El secreto vergonzoso que guarda Estados Unidos Por Silvio González (Prensa Latina*) La Habana, (PL) El artero ataque en aguas internacionales por parte de Israel contra una flotilla naval humanitaria indefensa de seis embarcaciones que se dirigía a Gaza es en la práctica un crimen de lesa humanidad condenado por los protocolos internacionales vigentes y un acto de terrorismo de estado. Israel con esta ilegal acción asesinó a un número indeterminado de civiles desarmados que intentaban entregar 10 mil toneladas de ayuda humanitaria a Gaza donde existe una población palestina en un situación de hambruna por el prolongado bloqueo que unilateralmente ha impuesto el Gobierno sionista. La flotilla esta plenamente justificada por el Articulo 33 de la Convención de Ginebra que claramente establece que el "castigo colectivo contra civiles indefensos es un crimen de lesa humanidad". El convoy humanitario estaba compuesto por 700 personas de 50 nacionalidades que incluyen una premio Nobel y a parlamentarios de Irlanda, Alemania, Suecia, Turquía, Malasia e incluso israelitas, a un periodista de la televisora latina Telesur, así como a un anciano sobreviviente del Holocausto y a un bebé. Las 10 mil toneladas de ayuda humanitaria consisten en cemento, juguetes, libretas escolares, purificadoras de agua, chocolate, pastas y medicamentos. Por mucho tiempo se asumió erróneamente que las atrocidades derivadas de un conflicto bélico eran parte de su naturaleza letal, pero dos tratados básicos comenzaron a marcar una nueva pauta, los Convenios de la Haya y la Convenciones de Ginebra a partir de 1949. Los Convenios La Haya pasaron a la historia como uno de los esfuerzos internacionales para estipular las leyes del cualquier conflicto bélico mientras el de Ginebra estableció el derecho internacional humanitario. Con los juicios de Nuremberg, contra funcionarios nazis se abrió el espacio para juzgar la responsabilidad penal en las acciones armadas de todos los Estados. Los procesos por las guerras de Los Balcanes, y el conflicto en Ruanda actualizaron de manera importante los límites y definiciones de estos protocolos. Estos antecedentes están recogidos en el Estatuto de Roma, que gobierna el Tribunal Penal Internacional para juzgar crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y genocidio, que entró en existencia en 2002 según Federico Andreu, consejero de la Comisión Internacional de Juristas con sede en Ginebra. El repudio internacional a los ataques contra la flotilla realizado por el personal de las tropas especiales israelitas ha sido condenado de manera casi unánime. El estilo despiadado y arrogante en la comisión de estos crímenes de guerra y el posterior control de daños mediante insostenibles justificaciones o a través del apagón informativo de los más poderosos medios de comunicación siempre ha sido la práctica de Israel y de su influyente lobby en Washington. Pero resulta totalmente inadmisible el silencio ante este genocidio ya que los crímenes ejecutados por Israel han estado dirigidos a personas de todas las nacionalidades incluyendo también a los propios ciudadanos estadounidenses. El ataque sorpresivo e injustificable israelita por mar y aire y en aguas internacionales contra el USS Liberty, buque espía de Estados Unidos el 8 de junio de 1967 durante la Guerra de los Seis Días en el Medio Oriente, provocó la muerte de 34 tripulantes mientras que 171 resultaron heridos. El buque Liberty llevaba muy visible la bandera de Estados Unidos por lo que los ocho pases realizados por los Mirage-111 de Israel tuvieron que observarla claramente y ver también su nombre que estaba escrito en letras latinas y no árabes. Las torpederas israelitas dispararon sin previo aviso y sin clemencia contra tripulantes estadounidenses que trataban de apagar los incendios a bordo, o de auxiliar a los heridos. Mientras que los tripulantes eran masacrados impunemente por los aviones y torpederas israelitas, la Casa Blanca ordenó inexplicablemente abortar dos misiones aéreas de rescate desde buques de guerra cercanos de la Sexta Flota que estaban presentes en ese momento en el Mediterráneo. Esta actitud irresponsable de la Casa Blanca es inexplicable si se toman en cuenta las reacciones que siempre ha tenido el gobierno federal cuando por ejemplo Corea del Norte atacó al buque espía USS Pueblo, o cuando Iraq por error atacó con misiles al buque militar USS Stark. La respuesta a estos incidentes siempre fue dura, con todos los medios y de inmediato pero no ocurrió sospechosamente hasta hoy en el caso del Liberty. Uno de los miembros del equipo de consejeros del entonces presidente Lyndon B. Johnson aseguró que este había hecho un trato con Israel para encubrir el incidente a cambio de que los lobbystas en Estados Unidos apoyaran incondicionalmente sus acciones en la guerra de Vietnam en aquel momento. Veteranos diplomáticos y analistas de inteligencia coinciden que aquel ataque fue intencional y constituyó el único incidente marítimo en la historia de Estados Unidos que no fue investigado profundamente por el Congreso. Johnson minimizó el incidente y aceptó rápidamente la burda explicación de Israel de que había sido un ataque por error ya que confundieron la identidad del buque como si fuera uno de bandera egipcia. Pero Johnson fue más allá aún y redujo la cifra de muertos y heridos para desinformar a la opinión pública internacional. Ninguna fuente consultada exigió el castigo de los atacantes israelitas, ni explicaciones oficiales a Tel Aviv por la negligencia de estos en identificar adecuadamente al Liberty. El entonces Secretario de Estado, Dean Rusk, dijo en aquel momento que no creía en la explicación dada por Israel de que fue un error porque confundieron al barco con un patrullero egipcio y que el comandante a cargo en la zona se apresuró en atacarlo. El Teniente Coronel de la Armada James Ennes, uno de los sobrevivientes al ataque y miembro de la organización de marinos veteranos que aún hoy piden que se haga justicia escribió el libro Asalto contra el Liberty, donde señala las evidencias que hacen que la agresión haya sido intencionalmente planeada y humillantemente ocultada por los gobernantes de Estados Unidos. También da diversas evidencias de numerosos documentos desclasificados que apuntan a que el gobierno estadounidense ocultó con alevosía la naturaleza hostil del ataque que estaba dirigido a castigar a Estados Unidos por su posición neutral en el conflicto de los seis días. El documental de la BBC titulado Muertos en el Agua, asegura que el Liberty fue intencionalmente atacado para evitar que Estados Unidos supieran que Israel agrediría a Siria en las Alturas de Golán, lo que sería una violación del alto al fuego que ambos países habían previamente acordado. El autor ruso Joseph Daichman en su libro Historia sobre el Mossad, afirma que Israel conocía que las comunicaciones estadounidenses por radio eran descifradas con facilidad por la Unión Soviética y que esta seguramente alertaría a los egipcios sobre el hecho de que el movimiento de tropas israelitas hacia el Golán dejaría desamparada su frontera con Egipto. James Bamford productor de la cadena televisiva ABC en su libro Cuerpo de Secretos, asegura que el ataque era para evitar que se conociera por Estados Unidos el hecho de que Israel estaba masacrando a prisioneros de guerra egipcios en la cercana ciudad de El Arish donde posteriormente se encontraron fosas comunes con los asesinados. La Agencia de Seguridad Nacional, organización dedicada al espionaje electrónico de las comunicaciones, señaló en el 2006 que aún tenía cientos de cajas con documentos secretos sobre el incidente que no han desclasificado por petición expresa de sus colegas en la CIA y la DIA. Es sorprendente que un presidente como Barack Obama que llegó a su actual posición utilizando el poder de la imagen y del simbolismo ahora no utilice las mismas herramientas que tanto resultado le dieron en el pasado para ganar su actual puesto, señala el blog Drudge Report. Es cierto que en Estados Unidos se hace la campaña presidencial con poesías y después se gobierna en prosa, pero Obama debe por lo menos hacer su prosa más digerible y apasionante. Todos sabemos que el se las arregla cuando quiere ser histriónico, pero parece que esa parte de su empleo no le gusta, ni le cae bien y ahora con el incidente de la flotilla se ha limitado a decir que es necesario estudiar la situación para tener mayores elementos de lo acontecido sin siquiera mencionar la culpabilidad de Israel. Hoy día los estadounidenses tienen muy poca paciencia con todo lo que se refiere a las malas noticias. Hay un alto nivel de desempleo, una economía que se desmorona, y una tirantez bipartidista como no se ha visto desde hace muchas décadas. Los estadounidenses de hecho son actualmente un grupo de personas muy enojadas con un acercamiento a la realidad de que ya nada les funciona correctamente y por eso este es uno de los peores momentos para estar en la presidencia de una nación que alberga esas frustraciones y resentimientos. Las organizaciones de solidaridad en Estados Unidos han anunciado protestas en más de 15 ciudades para condenar el asalto a la flotilla humanitaria y varios analistas han asegurado que esta acción puede propiciar una cadena de atentados terroristas allí y en Israel. Mientras que Turquía, que tiene a varios de sus ciudadanos masacrados en el ataque ha alertado que organizará otros convoys humanitarios similares, pero que en lo adelante serán escoltados por buques de la armada turca, ya que considera un acto de terrorismo de estado este hecho. Israel debe poner fin al bloqueo ilegal de Gaza que constituye una burda agresión según la resolución 3314 de 1974 de la Asamblea General de Naciones Unidas declaró Marjorie Cohn, de la Asociación Internacional de Abogados Democráticos. http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=193849&Itemid=1 RIVOTRIL TE INFORMA LO QUE LA TV NO TE MUESTRA
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