LOS ESCÉPTICOS DICEN... HASTA QUE NO LO VEA NO LO CREO. AQUÍ AFIRMAMOS TODO LO CONTRARIO Y ESTAMOS DISPUESTOS A CREER EN TODO... HASTA QUE ALGUIEN NOS DEMUESTRE QUE NO EXISTE.
LA HISTORIA...
En los últimos meses del año 2000, no recuerdo por qué feliz coincidencia, nos encontramos con Marcelo Rodríguez hablando de hechos paranormales. Marcelo se desempeña como operador técnico en Radio Valle Viejo, pero además tiene un «don» que lo caracteriza: la creatividad para desempeñarse en su trabajo. Precisamente a él se le ocurrió preguntarme un día por qué no hacer en la radio un programa que abarcara todas estas temáticas tan comunes a muchos seres humanos y que sin embargo no tienen un espacio.
Es verdad que «lo paranormal» ha sido bastardeado por algunos «chantas» que utilizaron la necesidad de la gente para ofrecer soluciones mágicas que nunca llegan, y a cambio quedarse con el poco o mucho dinero de esos incautos. Pero tampoco se puede negar, a la luz de tantas evidencias, que existen personas «especiales» que pueden hacer el bien, o el mal, según se lo propongan, en situaciones para las cuales la ciencia no tiene respuestas.
Y ésa fue la principal premisa de «Zona Negra» a la hora de nacer, cuando a modo de «eslogan» se instalaron dos frases de presentación. Yo como conductor del ciclo, comenzaba aclarando: «Los escépticos dicen: hasta que no lo vea, no lo creo… Afirmo todo lo contrario: estoy dispuesto a creer en todo, hasta que alguien me demuestre que no existe». Después señalábamos que «ZN» no era un programa que iba a ofrecer «respuestas» a tantos interrogantes, y que seguramente cada vez que concluyéramos con un envío, lo haríamos con las mismas dudas que teníamos al comenzar.
La primera experiencia ocurrió en diciembre de ese año 2000, y fueron cuatro emisiones que salieron al aire los días martes. El programa era muy abarcador en cuanto a los diferentes rubros que ofrece la temática de lo «sobrenatural», y llegamos a incluir incluso algunos informes que extrajéramos del canal «Infinito», y hasta algunos audios de la exitosa serie televisiva «Los Expedientes Secretos X». Se leyeron algunos cuentos y leyendas, y se ofrecieron testimonios de gente que accedió a ser entrevistada por nosotros para contar «algo raro» que alguna vez les hubiera ocurrido en la vida.
Tres años después, en diciembre de 2003, decidimos reeditar la experiencia, pero ahora muy convencidos de que lo más atractivo para el oyente, fue conocer los casos que les habían sucedido a otros catamarqueños (o radicados en Catamarca), con los cuales se sintieron muy identificados. Se concretaba una suposición nuestra de tres años atrás: que estábamos hablando de hechos comunes en mucha gente.
«ZN» pasó a emitirse los viernes por la noche, y hubo relatos para todos los gustos: casas embrujadas, espantos, aparecidos, premoniciones, magia negra, algo relacionado a los OVNIs, simples hechos sucedidos en algunas familias que nunca encontraron una explicación lógica, etc., y comenzó a gestarse (aunque de manera mínima aún) la participación del oyente a través de llamados telefónicos para contar alguna historia «en vivo» en el aire de la radio, o para dejarnos algún dato que luego fuera motivo de alguna investigación nuestra.
Pero el verdadero «despegue» de «Zona Negra» (siempre en Radio Valle Viejo) llegó el año pasado. En 2006 habíamos intentado concretar la tercera temporada, otra vez a tres años de la anterior, pero por razones personales no pudo ser. Y en 2007 tuvimos (Marcelo y yo) la grata sorpresa de conocer que el profesor Marcelo Maidana, conductor del ciclo cultural «El Eslabón Perdido» los sábados por la noche, estaba interesado en el regreso de «ZN».
Que una persona del indiscutido prestigio de Maidana se interesara por el programa, sirvió como envión especial y le dio un impulso renovado al proyecto. Porque el «profe» albergaba muchos testimonios de gente conocida por él, dispuesta a darlos a luz sin ningún tipo de prejuicios. Así nació la tercera temporada, que tuvo un efecto multiplicador entre los oyentes, y que fue marcada por un contundente éxito que no dejó de sorprendernos.
Más que nunca percibimos que «ZN» era «casi una necesidad», favorecido tecnológicamente ahora por el auge de los «mensajes de texto», que produjo una repercusión espontánea y el necesario «ida y vuelta» entre los oyentes y la radio. Se puede decir que el programa «explotó».
Estamos hablando de cosas muy controversiales. En el mundo entero se debate acerca de la veracidad o no de acontecimientos que se producen a diario, fenómenos inexplicables, y a través de la historia se escribieron miles y miles de libros al respecto.
Considero que estos asuntos se enmarcan dentro de aquéllos sobre los cuales no vale la pena discutir, porque habiendo dos posiciones encontradas al respecto, ninguna podrá convencer a la otra. Se puede decir que lo mismo sucede con la religión, la política y el fútbol. Estimo que se trata casi de una cuestión de fe, y no es legítimo cuestionar la falta de certeza ajena, cuando somos incapaces de sostener nuestras propias certezas.
Vuelvo aquí a mencionar la serie televisiva «Los Expedientes Secretos X», que desde los EEUU se expandió por el mundo con el propósito de difundir de qué manera los países que son grandes potencias, niegan tener conocimientos de hechos que, en verdad, esconden. Esta serie que se convirtió en motivo «de culto» por sus seguidores, ofrecía inteligentemente dos versiones de un mismo caso en cada capítulo. El agente del FBI Fox Mulder (el actor David Duchovny) jugaba el rol de «creyente», y su compañera Dana Scully (Gillian Anderson) permanentemente intentaba rebatir las creencias de Mulder utilizando argumentos científicos.
Si bien la serie presentaba historias bajo el rótulo de «actividad paranormal», y se investigaban hechos que iban desde el exorcismo hasta la licantropía (hombres lobo), el eje central giraba en las evidencias (o no) de la posibilidad de vida extraterrestre, y de visitantes de otros mundos que estuvieran entre nosotros. Cuando un superior del agente Mulder en el FBI, casi al final de un capítulo, le pregunta: «Por qué usted no se rinde ante las evidencias de que no hay vida fuera de la Tierra», el protagonista simplemente le contesta: «Tal vez porque las evidencias no son lo suficientemente convincentes».
Quiero ejemplificar con esto algo que dijimos más de una vez en «Zona Negra»: el hecho de que algo sea incomprobable, no necesariamente significa que no existe. Y algo más: no a todos nos ocurren cosas sobrenaturales, desconozco por qué a algunos sí les sucede y a otros no. Pero por las mismas rutas transitan de madrugada miles de camioneros, y algunos vivenciaron tremendos acontecimientos que no admiten explicación razonable alguna, y a otros nunca les pasó nada raro ni en las rutas ni en la vida.
Asimismo puedo destacar a un compañero de Radio Valle Viejo que se negó a comentarnos su experiencia al aire, y que me confidenció su temor a que «lo tomen por loco» (un temor frecuente en muchos de estos casos). ¿Qué es lo «tan grave» e increíble que le pasó? Simplemente que él nunca creyó en la existencia de los llamados «platillos voladores», y siempre consideró una «charlatanería» todo lo que se refiriera a ellos. Hasta una madrugada de hace casi dos décadas, cuando transitando un camino de El Portezuelo, vio uno que lo dejó perplejo. No tuvo dudas: no se trataba de un globo aerostático, un avión, un helicóptero, ni de Superman. Era efectivamente uno de los conocidos Objetos Voladores No Identificados. Era una de esas naves luminosas y silenciosas que suelen surcar los cielos a velocidades sorprendentes. Era uno de esos platillos voladores en los cuales él no creía.
No era algo conocido. No parecía una creación del hombre. Mi compañero de radio tuvo esa máquina a la vista y por el suficiente tiempo como para disfrutarla observando su desplazamiento, hasta que se elevó rápidamente perdiéndose en el firmamento. Al narrarme todo esto y confirmarme que «ni loco» me lo contaría para «ZN», terminó diciéndome: «Jorge, desde ese momento, yo creo en la posibilidad de vida extraterrestre». En cambio, insisto que no sé los motivos, nunca vi algo «ni parecido» a lo observado por mi compañero de trabajo, pero siempre creí en esa posibilidad, si se quiere, hasta por una cuestión de sentido común que a muchos nos hace pensar «cómo podemos ser los únicos seres vivos en medio de semejante Universo».
Por último quiero resaltar que «Zona Negra» es el primer programa de estas características en la historia de la radiofonía de Catamarca, sin antecedentes en las FM ni en la recordada LW7, luego devenida en Radio Nacional. Espacios radiales adonde se abordara «lo paranormal» seguramente hubo muchos, pero nunca se dedicó un ciclo concreto que incluyera testimonios directos de personas afectadas por estas situaciones. Y la temporada 2007 significó este ya mencionado «despegue» de «ZN», en un marco de condiciones que pueden aparecer como «desfavorables», a tener en cuenta: que el primer programa se emitió casi sin promoción previa; que por su contenido sale al aire en un horario adecuado, pero que a la vez se puede estimar inconveniente; que no incluye temas musicales, lo cual significa que la participación del oyente tiene directa relación con los temas de conversación que se proponen. Un trabajo periodístico que demanda muchas horas de elaboración, para que el «producto final» sea emitido en el aire de Radio Valle Viejo en apenas 120 minutos por programa. Acaso sea necesario decir que lo hacemos con mucho entusiasmo, gracias al interés con que cada oyente nos retribuye al escucharlo.
Jorge Claramonte
Fotos.....
Comienzo de Zona Negra en octubre... cada uno en lo suyo
Pasados 20 minutos del horario original y clásico de ZN
Maury Aguero en la complicada tarea de elegir entre los mensajes de facebook
El profe Maidana, que tuvo un mes agitado recorriendo escuelas a las que fuimos invitados para hablar de ZN
Como un par de veces antes, otra vez superábamos la barrera de las 3 de la mañana, pero íbamos por más
Jorge y Marcelo escuchando uno de los testimonios al aire, mientras leen los mensajes de texto en el 313232 de Radio Valle Viejo
Conversación en vivo con uno de los oyentes que se comunicó al 444444, la línea fácil de la radio
Maury Aguero
Por primera vez llegábamos a las 4 de la madrugada, con la audiencia a pleno, en vivo, partcipando
Jorge conduciendo en la oscuridad casi total, en una Zona Negra... más "negra" que nunca
Podes Escucharla el dia 26 de este mes a partir de la 00:00 de la noche por fm 104.1 o por internet
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LA HISTORIA...
En los últimos meses del año 2000, no recuerdo por qué feliz coincidencia, nos encontramos con Marcelo Rodríguez hablando de hechos paranormales. Marcelo se desempeña como operador técnico en Radio Valle Viejo, pero además tiene un «don» que lo caracteriza: la creatividad para desempeñarse en su trabajo. Precisamente a él se le ocurrió preguntarme un día por qué no hacer en la radio un programa que abarcara todas estas temáticas tan comunes a muchos seres humanos y que sin embargo no tienen un espacio.
Es verdad que «lo paranormal» ha sido bastardeado por algunos «chantas» que utilizaron la necesidad de la gente para ofrecer soluciones mágicas que nunca llegan, y a cambio quedarse con el poco o mucho dinero de esos incautos. Pero tampoco se puede negar, a la luz de tantas evidencias, que existen personas «especiales» que pueden hacer el bien, o el mal, según se lo propongan, en situaciones para las cuales la ciencia no tiene respuestas.
Y ésa fue la principal premisa de «Zona Negra» a la hora de nacer, cuando a modo de «eslogan» se instalaron dos frases de presentación. Yo como conductor del ciclo, comenzaba aclarando: «Los escépticos dicen: hasta que no lo vea, no lo creo… Afirmo todo lo contrario: estoy dispuesto a creer en todo, hasta que alguien me demuestre que no existe». Después señalábamos que «ZN» no era un programa que iba a ofrecer «respuestas» a tantos interrogantes, y que seguramente cada vez que concluyéramos con un envío, lo haríamos con las mismas dudas que teníamos al comenzar.
La primera experiencia ocurrió en diciembre de ese año 2000, y fueron cuatro emisiones que salieron al aire los días martes. El programa era muy abarcador en cuanto a los diferentes rubros que ofrece la temática de lo «sobrenatural», y llegamos a incluir incluso algunos informes que extrajéramos del canal «Infinito», y hasta algunos audios de la exitosa serie televisiva «Los Expedientes Secretos X». Se leyeron algunos cuentos y leyendas, y se ofrecieron testimonios de gente que accedió a ser entrevistada por nosotros para contar «algo raro» que alguna vez les hubiera ocurrido en la vida.
Tres años después, en diciembre de 2003, decidimos reeditar la experiencia, pero ahora muy convencidos de que lo más atractivo para el oyente, fue conocer los casos que les habían sucedido a otros catamarqueños (o radicados en Catamarca), con los cuales se sintieron muy identificados. Se concretaba una suposición nuestra de tres años atrás: que estábamos hablando de hechos comunes en mucha gente.
«ZN» pasó a emitirse los viernes por la noche, y hubo relatos para todos los gustos: casas embrujadas, espantos, aparecidos, premoniciones, magia negra, algo relacionado a los OVNIs, simples hechos sucedidos en algunas familias que nunca encontraron una explicación lógica, etc., y comenzó a gestarse (aunque de manera mínima aún) la participación del oyente a través de llamados telefónicos para contar alguna historia «en vivo» en el aire de la radio, o para dejarnos algún dato que luego fuera motivo de alguna investigación nuestra.
Pero el verdadero «despegue» de «Zona Negra» (siempre en Radio Valle Viejo) llegó el año pasado. En 2006 habíamos intentado concretar la tercera temporada, otra vez a tres años de la anterior, pero por razones personales no pudo ser. Y en 2007 tuvimos (Marcelo y yo) la grata sorpresa de conocer que el profesor Marcelo Maidana, conductor del ciclo cultural «El Eslabón Perdido» los sábados por la noche, estaba interesado en el regreso de «ZN».
Que una persona del indiscutido prestigio de Maidana se interesara por el programa, sirvió como envión especial y le dio un impulso renovado al proyecto. Porque el «profe» albergaba muchos testimonios de gente conocida por él, dispuesta a darlos a luz sin ningún tipo de prejuicios. Así nació la tercera temporada, que tuvo un efecto multiplicador entre los oyentes, y que fue marcada por un contundente éxito que no dejó de sorprendernos.
Más que nunca percibimos que «ZN» era «casi una necesidad», favorecido tecnológicamente ahora por el auge de los «mensajes de texto», que produjo una repercusión espontánea y el necesario «ida y vuelta» entre los oyentes y la radio. Se puede decir que el programa «explotó».
Estamos hablando de cosas muy controversiales. En el mundo entero se debate acerca de la veracidad o no de acontecimientos que se producen a diario, fenómenos inexplicables, y a través de la historia se escribieron miles y miles de libros al respecto.
Considero que estos asuntos se enmarcan dentro de aquéllos sobre los cuales no vale la pena discutir, porque habiendo dos posiciones encontradas al respecto, ninguna podrá convencer a la otra. Se puede decir que lo mismo sucede con la religión, la política y el fútbol. Estimo que se trata casi de una cuestión de fe, y no es legítimo cuestionar la falta de certeza ajena, cuando somos incapaces de sostener nuestras propias certezas.
Vuelvo aquí a mencionar la serie televisiva «Los Expedientes Secretos X», que desde los EEUU se expandió por el mundo con el propósito de difundir de qué manera los países que son grandes potencias, niegan tener conocimientos de hechos que, en verdad, esconden. Esta serie que se convirtió en motivo «de culto» por sus seguidores, ofrecía inteligentemente dos versiones de un mismo caso en cada capítulo. El agente del FBI Fox Mulder (el actor David Duchovny) jugaba el rol de «creyente», y su compañera Dana Scully (Gillian Anderson) permanentemente intentaba rebatir las creencias de Mulder utilizando argumentos científicos.
Si bien la serie presentaba historias bajo el rótulo de «actividad paranormal», y se investigaban hechos que iban desde el exorcismo hasta la licantropía (hombres lobo), el eje central giraba en las evidencias (o no) de la posibilidad de vida extraterrestre, y de visitantes de otros mundos que estuvieran entre nosotros. Cuando un superior del agente Mulder en el FBI, casi al final de un capítulo, le pregunta: «Por qué usted no se rinde ante las evidencias de que no hay vida fuera de la Tierra», el protagonista simplemente le contesta: «Tal vez porque las evidencias no son lo suficientemente convincentes».
Quiero ejemplificar con esto algo que dijimos más de una vez en «Zona Negra»: el hecho de que algo sea incomprobable, no necesariamente significa que no existe. Y algo más: no a todos nos ocurren cosas sobrenaturales, desconozco por qué a algunos sí les sucede y a otros no. Pero por las mismas rutas transitan de madrugada miles de camioneros, y algunos vivenciaron tremendos acontecimientos que no admiten explicación razonable alguna, y a otros nunca les pasó nada raro ni en las rutas ni en la vida.
Asimismo puedo destacar a un compañero de Radio Valle Viejo que se negó a comentarnos su experiencia al aire, y que me confidenció su temor a que «lo tomen por loco» (un temor frecuente en muchos de estos casos). ¿Qué es lo «tan grave» e increíble que le pasó? Simplemente que él nunca creyó en la existencia de los llamados «platillos voladores», y siempre consideró una «charlatanería» todo lo que se refiriera a ellos. Hasta una madrugada de hace casi dos décadas, cuando transitando un camino de El Portezuelo, vio uno que lo dejó perplejo. No tuvo dudas: no se trataba de un globo aerostático, un avión, un helicóptero, ni de Superman. Era efectivamente uno de los conocidos Objetos Voladores No Identificados. Era una de esas naves luminosas y silenciosas que suelen surcar los cielos a velocidades sorprendentes. Era uno de esos platillos voladores en los cuales él no creía.
No era algo conocido. No parecía una creación del hombre. Mi compañero de radio tuvo esa máquina a la vista y por el suficiente tiempo como para disfrutarla observando su desplazamiento, hasta que se elevó rápidamente perdiéndose en el firmamento. Al narrarme todo esto y confirmarme que «ni loco» me lo contaría para «ZN», terminó diciéndome: «Jorge, desde ese momento, yo creo en la posibilidad de vida extraterrestre». En cambio, insisto que no sé los motivos, nunca vi algo «ni parecido» a lo observado por mi compañero de trabajo, pero siempre creí en esa posibilidad, si se quiere, hasta por una cuestión de sentido común que a muchos nos hace pensar «cómo podemos ser los únicos seres vivos en medio de semejante Universo».
Por último quiero resaltar que «Zona Negra» es el primer programa de estas características en la historia de la radiofonía de Catamarca, sin antecedentes en las FM ni en la recordada LW7, luego devenida en Radio Nacional. Espacios radiales adonde se abordara «lo paranormal» seguramente hubo muchos, pero nunca se dedicó un ciclo concreto que incluyera testimonios directos de personas afectadas por estas situaciones. Y la temporada 2007 significó este ya mencionado «despegue» de «ZN», en un marco de condiciones que pueden aparecer como «desfavorables», a tener en cuenta: que el primer programa se emitió casi sin promoción previa; que por su contenido sale al aire en un horario adecuado, pero que a la vez se puede estimar inconveniente; que no incluye temas musicales, lo cual significa que la participación del oyente tiene directa relación con los temas de conversación que se proponen. Un trabajo periodístico que demanda muchas horas de elaboración, para que el «producto final» sea emitido en el aire de Radio Valle Viejo en apenas 120 minutos por programa. Acaso sea necesario decir que lo hacemos con mucho entusiasmo, gracias al interés con que cada oyente nos retribuye al escucharlo.
Jorge Claramonte
Fotos.....
Comienzo de Zona Negra en octubre... cada uno en lo suyo
Pasados 20 minutos del horario original y clásico de ZN
Maury Aguero en la complicada tarea de elegir entre los mensajes de facebook
El profe Maidana, que tuvo un mes agitado recorriendo escuelas a las que fuimos invitados para hablar de ZN
Como un par de veces antes, otra vez superábamos la barrera de las 3 de la mañana, pero íbamos por más
Jorge y Marcelo escuchando uno de los testimonios al aire, mientras leen los mensajes de texto en el 313232 de Radio Valle Viejo
Conversación en vivo con uno de los oyentes que se comunicó al 444444, la línea fácil de la radio
Maury Aguero
Por primera vez llegábamos a las 4 de la madrugada, con la audiencia a pleno, en vivo, partcipando
Jorge conduciendo en la oscuridad casi total, en una Zona Negra... más "negra" que nunca
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