La Ley del Silencio
En una Argentina revuelta, anulada y aquejada por los síntomas de una enfermante corrupción, un régimen que fue perdiendo la república en el camino, proclama aires de superioridad y se encuentra dispuesto a quebrantar la libertad de expresión por medio de un proyecto que replica las actitudes tomadas por el caribeño amigo Hugo Chávez.
Esta forma de violar los principios constitucionales de la libre expresión, será debatida en el Congreso, según pretende la Señora Presidente, desesperada por conseguir en quince días la aprobación de la ley, Ley que le permitiría al gobierno que comparte con su esposo, más acumulación de poder, esta vez el cuarto, que debería ser totalmente independiente y, sin embargo de acuerdo con este proyecto de ley el Estado obtendría el beneficio absoluto de manejar todo a su antojo, convirtiendo a kirchner en amo y señor de la información, una información que quedaría relegada aun conjunto de socios políticos, integrantes de todo tipo de ONG’s disfrazadas de DD.HH, piqueteros, sindicalistas y sobretodo esos multimedios que más que sello K. tienen la K en su composición.
Según la Presidente esta maravillosa ley cumpliría con la democratización de los espacios audiovisuales y brindaría un sin numero de oportunidades a todas las voces. Una pluralidad que procurara la libertad de pensamiento en todos los ámbitos comprendidos en el proyecto de ley.
Sin embargo este trabajo oficial se parece más a un plan sistemático para desconcertar aun más a una población que viene siendo manipulada por las cortinas de humo que impuestas por ciertos medios de comunicación en convivencia con el matrimonio K. por las prebendas de la pauta oficial.
Habría sido un buen momento para limpiar el discurso después de la derrota, asentar los pies en el plato de la realidad y dar respuestas a un pueblo cada vez más agobiado por la incertidumbre, pero no fue así, Kirchner ha decidido subirse al tren bala de la venganza y estrellarlo contra todos dejando un tendal de muertos y heridos, que según él profundizarán el modelo votado por todos los ciudadanos, aun cuando el 70% del electorado lo rechazara en las urnas.
Destruir para construir poder, esa parece ser la consigna un matrimonio dispuesto a jugar a la ruleta rusa, para mantener lo que en la actualidad no poseen, autoridad. Encolumnados detrás del peor, buscan aumentar sus anémicos réditos políticos por la fuerza, golpeando a los que considera enemigos, por medio de costosas amenazas, sin importar los daños que estas causen a una sociedad, que es utilizada para los fines de perpetuidad de quien se cree un destacado libertador patriótico de una Argentina que ha comenzado a existir como país el 25 de mayo de 2003, fecha en que la pareja se sentó en el sillón del máximo poder, con pretenciones de no abandonarlo nunca.
Chávez y yo, los únicos preparados para cambiar la historia alardea la Presidente virtual de pocos argentinos, mientras descaradamente le miente al mundo arguyendo que la Argentina ha alcanzado su mejor momento económico después de 200 años de historia, al tiempo que en el país de las vacas gordas y los campos sembrados, las vacas están flacas y los campos devastados por la codicia del un recaudador usurario, esposo de la Señora y presidente de facto de la nación.
Todo en pos de la democratización y la institucionalidad, repite la Presidente en sus discursos deshilvanados, confusos y divagantes, mientras los argentinos cada vez más pobres pagan las puestas en escena por cadena nacional, el fútbol gratis para todos, los subsidios a los amigos del poder y, el enriquecimiento prostituido de la “famiglia unita” por la corrupción.
En tanto los cacareos de la oposición, no alcanzan para poner límites a una topadora demencial dispuesta a aplastartodo a su paso para reconstruir el poder antes del 2011.
Mientras antes de 10 de diciembre se buscan concretar en el Congreso las leyes que otorguen más poder al Ejecutivo, que por supuesto quitaran los pocos derechos con que contaban los ciudadanos hasta ahora. Y hecha la ley hecha la trampa…, después del 10 de diciembre cuando asuman los nuevos legisladores deberán luchar contra los molinos de viento, plantados por los Kirchner y sus secuaces, dueños del poder absoluto por motu proprio. Una tarea que se deberá asumir con todos los riesgos de una guerra declarada por ese Kirchnerismo que se resiste a asumir la derrota.
El rechazo de un cuerpo social no parece haber aplacado los decibeles de un déspota envalentonado por la ambición, por lo que sería totalmente responsable que la ciudadanía toda deje la mansedumbre y exija se le devuelvan sus derechos antes de que se prohíba manifestarse con libertad y el pensamiento único se imponga como “Ley del silencio”a los que piensen distinto.
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