El segundo viaje del Beagle, con Charles Darwin a bordo, duró casi cinco años
Un 27 de Diciembre como hoy, pero de 1831 (hace 178 años), el Beagle, después de haber sido rechazado por dos veces por fuertes vientos del suroeste, comenzó en Plymouth su segunda travesía. Una importante diferencia que tuvo con respecto a la primera es que esta vez contaba entre su tripulación con un joven de 22 años, el cual cambiaría la visión que la humanidad tiene de la naturaleza gracias a las experiencias y observaciones que pudo reunir en este viaje de casi cinco años (zarpando de la bahía de Plymouth el 27 de diciembre de 1831 y arribando a Falmouth el 2 de octubre de 1836).
Fue el capitán del Beagle, Robert FitzRoy, y su mentor Francis Beaufort quienes invitaron, a través de su amigo común John Henslow, a este joven naturalista para actuar como acompañante del capitán y, de paso, participar como miembro de la expedición encargado de realizar los apuntes científicos.
Tal como Fitzroy le había propuesto, el joven Darwin dedicó la mayor parte de su tiempo a investigaciones geológicas en tierra firme y a recopilar ejemplares, mientras el Beagle realizaba su misión científica para medir corrientes oceánicas y cartografiando la costa. Darwin tomó notas escrupulosamente durante todo el viaje, y enviaba regularmente sus hallazgos a Cambridge, junto con una larga correspondencia para su familia que se convertiría posteriormente en el diario de su viaje.
Enlace:
Un 27 de Diciembre como hoy, pero de 1831 (hace 178 años), el Beagle, después de haber sido rechazado por dos veces por fuertes vientos del suroeste, comenzó en Plymouth su segunda travesía. Una importante diferencia que tuvo con respecto a la primera es que esta vez contaba entre su tripulación con un joven de 22 años, el cual cambiaría la visión que la humanidad tiene de la naturaleza gracias a las experiencias y observaciones que pudo reunir en este viaje de casi cinco años (zarpando de la bahía de Plymouth el 27 de diciembre de 1831 y arribando a Falmouth el 2 de octubre de 1836).
Fue el capitán del Beagle, Robert FitzRoy, y su mentor Francis Beaufort quienes invitaron, a través de su amigo común John Henslow, a este joven naturalista para actuar como acompañante del capitán y, de paso, participar como miembro de la expedición encargado de realizar los apuntes científicos.
Tal como Fitzroy le había propuesto, el joven Darwin dedicó la mayor parte de su tiempo a investigaciones geológicas en tierra firme y a recopilar ejemplares, mientras el Beagle realizaba su misión científica para medir corrientes oceánicas y cartografiando la costa. Darwin tomó notas escrupulosamente durante todo el viaje, y enviaba regularmente sus hallazgos a Cambridge, junto con una larga correspondencia para su familia que se convertiría posteriormente en el diario de su viaje.
Enlace:
