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Sobremesa, sofá y sopor. La combinación de estos tres elementos convierte la siesta en una consecuencia más que inevitable, irresistible, causando bienestar a quien la disfruta, siempre que no exceda los 30 minutos. Pasado ese tiempo, puede desencadenar el efecto contrario e incluso ocasionar consecuencias poco saludables para el organismo.
Dormir la siesta en la cantidad, calidad y forma adecuada, contribuye a descargar la ansiedad y desbloquear la mente. En los más pequeños favorece la capacidad de aprendizaje y reduce la hiperactividad de los niños.
El descanso a media tarde, es un hábito recomendable por sus efectos positivos en la salud psíquica de las personas: libera el estrés acumulado en la jornada, recarga el organismo y aumenta la creatividad y el nivel de alerta, necesario para prevenir posibles accidentes.
Pero además también previene el envejecimiento celular, porque su efecto reparador es capaz de combatir los radicales libres, moléculas responsables del envejecimiento celular. Por lo que la siesta resulta una aliada para mantener la piel sana y luminosa.
Sin embargo, los beneficios sólo se presentan cuando la duración de la siesta varía entre los 20 y 30 minutos, incluso con 10 minutos es suficiente. Sucede que si se pasa ese tiempo, es más difícil despertar y generalmente se hace con mal humor y con la sensación de no haber descansado lo suficiente.
Aunque se recomienda el reposo a media tarde a todas las personas, no se aconseja a quienes padecen insomnio grave o tienen alteraciones con los ciclos sueño- vigilia.
En los niños, es fundamental e imprescindible, sobre todo en los primeros cinco años, ya que esta pausa, ayuda al cerebro a retener la información de manera correcta.
Para disfrutar de una buena siesta y no sufrir efectos secundarios, es necesario acostarse al menos una hora después de comer para evitar alteraciones digestivas y elegir un sillón antes que la cama para asegurar una duración adecuada.
Fuente
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Dormir la siesta en la cantidad, calidad y forma adecuada, contribuye a descargar la ansiedad y desbloquear la mente. En los más pequeños favorece la capacidad de aprendizaje y reduce la hiperactividad de los niños.
El descanso a media tarde, es un hábito recomendable por sus efectos positivos en la salud psíquica de las personas: libera el estrés acumulado en la jornada, recarga el organismo y aumenta la creatividad y el nivel de alerta, necesario para prevenir posibles accidentes.
Pero además también previene el envejecimiento celular, porque su efecto reparador es capaz de combatir los radicales libres, moléculas responsables del envejecimiento celular. Por lo que la siesta resulta una aliada para mantener la piel sana y luminosa.
Sin embargo, los beneficios sólo se presentan cuando la duración de la siesta varía entre los 20 y 30 minutos, incluso con 10 minutos es suficiente. Sucede que si se pasa ese tiempo, es más difícil despertar y generalmente se hace con mal humor y con la sensación de no haber descansado lo suficiente.
Aunque se recomienda el reposo a media tarde a todas las personas, no se aconseja a quienes padecen insomnio grave o tienen alteraciones con los ciclos sueño- vigilia.
En los niños, es fundamental e imprescindible, sobre todo en los primeros cinco años, ya que esta pausa, ayuda al cerebro a retener la información de manera correcta.
Para disfrutar de una buena siesta y no sufrir efectos secundarios, es necesario acostarse al menos una hora después de comer para evitar alteraciones digestivas y elegir un sillón antes que la cama para asegurar una duración adecuada.
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