Dudas sobre la libertad en internet, las redes sociales, la comunidad, el saber, el conocimiento y la novedad. Esa bendita novedad que nos ha mantenido vivos e inquietos desde siempre y que ahora está desdibujada, camuflada y un poco bastardeada por lo que nos hacen creer y dicen que es.
Actualmente, con las Redes Sociales existentes (las más grandes: Facebook, Twitter, MySpace, etc.) uno apela a la memoria para volver a reencontrarse con cosas del pasado (todos somos gente del pasado), saldar cuentas de la nostalgia de relaciones pasadas, sumar canales de comunicación en relaciones actuales, pero nada respecto de relaciones futuras, nuevas relaciones, cosas y conocimiento, verdaderamente nuevos.
También, a extender vínculos olvidados u olvidables en una hipocresía disimulada por la irresponsabilidad de una lista de ¿amigos?, prestarle un ojo a lo que exponen estas relaciones [George Orwell, 1984, habitación 101, policía del pensamiento, “internet se escribe con i de incomodidad” (nota de falsoprimerministro)], jugar un poco, tontear otro poco, y fomentar un nuevo paradigma respecto de la construcción de lazos sociales tradicionales.
En definitiva, no hay novedad ni gran valor, ni (probablemente) enriquecimiento al ya obtenido en el transcurso de nuestra vida. Solamente habrá que poner el farol de la vida en un lugar cualquiera del pasado para comprobar esto.
No es que me ponga “beat”, ni revolucionario, ni señale en el calendario a "mayo de 1968"; lo cierto es que no encuentro aquí gran valor, nuevas barricadas, nuevas expresiones artísticas o culturales (las sociales están a la vista, a la vista de nuestra lista de amigos), genuinos conceptos que enriquezcan nuestra almas. Definitivamente no está eso allí, no lo buscamos tampoco. Esas fronteras derribadas por la tecnología de ser, estar y saber desde cualquier lado y en alguna parte, no lo son tanto respecto de nuestro círculo (actual, recuperado, pispeado ni fu ni fa), nuestras fronteras de la piel y la cabeza. Encontraremos noticias, bienvenidas y retiradas, estados de ánimo en 140 caracteres, alguna pulsión del diseño de la vida de nuestras relaciones, nomás nada.
Los límites físicos, geográficos, económicos, culturales, políticos, religiosos, generacionales existen y existirán, nos los imponen y nos los imponemos y respetamos. ¿Qué hacemos con ellos? Se sabe que con ellos no habrá manzanas para morder.
Continuar leyendo en http://maypun.blogspot.com/2010/05/es-libertad-o-es-el-abismo-es.html
Actualmente, con las Redes Sociales existentes (las más grandes: Facebook, Twitter, MySpace, etc.) uno apela a la memoria para volver a reencontrarse con cosas del pasado (todos somos gente del pasado), saldar cuentas de la nostalgia de relaciones pasadas, sumar canales de comunicación en relaciones actuales, pero nada respecto de relaciones futuras, nuevas relaciones, cosas y conocimiento, verdaderamente nuevos.
También, a extender vínculos olvidados u olvidables en una hipocresía disimulada por la irresponsabilidad de una lista de ¿amigos?, prestarle un ojo a lo que exponen estas relaciones [George Orwell, 1984, habitación 101, policía del pensamiento, “internet se escribe con i de incomodidad” (nota de falsoprimerministro)], jugar un poco, tontear otro poco, y fomentar un nuevo paradigma respecto de la construcción de lazos sociales tradicionales.
En definitiva, no hay novedad ni gran valor, ni (probablemente) enriquecimiento al ya obtenido en el transcurso de nuestra vida. Solamente habrá que poner el farol de la vida en un lugar cualquiera del pasado para comprobar esto.
No es que me ponga “beat”, ni revolucionario, ni señale en el calendario a "mayo de 1968"; lo cierto es que no encuentro aquí gran valor, nuevas barricadas, nuevas expresiones artísticas o culturales (las sociales están a la vista, a la vista de nuestra lista de amigos), genuinos conceptos que enriquezcan nuestra almas. Definitivamente no está eso allí, no lo buscamos tampoco. Esas fronteras derribadas por la tecnología de ser, estar y saber desde cualquier lado y en alguna parte, no lo son tanto respecto de nuestro círculo (actual, recuperado, pispeado ni fu ni fa), nuestras fronteras de la piel y la cabeza. Encontraremos noticias, bienvenidas y retiradas, estados de ánimo en 140 caracteres, alguna pulsión del diseño de la vida de nuestras relaciones, nomás nada.
Los límites físicos, geográficos, económicos, culturales, políticos, religiosos, generacionales existen y existirán, nos los imponen y nos los imponemos y respetamos. ¿Qué hacemos con ellos? Se sabe que con ellos no habrá manzanas para morder.
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