si no te comprometes a un estudio regular, estos pasos iniciales no servirán para nada. Por analogía, las implicaciones prácticas de la adhesión pueden aplicarse al ejercicio físico o a cualquier faceta de la adquisición de una nueva habilidad. Incluso si correr montaña arriba cargando con una bola de bolera en cada mano fuese la forma más efectiva de perder peso, ¿por cuánto tiempo mantendría una persona normal esa disciplina? Si no sientes ningún interés por la política, ¿seguirías un curso de idiomas centrado en ese tipo de textos? Pregúntate: ¿Puedo estudiar este material todos los días y perseverar hasta que logre mis objetivos de fluidez? Si tienes la mínima duda, elige otra cosa. A menudo es preferible escoger un contenido que se ajuste a lo que te interesa en tu lengua materna. No leas sobre algo que no leerías en español, por ejemplo, si es que el español es su lengua materna. Aprovecha el idioma extranjero como un vehículo para aprender más acerca de un tema, una técnica o un ámbito cultural que te interese. No emplees material sin calidad como herramienta para aprender un idioma: no dará resultado.
Eficiencia: Poco importa que dispongas del mejor material y perseveres en él si utilizas un método que no te asegure una memorización y un reconocimiento correctos en el periodo de tiempo más breve posible. Hazte esta pregunta: ¿me permitirá este método lograr una memorización y reconocimiento correctos estudiando el material el menor número de veces posible y en un espacio de tiempo corto?
Si la respuesta es no, tu método debe perfeccionarse o cambiarse.
En el primer artículo se abordará la Efectividad y el “qué” de la adquisición inicial del idioma en relación con el vocabulario. El Principio de Pareto de 80/20 indica que el 80% de los resultados de cualquier empeño se consiguen con el 20% de las aportaciones, del material o del esfuerzo. Podemos adaptar este principio y priorizar el material basándonos en su probabilidad y frecuencia de uso registradas en el pasado. Para entender el 85% de un idioma y llegar a mantener una conversación fluida, quizá se requieran 6 meses de aplicación en el aprendizaje, mientras que alcanzar el umbral del 95% se necesitarían 10-15 años. Se alcanza un punto en que, por cada hora invertida, disminuyen los resultados y el porcentaje de mejora.
Las 100 palabras que se escriben más habitualmente en inglés:
1. the
2. of
3. and
4. a
5. to
6. in
7. is
8. you
9. that
10. it
11. he
12. was
13. for
14. on
15. are
16. as
17. with
18. his
19. they
20. I
21. at
22. be
23. this
24. have
25. from
26. or
27. one
28. had
29. by
30. word
31. but
32. not
33. what
34. all
35. were
36. we
37. when
38. your
39. can
40. said
41. there
42. use
43. an
44. each
45. which
46. she
47. do
48. how
49. their
50. if
51. will
52. up
53. other
54. about
55. out
56. many
57. then
58. them
59. these
60. so
61. some
62. her
63. would
64. make
65. like
66. him
67. into
68. time
69. has
70. look
71. two
72. more
73. write
74. go
75. see
76. number
77. no
78. way
79. could
80. people
81. my
82. than
83. first
84. water
85. been
86. call
87. who
88. oil
89. its
90. now
91. find
92. long
93. down
94. day
95. did
96. get
97. come
98. made
99. may
100. part
Las primeras 25 palabras anteriores conforman acerca de un tercio del total del material impreso en inglés. Las primeras 100 conforman la mitad de todo el material escrito y las primeras 300 abarcan cerca de un 65 por ciento de todo aquello que se escribe en inglés. Las palabras en cursiva son artículos y conjugaciones verbales que en muchos casos pueden omitirse en algunas lenguas o aprenderse mediante su reconocimiento (comprensión) y no a través de su memorización (producción).
A menudo se presentan erróneamente las listas como las “palabras de uso más frecuente” en inglés, sin distinguir entre vocabulario escrito y hablado. Las 100 palabras más frecuentes en la lengua hablada son considerablemente distintas y esta distinción se aplica a cualquier idioma:
1. a, an
2. after
3. again
4. all
5. almost
6. also
7. always
8. and
9. because
10. before
11. big
12. but
13. (I) can
14. (I) come
15. either/or
16. (I) find
17. first
18. for
19. friend
20. from
21. (I) go
22. good
23. goodbye
24. happy
25. (I) have
26. he
27. hello
28. here
29. how
30. I
31. (I) am
32. if
33. in
34. (I) know
35. last
36. (I) like
37. little
38. (I) love
39. (I) make
40. many
41. one
42. more
43. most
44. much
45. my
46. new
47. no
48. not
49. now
50. of
51. often
52. on
53. one
54. only
55. or
56. other
57. our
58. out
59. over
60. people
61. place
62. please
63. same
64. (I) see
65. she
66. so
67. some
68. sometimes
69. still
70. such
71. (I) tell
72. thank you
73. that
74. the
75. their
76. them
77. then
78. there is
79. they
80. thing
81. (I) think
82. this
83. time
84. to
85. under
86. up
87. us
88. (I) use
89. very
90. we
91. what
92. when
93. where
94. which
95. who
96. why
97. with
98. yes
99. you
100. your
La frecuencia de uso de las palabras concretas variará según los idiomas (especialmente los pronombres, artículos y posesivos) pero las diferencias están relacionadas por lo general con la posición en la lista, más que con la omisión o la sustitución con vocablos diferentes que no se encuentren en una de las dos listas anteriores.
El contenido y la selección de vocabulario más allá de las 300-500 palabras más frecuentes deberían estar determinados por el interés en el tema de estudio. Las preguntas más pertinentes serán: ¿En qué emplearás tu tiempo con este idioma? Si fuese necesaria, la reformulación más relacionada de esta pregunta sería: ¿Cómo empleo mi tiempo actualmente? Como ya se ha dicho, no leas sobre algo que no leerías en español, por ejemplo, si es que el español es tu lengua materna. Aprovecha el idioma extranjero como un vehículo para aprender más acerca de un tema, una técnica o un ámbito cultural de tu interés. Un material de escasa calidad nunca producirá un buen aprendizaje del idioma. Alimenta tu capacidad lingüística con los alimentos que te gustan o, de lo contrario, abandonarás la “dieta” y dejarás de estudiar mucho antes de alcanzar cualquier nivel comprobable de dominio del idioma.
Por poner un ejemplo personal, yo utilicé manuales prácticos de artes marciales para competir con eficacia en el deporte del judo mientras estudiaba en Japón. Mi objetivo principal era aprender las técnicas y aplicarlas en los torneos y el desarrollo de mi habilidad lingüística era una prioridad bastante secundaria; como resultado de ellos, estaba motivado para entender los pies de las fotos paso a paso de cada libro. A pesar de que podría pensarse que el material puede aplicarse sólo en proporción mínima a otros temas, de hecho, la gramática es idéntica a casi cualquier diálogo escrito u oral. El vocabulario tal vez sea muy especializado, pero logré alcanzar el nivel gramatical de estudiantes que llevaban 4 y 5 años estudiando japonés en sólo 2 meses de estudio y análisis de manuales prácticos deportivos. Cabe señalar que la especialización de mi vocabulario no me supuso ningún problema de comunicación, ya que pasaba el 80% de mi tiempo libre entrenándome con personas que también utilizaban el vocabulario especializado específico del entrenamiento deportivo y el desarrollo atlético.

