Los masones deciden a quién se dan los Oscar
Si este año piensas participar en alguna quiniela de los Oscar, olvídate de tu intuición, no te fíes de tu ojo crítico y no consultes el Fotogramas —nota para profanos: es esa revista de tetas que a veces habla de películas—. Harás mejor en tener algún contacto en tu logia local (si crees que no tienes amigos francmasones, sencillamente no conoces bien a todos tus amigos) y pedirle un soplo de primera mano. Porque mucho antes de que se abran los sobres en la ceremonia, los masones ya conocen los nombres ganadores... ¡Los han decidido ellos!
El descubrimiento es fruto de la investigación de Peabody J. Copperpot, un periodista encubierto que asegura llevar veintiséis años infiltrado en la Gran Logia Secreta de Hollywood, como encargado de limpiar con Netol los ídolos dorados del vestíbulo. Copperpot dio la noticia en exclusiva a El Jueves porque, según asegura, el diario para el que trabajaba en un principio desapareció en la crisis del 93.
La logia de Hollywood es la encargada de otorgar los galardones a partir de las obras nominadas por sedes de la orden en todo el mundo, mediante un sistema de puntos parecido al de Eurovisión. El jurado tiene en cuenta no sólo qué cineastas reúnen más méritos técnicos o artísticos, sino también cuáles merecen ser reclutados por la logia para ejercer este mismo trabajo. Los llamados “grandes olvidados de la academia” (como Hitchcock, Kubrick o Cary Grant) han sido todos, en realidad, parte del jurado en la sombra. Todos tienen prohibido galardonar sus propias obras, sacrificando así el reconocimiento en favor del poder. Para compensar, reciben Oscars honoríficos cuando abandonan el puesto.
Aunque la conspiración denunciada por Copperpot nos ha parecido francamente patillera, con tal de publicar alguna noticia distinta sobre los Oscars, en vez de la anécdota de que la estatuilla se llama así porque una tía que dijo que le recordaba a su tío Oscar y todas esas gilipolleces que llenan la prensa por estas fechas, hubiéramos comprado cualquier historia.
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