Norcorea alistó un misil y los EEUU se ponen en alerta
Corea del Sur dice que Pyongyang podría disparar el cohete, cuyo alcance llegaría a territorio norteamericano, este fin de semana. Washington desplegó dos naves frente a Japón
Corea del Norte ha preparado un misil de largo alcance para un lanzamiento que según los Estados Unidos violaría las sanciones de la ONU impuestas contra el aislado estado comunista por antiguas pruebas de armamento.
Corea del Sur dijo que el lanzamiento sería un grave desafío a la seguridad en la región del norte de Asia, que representa una sexta parte de la economía mundial.
El lanzamiento previsto, que potencias regionales ven como un ejercicio militar velado, es el primer gran examen para el presidente norteamericano, Barack Obama, en sus relaciones con el espinoso Norte, cuyos esfuerzos por fabricar un arsenal nuclear han chocado con Washington.
El diario surcoreano Chosun Ilbo citó a una fuente diplomática al decir que técnicamente el Norte podría disparar el misil, cuyo alcance le permitiría llegar a territorio norteamericano, este fin de semana.
Esta fecha es anterior al calendario de 4-8 de abril que Pyongyang anunció para lo que dice es el lanzamiento de un satélite de comunicaciones. "Técnicamente, es posible un lanzamiento en tres o cuatro días", dijo Chosun Ilbo al citar una fuente diplomática en Seúl.
El miércoles, un responsable de la política antiproliferación de los Estados Unidos dijo a Reuters que Corea del Norte parecía haber posicionado el cohete contra su plataforma de lanzamiento. Los Estados Unidos tienen satélites espías centrados en la plataforma de lanzamiento del misil Taepodong-2 en la base Musudan-ri de la costa este norcoreana.
Otro responsable norteamericano, que también habló con condición de anonimato, dijo que Corea del Norte había unido dos partes de lo que se prevé sea un cohete de tres fases.
Una vez colocado en la plataforma de lanzamiento, Corea del Norte necesita varios días para abastecer con combustible un cohete que podría, en teoría, llevar una ojiva hasta Alaska.
La única prueba de vuelto anterior del cohete, en julio de 2006, acabó en fracaso cuando estalló segundos después de despegar.
Consecuencias
"Instamos enérgicamente al Norte a detener inmediatamente el lanzamiento de un misil de largo alcance, que sería una clara violación de la resolución 1.718 del Consejo de Seguridad de la ONU", dijo el portavoz del Ministerio de Defensa surcoreano, Won Tae-jae, a periodistas.
Además, calificó la decisión de Norcorea como un grave desafío a la seguridad regional y un acto de agresión. Corea del Sur planea enviar un avanzado destructor capaz de seguir y derribar misiles en aguas de la costa este, dijo la agencia Yonhap citando a fuentes gubernamentales.
La secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, dijo durante una visita a México que el lanzamiento sería un golpe para las negociaciones de seis partes, que tienen como objetivo terminar con el programa nuclear de Pyongyang. La funcionaria declaró que "habrá consecuencias" si Norcorea realiza el lanzamiento.
Corea del Norte informó a varias agencias internacionales sobre la trayectoria planeada del cohete, que pasaría sobre Japón, dejando caer sus propulsores al este y al oeste del país. Según algunos analistas, Corea del Norte pretende argumentar que su lanzamiento no viola las sanciones que la ONU impuso en respuesta a ensayos de misiles realizados en el 2006.
El almirante Timothy Keating, jefe del Comando para el Pacífico de los Estados Unidos, dijo que el Ejército norteamericano podría interceptar con "alta probabilidad" cualquier misil norcoreano que se dirija a su territorio, si el gobierno lo ordena. Sin embargo, los analistas no esperan que los Estados Unidos intercepten el cohete, una maniobra que Pyongyang ha dicho que consideraría como una acción de guerra.
El cohete es visible para satélites espía desde que fue colocado en la plataforma. Pyongyang dijo el 24 de marzo que cualquier intento de parte del Consejo de Seguridad de la ONU de castigarlos por poner un satélite en órbita implicaría el colapso de las negociaciones internacionales de desarme.
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