Fueron encontradas en el marco de las tareas de limpieza y ordenamiento de los archivos. Actualmente, se realiza un proceso de clasificación, y próximamente serán entregadas a los vecinos. Estaban abandonadas desde hace más de 30 años.
Un llamativo descubrimiento se efectuó en el subsuelo del Palacio Municipal. Entre otros documentos de gran valor patrimonial, se hallaron unas 100 mil chapas domiciliarias numeradas, que llevaban más de tres décadas abandonadas. Las placas aún están siendo clasificadas, pero ya se han contabilizado unas 70 mil.
El programa de Reforma Administrativa conformó un equipo de archivistas que se desempeñan en las tareas de inventario, limpieza y ordenamiento de la documentación. Este equipo de trabajo abordó, a fines del año pasado, el archivo de Catastro -ubicado en el subsuelo del Palacio Municipal-, con el objetivo de limpiar, recuperar y ordenar el material que registraba un avanzado grado de deterioro.
De acuerdo con lo explicado por el personal con mayor antigüedad de la dependencia, esas placas no se distribuyen desde hace tres décadas. Actualmente, se está realizando un proceso de clasificación, y se analiza la forma en que serán distribuidas en la comunidad, ya que en su mayoría se encuentran en buen estado.
El origen
“Como son de chapa y esmaltadas, están en su mayoría en buen estado de conservación. Según un cálculo estimativo hay de 70 a 100 mil chapas, que van desde el número 1000 al 7800 aproximadamente”, detalló Alicia Long, subsecretaria de Reforma y Modernización del Estado del Gobierno de la ciudad. “Nos parece importante que se recuperen, porque al recorrer la ciudad hay barrios con muchas viviendas sin número. Hace mucho a la identidad del barrio y sirve para poder ubicar a los vecinos”, agregó.
Investigando sobre la normativa que dio origen a la numerosa cantidad de chapas domiciliarias que permanecieron abandonadas en el subsuelo durante tanto tiempo, se halló la Ordenanza Nº 2.259, que data del año 1924 y autoriza al Departamento Ejecutivo a “licitar la provisión de chapas para la nomenclatura y numeración de la ciudad”, además de estipular la cantidad de números por cuadra, la ubicación de la chapa en el costado derecho de la puerta y a dos metros de altura, y la obligación del entonces Departamento de Obras Públicas de colocar los números correspondientes, “previo pago de la suma de dos pesos moneda nacional”. Aunque se desconoce en el año que fueron adquiridas, con seguridad responden a dicha ordenanza, informaron desde el municipio.
Debido a que estas placas pertenecen a la comunidad, se decidió poner en valor este patrimonio y se derivó la tarea a Desarrollo Social, que a través del Programa de Descentralización, tendrá conocimiento de los lugares en la ciudad que registran mayores faltantes.
De esta forma, las chapas numeradas comenzarán a llegar a algunos domicilios, con los consecuentes beneficios de ubicación e identidad que conllevan.
Procedimiento
Ingresar a un archivo que permaneció abandonado durante muchos años no fue una tarea sencilla. Un equipo especialmente capacitado, tomó como prioridad inicial generar un espacio de trabajo en el sitio. “Entonces, determinada información -como formularios en desuso y papeles con membretes-, en cumplimiento del decreto 100 del año 2003, se descartó para generar lugar y así trabajar con comodidad”, explica Alicia Long.
El procedimiento de limpieza es similar al ya realizado con la documentación de Edificaciones Privadas: página por página, con pinceles, y luego se inicia el proceso de catalogación. Actualmente, se está realizando el inventario de lo hallado en el archivo.
En números
2259 es el número de la ordenanza sancionada el 31 de octubre de 1924, que autoriza al Departamento Ejecutivo a “licitar la provisión de chapas para la nomenclatura y numeración de la ciudad”.
Otros hallazgos
Entre la diversa documentación que se está limpiando y ordenando, han aparecido muchos documentos de importancia patrimonial: una carpeta donde se encuentran los “Decretos de honor” por los que se distinguieron a determinadas visitas o reconocen personajes de la ciudad; loteos de barrios de mediados del siglo XX; planimetría muy antigua de Santa Fe, y fichas catastrales de Rincón anteriores a su reconocimiento como ciudad, son sólo algunos de los documentos hallados.
“Tenemos en vistas la organización de una muestra que puede llegar a ser itinerante donde la comunidad pueda conocer este material porque es parte de su patrimonio y nunca se le dio el valor que tiene”, indica al respecto Alicia Long, subsecretaria de Reforma y Modernización del Estado.
