InicioInfoLa Homosexualidad como trastorno psíquico

La Homosexualidad como trastorno psíquico

Info7/11/2010
La homosexualidad como trastorno psíquico - Gerard J.M. van den Aardweg



Los primeros estudios sistemáticos sobre la homosexualidad se llevaron a cabo en el siglo XIX por autores como Krafft-Ebing y Magnus Hirschfield, que interpretaron sus datos a la luz de las teorías fisiológicas y biológicas predominantes en aquella época. La noción de "tercer sexo" o "intersexo", por ejemplo, fue popular por aquel entonces. Sigmund Freud fue uno de los primeros en formular teorías acerca de la homosexualidad basándose en la importancia de los factores psicológicos. Pensó, entre otras cosas, que la persona con tendencias homosexuales se sentía identificada desde la niñez, con el padre de sexo opuesto y tenía una relación conflictiva con el padre del mismo sexo.

Por consiguiente, Freud se fijó en la infancia, y enfocó especialmente su atención en esta relación padre-hijo. Consideró la homosexualidad como un trastorno eminentemente psíquico, que probablemente fuera estimulado por factores biológicos (hereditarios, según él) aún desconocidos. Uno de los primeros en no creer en la importancia del factor hereditario -quizá el primero- fue Alfred Adler, discípulo de Freud. Este "descubridor" del complejo de inferioridad describió en 1917 la homosexualidad como una consecuencia de tal complejo. Sus observaciones le enseñaron que las personas con sentimientos homosexuales tienen invariablemente complejos de inferioridad en su masculinidad o femineidad.

Otro discípulo de Freud, Wilhelm Stekel, acumuló una gran experiencia clínica con gente afectada por problemas psicosexuales y describió algunas observaciones originales de sus pacientes con tendencias homosexuales. La homosexualidad, teorizó, es la consecuencia del miedo al sexo opuesto. Confirmando las teorías de Freud relativas al origen psicodinámico de la homosexualidad en la niñez, Stekel minimizó la importancia de la supuesta predisposición hereditaria (mucho más de lo que hizo Freud) y quizá fue el primero en clasificarla como una neurosis. Además, no estuvo de acuerdo con Freud sobre el papel causal del famoso "complejo de Edipo", y señaló una serie de errores en la educación del niño que podrían ocasionar la neurosis homosexual. Subrayó el papel del padre, a menudo mucho más importante que el de la madre, como causa de la homosexualidad masculina. También apuntó el carácter infantil de la vida interior de estos pacientes -entendió la homosexualidad como un "infantilismo psíquico"- y resaltó que la motivación homosexual estaba intrínsecamente ligada a sentimientos de infelicidad. Más que Freud, creyó en la posibilidad de un cambio radical de la inclinación homosexual; aunque también pensó que esto ocurría raras veces. Sus observaciones influyeron profundamente en el pensamiento de sus discípulos.

La segunda y tercera generación de psicoanalistas se basaron en los fundamentos dejados por sus predecesores. E. Bergler, psiquiatra austroamericano, introdujo un factor original: el llamado masoquismo psíquico. El impulso homosexual contiene, según él una especie de autotormento, una necesidad inconsciente de sentirse rechazado y, en general, de "coleccionar injusticias": situaciones desagradables y experiencias que dan la oportunidad de sufrir (de la misma manera que se dice que algunas personas buscan los problemas).

I. Bieber, otro psiquiatra estadounidense, y sus colaboradores han estimulado notablemente las investigaciones psicológicas de la homosexualidad gracias a su extenso estudio estadístico sobre la personalidad y sus factores infantiles en varones homosexuales. Ya he anotado la escasez de hallazgos en los campos de la psicología y biología. Por otro lado, Bieber -al igual que sus sucesores- ha presentado con cronométrica regularidad un número más o menos específico de factores infantiles en hombres con tendencias homosexuales. Estos factores están entrelazados y forman un patrón reconocible relacionado de cerca con el proceso causal. Este patrón consiste en relaciones interpersonales con los padres, hermanos, y con el llamado grupo de los iguales, así como otros datos referentes al desarrollo psicológico, lo cual no es difícil de unir al pensamiento de los teóricos de la psicología moderna. Las estadísticas de Bieber y sus colaboradores pueden ser usadas también como plataforma para la teoría de la homosexualidad que voy a exponer. Dichas estadísticas son más aceptables por haber sido recogidas en varios subgrupos de personas inclinadas a la homosexualidad y en varios países.

La teoría no surgió de repente, sino que es el resultado de una evolución gradual de las investigaciones relativas a la neurosis y a la homosexualidad llevadas a cabo por psicoterapeutas formados psicoanalíticamente. Su fundador, el psiquiatra holandés Johan Leonard Arndt (1892-1965), integró una amplia variedad de observaciones y exámenes de los primeros teóricos, principalmente de Adler y de su propio maestro, Stekel. Arndt confirmó y elaboró un cierto número de las observaciones de Stekel, tales como:

"Él (el homosexual) es infeliz, se siente condenado irremediablemente al sufrimiento"; "Nunca he visto a un homosexual feliz o sano"; "(es) un eterno niño... que lucha con el adulto"

Al introducir el principio de autocompasión, Arndt no niega de ningún modo las conclusiones de sus predecesores, sino que las completa con una síntesis que contiene otros datos relevantes obtenidos por autores contemporáneos de las más diversas orientaciones teóricas. El homosexual, dice, al igual que otros neuróticos, puede estar dominado por una estructura interna que se comporta autónomamente como el ego infantil, un niño que se entrega a la autocompasión. Habiendo descubierto este mecanismo en numerosos casos de neurosis poco claros en cuanto a la expresión sexual, gradualmente se convenció de su aparición en cualquier tipo de neuróticos; finalmente también lo descubrió en los homosexuales.

Ardnt estaba impresionado por este lamento infantil crónico en los neuróticos adultos, de su persistencia y de su resistencia al cambio; aplicó el concepto freudiano de "represión" para aclarar la fijación de las reacciones infantiles de dolor y autocompasión, así como su carácter autónomo y repetitivo. Para Freud, el importante concepto de represión estaba íntimamente ligado a otro concepto esencial: es subconsciente. Ya en su primera publicación sobre la histeria, escrita en colaboración con Joseph Breuer, Freud expuso la hipótesis de que las intensas emociones motivadas como reacción a las frustraciones, con frecuencia no son tratadas correctamente, sino que son suprimidas por la fuerza, de manera que se tratan disociadas del conocimiento consciente. Mantienen, sin embargo, su plena intensidad emocional en el subconsciente. Breuer y Freud se referían especialmente a los sentimientos de dolor, con sus respectivas manifestaciones de lágrimas, suspiros y cólera.

Ardnt identificó la reacción principal de dolor como autocompasión. Sostuvo la hipótesis de que esta emoción fuese reprimida en el subconsciente para, posteriormente, forzar al neurótico a sufrir continuamente los impulsos de esta autocompasión (sin que él los reconozca como tales). La terapia para esta situación consistiría, lógicamente, en hacer consciente la autocompasión inconsciente del "niño que hay dentro y que se queja". En ese momento, perdería su fuerza compulsiva sobre la mente.

En un principio, yo me adherí a la teoría de Arndt, pero mis dudas acerca de ella aumentaron con los años, hasta que la rechacé. Innegablemente, la "represión" puede ser la explicación a varios fenómenos que solemos hallar en la psicoterapia. Así, se observa la conocida resistencia a admitir la autocompasión en el preciso momento en que ésta actúa. En efecto, hay algo que contrarresta el reconocimiento consciente de la atocompasión. Creo que este "algo" equivale más a un "orgullo herido". Además, el proceso de superación de una neurosis, de una neurosis homosexual, una vez reconocido, está mejor descrito como una combinación de la conquista de su autoconciencia y de la lucha, en amplio frente, contra su infantilismo. No es tanto el desbloqueo de las represiones la causa del cambio, cuanto la disminución gradual de hábitos emocionales infantiles profundamente arraigados, como la autocompasión y reacciones asociadas a ésta. Lo más característico del neurótico es su egocentrismo, del cual la autocompasión es quizá el rasgo más sobresaliente. Ganar en madurez emocional equivale en gran medida a disminuir este egocentrismo tan infantil.

La repetición neurótica y la resistencia al cambio se entienden mejor como efectos de los hábitos de formación o como "dependencia" a la autocompasión y a sus tendencias intrínsecamente conexas. Sin un esfuerzo deliberado por parte de la persona neurótica para adquirir autoconocimiento y combatir su autocompasión, ésta tendencia a buscar su satisfacción para, de esta manera, reforzarse. Se supera la neurosis cuando se rompen los lazos de la autocompasión. La concepción freudiana de represión en el subconsciente, y la del mismo subconsciente, me parece demasiado romántica. Estoy de acuerdo con aquellos que no creen en la existencia del subconsciente freudiano. Su existencia no ha sido empíricamente probada.

En décadas pasadas, muchos otros eminentes psicoterapeutas han estudiado la homosexualidad bajo el punto de vista psicodinámico; sus observaciones y concepciones constituyen contribuciones altamente valiosas, que no son rechazadas por la presente teoría. Destacan nombres como Karen Horney, H.S. Sullivan, el psiquiatra y neurólogo francés Marcel Eck, y los psiquiatras neoyorkinos Charles Socarides y Lawrence Hatterer. El libro de Hatterer merece una atención especial. No construye una teoría general, sino que explica un procedimiento práctico para el tratamiento de los homosexuales de sexo masculino. Describe muchos ejemplos de reacciones emocionales y de comportamiento verificado en sus pacientes, tales como los sentimientos de inferioridad, la idealización del compañero homosexual y la tendencia a sentirse como víctima. Esta y otras observaciones de fenómenos hallados durante la terapia son muy valiosas, y se encuadran en la teoría de la autocompasión.

Los defensores de la teoría que admite la homosexualidad como normal, afirman que cualquiera que siga creyendo que se trata de una condición perturbada, más específicamente de una neurosis, es decir, de un tipo de trastorno emocional, está irremediablemente atrasado. La idea de que este trastorno puede ser superado sería, aún más, una seria manifestación de pensamiento obsoleto. Los partidarios de esta teoría parecen ignorar que es su propia alternativa la que está anticuada. En efecto, siempre recurren explícita o implícitamente, a alguna teoría "de lo innato"; en concreto, el punto de vista del siglo XIX. Los estudios sobre las peculiaridades emocionales de las personas que tienen este problema, así como la identificación del mismo como neurosis y algunos métodos de tratamiento, son recientes.

Aunque el concepto de neurosis es indispensable en la práctica clínica y existe un consenso razonable acerca del diagnóstico de una neurosis en casos individuales, no ha sido posible identificar un instrumento objetivo de diagnóstico para su medida. Los intentos con test "objetivos" fisiológicos y psicológicos para distinguir neuróticos de no-neuróticos no han tenido éxito hasta ahora. Por tanto, los investigadores tienen que fiarse del test de la única prueba "subjetiva" que ha logrado éxito: el cuestionario, que en palabras de uno de los principales investigadores, "puede ser fiable para hacer una clara distinción entre neuróticos y personas normales". En una variedad de test, realizados en varios países y diferentes grupos socioeconómicos, los expertos han encontrado, sin embargo, el mismo resultado: los grupos de homosexuales alcanzan repetidamente más puntos en las escalas de neurosis, que los grupos de "control". Esta correlación es una buena evidencia científica a favor del carácter neurótico de la homosexualidad. Tales estudios incluyen grupos en situaciones clínicas -aquellos que ya han intentado alguna forma de psicoterapia- y aquellos otros que, por el contrario, se han adaptado a la vida en sociedad.

En mi opinión, cualquiera que intente acercarse de modo imparcial a las publicaciones de investigación fisiológica y psicológica disponibles tendrá que admitir que la mejor interpretación de la homosexualidad es la que la considera como una variante de neurosis. De hecho, hoy en día, parece que unos pocos sociólogos y cultivadores de otras ciencias humanas admiten esta conclusión, que es ignorada casi del todo por la opinión pública, lo que se debe a las predominantes tendencias prohomosexuales libertarias, que censuran los puntos de vista no deseados. Esto es lamentable y paradójico a la vez, ya que es precisamente en estas últimas décadas cuando la actitud fatalista (acerca de la imposibilidad de cambio en la homosexualidad) ha sido más injustificada que nunca.

Este libro se ha escrito después de más de veinte años de estudio de la homosexualidad, y después de tratar a más de 225 hombres homosexuales a una treintena de lesbianas a la luz de la teoría de la autocompasión. En mi opinión, la teoría de la homosexualidad como forma de neurosis autocompasiva es mucho más que una simple síntesis de material viejo. Es realmente un avance. Entender la naturaleza del problema es mucho más que un ejercicio académico: ofrece la esperanza de que los prisioneros del dogma de la homosexualidad como algo innato e inmutable puedan ser ayudados a madurar emocionalmente.




http://www.esposiblelaesperanza.com/index.php?view=article&catid=95:1-que-es-la-atraccion-hacia-el-mismo-sexo-ams&id=825:la-homosexualidad-como-trastorno-psiquico-gerard-jm-van-den-aardweg&option=com_content&Itemid=63
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
4,120visitas
4comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Posts Relacionados

Dejá tu comentario

0/2000
4 Comentarios archivados
Del Taringa! original
A@Anónimo12/26/2012+0-0
Excelente.
A@Anónimo7/13/2010+2-0
jaja contate otro..la fuente que esta sacado este informe es buenisima..es el mejor chiste que lei en los ultimos dias..podria estar respondiendote un rato..pero prefiero que no, saludos!
A@Anónimo7/11/2010+2-0
FAAAAAAA....loco esto es muuuy interesante.
Ya te van a llegar las "puteadas academicas"...pero puteadas en fin.
Gracias che, esto si nos hace pensar
A@Anónimo7/11/2010+4-0
Al fin palabras de sensatez sobre este tema!

Autor del Post

l
leomax77🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts13
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.