xpanzax dijo:Las evidencias arqueológicas indican que en el siglo I Nazaret era una pequeña aldea agrícola, situada en la ladera de una montaña, con dos o tres docenas de familias. Las casas estaban agrupadas hacia el extremo sur de la colina y solían componerse de una parte de albañilería que se usaba para habitaciones, adosada a una o varias grutas, naturales, o excavadas en la roca, que utilizaban como depósitos.
El nombre de Nazaret que según los evangelios ya tenía por entonces, posiblemente deriva de ??? (natser, transcrito Nazer), como opinaba, entre otros, San Jerónimo. Diferentes derivados de este vocablo se usan en el libro de Isaías como alusión mesiánica y se traducen según el contexto como "retoño", "vástago", "rama", "flor" o "renuevo"; o como alguna conjugación de vigilar, guardar, observar, defender, rodear, preservar (del peligro) o esconder (refugiar). Este último significado para Nazaret, podría deducirse de Isaías 65:4 y corresponde, tanto con que este versículo se refiere a que aquellos que se esconden viven entre tumbas, pues muy cerca de Nazaret y bajo el actual casco urbano estaba un cementerio muy antiguo, como con el dicho de que la familia de Jesús marchó allí para esconderse de Arquelao, hijo de Herodes, y así se cumplió lo que fue dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno (Mateo 2:22-23).
Finegan, Jack 1992: The Archeology of the New Testament. Princeton University Press; Revised edition
Las falsas evidencias arqueológicas de Nazaret en el siglo I
Nazaret durante las excavaciones arqueológicas de 1955
Ya vimos en el post “” que es muy poco probable que la famosa ciudad que albergó la infancia del ficticio Jesús hubiese existido en la época en que se supone que Jesús también existió. Sin embargo, muchos Cristianos se empeñan en obtener “Evidencia arqueológica” de Nazaret de donde no la hay; y proponen algunas teorías verdaderamente forzadas.
Las “Evidencias arqueológicas” de la existencia de Nazaret en el siglo 1 han sido aportadas (casualmente) por arqueólogos Católicos. Claro, para ellos es indispensable establecer la existencia de Nazaret, porque en caso contrario se caería todo el negocio de Jesús y la iglesia. En anteriores edades, ellos podrían haber “hallado” sandalias muy bien marcadas con el letrero “Propiedad de Jesucristo”. Así, ellos extraen hasta la última gota de santidad de los magros hallazgos. Pero aún pese a toda su creatividad, aún los franciscanos no pueden disfrazar el hecho de que la falta de evidencia acerca de la existencia de una aldea anterior a Jesús en Nazaret es casi total.
Durante las guerras de las cruzadas, Nazaret cambió de manos varias veces. En una ocasión, en 1099, el aventurero normando-siciliano Tancredo estableció una “Principalidad de Galilea” con Nazaret como capital. Pero los cristianos fueron varias veces expulsados, hasta que finalmente, en 1263, Nazaret fue totalmente destruida por el Sultán Baibars, y toda la región quedó desolada por los siguientes 400 años.
Los franciscanos regresaron a la zona mediante un acuerdo con Fakhr ad-Din II, emir de Líbano, en 1620. Ocuparon de nuevo los restos del fuerte cruzado, pero se encontraron con monjes griegos en posesión del “Pozo de María”. Con ingresos disponibles, se encargaron de la administración de la ciudad, y en 1730 construyeron una iglesia sobre la gruta. La demolición de ésta estructura en 1955 abrió el camino a la arqueología profesional” y al “descubrimiento” de la Nazaret bíblica en los terrenos propios de la iglesia.
Héroe arqueólogo cristiano N° 1
De1955-1960 Excavaciones dirigidas por el padre Bellarmino Bagatti, (Profesor de Estudio Bíblico, “Franciscanum et Flagelation, Jerusalen). Debajo de su propia iglesia, y terrenos circunvecinos, Bagatti descubrió numerosas cuevas y oquedades. Algunas con señas de haber sido bastante usadas, durante siglos. La mayoría son tumbas, muchas de la Edad de Bronce. Otras fueron adaptadas como cisternas para agua, como depósitos de aceite, o silos para grano. Aparentemente, había indicios de que la ciudad había sido fundada de nuevo, luego de siglos de permanecer desierta, en tiempos de Hasmoneo. Con todo, la evidencia arqueológica abrumadora es de que antes del segundo siglo, fue solo funeraria.
Obligado a admitir una carencia de evidencia adecuada de habitación, Bugatti se las arregló para concluir que durante la primera centuria, “Nazaret fue una pequeña aldea agrícola, compuesta por unas pocas docenas de familias”.
Con un gran repunte de fe ciega, los excavadores declararon haber hallado “la aldea de Jesús, María y José”. – aunque realmente no habían hallado aldea ninguna, y ciertamente ningún indicio acerca de individuos en particular. Los hallazgos correspondían a una actividad de horticultura, cerca de una necrópolis antigua.
Bastante convenientemente para la iglesia católica, cuestionables “graffiti” indicaron que el santuario era dedicado nada menos que a la Virgen María ¡
Aún así, hay un aspecto inescapable: La actitud judía hacia la presencia de los muertos. Los judíos, según sus costumbres, no fundarían una población en la inmediata vecindad de un cementerio, y viceversa. Las tumbas deben estar fuera de la población.
“Las tumbas, tanto las descubiertas por Bagatti y otros conocidos de anteriores exploraciones, habrían sido localizadas fuera del perímetro urbano, y servir, de hecho, para delimitarnos su circunferencia. Mirando su localización en los planos trazados por Bagatti o Finegan, se da uno cuenta qué tan pequeña era la aldea…”
Pero precisamente, qué tan pequeña puede llegar a ser, antes de tener que abandonar la idea de una población? La presencia de numerosas tumbas labradas en la roca tan cerca de la gruta constituye evidencia de que durante el primer siglo, en esa zona, no existía ninguna población. El área no estaba urbanizada, aún si era utilizada.
Héroe arqueólogo Cristiano N° 2.
1996 – 1997 El Dr. Pfann, (Escuela Franciscana de Teología) excava en Nazaret. En noviembre de 1996 Stephen Pfann del Centro para el estudio de la Antigüedad Cristiana, inició una investigación de las terrazas agrícolas en los terrenos del Hospital de Nazaret. Lo que hallaron fue una antigua prensa para vinos, de datación vaga. También se hallaron tiestos de barro en la superficie de las terrazas, de diversas épocas, comenzando “con el período romano antiguo”.
Una encuesta arqueológica de la superficie terrestre adyacente al hospital de Nazaret se efectuó entre febrero y mayo de 1997 por cuenta de Pfann y su equipo, todos del Centro para el estudio de la Antigüedad Cristiana. Dos áreas distintas fueron definidas, según el tipo de terreno hallado.
Con típico celo cristiano, Pfann concluyó que “Nazaret era diminuta, con dos o tres clanes viviendo en 35 casas sobre un área de 2.5 hectáreas”. Era desafortunado que toda evidencia de las casas fue borrada por posteriores invasores.
En verdad, la escasa evidencia concuerda con el uso del lugar por parte de una sola familia durante varios siglos – y una finca de una sola familia no constituye una aldea.
Excavaciones de Michael Avi-Yonah en Cesárea en 1962
Historia y Arqueología realmente comienzan a coincidir con el hallazgo de un trozo de mármol gris oscuro en la sinagoga de Cesárea Marítima en Agosto de 1962. Datando de del tercer, o temprano siglo cuarto, la piedra lleva la primera mención de Nazaret en un texto no cristiano. Nombra a Nazaret como uno de los lugares de Galilea a donde las familias sacerdotales migraron luego de la desastrosa guerra de Adriano en el 135 AD. Tales grupos solo se trasladaban a sitios sin población de gentiles, que dominaban en la cercana Sepphoris. Aparentemente, los sacerdotes estaban divididos desde tiempos antiguos en 24 “cursos” que se turnaban en el servicio del templo. La inscripción lee:
dijo:“El décimo octavo curso sacerdotal (llamado) Hapizzes, relocalizado en Nazaret”
Unos pocos sacerdotes judíos y sus familias constituyeron una pequeña colonia en el extremo suroeste del valle hasta e Siglo IV. Muy probablemente, extendieron y reutilizaron algunas de las antiguas tumbas de la necrópolis. La aldea judía fue luego reemplazada por la presencia cristiana un poco más al norte, por “Pozo de María”.
Se podría especular que el control cristiano del único pozo eventualmente haya ahuyentado a los “pérfidos judíos”, permitiendo a los monjes griegos apoderarse de la sinagoga del 2° Siglo – ahora conocida como la iglesia-sinagoga – alrededor del 4° Siglo, cuando el cristianismo dio su sello de aprobación. La ciudad creció en ese sitio, causando el abandono y destrucción de las casas judías, que como en Cafarnaum, la mayoría carecían de cimientos. Algunos judíos eventualmente se establecieron de nuevo en el valle, porque sabemos que fueron una vez más expelidos de la zona por colaborar con los persas.
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Los redactores originales de los evangelios se abstuvieron de inventar una historia de la niñez y juventud de JC porque no era indispensable para el drama central del hombre-dios solar que muere/resucita. Pero como sabemos, la historia se agigantó al pregonarla, especialmente a medida que las décadas pasaron y el redentor y juez prometido no llegó. El redactor final del evangelio de Marcos, al revisar su texto por los años 140-150 AD, introdujo el nombre de la ciudad, solo en un capítulo, con éstas palabras:
dijo:“Y sucedió en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea…” (Marcos, 1.9)
Desde entonces, el nombre fue casi olvidado. Podemos razonablemente sospechar que todas las cuatro referencias en Marco son una interpolación tardía.
Podemos hacer seguimiento a la subsiguiente elevación de Nazaret en el evangelio de Lucas. Lucas es el escritor que enfatiza la relación de JC con Nazaret. Es el que hace un esfuerzo especial para mostrar una posición contraria a Cafarnaum. Los eruditos han concluido que Lucas mismo no fue judío “por sus errores notorios en asuntos judíos”. También comete errores en asuntos geográficos. Conoce poco acerca del lugar y en su mini drama describe un accidente imposible:
dijo:“…y lo llevaron al precipicio de la montaña sobre la cual su ciudad estaba construida…” (Lucas 4)
Nazaret, en efecto, está en una depresión, sobre colinas suaves. Toda la región se caracteriza por partes planas y pendientes ligeras, sin picos agudos ni barrancos empinados. El terreno es adecuadamente descrito como una batea alta, porque en una dirección está la llanura más baja de Esdraelon. Pero no hay manera de ocultar que Nazaret está construida en un valle y no en una montaña. Aún la aldea medieval se asentaba por debajo del nivel de la cumbre – protegida del viento. Desde 1957, el barrio judío llamado “Nazaret Illit” (Nazaret Superior” fue construido en el tope de las colinas al este de la ciudad.
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Durante el Siglo III, el Padre de la Iglesia Orígenes conoció la historia evangélica de la ciudad de Nazaret – sin embargo no tenía una idea clara de su localización – pese a que vivía en Cesárea, apenas a 30 millas de la presente localización. Aún en la época de Orígenes, a medida que la iglesia se tornó más institucionalizada, surgió intensa rivalidad entre los patriarcas de Cesárea y Jerusalén. Esta rivalidad se resolvió solamente (a favor de Jerusalén) en Calcedonia en 451. Parte de la rivalidad se centraba en el control de los Lugares Sagrados. Por tanto, “encontrar” la ciudad perdida de Nazaret era de importancia primordial.
Deambulando al rescate, a comienzos del siglo IV, vino la matrona de 80 años Helena. Preparando el encuentro inminente con su creador con un programa de “Trabajos”, efectuó una salvadora de alma peregrinación a Palestina. En la zona de Nazaret no pudo hallar nada más que un antiguo pozo – de hecho la única fuente de agua de la región (lo cual demuele la idea misma de que allí pudiera haber existido una ciudad). Sin duda animada por astutos lugareños, ella llamó al pozo “El Pozo de María” e hizo construir una pequeña basílica encima. Convenientemente, los evangelios no dicen donde se hallaba María cuando el ángel la visitó. Así, el pozo adquirió apoyo local por la divina visita, y Nazaret adquirió su primera iglesia.
Helena dejó establecido el negocio de las peregrinaciones, que nunca ha cesado.
Una generación después de que la emperatriz matrona hizo su recorrido, otra grande geriátrica, Lady Egeria permaneció durante años en aquella tierra, “Tierra Santa cada día más Santa”.
Egeria (española, como el emperador Teodosio, y casi sin dudarlo parte del cortejo imperial) alcanzó la zona de Nazaret en 383. En ésta ocasión, astutos monjes le mostraron “ una grande y espléndida gruta”, y le aseguraron que ésta fue donde María vivió. Los cuidanderos de la gruta, para no quedar en desventaja contra los del pozo, insistieron que la cueva, no el pozo, había sido el lugar de la divina visitación. Esta llamada “Grotto” se convirtió en otra atracción turística, lugar de peregrinación, sobre la cual – en el año 570- se elevó la basílica de otra iglesia. Hoy, por encima, y cerca del venerable Grotto, se extiende el más grande parque temático del Medio Oriente.
Para la cuarta centuria – cuando ya la iglesia tenía control de la heterodoxia teológica – Nazaret estaba siendo correctamente descrita por Jerónimo como una pequeña aldea en Galilea. Debiera saberlo: había huido del escándalo en Italia para establecer allí una zona de reposo eclesiástico para romanos pudientes. La ciudad debía su existencia al itinerario turístico imperial un siglo antes.
Para la quinta centuria, el supuesto sitio de Nazaret – demarcado por sus dos iglesias – se tornó un sitio clave para peregrinos píos y turísticos. Sabemos de un Piacenza que visitó en 570, de un Arculf en 638, un Wilhebald en 724, unAl Mas’udi en 943. Seewulf en 1102, como los antiguos visitantes, reportaron que solo la iglesia de la Anunciación estaba presente.
En 636 los ejércitos árabes asaltaron las posesiones bizantinas en Palestina, incluyendo Nazaret. Aunque permaneció una presencia cristiana en el área, estaba sujeta a restricciones y pesados impuestos. Casi cinco siglos más tarde, los cruzados ocuparon el valle y construyeron un fuerte. Sobre los cimientos del Grotto bizantino, una iglesia un poco más grande fue construida, más a tono con el obispo residente.
“El pozo de María”: Hueco en el suelo evidencia de la Sagrada Familia(tan convincente como una tumba vacía)
Note la colección de monedas, lado derecho abajo.
Hoy, más de un millón de visitantes (cincuenta por ciento de los turistas que visitan Israel), llegan a Nazaret. De modo que quién se atrevería a echar a perder la fiesta? Más bien, mantengámoslo en silencio…
No existe evidencia de que existiera una Nazaret en el Siglo Primero – ni literaria, ni arqueológica, ni histórica. Fue una población imaginaria, para un hombre-dios imaginario.
Fuentes:
http://ateismoparacristianos.blogspot.com/
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Saludos