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Argentina mitos y leyendas mi mejor post

Info1/11/2009











AILEN MULELO

Fuegos fatuos a los que el indígena considera manifestaciones de ultratumba. Cuando en el
camino aparece uno de estos fuegos, el mismo deja de ser transitado por largo tiempo. Los
Criollos por lo general, los llaman: LUZ MALA, FAROL DE MANDINGA o FAROL DEL DIABLO, son
reales y obedecerian a varios fenómenos naturales: pueden ser emanaciones de metano, comu-
nes en terrenos pantanosos, otras veces, producidos por gases de la descomposición de sus-
tancias orgánicas, sobre todo grasas, enterradas muy cerca de la superficie y también por
la fosforescencia de las sales de calcio componentes de esqueletos de animales esparcidos
en el campo (osamentas). En los dos primeros casos la luminosidad es tenue e intermitente
oscilando o trasladandose de un punto a otro, impulsadas por la mas leve brisa, en el caso
de la fosforescencia de las "osamentas" pese a estar fija, concurren varios factores, como
el agotamiento visual, el miedo, la falta de puntos de referencia en la oscuridad y la ima-
ginación que hacen que el observador las vea moverse. Esos movimientos, virtuales o reales,
hacen que las "Luces Malas" sean temidas también por que imaginan ver en ella el alma de
algún difunto que no ha purgado sus penas y que, por ello, sigue de esa forma en la tierra
manifestando a su vez su deseo de vincularse a un alma viva para que le sirva de compañía.
Estas almas andan errantes porque sus pecados no le permiten entrar al cielo, pero tampoco
son tan graves como para merecer el infierno. Según la superstición, buscan esta compañía
hasta que algún familiar realice algún acto que las redima. Para liberarse de la LUZ MALA
el paisano reza y luego muerde la vaina de su cuchillo, ya que el arma blanca es la única
defensa posible.
AILEN MULELO significa "Brasa ardiente que anda o camina"; pues AILLIÑ es brasa y AMULEN es
andar, deambular, caminar. También se lo conoce con el nombre de BOY TATA.




BENTEVEO

Ave de la familia de los tiránidos (Pitangus sulphuratus bolivianus) que según una leyenda
correntina es la encarnación de una anciana abandonada por su familia por ser quejosa.
También se dice que es un nieto desalmado que por no querer alcanzarle un vaso de agua a su
abuelo, este lo maldijo convirtiéndolo en ave.



CAÁ-YARI

Deidad con apariencia de belleza rubia que frecuenta los yerbatales de Corrientes y Misio-
nes y de los que es protectora y verdadera dueña. Ayuda a los cosechadores haciendo el tr-
bajo por ellos a cambio de tener para ella su absoluta fidelidad sexual. Mata a quienes la
traicionan.


CALCURÁ
Ciertas piedras y especialmente la que los indios llaman MELIMILLA (cuatro oros). Se cono-
cen algunas en el Neuquen como la que existe en los caminos que parten de San Martín de los
Andes a Chile y del Lago Lacar hacia Huahum. Esta piedra es negra y aurífera, pero incluyen
en la denominacion a otras que poseen cavidades naturales aprovechadas por los viajeros pa-
ra depositar pequeñas ofrendas en bolsitas que contienen azucar, sal, yerba, pan, etc y a
veces monedas. Creen firmemente que la Calcurá tiene en su interior el alma de un brujo
aprisionada y que como es de naturaleza perversa, el caminante debe brindarle tributos, la
ofrenda se completa con un rezo.



CHANCHACON CADENAS

Chancha diabólica que se pasea por el norte de Córdoba, especialmente en la localidad de
Quilino, arrastrando cadenas. De noche se aparece en las inmediaciones de la estación fe-
rroviaria y a veces corre entre las vías, produciendo gran ruido al azotar con sus cadenas
los rieles. Corre incluso sobre los cables del telégrafo. Cuando se intenta avistarla desa-
parece.



CHIQUI

Dios de origen peruano adoptado en las regiones del noroeste argentino, y que se suele in-
vocar con el objeto de que produzca lluvias en abundancia. El indio tenía que invocarle si
no, las cosas salían al revés de lo que se quería. Imposible era la vida de la tribu, en la
aridez de la llanura, sin el sustento de la algarroba y el maíz, y había que implorar al
Chiqui para que la cosecha fuera abundante. Las guerras, la sequía, los huracanes, las pes-
tes, los temblores. No es concebible fiesta del Chiqui sin cabezas de animales. Estas ca-
bezas, sin duda alguna, son la sustitución de las cabezas del hombre, que con sacrificios
humanos se le aplacaba. Además, yo no tengo dudas de que los sacrificios de las tinajas o
urnas funerarias tendrían que ver con el Chiqui.



COQUENA

Divinidad del noroeste argentino considerada protectora de las vicuñas y guanacos. El mito
cuenta que Coquena vaga por los cerros durante la noche conduciendo rebaños cargados de oro
y plata en bolsas atadas con serpientes para depositar su carga en las minas del Potosí.
Quien se encuentra con esta divinidad se convierte en aire, en un espíritu. Otorga bienes
en abundancia, asi como castigos terribles: se cuenta que al encontrar un cazador de Tilca-
ra que había sacrificado muchas vicuñas le dió gran cantidad de plata para que abandone es-
ta ocupación. El cazador contó el episodio a un indio, quien quiso imitarlo matando gran
cantidad de vicuñas. Sin embargo Coquena respondió con ira, aprisionando al codicioso y lo
condenó a pastorear ganado a perpetuidad. El indígena puneño no caza más vicuñas de las que
precisa para su sustento para no despertar la ira de Coquena.


CURUPÍ


Leyenda de la región misionera. El curupí es un individuo antropófago, fortachón y de
estatura chica, representado con grandes bigotes que anda en cuatro pies, que anda por el
monte a la hora de la siesta y, con un miembro viril de tamaño exageradamente largo con el
que enlaza a susvíctimas. También se lo describe como un enano robusto con los pies diri-
gidos hacia atrás, por lo que le es difícil trepar y andar. Persigue preferentemente muje-
res, sorprendiéndolas cuando van por leña. Con sólo verlo, éstas se vuelven locas. Dicen
que su cuerpo es de una sola pieza o sea carente de coyunturas. Por ello es fácil burlarlo
trepándose a un árbol ya que no puede subir. Los guaraníes lo han usado para mantener a las
mujeres lejos de los peligros de la selva y del rapto. Aparentemente el Curupí es otro pa-
dre de hijos naturales.




EL BASILISCO

Un híbrido nacido de la fecundación de un huevo de culebra por un sapo otros dicen que nace
de un huevo de gallo puesto a la medianoche, sin yema, y empollado por un sapo. Estos hue-
vos deben ser destruidos y quemados para evitar que nazca el basilisco, un engendro con
forma de víbora con un solo ojo en la frente redondo y sin párpados, con patas y cabeza de
gallo según cuentan las abuelas santiagueñas. Es tan horrible que no puede aguantar su re-
flejo, su aliento envenena las aguas, pudre el aire y marchita todo verdor. Anda de noche,
fulminando al que logra verlo y se le atribuyen las muertes súbitas, las provocadas por
causas desconocidas y una forma de histeria femenina denominada daño que se confunde con la
epilepsia. Al nacer busca un rincón de la casa, y mata con la mirada a las personas que lo
ven. Para conjurar el mal es necesario tener espejos en todas las habitaciones, pues cuando
el monstruo ve su propia imagen muere de inmediato. Hay que tener cuidado de destruir los
huevos antes de que el animal nazca, pues su gestación dura alrededor de un día.
El Basilisco, pervive en la leyenda popular del país y recuerda el poder de la Gorgona de
la mitología griega.



EL BARCHILA

Duende que se aparece en la iglesia de la localidad salteña de San Carlos, acecha a las mo-
zas y apedrea casas, desordena roperos, vuelca ollas y tumba muebles, entre otras travesu-
ras. Los sábados por la noche recorre las pulperías propinándoles palizas a los borrachos.
Abandona eventualmente este hábito cuando se enamora de alguna moza. En este caso resulta
difícil alejarlo: ella deberá abandonar su casa hasta que el Duende la olvide o, de otra
manera, realizar, en presencia de su enamorado, algún acto vergonzante.



EL FAMILIAR

Cuentan quienes lo vieron que su aspecto es parecido al de un perro enorme, feroz o como un
viborón con ojos de gato y cerdas en la cabeza. Aparece también como: persona , mulita, to-
rito, cerdo o perro negro que escupe fuego y se alimenta de carne humana. El Familiar es el
demonio mismo, que envía muerte, enfermedades, daños y otras desgracias. Esto explicaría
el hecho de que en los establecimientos fabriles o ingenios más famosos de Jujuy, Salta y
Tucumán desaparecieran peones todos los años y nunca se supiera qué había sido de ellos.
Los dueños tenían en la fábrica un cuarto oculto donde vivía el Familiar. Allí enviaban a
la gente a buscar herramientas; pero ninguno de los que entraban volvían a salir. Los hom-
bres que conocen de estas cosas son precavidos; llevan una cruz grande colgada de su pecho,
un rosario en su cuerpo y un puñal en la cintura. Si les sale el Familiar (el diablo) a
querer comerlos, le hacen frente y pelean. Pueden quedar lastimados, con la cara y las ma-
nos arañadas, con la ropa rota, pero se salvarán gracias a la cruz y el rosario. Si el hom-
bre pelea con el facón, entonces será devorado. En los casos en que el peón sobrevive, los
patrones pagan fuerte sumas para que no avise a nadie. Cuando el dueño se muere y no pasa
el secreto a otro, como ya no atienden al Familiar ni le dan de comer, este se pierde y la
prosperidad desaparece.



EL POMBERO

Algunos dicen que parece un hombre alto, flaco, de abundante vello y que luce un enorme
sombrero de paja y, a veces, andrajoso y con una bolsa al hombro. Otros lo pintan petiso,
retacón, gordo, negro, peludo y feo. En Paraguay se lo describe como un niño rubio que anda
por los árboles con un bastón en la mano, o como un enano fornido que camina con los pies
para atrás para despistar a los que pretendan seguirlo (fundiendo tal vez su figura con la
del Yasí-Yateré). Tampoco se ponen de acuerdo con su nombre: en el litoral argentino lo
llaman Pombero (nombre derivado del verbo "pomperiar" o "espiar", aunque en algunas zonas
de Corrientes se usa el vocablo guaraní Py-ragüe, "pies con plumas". En Paraguay le dicen
Karai-pyhare, el "señor de la noche". Y otras versiones, menos generalizadas, lo presentan
como Kuarahy-Yara, (léase Cuarahú-Yará), el "Dueño del Sol", un viejo color rojo con un so-
lo ojo en el medio de la frente, dientes de perro, brazos largos y manos muy grandes. Así
se lo emparenta con el mito mbyá del sur de Brasil. Casi todos a cuerdan en que tiene la
boca grande y alargada y los dientes muy blancos; los ojos chatos, como los del sapo, que
miran fijo, como la lechuza; y las cejas de pelo largo. Que pía y silba como un pájaro y
camina sin hacer ruido. Lo cierto es que al Pombero, Señor de los Pájaros y de la Noche,
muy pocos lo han visto en persona. Y sin embargo, es el duende más popular y multifacético
de la región guaraní. En sus inicios era el genio protector de los pájaros de la selva, sin
embargo a través del tiempo fue adquiriendo las más diversas habilidades: se mimetiza con
facilidad transformándose en indio, tronco o camalote; puede hacerse invisible cuando quie-
re, puede deslizarse por los espacios más estrechos y aun atravesar el ojo de las cerradu-
ras; puede correr en cuatro patas, es ventrílocuo y puede imitar el canto de todas las aves
de preferencia las nocturnas, el silbido de los hombres y de las víboras y el grito de los
animales. Puede incluso tomar la forma de cualquier animal: algún viajero ha dicho que a la
distancia parece un carpincho parado en las patas traseras. Se dice que habita en el monte,
en casas abandonadas o taperas y que le gusta pasear en los meses de octubre y noviembre,
cuando empieza el calor en la zona guaraní. Incluso se habla de un pombero llamado el Dueño
de Octubre que aparece una vez, el primero de ese mes, armado con un rebenque con el que
azota a todo aquel que no coma en su honor hasta atragantarse. Las versiones modernas, en
general lo dan como a un hombre bajo y retacón que puede perjudicar, pero que puede hacerse
amigo de los campesino que le ofrecen tabaco y algún alimento, y en ese caso les hace gran-
des favores. Es común a la tradición popular del Paraguay. Debemos agregar que en la socie-
dad paraguaya y guaraní, el Pombero tiene una significación mayor: él es el responsable del
nacimiento de los niños extramatrimoniales, visto desde el lado "occidental". El relato de
cualquier paraguayo es que el Pombero llega de noche a la casa donde existen mujeres solas,
y que si ellas no les dan un cigarrillo y un poco de vino, con sólo tocarles el vientre las
embarazan.



EL UCUMAR

Es un oso y, a veces un hombre-oso, con los pies al revés. Sus correrías, siempre galantes,
se desarrollan por todo el Noroeste. Rapta mujeres para tener hijos. El Ucumar también pue-
de ser hembra, caso en el que obliga a los mozos a fecundarla. Si los perros lo atacan, se
defiende a garrotazos.



EL VIBORÓN

Víbora enorme, negra y peluda que ataja a los caminantes y arrieros en ciertas quebradas de
la Puna jujeña. Contrabandistas y mineros dan grandes rodeos para evitarla. Suele despeñar
ganado para darse un atracón de carne.



EPUNAMÚN
Personaje de la mitología araucana, cuyo nombre significa dos pies. Pero éstos serían do-
bles. Su nombre se daba al demonio y también al dios de la guerra, que provocaba conflagra-
ciones con sólo ser invocado.



FURUFUHUÉ

Ser mitológico vinculado con el viento, infaltable en el sur de nuestro continente, con ve-
locidades que a veces no permiten mantenerse en pie. Se lo describe como un pájaro cuyo
cuerpo esta cubierto de escamas refulgentes en vez de plumas, y que solo puede ser visto a
contrasol. Nadie sabe donde anida ni de donde viene, pero explican que su potente silbido
puede oirse de cualquier lugar de la Tierra. Este mito, original de la región meridional de
Argentina y Chile se esta extinguiendo junto con lo indígenas, son actualmente muy pocos
los habitantes de la zona, mestizos, criollos, colonos o descendientes de colonizadores eu-
ropeos que lo conozcan.



GOSYE

Gigante enemigo del género humano, según la cosmogonía de los tehuelches meridionales. Su
nombre significa, literalmente, ballena. Gosye devoraba a los cazadores que hallaba a su
paso y también a los niños, sin importarle que entre sus pequeñas víctimas pudiera encon-
trarse Elal, un mítico sobrino suyo.



HUACAMAMUL
Mito mapuche. Asume la forma de un palo viejo y quemado. Vive en el centro de un bosque
cordillerano, entre Aucapán y Chile. Suele dar breves caminatas. Muge como vaca para llamar
a la lluvia y al viento. A veces su voz suena como un estampido.



HUAYRA TATA

Nombre del dios de los vientos y los huracanes en el noroeste argentino y Bolivia. Se dice
que Huayra Tata vive en las cumbres de los cerros y en los abismos, lugar que abandonaba
para demostrar su poder ante su esposa PACHAMAMA.
La tierra (Pachamama) es la hembra del viento (Huayra Tata), y este la fecunda, quitándole
el agua al lago Titicaca para luego dejarla caer sobre ella en forma de lluvia. Asimismo,
cuando el dormía, las aguas de lagos y ríos también descansaban tranquilas.



HUAZAS

Menhires que en el noroeste de argentina se sitúan a la entrada de los sembrados a manera
de protección. Generalmente se trata de dos piedras iguales ubicadas a cada lado de la en-
trada principal y levemente inclinadas hacia el sembrado que impiden que ingresen los male-
ficios y las plagas.



LA MULÁNIMA

Conocida tambien como: Alma Mula, Mula Anima, Almamula, Mujer Mula, Mala Mula, Mula sin Ca-
beza, Mula frailera y Tatá Cuñá. Y en definitiva todos ellos dicen lo mismo, hablan de fan-
tasmas de mujeres condenadas por sus pecados graves en contra del pudor o que tuvieron re-
laciones sexuales con su padre, un hermano, un cuñado o un cura. Este castigo es en general
post-mortem, aunque también se ha dado la transformación en vida. Para salvar su alma hay
que cortarle la oreja, tuzarle las crines o darle un hachazo en la frente. Así, su sangre
al correr se transforma en el elemento redentor que la convierte en una bella y codiciada
mujer. En La Rioja se habla de marcarle dos tajos en forma de cruz para deshacer el encan-
to: si se tratara de una persona viva, al día siguiente ostentaría una cicatriz en el lugar
del conjuro. Otras versiones, dicen que sólo un hombre muy valiente puede detenerla y sa-
carle el freno que lleva en la boca, liberándola así de su castigo. Su aspecto es el de una
mula negra o castaño oscuro y largas orejas, envuelta en llamas que aparece sólo de noche.
Este engendro de mujer galopa a toda velocidad por los campos rebuznando tristemente y de-
jando un estruendo de ruido metálico, como si arrastrara cadenas y echando fuego por la bo-
ca, los ollares y los ojos destelleantes. Ese rebuzno triste, casi humano, enloquece a los
perros. Se alimenta de carne y por eso se le atribuyen las desapariciones de niños y ove-
jas. Se dice que mata a la gente a dentelladas y patadas. Y que por sólo mirarla acechan
las desgracias y la muerte. Se cuentan historias de gauchos prendados por la Mulánima que
abandonaron sus familias, trabajo y amigos para seguirla en sus andanzas, y que murieron al
poco tiempo consumidos por su pasión. Se comenta que sólo los muy valientes y hombres de
mucha fé pueden escapar de las garras infalibles del Almamula. Y que para defenderse o re-
pelerla deben repetir tres veces "Jesús, María y José", o mostrarle la cruz que tienen, en-
tre el cabo y la hoja, los cuchillos de acero. Por eso algunas personas creen que la Mulá-
nina es el mismísimo Diablo. Se la ve sólo de noche y su apariencia es la de una mula en-
vuelta en llamas. En Tafí del Valle se ha encontrado, en la "Ruta de Birmania" (camino que
lleva al Ojo de Agua y que pasa por detrás de la Loma del Pelao), una piedra con una pisada
de este animal.



LA PERICANA

Vieja horrorosa, legendaria en San Juan y San Luis. Da rebencazos a los chicos que sorpren-
de en sus picardías o fuera de sus casas sin permiso de sus padres, a la hora de la siesta.



MAMA ZARA

Menhires que en el noroeste de argentina se sitúan en el centro de los sembrados a manera
de protección. Las Mama zaras (Madre del maíz) se sitúan en el centro del terreno con el
objeto de que proporcione abundante lluvia. Suele ser objeto de ofrendas en épocas de se-
quía, junto a la invocación al dios Chiqui. Sirve también para evitar que la Mekhala, dei-
dad maléfica representada como una mujer alta y desgarbada, se introduzca desvastando los
sembrados.



MIQUILO O EL DUENDE

Se dice que es un niño que murió sin ser bautizado o un niño malo que golpeó a su madre. Es
un ser muy pequeño que aparece por las siestas o en la noche en los cañadones o quebradas,
en el verano, para asustar a los niños que andan por las fincas o en el campo. Posee unos
ojos muy malignos y dientes muy agudos, lleva poncho y un gran sombrero negro y llora co-
mo una criatura. Posee una mano de fierro y la otra de lana. Numerosos testimonios de La
Rioja refieren que se aparece a los hombres y les pregunta con cual mano quieren que les
pegue. Si se elige la de lana, como generalmente sucede, se siente un golpe fuerte, y suave
cuando se elige la de hierro.



PACHA MAMA O PACHAMAMA

Para los Quichuas, Madre tierra, deidad máxima de los cerreros peruanos, bolivianos, y de
nordeste Argentino. Algunos investigadores acotan que Pacha es universo, mundo, tiempo, lu-
gar, mientras que Mama es madre. La Pacha Mama es un dios femenino, que produce, que engen-
dra. Su morada está en el Carro Blanco (Nevado de Cachi), y se cuenta que en la cumbre hay
un lago que rodea a una isla. Esta isla es habitada por un toro de astas doradas que al
bramar emite por la boca nubes de tormenta. El mito de la Pacha Mama debió referirse primi-
tivamente al tiempo, tal vez vinculado en alguna forma con la tierra: el tiempo que cura
los dolores, el tiempo que distribuye las estaciones, fecunda la tierra. Pacha significa
tiempo en lenguaje kolla, pero con el transcurso de los años, las adulteraciones de la len-
gua, y el predominio de otras razas, finalizó confundiéndose con la tierra.



EL RUNAUTURUNCO O EL UTURUNCO

En el noroeste y la región de Cuyo se cree en la transformacion del hombre en un tigre fe-
róz. Se dice que es un hombre que vendió su alma al Diablo para convertirse en "tigre".
Para convertirse en el animal, extiende un cuero de tigre sobre el piso y revolcándose so-
bre él, dice unas palabras secretas y se levanta transformado en tigre. Posee gran fuerza y
ferocidad y por su inteligencia ataca a los hombres sin que ellos se den cuenta siquiera.
Devora todo tipo de animal, por lo general los más grandes y gordos. Cuando se lo mata re-
cobra su forma humana. Otra forma de romper el encanto o combatirlo es quemando el cuero
que le da el poder. Son numerosos los relatos que se cuentan aludiendo siempre a un tiempo
pasado. En la tradición se conoce con los nombres de hombre tigre, hombre gente y el qui-
chua runaturunco.



SACHAYOJ ZUPAY

Mito procedente de la selva saladina de Santiago del Estero, según el cual existe un espí-
ritu errante que cruza los campos corriendo o montando una mula negra, llevando consigo
mulitas, lechiguanas y otros obsequios para quienes se atrevan a encontrarlo. Otros lo des-
criben como un gigante de barba formada por un alga vellosa y blanquecina que protege la
fauna y la flora. Su voz semeja el ruido de un hachazo. Con ella atrae a hacheros y mele-
ros, haciendo que se pierdan para siempre en el monte. Los perros que lo persiguen jamás
regresan.



SALAMANCA

Antro secreto, conocido solo por los iniciados en las artes de la brujería, donde en las
noches de los sábados se reunen hechiceros, adivinos y brujos (CALCUS) en compañía de ani-
males colaboradores, almas condenadas, demonios de los infiernos y espíritus, convocados
con la finalidad de divertirse y planear actividades. En esta reunion o fiesta se sirven
exquisitos manjares y bebidas y se baila y canta hasta la primera luz del amanecer. Quienes
afirman haber estado allí lo describen como un recinto iluminado con lamparas de aceite hu-
mano y donde reina gran alboroto por los gritos y carcajadas de los concurrentes. Allí se
realizan conjuros y maldiciones. Para poder ingresar se debe conocer la contraseña, sin la
cual la entrada permanece invisible, si por el contrario se conoce, se ingresa al recinto
pasando por una especie de laberinto tortuoso, donde el recibimiento son experiencias te-
rroríficas, sin amilanarse. Entre otros se debe sortear el ARUNCO, con un chivo maloliente
que a embestidas lo empujara hacia el interior. Una enorme culebra colgante, amenazando de
cuya boca rezuma baba sanguinolienta y finalmente con un BASILISCO de ojo centelleante. Los
adeptos no pueden revelar la entrada a la SALAMANCA a riesgo de tener que padecer un terri-
ble castigo que se dicte contra el. En Tucumán se han encontrado Salamancas en las locali-
dades de Las Cejas, Monteros, Tafí (Salamanca del Siambón) y en otros lugares no tan cono-
cidos (Valles Calchaquíes).


TEYÚ-CUARÉ

Lagarto gigantesco que provoca el naufragio de las embarcaciones fluviales en Misiones y
cuya ira sólo puede ser aplacada con sacrificios humanos.



WA-QON

Pariente masculino de la Achiqué, también es un devorador de niños que baja rodando (o bai-
lando) desde las alturas para devorarse a los niños. La gente le entrega a sus hijos "para
evitar la sequía" por lo que resulta ser un recuerdo oral, simbólico, de antiguos sacrifi-
cios de niños que se hacían para conservar el orden en la tierra. Un mito huanca contempo-
ráneo relata que una época de gran hambruna terminó cuando "un pastorcito tan puro como la
flor de la escarcha, que representa el bien y la abundancia, se sacrificó ahogándose en un
lago".



YAGUARETÉ-ABÁ

Hombre que se transforma en tigre para matar a un enemigo o vengarse de la traición de una
mujer.


YASY-YATERÉ

Es un hermoso enano rubio y barbudo que recorre el campo desnudo, con un sombrero de paja y
un bastón de oro dotado de poderes mágicos. Habita en la selva, y su modus operandi es si-
milar del del Pombero, si bien rapta a los niños para jugar un tiempo con ellos, lamerlos y
abandonarlos luego en el monte, envueltos en enredaderas. También es frecuente que los lle-
ve al río, donde los ahoga, o les retenga consigo para enseñarles las artes del robo. Ade-
más, su apetito sexual es célebre: secuestra muchachas hermosas para satisfacerlo, y de
esas uniones nacen niños de hábitos reprobables semejantes a los del padre. Los raptados
por el Yasy-Yateré sufren un ataque de epilepsia al cumplirse un año del hecho.



YASTAY O YASYTAY

En el nordeste argentino, genio protector de los animales, especialmente de las vicuñas y
los guanacos. El yasytay protege a los cazadores pobres que cazan para alimentarse, y cas-
tiga a los que cazan sin necesitarlo. Su comida preferida es el cocho (harina de maíz tos-
tado) con harina de quintitaco (algarrobo dulce). Aparece muchas veces transformado en ani-
mal, o en persona para hacer tratos con los paisanos.



ZAPAN-ZUCUM

Vigorosa mujer morena, cuyo nombre es la onomatopeya del sonido que hacen sus desmesurados
senos al columpiarse cuando ella camina. Cuida a los niños que sus madres dejan solos. Ama-
manta a los más chicos. Suele echar entre sus pechos a los paisanos que se ponen a su al-
cance y, al parecer, allí caben unos cuantos.





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