No intentes doblar la cuchara. Eso es imposible. En lugar de eso toma conciencia de la verdad. -¿Cuál verdad?- La verdad de que no hay ninguna cuchara... Te darás cuenta de que no es la cuchara la que se dobla, sino tu mente...
The Matrix (1999)
Reta a tu propia mente. Transfórmala dejando que perciba los objetos de manera diferente a tus propias tendencias. Rompe tus
Para ello, observemos la siguiente figura hexaédrica, imaginemos que es un cubo de cristal y tratemos de averiguar en qué posición se encuentra cada una de sus superficies: ¿Cuál es la superficie del anverso? ¿Cual es la del reverso?
Si prestamos atención detalladamente, en ocasiones puede parecer que la superficie de adelante "se cambia" por la de atrás y viceversa, dando a veces la ilusión de que el cubo se está viendo ora desde un ángulo de arriba a la derecha, ora desde un ángulo de abajo a la izquierda. Pero no es el objeto el que cambia, sino la mente.
¿Hacia qué dirección gira la sombra de esta figura? ¿Derecha? ¿Izquierda?
En realidad esta sombra no está girando hacia ninguna dirección; ningún lado es anverso o reverso por lo que no puede girar dentro de una profundidad, ya que las sombras no son objetos tridimensionales sino bidimensionales. Sólo los objetos tridimensionales pueden girar dentro del eje Z de profundidad.
La animación de la sombra se desplaza únicamente entre los ejes X y Y, es decir, de izquierda a derecha y de arriba a abajo, en un patrón ininterrumpido de vaivén, cambiando incluso el tamaño de su figura como los pies o las manos y así poder aparentar que gira hacia un lado o hacia el otro, pero esto es una ilusión generada por la mente la cual está acostumbrada a percibir objetos de la tercera dimensión y por lo que incorpora inconscientemente un eje Z imaginario, pero no hay ninguna referencia definida para percibir si está girando hacia la izquierda o hacia la derecha, simplemente la mente lo decide basándose en la facultad imaginativa y así es como cualquiera de las dos perspectivas pueden cambiar y alternarse incluso voluntariamente. Podemos decir, tal como manifiesta ese niño rapado de la película: No intentes voltear la figura... toma conciencia de la verdad: no hay eje Z.
Cuando alguien observa por primera vez esta animación podría parecerle que gira, por ejemplo, hacia la derecha, pero de hecho, por medio de una concentración profunda, es posible llegar a cambiar a voluntad esa perspectiva. El brazo que aparenta ser el derecho puede llegar a ser el izquierdo y viceversa. No es la figura la que cambia, sino la mente. La mente se dobla.
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