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Argentina, La conquista del Espacio

Info11/10/2009
ARGENTINA Y LA CONQUISTA DEL ESPACIO



En los años sesenta y setenta,Argentina desarrolló su propio programa espacial, iniciativa que lacolocó después de los EE.UU., Rusia, Francia, Canadá y Gran Bretaña,entre las seis únicas naciones empeñadas en la exploración del cosmos.Eran tiempos de progreso e investigación en los que científicosnacionales daban prueba al mundo de su capacidad tecnológica.





Primeraimagen: Cientificos Argentinos se disponen a lanzar el primer CoheteAlfa Centauro en Pampa de Achala, provincia de Cordoba


En 1956 técnicos del Instituto de Experimentaciones Espacialesdispararon desde la provincia de Buenos Aires un cohete Martín Fierrode fabricación nacional, que tras escasos segundos de vuelo, alcanzólos1700 metros de altura. Se trataba de un pequeño cohete de combustiblesólido, sin carga útil, sumamente elemental, de solamente 20centímetros de largo por 2,5 de diámetro, que sirvió para demostrara laopinión pública argentina que un grupo de civiles nucleados enunainstitución científica particular, trabajaban activamente enunproyecto al que muy pocas naciones se hallaban abocadas: laconquistadel espacio exterior.

Con anterioridad, entre 1947 y 1948, técnicos del Instituto deInvestigaciones Científicas de la Fuerza Aérea Argentina encabezadospor el ingeniero Ricardo Dyrgalla, desarrollaron un motor cohete decombustible líquido destinado a impulsar proyectiles científicos ymilitares. El AN-1, tal el nombre del propulsor, tenía un empuje de 320kg y un tiempo de combustión de 40 segundos, su propelente eraácidonítrico y anilina y para su ensayo se construyó un Banco dePruebas desde el cual, se hicieron numerosas pruebas, todas ellasexitosas.

La gente del Ing. Dyrgalla trabajaba también en la construcción deuncohete llamado Tábano con la idea de probar el propulsante,disparándolodesde un avión.

El 20 de octubre del 1949 el motor AN-1 fue probado exitosamenteadosándosele una cámara de combustión con camisa de refrigeraciónregenerativa, con la que se obtuvo un mayor rendimiento y unaactividadmás prolongada.

Cuando el 4 de octubre de 1957 los rusos colocaron en órbita elprimer satélite artificial construido por el hombre, el entusiasmo y elinterés por la exploración del espacio alcanzaron proporcionesinusitadas. Ese interés también sacudió a los científicos de nuestropaís quienes, a partir de 1961, pusieron en marcha un exitoso programaque habría de colocar a nuestro país entre las seis primeras nacionescomprometidas en la carrera espacial, un hecho trascendente de nuestrahistoria que, sin embargo, muy pocos argentinos conocen.


Comienza la carrera espacial


El 28 de enero de 1960 el Poder Ejecutivo Nacional creó por decretola Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE),dependientede la Fuerza Aérea Argentina, designando presidente alingeniero Teófilo M. Taban era que en mucho había tenido que ver conaquella iniciativa.

Oriundo de la provincia de Mendoza, Tabanera obtuvo su diplomadeingeniero en la Universidad Nacional de La Plata, convirtiéndose,conel correr de los años, en importante empresario y uno de loshombresmejor informados de la época en materia de exploración espacial.
A principios de 1961, Tabanera organizó el Primer SimposioInteramericano de Investigaciones Espaciales con sede en BuenosAires,que despertó el interés de casi todas las naciones deLatinoamérica e incluso de los EE.UU., representado por elvicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias de ese país y otraspersonalidades del que hacer aeroespacial internacional.




Preparativos para el lanzamiento del Cohete Alfa Centauro


El 2 de febrero de 1961 científicos y personal técnico de la FuerzaAérea Argentina dirigidos por el comodoro ingeniero Aldo Zeoli,lanzarondesde la base militar Santo Tomás, en Pampa de Achala, provincia deCórdoba, el primer cohete APEX A1-02 Alfa Centauro, con la misión de efectuarestudios en la alta atmósfera. El vuelo se llevó acabo de maneraimpecable, alcanzándose un éxito sin precedentes en la historia deAmérica Latina.




Comodoro Aldo Zeoli y el cohete Alfa Centauro Arm Apex M6


El cohete de una sola etapa, 2,70 metros de largo, 9,4 centímetrosde diámetro y 28 kilogramos de peso, trepó hasta una altura de 20kilómetros de distancia y recogió información de gran valor analizadadesde tierra.




Científicos argentinos se disponen a lanzar el primer cohete Alfa Centauro en Pampa de Achala, provincia de Córdoba


Presenciaron la experiencia ese día, un periodista del diario“Clarín”, oficiales de la FAA, el R.P. López y el presidente de DINFIA(Dirección Nacional de Fabricaciones e Investigaciones Aeronáuticas)brigadier mayor Juan Carlos Pereyra, quien se apresuró notificareléxito a su par, el brigadier Ramón Amado Abrahin, secretario deAeronáutica que, a su vez, se lo comunicó de manera inmediataalpresidente de la Nación, Dr. Arturo Frondizi.

En lanzamientos posteriores, siempre con cohetes Alfa Centauro,sepudo verificar el comportamiento del complejo, el seguimiento desuscargas útiles y la información recogida durante la experiencia.Segúnrefiere Benjamín Meiojas, “A partir de ese momento nada detendríaa losestudiosos, técnicos, científicos y hombres del arma aérea,empeñadosen hacer realidad algo que parecía imposible”.

El éxito alcanzado impulsó a las autoridades nacionales a crearpordecreto el Centro de Experimentación y Lanzamientos de ProyectilesAutopropulsados (CELPA), el 27 de junio de 1961.


El proyecto Beta del Centauro


A los Alfa Centauro seguirían los APEX-A1-S2-015 Beta Centauro dedosetapas y los Gamma Centauro, de más elevada performance,experienciascon las que se llevarían a cabo mediciones con sistemastelemétricos abordo, en el caso de los Beta Centauro y pruebas deseparación de lassegundas etapas y recuperación de cargas útiles pormedio de paracaídas.Todas estas pruebas estarían a cargo del comodoroingeniero Aldo Zeoli ycontarían con la bendición del R.P. López, presente en numerososlanzamientos.


Las instalaciones de Chamical


El primer disparo de un Beta Centauro tuvo lugar el 30 deseptiembrede 1961 a las 14.30 desde Pampa de Achala, primer centroespacialargentino hasta la designación de Chamical, provincia de LaRioja, en1962.

Se trataba de un proyectil de dos etapas mucho más sofisticado queel Alfa Centauro, cuyas dimensiones eran 3,81 metros de largo total por79,5 centímetros de diámetro máximo y 47,3 kilogramos de peso almomentodel lanzamiento. El largo de la primera etapa era de 1,79 metros con undiámetro de 0,094 y una envergadura de 0,50. El peso de la carga útilapenas superaba los 3 kg y el impulso específico del vector fue de 200segundos, alcanzando una altura máxima de 25 kilómetros.

El experimento se llevó a cabo sin inconvenientes, cubriendo las expectativas de todo el equipo.

El 13 de octubre se produjo un segundo lanzamiento seguido por untercero el 10 de mayo de 1962, todos ellos exitosos, hecho que permitióal Instituto de Investigaciones Científicas de las Fuerzas Armadasencarar proyectos de mayor envergadura, tal el caso del Gamma Centaurocon el que nuestro país accedería a un nuevo escalafón en materia dedesarrollo espacial.


Las misiones Gamma Centauro


A lo largo de todo el año, hasta el 12 de febrero de 1962, lasexperiencias fueron totalmente exitosas y los avances considerables,conun total de 18 lanzamientos que permitieron alcanzar los objetivostrazados.

El 19 de febrero de aquel último año, se efectuaron desde PampadeAchala cinco nuevos lanzamientos en los que se utilizaron yprobaronpor primera vez motores Scar 2,65, recuperándose todas lascápsulas consus respectivas cargas útiles que permitieron la mediciónde la altituda la que se producía la separación, la verificación delencendido de la carga fumígena de 16 gramos puesta en el interior delexplosor, el control del funcionamiento del equipo telemétrico de abordo y el desempeño de la carga fumígena de 30 gramos.

Los avatares de la política argentina no entorpecieron el desarrollodel proyecto espacial. El 28 de marzo de 1962 un golpe militardestituyó al Dr. Frondizi para reemplazarlo por el presidentedelSenado, Dr. José María Guido, lo que no impidió que durante todo eseaño se efectuaran nuevos lanzamientos que determinaron la altatecnología que científicos civiles y militares (estos últimospertenecientes a la Fuerza Aérea Argentina), desarrollabanconjuntamente.

El 10 de mayo de 1962 el recientemente creado Centro Experimentacióny Lanzamientos de Proyectiles Autopropulsados -CELPA inició susactividades en la base de Chamical, provincia de La Rioja, suerte deCabo Cañaveral nacional desde donde se pondrían en marcha experienciasque llamarían la atención de las principales potencias del mundo.

El 15 de noviembre se disparó a modo de prueba el Gamma Centauro I,como parte de un proyecto mayor, a efectos de comprobar una vez más elcomportamiento dinámico del proyectil. El cohete, con un total de 2,433metros de largo, 0,134 de diámetro y 27,25 kilogramos de peso despegóen horas de la mañana para trepar hasta una altura máxima de 59kilómetros, transportando una carga útil de 5 kilogramos de peso a unimpulso específico de 225 segundos para la primera etapa y 212 para lasegunda.

El peso del propulsante de la primer etapa fue de 11,05 kilogramos yel de la segunda de 3,68, siendo el tiempo de vuelo libre entre una yotra, de 18 segundos exactos.

Le siguieron, el 19 del mismo mes cinco lanzamientos más de Alfa yGamma Centauro, con los que se trabajó el perfeccionamiento de lasoperaciones de despegue de cargas útiles y la medición de altitudeshasta 1964, año en que los científicos argentinos desarrollaron elOrión, vector de proporciones considerables, como veremos más adelante.

En el mes de agosto de 1963 el CELPA lanzó desde Chamical cuatrocohetes Gamma Centauro con finalidad de ensayos y pruebas, previo pasoaproyectiles de mayores envergaduras, vuelos que finalizaronexitosamente igual que el del 27 de julio de 1964 disparado desdePuente del Inca, provincia de Mendoza, transportando hasta los 35kilómetros de altitud una carga útil telemétrica destinada a medir latemperatura.

La experiencia Gamma Centauro continuó en 1965 con ellanzamientoconjunto de dos cohetes de esa familia desde Chamical, el 6de febrerode 1965 y otros dos desde la Base Matienzo en la Antártida,siendo laArgentina el tercer país, después de Rusia y los EE.UU, enefectuarexperiencias espaciales desde el continente blanco. Losresultados delexperimento consistente en el análisis del vuelo y elestudio de losRayos X en la atmósfera, resultaron exitosos.

La experiencia volvió a repetirse dos días después, con ellanzamiento de un Gamma Centauro desde Chamical y otro desde la BaseMatienzo, completándose, de ese modo la serie de observacionesiniciadas el día 6 que pusieron a la Argentina en un nuevo primer lugara nivel internacional con los primeros estudios científicos con cohetesen Latinoamérica.

La serie de estudios de Rayos X en la atmósfera continuaron enseptiembre con el lanzamiento, desde Chamical, de otros dos GammaCentauro previos al primer Orión. Para entonces, nuestro país sehallaba enfrascado en el proyecto Centaure francés, lanzando vectoresde alta envergadura desde la misma Base CELPA Chamical, según veremosmás adelante.


El Cohete Orion




Cohete Orion logro de nuestra Industria Espacial


El siguiente proyecto de los científicos argentinos fue el Orión,consistente en vectores de mucha mayor envergadura, diseñados paraefectuar estudios más elevados de la atmósfera terrestre y llevar acaboexperimentos biológicos de magnitud.

El primero de esta serie de cohetes, el Orión I, con casi tresmetrosde longitud por 0,206 de diámetro, fue lanzado en el mes deoctubre de1965 con el objeto de analizar su performance y evaluar los por menoresde su vuelo. El 1 de julio de 1966 se disparó un segundo artefacto deiguales características que portaba en su ojiva instrumental de mayorsofisticación y el 13 de agosto del mismo año se lanzó el primer OriónII con una carga útil de 16 kilogramos, alcanzando su máxima altitud alos 114 kilómetros de la superficie. Este segundo proyectil que medía3,771 metros de largo por 0,206 centímetros de diámetro alcanzó los 100kilómetros de altura, portando en su cabeza una carga útil de 25 kilos.Con ellos y con los DIM, la Argentina efectuó mediciones atmosféricas yde velocidad de los vientos hasta una altura de 8000 metros, obteniendoresultados exitosos en un 99 % de los casos.

Hasta fines de octubre de 1966 la Fuerza Aérea Argentina y el CELPAlanzaron desde Chamical un total de tres Orión II siguiéndole lasexperiencias conjuntas con los técnicos de los EE.UU., disparandodesdela misma base, el 3 de noviembre, cohetes Nike-Cajun 02 quetreparon hasta los 130 km de altitud.

Desde 1963, el flamante Instituto Civil de Tecnología Espacial(ICTE) puso en marcha el operativo Programa Felino con el objetodecubrir las necesidades de aprendizaje, adiestramiento y formación depersonal, así como chequear materiales y elementos para trabajos másambiciosos. Este programa llevó a cabo la friolera de 87 lanzamientosen un período de cinco años, de los que solo fracasaron 8, siendo dedestacar cohetes como el Gato Negro A-1, el Tigre A-2, el Jaguar A-3,elLeopardo A-4 y el Sonda Pantera A-5. Las misiones lograron importantesavances en la detección y prevención del granizo, ayudandoa prevenir undesastre nacional que al país le costaba millones depesos anuales enpérdidas.


Lanzamiento de los primeros seres vivos (Experiencias biológicas)


Los científicos del ICTE llevaron a cabo las primerasexperienciasbiológicas argentinas, lanzando a bordo de un cohete dospequeñas ratas de laboratorio, Alfa y Gamma, las que, después dealcanzar una alturade 8000 metros, aterrizaron suavemente a bordo de sucápsula, sostenida por un pequeño paracaídas, a solamente 100 metrosdel lugar de lanzamiento.

La Argentina no dejaba de crecer y desarrollar su tecnología enmateria espacial. Y ese crecimiento tomó mayores impulsos a partirdejulio de 1966, con la política de desarrollo tecnológicoimplementadapor el gobierno del Tte. Gral. (RE) Juan Carlos Onganía.


Estudios astronómicos y de la alta atmósfera




Orion II en su rampa de lanzamiento


Durante todo aquel año se lanzaron desde Chamical cohetes Orión yJudi para estudios meteorológicos, alcanzando el proyecto su puntomáximo cuando el 4, 7 y 9 de noviembre la Fuerza Aérea disparó desde labase norteamericana de Wallops Island (Virginia), tres Orión defabricación nacional, con el propósito de que técnicos de ambos paísesestudiasen su performance. En la oportunidad, los norteamericanosllevaron a cabo la primer recuperación de una carga útil en el aire,cuando un helicóptero de esa nacionalidad, capturó en pleno descenso,la carga útil de un Orión II argentino.

1966 finalizó exitosamente con la operación “Orión-Eclipse”, que serealizó de manera conjunta con Francia y los EE.UU. al dispararse desdeuna nueva base espacial improvisada en Tartagal, provincia de Salta,tres cohetes Orión II de combustible sólido (12 de noviembre) con elobjeto de estudiar un fenómeno astronómico que comprometió a numerosasnaciones del mundo. Ese día los científicos lanzaron también dos Titusfranceses y un Arcas norteamericano desde un descampado a solo 9kilómetros de aquella localidad, donde la Argentina montó unaimprovisada base portátil consistente en un furgón de recepcióndetelemetría, un grupo electrógeno, sistemas de radar y plataformasdelanzamiento. Las cargas útiles de los vectores nacionales,conjuntamente con los franceses y estadounidenses, obtuvieronresultados más que satisfactorios que permitieron un estudio profundo yexhaustivo del gran eclipse que sumió en penumbras a gran parte deAmérica del Sur.


Nuevas experiencias


Siguieron al Orión, el Canpus I y el Canopus II, de 4,67 metros delargo por 28 de diámetro con 280 kilogramos de peso total y 50 de cargaútil cada uno; el Rigel de 6,23 metros de largo por 21 cm. dediámetro,330 kgs. de peso y una carga útil de 30 kgs., y el Castor,máximo logro de la ingeniería espacial argentina, de 8 metros de largo,por 68,55 centímetros de diámetro, 280 kgs. de peso total y una cargaútil de 75kgs., estos últimos, de dos etapas cada uno. Se trata devectores de gran envergadura que hicieron de nuestra nación la sexta endesarrollo tecnológico y científico espacial del mundo y la primera enLatinoamérica. Proyectos menores, aunque no menos importantes fueronlosdel GLAG I, el GLAG II y el DIM.

El año 1967 fue de gran actividad para la Base Espacial deChamical,con 19 lanzamientos, casi todos Judi y Orión. El último de ellos (14 dediciembre), un Orión II, llevó a cabo importantes análisis de los rayoscósmicos, demostrando la capacidad argentina en materia de estudiosprofundos del espacio exterior.


Base espacial de Mar Chiquita

Ese año se efectuaron también lanzamientos desde una nueva baseubicada en Mar Chiquita, provincia de Buenos Aires, con varioslanzamientos simultáneos efectuados en el mes de septiembre dentro delmarco del proyecto denominado “CELPA Atlántico”, destinado adesarrollary experimentar nuevos proyectiles autopropulsados yanalizar suadaptabilidad en la zona próxima al océano, a fin deestablecer allí unabase de estudios meteorológicos.

El 14 de septiembre de 1967 fue disparado desde ese punto un cohetemeteorológico norteamericano Arcas 29,336 que a las 16.45 partió de suplataforma, a solo 100 metros de la costa, para ascender a 1200metrospor segundo. Al mismo tiempo se lanzó desde La Rioja un coheteHasp, también norteamericano, que trepó exitosamente hasta los 70 km.dealtura.


En las fronteras del espacio

Finalizando el año, la Argentina probó su primer proyecto suborbitalde consideraciones, al lanzar desde Chamical, el 17 dediciembre de1967, el poderoso Rigel R-01 de dos etapas, que en ellapso de 9 minutostrepó hasta los 295 km. de altitud comprobándose el exitosocomportamiento del instrumental de a bordo a pesar de los violentoscambios de temperatura y presión, de las vibraciones y la aceleraciónque experimentó la nave durante el trayecto. La dimensiones de estenuevo proyectil nos dan una idea de la envergadura del experimento.

1968 no fue diferente, intensificándose los lanzamientos de cohetes Judi, Orión II y Arcas norteamericanos.

Experiencias biológicas




Belisario, primer "astronauta" argentino en viajar al espacio


Argentina fue también pionera en materia de experiencias biológicas.

El 11 de abril de 1967, mientras los ingenieros argentinostrabajaban febrilmente en el desarrollo de un combustible 100 %nacional, se concibió el denominado proyecto BIO, consistente en lanzaral espacio a bordo de cohetes telemetrados, pequeños animales delaboratorio a recuperar.

Para la denominada experiencia BIO I se seleccionó una camada deratones blancos de raza Wistar, para los cuales se diseñaron cápsulasespeciales dotadas del instrumental necesario para su análisis ycontrol durante el trayecto. Los “astronautas” seleccionados fueron losratones Alejo, Aurelio y Anastasio, quienes constituyeron el primergrupo, seguidos por Braulio, Benito y Belisario, en el segundo yCeledonio, Cipriano y Coco en el tercero.

Tras una serie de pruebas y estudios fisiológicos, el elegido parael primer vuelo fue Belisario, colocado y sujetado dentro de lacápsula, ubicada en la ojiva especialmente adaptada de un Orión II,disparado exitosamente desde la Escuela de Tropas Aerotransportadas deCórdoba, el 11 de abril de 1967. La ojiva, de 0,278 mm de diámetro,superaba en 0,072 mm a las de experiencias anteriores.

El vector, se elevó sin problemas y al cabo de un minuto separó sucarga útil que, tras desplegar sin inconvenientes su paracaídas,comenzó a descender lentamente hasta tocar tierra. Los científicoscomprobaron aliviados que Belisario se hallaba en perfecto estado desalud aunque sumamente nervioso y que durante el vuelo había perdido 8gramos de peso.

El 19 de mayo de 1967 la carrera espacial argentina se cobró suprimera víctima fatal. Ese día, el ratón Celedonio se elevó desdeChamical, a bordo de un Orión II que durante el trayecto funcionócorrectamente, vaticinando un nuevo éxito tecnológico. Sinembargo,cuando la cápsula se separó, su paracaídas se enredó en elmotor y alno poder desplegarse, provocó el desastre, impactandoviolentamentecontra la superficie y provocando la muerte de sutripulante de manera instantánea.

Dos años después, el 30 de agosto de 1969, despegó, también desdeChamical, un nuevo Orión II llevando a bordo a la rata Dalila, delcuarto grupo de roedores espaciales, que alcanzó los 20 km. de altitudauna velocidad de 2850 km/h. Dalila viajó sedada aunque despierta,manteniendo su actividad y parámetros biológicos en perfecto estado,factor que permitió a los científicos del Instituto de MedicinaAeroespacial un minucioso análisis de su organismo en vuelo.

La cápsula que trajo a Dalila de regreso se posó suavemente en lacopa de un árbol y fue rescatada 45 minutos después, a 17 kilómetrosdel punto de lanzamiento, por un equipo compuesto por un avión dedetección y un helicóptero, ambos de la FAA, dos radares COTAL y unsistema de comunicaciones radioeléctricas de enlace . Esta misión,denominada Experiencia Bio II/2, presentó como particularidad unaojivade mayores dimensiones que las anteriores (Experiencia Bio II/1)ya quesu diámetro era de 0,320 mm.

Operación Navidad




Mono misionero de raza caí. A esta especie pertenecieron Juan y otros simios utilizados en nuestras experiencias espaciales


A comienzos de 1969 la Argentina comenzó a desarrollar las misionesCanopus y Rigel con el lanzamiento al espacio de cohetes de mucha mayorenvergadura, de una y dos etapas.

La familia del Canopus I contaba con vectores de 4 metros delongitudpor 0,278.5 de diámetro y motores mucho más sofisticados. Aestosproyectiles le siguieron los Canopus II, con un largo de 4,724metros ya éstos una versión adaptada de 5,019.5 de longitud con una ojiva de0,320, para experiencias biológicas.

Al igual que los Beta y Gamma Centauro, los Rigel disponían dedosetapas aunque de mayores proporciones, lo que les permitióalcanzaraltitudes superiores a los 400 kilómetros .

Estas dos familias de cohetes fueron utilizadas para larealizaciónde experiencias tecnológicas y biológicas de mayorenvergadura quecolocaron a nuestro país en un plano de desarrollo quesolo ostentaban,hasta ese momento, EE.UU. Rusia y Francia.

El 23 de diciembre de 1969, en horas de la noche, la Fuerza AéreaArgentina junto a técnicos y científicos de la Universidad Nacional deTucumán efectuaron el lanzamiento de un poderoso Rigel 04 de dosetapas, en el que viajaba un mono caí misionero cazado especialmentepor la Gendarmería Nacional en plena selva. El simio, de dos años deedad, 1400 gramos de peso y 30 centímetros de altura, recibió elnombrede Juan.

Aquel día, ante científicos, autoridades y periodistas nacionales,los técnicos y asistentes del proyecto colocaron a Juan en elinteriorde la cápsula “Amanecer” y a las 06.30 de la madrugadadispararon el proyectil hacia los cielos, trepando exitosamente hastauna altura de 60 km. en un vuelo de 8 minutos de duración. El animalviajó en un ambiente rico en oxígeno y baja proporción de anhídridocarbónico y humedad; se controló su sistema respiratorio, se leefectuaron electrocardiogramas y se mantuvo la temperatura de su cuerpoen equilibrio, todo ello además de diversos controles hechos al vectormediante instrumental telemétrico de larga distancia. La cápsula ysutripulante fueron recuperadas sin problemas por un helicóptero de laFuerza Aérea demostrando una vez más que la Argentina seguía dandopasosde gigante en el campo de la exploración espacial.

Debido al éxito alcanzado con la Operación Navidad, los científicosdel Instituto Civil de Tecnología Espacial decidieron efectuar unasegunda misión dentro del denominado Operativo Antropos, lanzando el1de febrero de 1970, desde Coronel Brandsen (PBA), un cohetePanteraX-1, a bordo del cual, fue instalada una monita hembra caí, a laque habían estado adaptando en días anteriores, a pruebas de fuerzacentrífuga.

El vuelo se llevó a cabo sin problemas en lo referentealfuncionamiento del vehículo y sus mecanismos de transmisión, peroaldesacoplar la cápsula, el paracaídas no se abrió y la mismaseprecipitó a tierra, pereciendo su tripulante de manera instantánea.

Pese al parcial fracaso, la Argentina siguió experimentando sus cohetes científicos de manera exitosa por más de una década.

Del mismo modo que en 1968, en 1969 se concretaron numerososlanzamientos de cohetes Orión, Canopus, Rigel, Centaure franceses yhasta un Nike Apache norteamericano, todos desde Chamical y conresultados satisfactorios.

Experiencias antárticas

Nuestro país fue la tercer nación, después de Rusia y EE.UU, enefectuar lanzamientos espaciales desde el continente antártico. Enseptiembre de 1963 el Instituto de Investigación Aeronáutica y Espacial(IIAE) de Córdoba proyectó lanzamientos desde la Antártida, motivo porel cual se comenzó a trabajar activamente en el diseño de cohetes;montaje de laboratorios de electrónica de radiaciones y túneles deviento que brindarían el soporte técnico necesario para su concreción.




La Argentina fue la tercer nación del mundo en efectuar lanzamientos desde la Antártida


Se contaba además con un equipo veterano en materia deplanificacióny realización de lanzamientos, tanto nacionales como extranjeros, através de la intensa actividad realizada en Chamical, entre las que sondignas de mención las experiencias Ion-Aer y Nube de Sodio, algunas delas cuales se desarrollaron en colaboración con equipos franceses ynorteamericanos.

El objetivo de la misión consistía en medir la radiación cósmica, enforma simultánea desde la Base Matienzo (Antártida) y el Centro deExperimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados (CELPA) deChamical, provincia de La Rioja, distantes a 3950 km. uno de otro. Lascargas útiles, es decir, el instrumental de a bordo, fuerondesarrolladas por el Laboratorio de Radiaciones y los cohetes por elDepartamento de Diseño y Producción Espacial del IIAE.

El 5 de febrero de 1965 llegó a la Base Matienzo, sobre el isloteLarsen del archipiélago volcánico Munatak Foca, un avión Douglasmatrícula TA-05, transportando parte del instrumental necesario para eldesarrollo de la experiencia y del personal calificado que habría dellevarla a cabo, encabezado por el vice comodoro ingeniero MiguelSánchez Peña. El resto ya había sido trasladado desde el mes deseptiembre del año anterior en un C-47 especialmente preparado paravuelos de apoyo sin escala desde Río Gallegos. El experimento consistíaen un lanzamiento conjunto de cohetes y globos sonda con el objeto deestudiar las condiciones de radiación Roentgen y meteorológicas en laalta atmósfera.

El 6 de febrero de 1965 se lanzó desde Matienzo el primero de lostres Gamma Centauro transportando en su carga útil un delicado cristalplástico montado sobre un fototubo, que debía convertir la energíaelectromagnética de los rayos de la alta atmósfera en energía lumínicaa efectos de dar mayor impulso a sus propulsantes. Ese efecto seanalizaría desde tierra con un transmisor telemétrico, almacenándoseengrabadores fotomagnéticos. El 7 se disparó el segundo vector y el díaocho el último, seguidos por un globo sonda con el mismo instrumentalcada uno mientras la base espacial de Chamical hacía lo propiodisparando en simultáneo otros dos Gamma Centauro. La operación fuecoronada por el éxito.


Alcanzando el espacio exterior





Cohete Castor


La coronación de la carrera espacial argentina llegó coneldesarrollo del poderoso cohete Castor con el que los ingenierosargentinos alcanzaron las fronteras mismas del espacio exterior, a cuyolímite habían llegado, oportunamente, con los Rigel.

El Castor pesaba 280 kg, su carga útil 75 kg y su peso propulsa untotal de 852 kg, distribuidos en 680 los de su primera etapa y 172 losde la segunda. Las dimensiones de la nave eran de una longitud total de8,40 m, de los que 3,36 pertenecían a la primera etapa con un diámetrode 69 cm, siendo su impulso específico de 220 seg. Lo que comúnmente sedice, un cohete de envergadura.

La primera etapa del complejo estaba compuesta por cuatro poderososcohetes Canopus y la segunda por otro similar, que en su ojivaportabala carga útil.

El primer lanzamiento tuvo lugar el 22 de diciembre de 1969desdeChamical, dentro del denominado proyecto “Experiencia Navidad”,unas horas antes del viaje del mono Juan, oportunidad en la que soloseutilizó la primera etapa, sin ponerse en marcha la segunda. Poresemotivo, el complejo solo alcanzó los 70 km. de altura pero conlosresultados esperados, dejando conformes a los técnicos del IIAE y delaFuerza Aérea Argentina.

Un año después, el 16 de diciembre la Fuerza Aérea disparó otroCastor X-2, en cuya ojiva llevaba instrumental fotográfico para tomasde gran altura, seguido ese mismo día por dos Canopus dentro de lo quese dio en llamar Operativo Ñahí. El vehículo trepó exitosamente hastalos 500 km de altitud, un record histórico para América Latina,superando la que en años posteriores tendrían las estaciones orbitalessoviéticas y la Estación Espacial Internacional, que gira en torno a laTierra a 354 km de altura. Solo para darnos una idea de la magnitud dela misión, vaya como referencia que los vuelos suborbitales de los dosprimeros astronautas norteamericanos, Alan Sheppard y Virgil I.Grissom,solo alcanzaron los 187 kilómetros, con una duración de 15 minutos cadauno.

Una experiencia similar tuvo lugar el 22 de diciembre de 1973,conotro cohete de idénticas características lanzado también desdeChamical, para el estudio de la alta atmósfera.




Nuevos lanzamientos desde la Antártida

En 1975 se puso en marcha el Operativo Experiencia EGANI con ellanzamiento de dos Castor desde la Base Antártica Marambio,desplazándose al personal técnico, los cohetes, carga útil, rampa delanzamiento y demás equipos desde Córdoba y Buenos Aires, en un aviónHércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina. La rampa de lanzamientofue similar a la utilizada por cohetes americanos Nike-Cajun enChamical, adaptada en los talleres del IIAE de Córdoba. AvionesTwinOtter y una pista preparada para recibir aeronaves tipo C-130fueron acondicionados para el proyecto, montándose un equipo de radares“Rawinset” para facilitar el seguimiento y la comunicación con loscohetes y los puestos de observación en el continente, así como tambiéncon dos aviones de observación de la NASA que sobrevolarían elAtlántico a la altura de Nueva York.




El proyecto Castor llegó a ser el de mayor envergadura de toda Latinoamérica


El principal objetivo de la experiencia fue el estudio de loscamposeléctricos y magnéticos en altura, los puntos neutros, latemperatura yel perfil de electrones, para lo que fue empleada unacarga útildesarrollada por el IIAE en cooperación con el Instituto MaxPlanck- MPEde Garching, Alemania, consistente en una mezcla especial que incluyóuna carga hueca capaz de formar una nube ionizada que produciría unchorro de electrones viajando como en un tubo desde la Antártida hastael punto magnético fijado en el hemisferio Norte a la altura de NuevaYork. Los datos serían enviados por telemetría a la estación derecepción en tierra, en tanto la nube ionizada sería visualizada yregistrada por cámaras fotográficas desde puntos de observación enTandil (Prov. de Buenos Aires) y desde el observatorio de El Leoncitoen la provincia de San Juan. Los aviones de la NASA registrarían concámaras de TV el pasaje de la nube que, como dato de interés, fueobservada directamente por su tripulación cuando volaba próxima a laisla de Manhattan.

El 30 de septiembre de 1975 se lanzó desde Marambio el primero delos vectores, seguido por el segundo el 3 de octubre del mismo año. Eléxito fue rotundo y sirvió para que las potencias del mundoseinteresasen en los proyectos realizados por nuestro país.




Comparacion de los distintos Cohetes Argentinos


Experiencias conjuntas

La Argentina fue mucho más allá de lo esperado al disparar otrosdosCastor desde la base aeroespacial peruana de Punta Lobos, el 21 y22 demarzo de 1979 respectivamente, efectuando ambas nacionesimportantesestudios de las nubes de iones.

Argentina frena su avance en materia espacial




Condor II el proyecto que no fue


El desarrollo tecnológico y científico espacial argentino tuvosuapogeo entre los años 1966 y 1970, cuando se destinaron almismoamplias partidas presupuestarias, demostrando el gobierno deturnoespecial interés por tales actividades. Las experiencias siguieronconnotable impulso hasta 1973 y comenzaron a decaer, lentamentehastaprincipios de los ochenta. El 10 de diciembre de 1981 despegódesdeChamical el último cohete científico de fabricación nacional, elTauro, misión que selló una etapa de dos décadas de desarrollo y éxitotecnológico sin precedentes en América del Sur. Esta nueva serie deproyectiles dotados de sofisticados equipos de medición e instrumentalfotográfico llevó a cabo con éxito, bajo la dirección del comodoroingeniero Ricardo Vicente Maggi, misiones de relevamiento de losrecursos naturales muy provechosos para el estudio geográfico yeconómico del país. Los Tauro T-01 medían casi ocho metros de longitudpor 0,278.5 de diámetro y disponían de dos etapas, la primera de2,487metros y la segunda de 5,179.8. Los Tauro T-09, de las mismascaracterísticas, sufrieron algunas modificaciones en su estructuraqueles permitieron mayor dinámica de vuelo. El proyecto alcanzó su augeen 1981 siempre bajo la dirección del Com. Ing. Maggi, continuandoelcamino emprendido por los ingenieros Tabanera y Zeoli. En esos añosla Fuerza Aérea Argentina emprendió con especial dedicación elambicioso proyecto de los poderosos misiles Alacrán y Cóndor IIdesarrollados en la base aérea de Falda del Carmen hasta 1993 año enque el gobierno nacional decidió desactivarlo.


Imagenes del Cohete Tauro T-01


La Argentina había sido pionera latinoamericana en materia dedesarrollo espacial. Cuando Brasil, que hoy la ha superadoampliamente,lanzó desde Barreira do Inferno su primer cohete Sonda (16de diciembrede 1965) hacía casi cinco años que el Alfa Centauro h
abía surcadonuestros cielos; habían quedado atrás las experienciasBeta y GammaCentauro y se iniciaba la puesta en marcha del proyectoOrión con elque se alcanzaron las mismas fronteras del espacioexterior. Losrestantes países de la región comenzarían sus carrerasmucho tiempodespués. El tímido intento chileno del cohete Rayodesarrollado apartir de 1985 “bajo gran secreto”, terminó en el másestrepitosofracaso, tal como lo señalaron en su momento importantesmedios deprensa de a quel país. Perú recién lanzaría el Paulet I suprimer cohete científico, el 26 de diciembre de 2005 y México marchabaa lazaga, con lanzamientos esporádicos entre 1963 y 1979

Como dice el ingeniero Pablo de León, presidente de la AsociaciónArgentina de Tecnología Espacial, hoy científico de la NASA:“Lamentablemente por las deficientes políticas de los diversosgobiernos argentinos, su inoperancia, su falta de interés eneldesarrollo nacional, su miopía y su falta de visión, laArgentinaperdió su capacidad aeronáutica y espacial tan duramenteconseguida. El punto llegó a su nivel más bajo a principios de los ’90cuando se canceló el Proyecto Cóndor, se desmantelaron lasinstalaciones de Falda del Carmen, se cerró el IIAE, se cedió laFabrica Militar de Aviones a una empresa extranjera, se disolvió laCNIE, etc.”

Una vez más, la Argentina había demostrado al mundo su capacidadcientífica y tecnológica. Sus propios gobiernos, sobre todos lossurgidos a partir de 1983, se encargaron de frenar tan extraordinarioimpulso.


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