Bristol Britannia
El Bristol Type 175 Britannia fue un avión comercial de medio-largo alcance fabricado por Bristol Aeroplane Company en 1952 para realizar diversas rutas a lo largo y ancho del Imperio Británico. Poco tiempo después de comenzar su producción se demostró que los motores turbohélice eran inusualmente susceptibles de sufrir problemas de congelación, sin embargo se perdieron dos prototipos antes de encontrar una solución al problema. A la vez que los tests comprobaban que las soluciones adoptadas eran válidas, los reactores comerciales estadounidenses comenzaron a entrar en servicio, y solamente fueron construidos 85 Britannia antes de que cesase la producción en 1960. Sin embargo, el Britannia es considerado a menudo como el punto álgido del diseño de aviones comerciales propulsados por turbohélices, y resultó muy popular entre sus pasajeros, que le dieron el nombre de "susurrador gigante" por la inusual comodidad y silencio durante el vuelo. Tras largas deliberaciones, el Comité Brabazon emitió un informe en el que realizaban 4 propuestas o "tipos" de avión que, según su opinión, el mercado británico necesitaba. Bristol consiguió la adjudicación de los contratos del Tipo I y III, siendo este primero cumplido con la entrega del Bristol Brabazon en 1949. Los requisitos iniciales del Tipo III, recogidos en la Especificación Ministerial C2/47, recogían la necesidad de un avión capaz de transportar 48 pasajeros propulsado por motores radiales Bristol Centaurus. Se tuvieron en cuenta tanto motores turbohélice como compuestos, pero resultaban demasiado novedosos como para garantizar el cumplimiento de las especificaciones de trabajo. Tras varias disputas acerca de los costes entre el Ministerio de Abastecimiento (Ministry of Supply) y la aerolínea estatal British Overseas Airways Corporation (BOAC), tres prototipos recibieron el visto bueno en julio de 1948, si bien los dos últimos tuvieron que ser convertibles a propulsión turbohélice con motores Bristol Proteus. En octubre, en plena época de trabajo, BOAC cambió de idea y decidió que la única opción posible era la propulsión mediante motores Proteus, de modo que el proyecto fue remodelado para permitir motores tanto turbohélice como de pistones. BOAC adquirió los derechos de compra de 25 unidades en julio de 1949, 6 con planta motriz Centaurus y el resto con los Proteus y alargados hasta poder alojar a 74 pasajeros. Al mismo tiempo que, el 16 de agosto de 1952, el primer prototipo levantó el vuelo, BOAC y Bristol decidieron abandonar la versión Centaurus ya que el modelo con turbohélices Proteus parecía más prometedor. En esos momentos el Britannia ya contaba con 90 plazas, y BOAC encargó 15 unidades de esa nueva Serie 100. Entre 1953 y 1954, tres de Havilland Comet desaparecieron sin explicación aparente, motivo por el cual el Ministerio del Aire obligó al Britannia a pasar numerosas pruebas. A los retrasos causados por dichas pruebas hubo que sumarle otros relacionados con problemas de motor relacionados con la congelación. Todo esto hizo que el Britannia no entrase en servicio hasta febrero de 1957, fecha en que BOAC utilizó su primer Britannia 102 en la ruta desde Londres a Sudáfrica y un mes después, a Australia. Por encargo de BOAC Bristol modernizó el diseño, resultando las Series 200 y 300. Los nuevos aparatos fueron estirados 3,12 m y montaban motores Proteus mejorados. Las nuevas versiones ofertadas fueron el 200 carguero, el 250 combinado carga-pasaje y el 300 de pasajeros. El primer 301 voló el 31 de julio de 1956. BOAC encargó 7 unidades del 302, que sin embargo nunca serían entregadas, ya que fueron enviadas a otras aerolíneas como Aeronaves de México o Ghana Airways. La serie de largo alcance era la 310, de la que BOAC poseía 18 unidades y que, una vez comenzaron a ser entregadas en septiembre de 1957, fueron destinadas a la ruta entre Londres y Nueva York. La serie 310 (318) también realizó servicios transatlánticos desde 1958 con Cubana de Aviación. En total se fabricaron unos 45 aparatos de la Serie 300, los primeros reactores en entrar, aunque diseñados para montar turbohélices, en los servicios regulares transatlánticos de ida y vuelta. La RAF se hizo posteriormente con 23 unidades de los modelos 252 y 253, a los que asignaron las denominaciones internas de Britannia C.2 y C.1 respectivamente y que solían bautizar con nombres de estrellas ("Arcturus", "Sirius", "Vega", etc). El último de ellos fue retirado en 1975, y fueron usados por operadores civiles en África, Europa y Oriente Medio hasta finales de los 90. La mayoría de estos aparatos fueron fabricados por Bristol en sus instalaciones del Aeródromo de Filton, si bien unos 15 salieron de la factoría de los hermanos Short en Belfast. Además en 1954 le fue concedida a Canadair una licencia de fabricación; las versiones de patrulla marítima Canadair CL-28 Argus (33 unidades) y de transporte de largo alcance Canadair CC-106 Yukon. A diferencia del Britannia el Argus fue fabricado para aguantar y no para correr, por ello montaba motores Wright R-3350-32W de bajo consumo en altitudes bajas (algo extraño si se tiene en cuenta que el Napier Nomad fue expresamente diseñado para ese uso). La cabina sin presurizar apenas disponía de espacio para moverse, pues iba repleta de detectores y armas. Canadair también fabricó 37 unidades propulsadas por turbohélices Rolls-Royce para el mercado civil bajo el nombre de CL-44, de las cuales a 4 (CL-44-J) se les alargó el fuselaje convirtiéndolas en las aeronaves de mayor capacidad del momento. Entraron en servicio en la aerolínea islandesa Loftleiðir, precursora de Icelandair. A fecha de 2007, uno de ellos aún permanecía en condiciones de vuelo y se encontraba disponible para el transporte de cargas "muy voluminosas".
