ESCRITO EL 28 DE MARZO 2009
CRISTINA LO DIJO... - EL DENGUE ES UNA ILUSION COMO LA
INSEGURIDAD.... O NOOOO ?
En un ambiente de "lucha y corrida" sanitaria, acuden a atenderse ante los primeros síntomas compatibles con una gripe, pero que no es gripe, y que dicen, "te tumba" en la cama.
La guerra es contra un enemigo de menos de un centímetro. Se libra con cantidades ingentes de repelente y dosis diarias de paracetamol. Pero el agresor, el mosquito Aedes aegypti, portador del vector del dengue, va ganando y la gente ni siquiera puede encontrarlo.
Según cifras extraoficiales, un 40 por ciento de esta población de 30.000 habitantes tuvo o tiene la enfermedad. En cambio, los números suministrados ayer por el Ministerio de Salud de la Nación indican que en la provincia del Chaco hay 1033 casos confirmados y 2920 en todo el país, con dos muertos en Salta. Nadie concuerda en los números y la psicosis, por lo menos en Charata, dejó a todos los hoteles casi vacíos, aumentaron los precios de las tabletas de paracetamol, de 3 a 7 pesos, y el repelente no se consigue por menos de 15 pesos.
Todo comenzó, según cuentan, en las zonas más pobres como el barrio Norte. Allí, René Cabrera, gomero de profesión, comenta cuál es la sensación. "Tenemos miedo, porque no sabemos cómo afecta esto? Todos hablaban que en otros lugares había dengue, pero yo vivo hace 33 años acá y nunca pasó. Nosotros somos cuatro, más mi madre de 75 años que vive al lado, y nos agarró", relató Cabrera. "Somos de clase humilde sin obra social y, a veces, tenés que decidir entre comprar el Raid o comer".
La familia Cabrera no tiene agua corriente, porque no existe el suministro en esta zona. Meten una lata en un aljibe y de ahí se sirven. El aljibe podría transformarse en un criadero de lujo para los Aedes aegypti, pero Cabrera no tiene opción. "Si veo a uno de esos mosquitos le tiro con la escopeta, pero la verdad es que no los reconozco y lo extraño es que apareció acá nada más", afirmó.
La madre de Cabrera estuvo dos días internada en terapia intensiva y, según interpreta su hijo, no va a poder soportar otro ataque similar.
Concepción Coronel, de 75 años, todavía evidencia las marcas en su brazo donde le pincharon para suministrarle el suero en el hospital. "Me sangraba la nariz y tenía dolores por todo el cuerpo? como tengo la presión alta estuve internada? soy mayor y, para nosotros los pobres, esta enfermedad es muy fea", dijo a LA NACION. "No puedo pagar los remedios", añadió.
A más pobreza, mayor riesgo
Durante una recorrida por los barrios más afectados por el brote de dengue o "epidemia", como le dicen aquí, no se observó ningún camión de fumigación. "Estuvieron en mi casa y fumigaron esta semana, pero el líquido no tenía olor a nada? Al otro día, vimos que había mosquitos en la pared", expresó Mario Sánchez un vecino del barrio Libertad, al otro extremo del barrio Norte. Hace algunos días surgió la denuncia de que algunas partidas del insecticida para fumigar estaban vencidas.
Para atender a los afectados, además de la carpa de campaña dispuesta por el Ministerio de Salud y el hospital local, hay un trailer del Ministerio de Salud de la provincia.
Allí, ayer, no había nadie. Sólo dos médicos con cara de aburridos. "Es que ayer nos corrieron acá y estamos escondidos? Anteayer, estábamos en una plaza en el centro y atendíamos a unas 300 personas por día", dijo uno de los médicos con un diario en su regazo. El trailer sanitario fue relocalizado sorpresivamente en el fondo de un campo del Polideportivo Municipal. Esto podría definirse como otra curiosidad en una ciudad asediada por un brote de dengue. "Estamos cobrando sin trabajar y nosotros no vinimos a esto", dijo otro de los médicos que llegó de Resistencia, la capital del Chaco.
Los Villar son muchos. Doce personas entre grandes y chicos viven en el barrio Norte. Cuando se les pregunta si alguno tuvo dengue la respuesta es la misma que en las otras cuadras: "Todos".
Pero pocos pueden definirlo. "No sabemos qué es esto y dicen que viene de un mosquito, pero a nosotros no nos han picado últimamente", dijo José Gregorio Villar. "Y le digo que es peor que una gripe; yo estuve como 20 días sin comer porque no le sentís el gusto? el peligro son los chicos porque se te ponen flaquitos", añadió el dueño de casa.
A simple vista, el dengue provoca en los afectados, en su mayoría pobres, un efecto casi peor que el dolor: la resignación y el silencio para aceptarlo. A pesar de que hay formas de prevenirlo y de que en Charata el dengue no existía.
fuente:BLOGS CLARIN
Escrito por: chacalestepario el 28 Mar 2009 -