No hay dudas: los argentinos, que estamos lejos del crédito hipotecario para la vivienda propia, nos gratificamos con posesiones un tanto más pequeñas y menos onerosas, como los chiches tecnológicos. Por primera vez estoy viendo a los hombres padecer uno de los sentimientos que invade generalmente a las mujeres cuando pasan la barrera de la vidriera de manera compulsiva: la culpa. Ellas lo resuelven aprovechando las liquidaciones, gran estrategia de marketing que apunta, precisamente, a eliminar esa angustia. Ellos, revendiendo los productos electrónicos que han dejado de usar, a través de las plataformas de comercio electrónico o adquiriendo equipos “todo en uno”. Es decir, no es que se han comprado el celular más caro del mundo, sino que se han hecho de un aparato que reemplaza a muchos otros, como reproductor de MP3, GPS, grabador y hasta computadoras.

Sin embargo, no siempre esas prestaciones ofrecen el mismo grado de satisfacción, ni se convierten en el sustituto perfecto.
Jorge me preguntó hace diez días “¿por qué con los teléfonos celulares se pueden sintonizar radios FM y no AM?”. Asegura que lo ha preguntado varias veces, pero que nadie le ha dado una respuesta lógica.
Las respuestas que he obtenido yo, en cambio, parecen muy lógicas, pero no son iguales en todos los casos. Parece que cada compañía tiene una razón diferente que hace que opte por no incluir a las emisoras de amplitud modulada en los telefonitos. Pero parece que también hay un factor vinculado con nosotros, que hemos sido bautizados por los economistas como “la demanda”. Esto es, ni desde las telefónicas, ni desde los fabricantes, han detectado la necesidad de “la demanda” de tener radio AM en los móviles.
Eso parece sugerir por ejemplo Nicolás Bloise, presidente de la empresa que ofrece soluciones para empresas de telecomunicaciones Mach Electronics. Bloise que con su antecedente de radioaficionado prueba su pasión por esta industria, estima que si los celulares no tienen AM es porque los clientes “no se lo pidieron a los carriers (las telefónicas)”, pero que técnicamente es posible.
Desde las productoras de equipos, me ofrecen en tanto razones puntuales por las cuales no lo contemplan. Una explicación muy interesante fue la de Germán Greco, director de Producto de Mobile Devices Business de Motorola, quien recuerda en primera instancia que “las antenas de radio AM presentan dimensiones importantes, a diferencia de la antena de FM, que capta la frecuencia desde el cable de los auriculares”. “Para poder ofrecer todas las características que distinguen a nuestros productos –continúa- y que nuestros usuarios esperan, es necesario contar con espacio físico suficiente en el equipo y la inclusión de una antena AM ocuparía la mayor parte de ese espacio”. Afirma también que el costo de incorporar una antena AM en un teléfono móvil implicaría el encarecimiento del terminal. “Por lo que estaríamos ofreciendo un producto con menos funcionalidades y un precio no acorde a sus características”, concluyó.
Desde Nokia, en tanto, aludieron a una posible interferencia entre las señales de AM y las de telefonía celular, ya que –dicen- trabajan en frecuencias (ubicación de las ondas del espectro radioeléctrico, al que ya nos referimos alguna vez y que permiten la transmisión de comunicaciones) muy próximas.
Lo dicho, los celulares no lo pueden todo.

Sin embargo, no siempre esas prestaciones ofrecen el mismo grado de satisfacción, ni se convierten en el sustituto perfecto.
Jorge me preguntó hace diez días “¿por qué con los teléfonos celulares se pueden sintonizar radios FM y no AM?”. Asegura que lo ha preguntado varias veces, pero que nadie le ha dado una respuesta lógica.
Las respuestas que he obtenido yo, en cambio, parecen muy lógicas, pero no son iguales en todos los casos. Parece que cada compañía tiene una razón diferente que hace que opte por no incluir a las emisoras de amplitud modulada en los telefonitos. Pero parece que también hay un factor vinculado con nosotros, que hemos sido bautizados por los economistas como “la demanda”. Esto es, ni desde las telefónicas, ni desde los fabricantes, han detectado la necesidad de “la demanda” de tener radio AM en los móviles.
Eso parece sugerir por ejemplo Nicolás Bloise, presidente de la empresa que ofrece soluciones para empresas de telecomunicaciones Mach Electronics. Bloise que con su antecedente de radioaficionado prueba su pasión por esta industria, estima que si los celulares no tienen AM es porque los clientes “no se lo pidieron a los carriers (las telefónicas)”, pero que técnicamente es posible.
Desde las productoras de equipos, me ofrecen en tanto razones puntuales por las cuales no lo contemplan. Una explicación muy interesante fue la de Germán Greco, director de Producto de Mobile Devices Business de Motorola, quien recuerda en primera instancia que “las antenas de radio AM presentan dimensiones importantes, a diferencia de la antena de FM, que capta la frecuencia desde el cable de los auriculares”. “Para poder ofrecer todas las características que distinguen a nuestros productos –continúa- y que nuestros usuarios esperan, es necesario contar con espacio físico suficiente en el equipo y la inclusión de una antena AM ocuparía la mayor parte de ese espacio”. Afirma también que el costo de incorporar una antena AM en un teléfono móvil implicaría el encarecimiento del terminal. “Por lo que estaríamos ofreciendo un producto con menos funcionalidades y un precio no acorde a sus características”, concluyó.
Desde Nokia, en tanto, aludieron a una posible interferencia entre las señales de AM y las de telefonía celular, ya que –dicen- trabajan en frecuencias (ubicación de las ondas del espectro radioeléctrico, al que ya nos referimos alguna vez y que permiten la transmisión de comunicaciones) muy próximas.
Lo dicho, los celulares no lo pueden todo.