Los científicos del calentamiento Michael Mann y Phililp Jones (GRL v.30, no.15 1820, 2003)han lanzado el “Palo de Hockey Mk-II”. Se recordará que la versión Palo de Hockey Mk-I fue publicada hace varios años y fue inmediatamente adoptado como política por el IPCC. En pocas palabras, la teoría del Palo de Hockey presentaba una “reconstrucción” de 1000 años de las temperaturas del Hemisferio Norte, y con ello negaba la existencia del Período Cálido Medieval y de la Pequeña Edad de Hielo como eventos hemisféricos o globales durante el previo milenio. Esta negación les permitió luego afirmar erróneamente que el Siglo 20 fue más caliente que cualquier otro siglo, y que “1998 fue el año más caliente del milenio”. Esto, a pesar de la gran cantidad de evidencia existente de literatura validad por “peer-review”, confirmando la existencia de esos dos eventos climáticos durante los últimos 1000 años.
El Palo de Hockey MK-II extiende ahora el período de tiempo hasta 1.800 años atrás, pero usando mucho de la misma técnica, esta vez tomando unos meros 22 sitios “proxys” selectos (en su mayoría anillos de árboles) para representar al mundo entero, procesándolos estadísticamente, y luego injertando los resultados en la versión del CRU de la temperatura global durante los últimos 100 años (esa serie del CRU en sí misma está cuestionada debido al efecto de contaminación urbana de los registros de las estaciones meteorológicas).
¿Es creíble esta versión de la historia climática? Sólo por haber aparecido entre la literatura con peer-review no es suficiente razón para aceptarla. Los estudios que afirman la existencia del Período Cálido Medieval y de la Pequeña Edad de Hielo también tienen “peer-review” – y son mucho más numerosos. Entonces, ¿qué puede estar mal en el “PdH MK-II”? Básicamente, todo lo que estaba errado en el “PdH MK-I” (ver “El Palo de Hockey – Un Nuevo bajón en la Ciencia Climática), en una palabra, niega una montaña de evidencias en contrario.
En el Palo de Hockey Mk-II surgen tres problemas centrales.
Primero: injertar una corriente de datos de un tipo de marcador (anillos de árboles y probetas de hielo) en una corriente de datos sin relación ninguna (registros de estaciones meteorológicas, en su mayoría urbanas) es simplemente una mala praxis estadística. Es la proverbial comparación entre manzanas y naranjas, haciendo que el resultado no tenga ningún sentido.
Segundo: no hubo ningún intento en lidiar con el inmenso volumen de literatura con peer-review que atestiguan la existencia de dos grandes eventos climáticos que Mann & Jones niegan – el Período Cálido Medieval y la Pequeña Edad de Hielo. (Un pequeño ejemplo de esta literatura esta explicado a fondo aquí). Un reciente estudio publicado por Soon y Baliunas (Climate Research, 23, 89-110, 2003) también usa datos proxy y concluye que los dos eventos climáticos existieron. Pero la respuesta de Mann & Jones fue este comentario, como si se tratase de una declaración de hecho comprobado en lugar de lo que realmente es – simplemente una opinión de ellos:
“Un errado estudio reciente [de Soon y Baliunas] nos obliga a hacer énfasis en dos puntos...” etc., etc.
Una declaración iniciada y fraseada de esa manera es un torpe intento de prejuzgar el asunto y sólo puede ser vista como una declaración política, y no una científica. Tales tácticas políticas no pertenecen a la literatura científica y deberían de haber sido objetadas por los revisores. Opinión no es ciencia, especialmente en una materia tan controvertida como esta.
Finalmente, los anillos de árboles son un proxy insatisfactorio para la determinación de temperaturas regionales o globales. Los proxys sólo cubren la estación de crecimiento, no los inviernos. Sólo cubren la parte diurna del día y no las noches. Sólo cubren una fracción de áreas de tierra, sin cobertura alguna de los océanos (alcanzando como mucho un 15% de la superficie del planeta). Los anillos mismos están condicionados por una variedad de factores ambientales, de los cuales la temperatura es sólo uno de ellos. Con tales limitaciones, es absurdo siquiera imaginar que algo tan grandioso como “temperatura media global” pudiese ser determinado a partir de ellos, sin mencionar “reconstruir” las temperaturas del pasado, como Mann & Jones han hecho una precisión afirmada por ellos de décimos de grado!
En cuanto a los 23 sitios proxys, eso es una muestra demasiado pequeña para llegar a ninguna conclusión, de manera particular porque fueron elegidos en contra de otros proxys que podrían haber contado una historia totalmente diferente. Si uno elige selectivamente a 23 estaciones meteorológicas entre miles de estaciones disponibles, podríamos probar que estamos tiendo de cabeza a una nueva Edad de Hielo, o a una ola de calor global – la selectividad y el intenso procesamiento estadístico permiten obtener cualquier resultado.
El último clavo para el ataúd del PdH Mk-II está contenido en sus propios gráficos. En la reconstrucción de las décadas recientes (se muestra a la izquierda) , los autores solapan el registro de las estaciones (línea roja) con el registro proxy reconstruido (línea azul). Y los dos concuerdan de manera muy pobre. El ploteo del CRU de las estaciones meteorológicas muestra variaciones de la temperatura mucho más amplias que el ploteo de los proxys. Si se asume que las estaciones son más precisas que los proxys, entonces la reconstrucción de 1800 años presentada por Mann & Jones es un enorme artificio de estadísticas y selectividad de datos. Como lo remarcó un comentarista:
“Parece que los autores están sólo promediando un montón de ruido.”
Han aparecido correos electrónicos hackeados o posiblemente filtrados que indican que mucho de lo que pasa por ser ciencia del cambio climático es propaganda. Parece que los datos se han filtrado, alterado o falsificado para negar lo obvio: la tierra no se está calentado de acuerdo con los modelos del cambio climático, la temperatura global ha venido fluctuando durante cientos de miles de años debido a variaciones naturales y la tierra no es ahora más cálida de lo que ha sido en muchos momentos anteriores en la historia.
El mercado negro ganado por los alarmistas durante la década de 1970 al predecir un enfriamiento global continuo puede repetirse con los alarmistas del calentamiento global. Sin embargo, la tragedia real puede ser que, algún día, los científicos griten “¡lobo!” a un público que ha aprendido a ignorarles.
Pero ahora cualquiera que sea serio acerca de la posibilidad de un calentamiento global sabe que la teoría del “palo de hockey” promulgada por la ONU hace años es basura.
Esta teoría sostenía que no había habido ninguna variación significativa en la temperatura global durante los últimos miles de años hasta hace muy poco, cuando el capitalismo empezó a apropiarse del poder industrial. Que esta teoría la avanzara un científico socialista podría haber hecho que se cuestionara su validez.
La “ciencia” no es, como imagina mucha gente, memorizar una lista de hechos (como los nombres de los planetas). Tampoco el progreso de la ciencia viene determinado por experimentos de laboratorio. Esto es porque, en los límites de nuestro conocimiento no existen experimentos aceptados de laboratorio y, en ciertos campos, éstos ni siquiera podrían ser realizados. El progreso de la ciencia está determinado más bien por la libre investigación, la discusión abierta y la transparencia entre quienes comparten disciplina.
No debería haber una pretensión de que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU sea una organización neutral. Se formó por parte de las Naciones Unidas para estudiar específicamente “los riesgos del cambio climático inducido por la humanidad”. Por tanto, se preidentifica a la parte culpable y todo lo que queda es recoger evidencias. Los informes periódicos del IPCC proclamaban, incluso de forma más autoritaria, que la tendencia del calentamiento global que estaba ocurriendo en ese momento se debía a la actividad humana. El segundo informe, en 1996, decía que “la comparación de evidencias sugiere una influencia humana discernible en el cambio climático”.
El tercero, en 2001, presentaba “nuevas y más fuertes evidencias”. Este informe incluía el palo de hockey y la loca idea de que la tendencia al aumento de la temperatura global durante los tres siglos anteriores (o desde la llamada “Pequeña Edad de Hielo”) se debió a la actividad humana. El cuarto, en 2007, que lanzaba las afirmaciones más embarazosas, indicaba sin embargo que “la mayoría del aumento observado en las temperaturas medias globales desde mediados del siglo XX se debe muy probablemente al aumento observado de concentraciones de gases de efecto invernadero de origen antropogénico”.
Todo esto parecía razonable en ese omento por la tendencia al calentamiento. Pero recientemente las temperaturas globales se han venido moderando y, además, como demuestran los correos electrónicos, los científicos estaban alterando en todo momento las evidencias.
A continuación copio un gráfico con la historia de la temperatura global como se veía en el informe de 2001. Como deja claro la gráfica, la temperatura global empezó a recuperarse desde la Pequeña Edad de Hielo hace unos trescientos años. Yuxtapuestos a la tendencia al aumento hay varios ciclos de 30 a 40 años de duración, incluyendo el que muestro en rojo, que causó mucha alarma durante la década de 1970 al decir que la actividad industrial estaba causando un enfriamiento global.
Publicar la historia real de la temperatura global cuestionaría la hipótesis de que la actividad humana causara su aumento. O, por citar un correo electrónico de los supuestamente estimados científicos que promueven la agenda del cambio climático en la ONU, daría “carnaza” a los “escépticos”. Así que aquí está el gráfico que publicaron.
Cuando después de su publicación por la ONU, la teoría del palo de hockey fue revisada por la Academia Nacional de Ciencias, se consideró “inconsistente” con los datos disponibles en el momento. Es una forma elegante de decir que no se empelaba más cantidad de interpretación subjetiva de lo habitual. Un científico que sea socialista, pro supuesto, tenderá a dejar de investigar cuando haya “probado” que el capitalismo, al permitir una población creciente con niveles de vida constantemente más altos, es realmente malo. Por el contrario, un científico que sea capitalista tendrá la postura contraria.
A pesar de estos prejuicios, hay esperanza en el progreso de la ciencia porque, mientras haya libre investigación, los datos acabaran por hablar por sí mismos. Este tipo de toma y daca sucede el todo momento en las disciplinas científicas. Pero esconder las evidencias, como sabemos que ahora se ha hecho, es un fraude académico.
Entonces, ¿qué dicen los datos?
Buena parte de los datos se han obtenido después de que la ONU empezara su “ataque en tromba” contra la libre empresa. Primero, tenemos muchas más evidencias de la variación natural del pasado basada en una gran variedad de fuentes de temperaturas. Durante los últimos milenios ha habido dos periodos durante los cuales la temperatura global ha sido tan alta o más que ahora.
Correlacionando periodos cálidos y fríos con lo que sabemos acerca de la historia, los tiempos cálidos han sido épocas de florecimiento humano, expansión de la actividad económica, el progreso científico y la expresión cultural. Y los tiempos fríos han sido épocas de hambre, enfermedad y colapso de la civilización. Si pudiéramos controlar la temperatura global, procuraríamos más evitar un enfriamiento global que un calentamiento.
Segundo, sabemos que, al menos hasta ahora, realmente no sabemos demasiado acerca de las causas de los cambios climáticos. Los modelos informáticos que incorporan la teoría de los gases de efecto invernadero han sido contradichos masivamente por los datos actuales. Es decir, el CO2 continúa acumulándose en la atmósfera y aún así la temperatura global se modera en lugar de continuar aumentando.
Podría ser, como puede interpretarse a partir de las evidencias históricas, que la variación del CO2 en la atmósfera sea un efecto en lugar de un causa de la temperatura global, ya que los niveles de CO2 parecen venir un lapso después de la variación de la temperatura global. El asunto merece sin duda un estudio continuo.
http://mises.org/Community/blogs/euribe/archive/2009/12/01/191-ciencia-o-no.aspx