Una de los razonamientos utilizados por Arthur C. Clarke para descartar la posibilidad de viajar al pasado es que ni ahora mismo ni, que se sepa, en el pasado han venido turistas del tiempo viajando desde el futuro. Sin embargo, en su aleccionador libro “Los viajes en el tiempo y el universo de Einstein“, el físico Richard Gott (Ricardo Dios, ahí es nada) desvela el motivo por el que aún no han llegado los viajeros del futuro.
La hipótesis que maneja es la apertura controlada de un agujero de gusano dentro de un milenio (todas las máquinas del tiempo se basan en un disparatado uso de energía) en el año 3004:
(…) Si viviéramos en la Tierra en el año 3005, podríamos usar la máquina del tiempo para visitar la Tierra en el año 3004, pero no en el año 2001, porque pertenece a una época anterior a la de la existencia de la máquina. Nadie que se halle en la Tierra en el año 2001 podrá ver viajero del tiempo, pero quien se encuentre en nuestro planeta en el año 3004 se podría tropezar perfectamente con alguno. Una vez las bocas del agujero de gusano del agujero de gusano han sido suficientemente desincronizadas, el viaje en el tiempo es posible. Más tarde, en el año 3500 tal vez, si procediéramos a mover la boca del agujero que hay en el lado de Alfa Centauro, podríamos volver a sincronizar las bocas, lo que cerraría la época de los viajes en el tiempo. De este modo destruiríamos la máquina que construimos. Sólo se puede utilizar mientras existe.
El libro de Gott no es una especulación gratuita en torno a una hipótesis improbable, del tipo “Cómo sobrevivir a un apocalipsis zombie“, sino el resultado de los cálculos a partir de la Ley de Gravitación y la Teoría de la Relatividad que, al menos en teoría, deberían permitir aprovechar las dobleces del espacio-tiempo para buscar atajos entre dos puntos y superar así la velocidad de la luz.
De hecho, el autor no propone sólo la teoría de los agujeros de gusano para viajar al pasado sino unas cuantas más: las cuerdas cósmicas, los agujeros negros y los motores de distorsión. Esto en lo que se refiere al pasado, que parece lo más complicado: parece haber quórum en que el viaje al futuro no sólo es posible sino que además está chupado. Puedes relajarte, Marty McFly.
La hipótesis que maneja es la apertura controlada de un agujero de gusano dentro de un milenio (todas las máquinas del tiempo se basan en un disparatado uso de energía) en el año 3004:
(…) Si viviéramos en la Tierra en el año 3005, podríamos usar la máquina del tiempo para visitar la Tierra en el año 3004, pero no en el año 2001, porque pertenece a una época anterior a la de la existencia de la máquina. Nadie que se halle en la Tierra en el año 2001 podrá ver viajero del tiempo, pero quien se encuentre en nuestro planeta en el año 3004 se podría tropezar perfectamente con alguno. Una vez las bocas del agujero de gusano del agujero de gusano han sido suficientemente desincronizadas, el viaje en el tiempo es posible. Más tarde, en el año 3500 tal vez, si procediéramos a mover la boca del agujero que hay en el lado de Alfa Centauro, podríamos volver a sincronizar las bocas, lo que cerraría la época de los viajes en el tiempo. De este modo destruiríamos la máquina que construimos. Sólo se puede utilizar mientras existe.
El libro de Gott no es una especulación gratuita en torno a una hipótesis improbable, del tipo “Cómo sobrevivir a un apocalipsis zombie“, sino el resultado de los cálculos a partir de la Ley de Gravitación y la Teoría de la Relatividad que, al menos en teoría, deberían permitir aprovechar las dobleces del espacio-tiempo para buscar atajos entre dos puntos y superar así la velocidad de la luz.
De hecho, el autor no propone sólo la teoría de los agujeros de gusano para viajar al pasado sino unas cuantas más: las cuerdas cósmicas, los agujeros negros y los motores de distorsión. Esto en lo que se refiere al pasado, que parece lo más complicado: parece haber quórum en que el viaje al futuro no sólo es posible sino que además está chupado. Puedes relajarte, Marty McFly.