Por mucho tiempo se pensó que su desaparición se debió a los arpones de los balleneros vascos
La caza sí afectó a las especie al reducir de tamaño a la población, pero no tanto como se creía
specialistas canadienses analizaron el ADN de los huesos de una ballena del Atlántico encontrados en un barco ballenero vasco del siglo XVI y comprobaron, a través de este estudio, que la especie siempre fue pequeña en número y con una diversidad genética limitada, y, al contrario de lo que se creía anteriormente, una de las más raras ballenas del mundo no habría sido víctima de la caza extensiva.
Quedan menos de 350 ballenas francas (o ballenas correctas - debido a que era la correcta para cazar ya que flotaba una vez muerta-) del Atlántico Norte en el planeta. Por mucho tiempo se pensó que su desaparición se debió a los arpones de los balleneros que operaron en la zona durante los siglos XVI y XVII. Sin embargo, un nuevo estudio hecho sobre huesos de ballenas confirmó que durante siglos la población de esta especie fue pequeña con una diversidad genética limitada.
De eso se desprende que una matanza generalizada nunca ocurrió.
"Esta es una gran sorpresa, tomando en cuenta lo que se pensaba previamente sobre la especie", señaló la doctora Brenna McLeod, quien trabajó en la Universidad de Trent en Peterborough, Ontario, Canadá y publicó el estudio en la revista Conservation Genetics.
Se solía pensar que la ballena franca del Atlántico Norte (Eubalaena glacialis o Ballena vasca) fue una especie que abundaba en el océano que le dio su nombre.
También estaba asumido que los balleneros vascos del siglo XVI diezmaron la población y que posteriormente los estadounidenses la redujeron aún más, apunta la doctora McLeod, quien actualmente trabaja en la Universidad de Saint Mary en Halifax, Nueva Escocia.
Fue así que quedaron sólo entre 300 y 350 individuos, la cifra que se maneja hoy en día.
Enlace: http://www.vistaalmar.es/content/view/981/200
La caza sí afectó a las especie al reducir de tamaño a la población, pero no tanto como se creía
specialistas canadienses analizaron el ADN de los huesos de una ballena del Atlántico encontrados en un barco ballenero vasco del siglo XVI y comprobaron, a través de este estudio, que la especie siempre fue pequeña en número y con una diversidad genética limitada, y, al contrario de lo que se creía anteriormente, una de las más raras ballenas del mundo no habría sido víctima de la caza extensiva.
Quedan menos de 350 ballenas francas (o ballenas correctas - debido a que era la correcta para cazar ya que flotaba una vez muerta-) del Atlántico Norte en el planeta. Por mucho tiempo se pensó que su desaparición se debió a los arpones de los balleneros que operaron en la zona durante los siglos XVI y XVII. Sin embargo, un nuevo estudio hecho sobre huesos de ballenas confirmó que durante siglos la población de esta especie fue pequeña con una diversidad genética limitada.
De eso se desprende que una matanza generalizada nunca ocurrió.
"Esta es una gran sorpresa, tomando en cuenta lo que se pensaba previamente sobre la especie", señaló la doctora Brenna McLeod, quien trabajó en la Universidad de Trent en Peterborough, Ontario, Canadá y publicó el estudio en la revista Conservation Genetics.
Se solía pensar que la ballena franca del Atlántico Norte (Eubalaena glacialis o Ballena vasca) fue una especie que abundaba en el océano que le dio su nombre.
También estaba asumido que los balleneros vascos del siglo XVI diezmaron la población y que posteriormente los estadounidenses la redujeron aún más, apunta la doctora McLeod, quien actualmente trabaja en la Universidad de Saint Mary en Halifax, Nueva Escocia.
Fue así que quedaron sólo entre 300 y 350 individuos, la cifra que se maneja hoy en día.
Enlace: http://www.vistaalmar.es/content/view/981/200