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Este posts esta realizado bajo el mayor respeto a los fumadores como yo y a los no fumadores espero ayude a alguien



El tabaco
El tabaco obtenido de la planta del mismo nombre Nicotiana originaria de América en la actualidad formado por hojas de varias plantas del género , en concreto Nicotiana tabacum. Se consume de varias formas, siendo la principal por combustión produciendo humo. Su particular contenido en nicotina la hace muy adictiva. Se comercializa legalmente en todo el mundo, aunque en muchos países tiene numerosas restricciones de consumo, por sus efectos adversos para la salud pública.

Su composición incluye un alcaloide, la nicotina, que se encuentra en las hojas en proporciones variables (desde menos del 1% hasta el 12%). El resto llamado brea o alquitrán, es una sustancia oscura, resinosa y maloliente compuesta por varios agentes químicos altamente nocivos, muchos de los cuales se generan como resultado de la combustión, como (cianuro de hidrógeno, monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxido de nitrógeno, amoníaco, etc.)

El género Nicotiana abarca más de 50 especies clasificadas en cuatro grupos principales: N. tabacum, N. petunoides, N. rustica y N. polidiclia. La especie N. tabacum, se puede clasificar en cuatro variedades:havanesis, brasilensis, virgínica y purpúrea, que son el origen de las distintas variedades usadas en la comercialización.


Historia

Los expertos en vegetal han determinado que el centro del origen del tabaco, se sitúa en la zona andina entre Perú y Ecuador. Los primeros cultivos debieron de tener lugar entre cinco mil y tres mil años a.C. Cuando se coloniza América, el consumo estaba extendido por todo el continente. Fumar (inhalar y exhalar el humo del tabaco) era una de las muchas variedades de consumo en América del Sur. Además de fumarse, el tabaco se aspiraba por la nariz, se masticaba, se comía, se bebía, se untaba sobre el cuerpo, se usaba en gotas en los ojos y se usaba en enemas. Se usaba en ritos como soplarlo sobre el rostro de guerreros antes de la lucha, se esparcía en campos antes de sembrar, se ofrecía a los dioses, se derramaba sobre las mujeres antes de una relación sexual, y tanto hombres como mujeres lo utilizaba como narcótico.

Usada por los mayas para celebraciones rituales y religiosas, fue conocida por los occidentales en 1492 con ocasión de llegar Colón y sus expedicionarios. Otras versiones tomadas de cronistas españoles proponen que "tabaco" proviene de la castellanización del lugar donde la planta fue descubierta, ya sea Tobago, una isla antillana, o la localidad mexicana de Tabasco. Sin embargo, lo más verosímil es que proceda del árabe "tabbaq", nombre que se aplicaba en Europa desde al menos el siglo XV a diversas plantas medicinales. La variedad maya conocida como Cikar (fumar), se extendió por todo el continente gracias al comercio. Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, compañeros de Cristóbal Colón, fueron los primeros occidentales en conocer su existencia. Rodrigo, a su vuelta a España, fue encarcelado por la Inquisición acusado de brujería, ya que sólo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca.

Por orden de Felipe II, Hernández de Boncalo, cronista e historiador de las Indias, fue quien trajo las primeras semillas de tabaco que llegaron a Europa en 1559. Estas semillas fueron plantadas en tierras situadas alrededor de Toledo, en una zona llamada los Cigarrales porque solían ser invadidas por plagas de cigarras. Allí se inició el cultivo de tabaco en Europa y, por este motivo, algunos historiadores sostienen que el nombre de cigarro proviene de esta circunstancia.

La primera obra escrita en la que se relata la forma nativa de aspirar el humo proveniente de rollos de hojas encendidas es Apologética historia de las Indias de Bartolomé de las Casas (1527). Posteriormente Gonzalo de Oviedo y Velázquez, en la Historia General de las Indias, describe la planta y sus usos (1535).

Su extensión por el continente europeo fue gracias al embajador francés en Portugal Jean Nicot de Villemain 1530 - 1600, en su honor Linneo introduce la denominación de nicotina en su clasificación de Botánica. Este lo introdujo en su forma aspirada (rapé) y la popularizó al, supuestamente, «curar» a Catalina de Médicis (esposa de Enrique II) de unas migrañas, por lo que se le denominó hierba de la reina, Catalinaria Nuduca y hierba del embajador.

Durante el siglo XX, numerosos estudios médicos fueron demostrando los perjuicios del tabaco, y negando su posible utilidad terapéutica. Por otro lado, su consumo pasa de ser mayoritariamente masculino a un mayor equilibrio entre sexos.

Tendencias actuales

Según comunica la Organización Mundial de la Salud (OMS), “los países que han reconocido la importancia primordial de informar al público, han logrado un descenso en el consumo de tabaco”. Panos, agencia londinense de información, añade: “En muchos hogares, lugares públicos y centros de trabajo del Norte, ya no se considera socialmente aceptable fumar”, y la mayoría de las personas se han dado cuenta de que “el tabaco puede matarlas”. “La industria del tabaco está moviéndose hacia el Sur”.

En el Sur, por el contrario, abrir un nuevo mercado es tan fácil como abrir una cajetilla de cigarrillos. Para la industria del tabaco, las condiciones que existen en los países en desarrollo son tentadoras. En tres de cada cuatro de estos países no se imponen restricciones a la publicidad del tabaco y, al mismo tiempo, hay poca conciencia pública de los peligros de fumar. “La gente no conoce los riesgos porque no se le habla de ellos”, observa Panos.

Para inducir a las jóvenes —que están entre los principales blancos de la industria tabacalera— a encender su primer cigarrillo, los anuncios “transmiten el mensaje de que fumar es un placer refinado, propio de mujeres independientes”. Los anuncios de tabaco son sospechosamente parecidos a los que se utilizaban en el mundo industrializado hace medio siglo. En aquel entonces se obtuvo el resultado esperado. Según cierta fuente, en poco tiempo, de cada tres mujeres, una “empezó a fumar con el mismo entusiasmo que los hombres”.

Los agresivos métodos de mercadotecnia que hoy se dirigen a las mujeres desprevenidas de los países en vías de desarrollo, garantizan que se repetirá el “éxito” publicitario de los años veinte y treinta. De modo que las perspectivas son funestas, pues millones de muchachas de los países más pobres del planeta corren el riesgo de habituarse a la nicotina en los primeros años de su adolescencia.
El blanco principal

Anuncio publicitario

Las mujeres son, en efecto, uno de los blancos más importantes de la industria tabacalera, pero los jóvenes constituyen el principal. Los anuncios con dibujos humorísticos y los logotipos de cigarrillos en los juguetes, reportan beneficios, al igual que el patrocinio de acontecimientos deportivos.

En China, informa la revista Panoscope, ‘un gran porcentaje de jóvenes están entregándose a este vicio’. El 35% de los adolescentes de 12 a 15 años de edad, y el 10% de los niños de 9 a 12 años son fumadores. En Brasil, según el diario Folha de S. Paulo, unos diez millones de jóvenes fuman. “Todos los días empiezan a fumar por lo menos otros cuatro mil jóvenes”, indica Panos.

La industria tabacalera exporta al Sur algunos productos cuyo contenido de alquitrán y nicotina es más elevado que el de los que vende en el Norte. La razón es obvia. “No pido disculpas por la nicotina —dijo un directivo de la industria del tabaco hace algunos años—. Es lo que hace crecer el negocio, lo que nos asegura la clientela”. La táctica es efectiva. “Con niveles altos de nicotina —confirma la publicación holandesa Roken Welbeschouwd (El fumar: todo lo que implica)— se logra crear adicción más deprisa; después se reducen gradualmente tales niveles para que aumente el consumo y las ventas.”



Hasta 1950, la cantidad de muertes por enfermedades relacionadas con el tabaco era insignificante, pero en la actualidad mueren por tal razón 1.000.000 de personas al año en el Sur. Y la OMS advierte que en tres decenios la cifra anual de muertes relacionadas con el tabaco en los países en desarrollo habrá aumentado a 7.000.000. Según un estudio científico estadounidense, por cada 15 cigarrillos fumados se produce una mutación en el código genético del tejido pulmonar, la principal causa de formación de cáncer de pulmón.
Aumento del nivel de nicotina

El periódico The New York Times informó que mientras diversas campañas de salud pública exhortaban a los fumadores a dejar el tabaco, las compañías tabacaleras “volvían más adictivos los cigarrillos a escondidas”. La noticia añade que los niveles de nicotina han aumentado “un 10% en los últimos seis años”. Una nueva prueba, que reproduce mejor los hábitos reales de los fumadores, ha revelado que las tabacaleras están tratando de “que más jóvenes adquieran el vicio y de evitar que los mayores lo dejen”. Las pruebas “demostraron que casi todas las marcas [de cigarrillos] contenían una dosis de nicotina lo bastante alta para producir una fuerte dependencia”.



Peligros del hábito de fumar


El fumar cigarrillos es la causa principal de muertes que se pueden evitar en EE.UU. Como promedio, la gente que fuma muere de 5 a 8 años antes que la que no fuma.

Los que usan tabaco, y las personas que viven con los fumadores, presentan casi todos los casos de cáncer del pulmón. Su riesgo de desarrollar cáncer de la garganta, boca, esófago, páncreas, riñón, vejiga y del cuello del útero es varias veces mayor que entre las personas que no están regularmente expuestas al humo del tabaco. El fumar es la causa principal de enfisema, una enfermedad pulmonar debilitante que destruye lentamente la habilidad de una persona de respirar normalmente.

El hábito de fumar es especialmente peligroso para personas con:
bullet enfermedad cardíaca
bullet enfermedad de los vasos sanguíneos
bullet diabetes
bullet presión arterial alta
bullet concentraciones altas de colesterol
bullet historia familiar de estas enfermedades.

Los fumadores y los que viven con ellos, presentan el doble de riesgo de enfermedad cardíaca fatal. El fumar también aumenta el riesgo de apoplejía. Las mujeres, especialmente las mayores de 35 años que toman píldoras de control de la natalidad y fuman, presentan un riesgo mayor de apoplejía o infartos. El aumento de la presión arterial es otro peligro del fumar. El hábito de fumar también reduce las concentraciones del HDL, o "colesterol bueno".

Los fumadores y las personas que viven con ellos presentan de dos a tres veces la probabilidad de sufrir de úlceras pépticas. Los fumadores también presentan un riesgo mayor de lo normal de sufrir fracturas de caderas, muñecas y vertebrales (espina dorsal). Además, el fumar complica los trastornos del sueño. Los fumadores también tienden a contraer resfriados y otras infecciones respiratorias con más frecuencia que los que no fuman.

El humo del tabaco es peligroso para los que no fuman. La exposición al humo, también llamada fumar pasivamente, aumenta los riesgos de los que no fuman de tener los mismos problemas que los fumadores. Una persona que no fuma, que permanezca en una habitación con mucho humo por una hora, con varios fumadores, inhala tantos agentes químicos malos como los que inhalaría si fumase en realidad 10 o más cigarrillos. Un estudio demostró que la tasa de cáncer de pulmón entre las mujeres no fumadoras dependía de la cantidad de cigarros, puros o pipas que fumaban sus esposos.


El fumar afecta a la mujer embarazada y a sus niños por nacer. Las madres que fuman presentan un riesgo mayor de aborto espontáneo y de nacimiento de niños muertos. Los niños de madres que fuman presentan, como promedio, pesos menores al nacer. También presentan infecciones respiratorias más frecuentes, un riesgo mayor de infecciones crónicas de los oídos y de asma, y una función pulmonar menos eficiente. Las investigaciones recientes sugieren una vinculación posible entre el hábito materno de fumar y el trastorno de déficit de la atención (hiperactividad) en los niños. También se sigue investigando la posibilidad de que la exposición al humo de cigarrillos pueda ser un factor en el síndrome de muerte infantil súbita (en inglés, SIDS). Los niños de fumadores normalmente también desarrollan el hábito de fumar cigarrillos.

Cuanto mayor sea el número de cigarrillos que una persona fuma diariamente, tanto mayor será el riesgo de enfermedad. El pasar de los cigarrillos a una pipa o puros puede no reducir el riesgo de enfermedad si el fumador continúa inhalando el humo. Los fumadores de puros y pipas presentan el mismo riesgo de contraer cáncer de la boca, labios, laringe y esófago que los que fuman cigarrillos. Afortunadamente, cuando un fumador deja de fumar, muchos de estos riesgos disminuyen.

Los que usan rapé o tabaco de mascar ("tabaco sin humo" aumentan su riesgo de contraer cáncer de la boca. El cáncer de la boca puede desarrollarse con relativa rapidez, dentro de los 10 a 15 años del primer uso del rapé o del tabaco de mascar.


¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?

Mark Twain dijo: "Dejar de fumar es fácil; yo lo he hecho mil veces". Quizá usted lo ha intentado también. ¿Por qué dejar de fumar, y mantenerse sin fumar, es tan difícil para tantas personas? La respuesta es: por la nicotina.

La nicotina.


La nicotina es una droga que se encuentra de forma natural en el tabaco. Es altamente adictiva, tanto como la heroína o la cocaína. Con el paso del tiempo, una persona se vuelve adicto física y emocionalmente, o dependiente, de la nicotina. En algunos estudios se ha demostrado que los fumadores tienen que lidiar tanto con la dependencia física como la psicológica para dejar el hábito y mantenerse sin fumar.
A dónde va la nicotina y por cuanto tiempo permanece.

Cuando usted inhala el humo, la nicotina penetra profundamente en sus pulmones, de donde pasa rápidamente al torrente sanguíneo, y es transportada a todo su cuerpo. La nicotina afecta muchas partes del cuerpo, incluyendo el corazón y los vasos sanguíneos, el sistema hormonal, el metabolismo del cuerpo y el cerebro. La nicotina se puede detectar en la leche materna y hasta en las secreciones mucoides del cuello uterino de las fumadoras. Durante el embarazo, la nicotina atraviesa libremente la placenta y se ha detectado en el líquido amniótico y en la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos.



Cómo los fumadores se hacen adictos a la nicotina.


La nicotina produce una sensación placentera que hace que la persona quiera fumar más. También produce un efecto depresivo al interferir con el flujo de información entre las células nerviosas. A medida que el sistema nervioso se adapta a la nicotina, los fumadores tienden a aumentar el número de cigarrillos que fuman y, por lo tanto, aumenta la cantidad de nicotina en la sangre. Después de un tiempo, el fumador desarrolla una tolerancia a la droga, lo que conduce a un aumento en el consumo de cigarrillos. Con el tiempo, el fumador alcanza cierto nivel de nicotina y entonces fuma para mantener ese nivel. De hecho, al inhalarse el humo del cigarrillo, la nicotina llega más rápido al cerebro que los fármacos que se administran de forma intravenosa.


Abstinencia de la nicotina.


Cuando los fumadores tratan de disminuir la cantidad de cigarrillos o dejar de fumar, la ausencia de nicotina origina síntomas de abstinencia, tanto físicos como mentales. Físicamente, el cuerpo reacciona a la ausencia de la nicotina. Mentalmente, el fumador se enfrenta a tener que dejar el hábito, lo cual requiere de un cambio importante en el comportamiento. Ambas dimensiones deben atenderse para que sea efectivo el intento de dejar de fumar.

Varios factores diferentes pueden afectar cuánto tiempo le toma al cuerpo remover la nicotina y sus derivados. En general, la nicotina o sus derivados, tal como cotinina, están presentes en el cuerpo de un fumador habitual durante 3 ó 4 días después de dejar de fumar.

Si la persona ha fumado habitualmente durante unas semanas o más, y repentinamente deja de usar el tabaco o reduce significativamente la cantidad de cigarrillos, se le presentarán síntomas de abstinencia, por lo general, a las pocas horas de haberse fumado el último cigarrillo. Estos síntomas alcanzan su mayor intensidad aproximadamente de 2 a 3 días más tarde y pueden durar desde unos días hasta varias semanas.


Los síntomas de abstinencia pueden incluir cualquiera de los siguientes:


Mareos (pueden durar de uno a dos días después de dejar de fumar).
Depresión.
Sentir frustración, impaciente e ira.
ansiedad
Irritabilidad.
Trastornos del sueño, incluyendo dificultades para dormir, para mantener el sueño y soñar cosas desagradables o hasta pesadillas.
Dificultades para concentrarse.
Inquietud.
Dolores de cabeza.
Cansancio.
Aumento del apetito.


Cuando se abandona el hábito: ¿cuáles son los beneficios conforme pasa el tiempo?


20 minutos después de abandonar el hábito: su frecuencia cardiaca, así como su presión arterial, baja.

12 horas después de abandonar el hábito: el nivel de monóxido de carbono en la sangre se reduce hasta el valor normal.

De 2 semanas a 3 meses después de abandonar el hábito: su circulación mejora y su función pulmonar aumenta.

De 1 a 9 meses después de abandonar el hábito: disminuyen la tos, la congestión nasal, el cansancio y la dificultad para respirar; los cilios (estructuras parecidas a vellos pequeños que eliminan el moco de los pulmones) recuperan su función normal en los pulmones, lo que aumenta su capacidad para controlar las mucosidades, limpiar los pulmones y reducir el riesgo de las infecciones.

1 año después de abandonar el hábito: el riesgo excesivo de presentar una insuficiencia coronaria se reduce a la mitad del que tienen los fumadores.

5 años después de abandonar el hábito: de 5 a 15 años después de haber dejado el cigarrillo, el riesgo de sufrir un derrame cerebral se reduce al nivel de una persona que no fuma.

10 años después de abandonar el hábito: el índice de mortalidad debido al cáncer del pulmón se reduce a casi la mitad del que afronta una persona que fuma. Disminuye el riesgo de contraer cáncer de la boca, la garganta, el esófago, la vejiga, el cuello uterino y el páncreas.

15 años después de abandonar el hábito: el riesgo de padecer de insuficiencia coronaria es el mismo que el de una persona que no fuma.


Recompensas visibles e inmediatas al dejar de fumar:

Dejar de fumar ofrece algunos beneficios que usted notará inmediatamente y algunos que se desarrollarán con el paso del tiempo. Estas recompensas pueden mejorar bastante su vida diaria:

Mejor aliento.
Dientes más blancos.
El olor desagradable en la ropa y el cabello desaparece.
El color amarillento de los dedos y las uñas desaparece.
Puede saborear mejor los alimentos.
Su sentido del olfato se normaliza.
Las actividades que usualmente realiza no le dejarán sin aire (por ejemplo, subir escaleras, quehacer doméstico, etc.).

























Trucos para dejar de fumar


Aunque el dejar de fumar no resulta tan fácil como algunos suponen, aquí podrán conocer algunos métodos útiles para poder abandonar esta mal hábito.

La difícil elección
El dejar de fumar no resulta tan fácil como algunos suponen. Una vez que la persona tiene el vicio, éste se convierte en una parte importante de su vida. Y dejarlo será como que le falte a algo a la misma. Según especialistas, hay que terminar con esa tonta idea de que abandonar el tabaco se resuelve en todos los casos con el esfuerzo y la voluntad del fumador. Porque en realidad se trata de una severa adicción que en muchas ocasiones necesita de un tratamiento con fármacos.

Por lo tanto, la ayuda de expertos es primordial para que el adicto pueda dejar de fumar, porque lo que ocasiona la abstinencia es, para muchos, algo difícil de soportar: ansias de fumar, dolor de cabeza, mareos y vértigo, irritabilidad, temblor interior, falta de concentración, temblor de manos, pérdida de apetito, dolor de ojos, náuseas, vómitos, cambios de sabor, ansiedad para comer, contracciones musculares, cansancio, debilitamiento, sudor de manos, hormigueos en la piel.

Etapas del fumador
Cuando el fumador decide dejar de fumar pasa por una serie de procesos temporales de actitud ante el hábito. En un principio, el fumador disfruta con el hábito de fumar y no se plantea ningún problema por ello, es un fumador consonante. En esta etapa, de precontemplación, se encuentran los fumadores menores de 30 años, sin enfermedades asociadas o no al tabaco.

Luego, en la fase de planteamiento o de contemplación, el fumador se plantea las posibles consecuencias negativas para la salud. Comienza a ser un fumador disonante, es decir fuma pero sabe que está mal hacerlo.
Le sigue la etapa de acción, en donde quien fuma se ve obligado a dejar de hacerlo. Aquí sabe que fumar hace mal y lo deja. Esta es una fase que se repetirá varias veces en la evolución de la dependencia, el fumador pasará a la contemplación y a la acción repetidas veces.

En la fase de consolidación o mantenimiento están aquellos fumadores que llevan más de seis meses de abstinencia y, aunque no fuman nada, hasta los doce meses no se los puede considerar como ex-fumadores.
Por último, se encuentra la etapa de la recaída. ésta se da en un porcentaje variable de los casos, y es acompañada de una gran pérdida de la autoestima personal.


Cómo empezar


Primero, y lo más importante, hay que conocer las razones de por qué dejar de fumar. Estas razones son: mejorar la salud en todos los aspectos (como no tener dolor de garganta, tos, fatiga al ejercicio, infecciones de repetición). Dar ejemplo a los niños y no empeorar la salud de los mismos. Razones de estética, como dejar de tener mal aliento, dientes amarillos, arrugas, etc. También y lo más importante es tener en cuenta que al fumar se pueden contraer varias enfermedades cardiovasculares o empeorar otras como la obesidad; asimismo se tiene más posibilidades de contraer varios tipos de cáncer.

Luego de esto hay que tomar una decisión positiva: "debo dejar de fumar", y en los días sucesivos se deberá realizar esta reflexión cada vez que se tenga ganas de volver a fumar. Tomar esta decisión genera de inmediato una defensa en el ansia por fumar. Es importante elegir una fecha, la cual será un día que deberá asociar al cambio de vida, como un antes y un después.

Una vez que el fumador ha abandonado el tabaco, lo mejor es que no lo vuelva a retomar. La decisión y el abandono de fumar debe ser una elección de pocos días no una decisión poco a poco y en meses. La peor parte está en los tres primeros días, a partir del quinto día el ansia por fumar es menos intensa y más fácil de superar. Para llevar adelante esta etapa será de gran ayuda la dieta. Y tener muy en cuenta que ante el deseo de fumar, se deberá respirar de manera profunda, relajarse, beber agua, masticar chicle, y en caso de presentar insomnio, evitar el café y hacer ejercicio. Si padece estreñimiento, se deberán comer alimentos ricos en fibra, como cereales, verduras. Es significativo destacar que al año de no fumar el riesgo de padecer insuficiencia coronaria será un 50% menor que el de un fumador.

La dieta va a ser fundamental en el periodo inicial, en el cual deberá comer alimentos ligeros, y dar prioridad a las frutas y a los vegetales, que además de facilitar la abstinencia, aportarán vitaminas C y B. No comer carnes ni pescados fritos o guisados y no comer postres azucarados, ya que el azúcar puede impedir la absorción de ciertas vitaminas que serán fundamentales para estos días (porque mejoran la función nerviosa). Evitar comer condimentos fuertes, mostaza, pimienta, chile, porque producen un aumento del ansia de fumar.

En la siguiente etapa se deberá tomar mucho líquido, entre cinco o seis vasos de agua al día o jugo de frutas naturales o leche. Es importante para eliminar la nicotina y para evitar la ansiedad, además de ser necesario para el sistema nervioso. Hay que evitar rotundamente tomar café o té, ya que son estimulantes del sistema nervioso y generan más ansiedad de fumar. Tampoco hay que tomar alcohol.

Es bueno darse frecuentes duchas y baños durante la primera semana, ya que la piel es un órgano excretor y por ello el estimular mediante el agua esta función ayudará a pasar la abstinencia y limpiar de nicotina el cuerpo. Asimismo, hay que aumentar la inhalación de oxígeno, realizando inhalaciones profundas de aire, en momentos de ansiedad y sobre todo después de las comidas. Hay que moverse y pasear sobre todo después del almuerzo o la cena. Por último, y quizás lo más relevante, es la ayuda exterior. Se puede contar con familiares o amigos que apoyen en el objetivo.

Distintas técnicas para dejar el mal hábito
A continuación se podrán conocer diferentes técnicas de apoyo. La reflexología, es una de ellas, ya que por la relación que existe entre los pies, los pulmones y el sistema nervioso se usa como sistema para dejar de fumar, relajando el sistema nervioso y estimulando la desintoxicación del organismo. También se pueden utilizar parches y chicles de nicotina los cuales, además de encontrarse disponibles sin receta médica, logran suavizar los síntomas de la abstinencia.

La acupuntura o la hipnosis, en cambio, se utilizan como motivación durante los primeros momentos. Del mismo modo se pueden llevar a cabo terapias relajantes como son los baños calientes, saunas, masajes, piscinas.

El uso de hierbas también sirve. Este método se ha utilizado desde la antigüedad en el tratamiento de las dolencias bronquiopulmonares y como sustitución de la nicotina. Resultan útiles las hojas de: gordolobo, tusilago, yerbasanta, zarzaparrilla y romero. La hoja de lobelia se fuma en sustitución del tabaco. Otras hierbas que pueden ayudar son: la hoja de datura, la de ginseng, la nébeda, la damiana, la menta y el regaliz. Afirman que la raíz del cálamo mascada produce un gran rechazo de la nicotina, igual que mascar unos dientes de ajo.



Los trucos, tips o estrategias para conseguir dejar de fumar nunca están de más si son sencillos, baratos y fácilmente aplicables a nuestra vida diaria.

Una vez tengamos claro que fumar es un vicio caro e insano podemos beneficiarnos de una serie de trucos o estrategias para dejar de fumar para siempre.

* Ponernos una fecha concreta para dejar de fumar: eso nos ayudará a que el dejar de fumar no sea solo un deseo que formulamos sino que "ya está en marcha". Lo ideal es aprovechar un día de fiesta o un fin de semana en el que podamos hacer alguna actividad diferente de la habitual y a ser posible que consista en alguna actividad con ejercicio físico (excursión por el monte, ir en bicicleta, etc.) Al final del día valoraremos como nos sentimos.
* Cambiar hábitos que relacionamos con el fumar: si después de comer nos sentamos a fumar en el sofá viendo la televisión pues ahora nos sentaremos en otra parte de la casa a leer. Si relacionamos tomar café y fumar pues empezaremos a tomar una infusión relajante. De hecho dejar o disminuir el café y el alcohol disminuye la ansiedad y con ello las ganas de fumar. Es una de las estrategias más eficaces.
* Buscar sustituto al cigarrillo si lo que queremos es tener algo en la boca: al principio un buen truco o uno de los mejores tips puede ser chupar o tener en la boca el típico dulce con palito (Chupa-chup, paleta o piruleta), una ramita seca de alguna planta medicinal, regaliz (cuidado los hipertensos), etc.
* Respirar profundamente cuando estemos muy estresados: a menudo la gente fuma inspirando profundamente porque necesita "respirar" (curioso ¿verdad?) Unas cuantas respiraciones profundas suelen ayudarnos.
* Beber mucho líquido: beber más nos puede ayudar también a dejar de fumar ya que el cuerpo tolera menos el estrés cuando está deshidratado.
* Cuando huela el humo de un cigarrillo y le resulte tentador huela un cenicero: aunque parezca un poco bestia la verdad es que nos hace conscientes de lo que nos queda después de fumar. Es drástico pero suele funcionar casi siempre.
* Tomarnos más tiempo para cada cosa: un amigo me decía que la gente que no para de fumar van todo el día como una locomotora y claro echan humo como su chimenea. Respirar, organizarnos mejor y relajarnos son trucos o tips que nos ayudan a funcionar con menos revoluciones y vivir sin tener siempre la caldera a punto de estallar.
* Disfrutar notando nuestro propio aliento y la ausencia de olor a tabaco: valora lo bien que hueles ahora y percibe como huele la gente muy fumadora (sé respetuoso ya que hasta hace poco tu también olías a tabaco aunque no lo notases)
* Mejorar la dieta: comer lentamente y disfrutando del sabor de cada alimento; comer repartido en cuatro o cinco veces día y aumentar tú consumo de fruta y verdura te ayudarán a dejar de fumar ya que te vas a sentir mucho mejor.
* Empezar a practicar algún deporte: busca un deporte que te guste (hay que relacionar deporte con satisfacción y no como otro modo de estresarnos aún más) Respirar profundamente y sudar nos ayudan a deshacernos de la nicotina y toxinas que aún quedasen en nuestro organismo.
* Acostarnos más temprano: si descansamos mejor reducimos nuestro nivel de estrés y con ello la necesidad de excitantes (café, tabaco, alcohol, etc.)
* Planear las vacaciones gratuitas: realmente muchas personas ahorran un gran cantidad de dinero al cabo de un año cuando han dejado de fumar y aunque parezca mentira pueden tener unas vacaciones gratis (si han ahorrado lo que no gastan al dejar de fumar)

Felicítate cada día por haber dejado de fumar. Realmente cambiar de hábitos no es nada fácil por eso tiene tanto mérito. Si hemos conseguido dejar de fumar a partir de ahora también podemos conseguir otras cosas que ahora nos parecen imposibles. ¡Adelante!


Solo animaos a hacerlo y felicidades de antemano


Yo voy a fumarme el penultimo.....¿creo....?






















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