Si alguna ves te preguntaste porque la Luna se ve más grande en el horizonte, te cuento que el ser humano se lo viene planteando desde hace cientos de años, ya en el siglo 2 d.c. el astrónomo egipcio Ptolomeo planteo una teoría algo confusa pero que en principio lleva las mismas bases de la teoría actual que se conoce como “Teoria de la Distancia Aparente” Por lo general la gente atribuye este fenómeno a algún tipo de refracción de la luz pero en realidad es por culpa de nuestro cerebro, ya que la verdad es que la Luna siempre la apreciamos del mismo tamaño. EXPLICACION A FONDO ¿Por qué parece la luna mayor cerca del horizonte? Ayer por la noche recibí un correo de Jesús Jiménez, un joven lector de Jaén estudiante de psicología que llegó a mi web gracias a los consejos de su profesor Antonio Expósito (muchas gracias a ambos por leerme). Bueno, el caso es que me preguntaba Jesús si el hecho de que viéramos la luna (o el sol) más grande cuando se encuentra cerca de la horizontal, se debe a un fenómeno de refracción atmosférico o a una ilusión óptica producida por el mecanismo cerebral que regula las proporciones tamaño-distancia, el cual de algún modo logra alterar la percepción de las dimensiones. Jesús se mostraba más conforme con la primera explicación, a pesar de haber leído recientemente un libro que defendía la segunda, pero buscaba una explicación convincente al respecto. Bueno Jesús, mucho me temo que el libro que has leído dice la verdad. Lo cierto es que hace tiempo que conservo en el cajón de las “cosas pendientes” resumir un artículo de mi admirado Cecil Adams (el misterioso personaje que escribe la columna “Straight Dope” – título que podríamos traducir como “La Pura Verdad) y que se titula ¿Por qué parece la luna mayor cerca del horizonte? (en inglés). Tu pregunta ha logrado que llegue el momento de abordar la tarea postergada. Este es un asunto que lleva discutiéndose miles de años y antes que nada convendría dejar claro que este efecto es una ilusión óptica. Si pudiéramos medir la luna con una horquilla (un clip abierto también serviría) nos daríamos cuenta de que siempre tiene el mismo tamaño, independientemente de la altura que alcance en el cielo. Si acaso, la luna en el horizonte sería un poquito más pequeña que en su cénit, principalmente porque en ese instante se encuentra 6.440 kilómetros más lejos de nosotros (el radio de la Tierra). Sin embargo, el mito popular defiende que la luna es el doble de grande cuando se encuentra cerca del horizonte, que cuando levita sobre nuestra cabezas en lo alto del cielo. Cecil continúa narrando las diferentes “locas” teorías que se han ido sucediendo a lo largo de la historia para explicar este efecto. Algunas tenían que ver con el ángulo en que se encontraban cabeza y ojos al observar, otros trataban de explicarlo en función al brillo de la luna según su ubicación celeste, etc., pero esta clase de teorías fueron descartadas hace tiempo. Lo cierto es que esta ilusión depende por completo de las indicaciones visuales que se puedan apreciar en el terreno cuando la luna se encuentra cerca del horizonte… por ejemplo los árboles que se muestran en la foto que ilustra este post. Cuando la luna se encuentra en el cénit, no contamos con referencias terrestres con las que podamos comparar su tamaño, solo tenemos la inmensidad del cosmos junto a ella y de ahí la “desértica pequeñez” que le asigna nuestro cerebro. Probar este asunto es tan fácil como observar la luna a través de un tubo de cartulina cuyo diámetro haya sido ajustado previamente en función a la posición cenital. Si usamos este mismo tubo para observar la luna cerca del horizonte, veremos que las referencias visuales externas (árboles, montañas, edificios, etc.) desaparecen, y con ellas la ilusión del gran tamaño de nuestro satélite. Esta teoría, que hoy se conoce como de la “distancia aparente” podría parecer novedosa, pero lo cierto es que ya fue propuesta por el astrónomo egipcio Ptolomeo en el sigo II después de Cristo. Su explicación entonces era un poco confusa, pero se basaba en los principios reales que hoy seguimos dando por válidos. Lo cierto es que juzgamos el tamaño de los objetos comparándolos con el de las cosas que los rodean. Si algo está rodeado por cosas grandes, parece pequeño. Si por el contrario aparece rodeado de cosas pequeñas, parece grande. Cuando la luna se encuentra sobre nuestras cabezas, nuestro cerebro compara su tamaño con el de la vasta extensión del cielo nocturno, por lo que nos parece pequeña. Sin embargo, cuando nuestra luna se encuentra cercana al horizonte, parece bastante más grande que los objetos cercanos (árboles, casas, etc.) por lo que nuestro satélite parece mucho más grande que cuando está en su cénit. Además, hay que añadir que justo después de que la luna nazca por el horizonte en el atardecer, (que es cuando el efecto es más convincente), el diámetro aparente de la luna supera al de la distancia que va de esta al horizonte, lo cual – por efecto de la perspectiva – magnifica la ilusión. La prueba para comprobarlo es facil, asi lo explico Maikelnai: Probar este asunto es tan fácil como observar la luna a través de un tubo de cartulina cuyo diámetro haya sido ajustado previamente en función a la posición cenital. Si usamos este mismo tubo para observar la luna cerca del horizonte, veremos que las referencias visuales externas (árboles, montañas, edificios, etc.) desaparecen, y con ellas la ilusión del gran tamaño de nuestro satélite. fuente: http://www.maikelnai.es/2008/04/26/%C2%BFpor-que-parece-la-luna-mayor-cerca-del-horizonte/
Teoria de la Distancia Aparente
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