Las estrellas de mar se alimentan de bivalvos y pueden llegar a consumir más de un kilo al día
Cuando comen moluscos, los abren con los brazos y colocan su estómago en el interior de éstos
En una interesante historia, firmada ayer domingo por Antón Bruquetas en la Voz de Galicia, enseña que las estrellas de mar pueden llegar a convertirse en una dañina plaga para la acuicultura del marisco:
La percepción que la mayoría de las personas tienen de las estrellas de mar es la de un animal bello. Quizás porque gracias a su morfología consiguen decorar el agua salada de tal forma que parece el cielo. Pero lo que poca gente conoce es el apetito voraz de estos equinodermos. Se alimentan de bivalvos y en grandes concentraciones pueden llegar a consumir más de un kilo de marisco al día. Cuando esto sucede, como ocurre en el banco de As Pías (en Ferrol, A coruña), ya pasan a ser un problema.
Todas las mañanas desde hace quince días dos embarcaciones, una de la cofradía de Ferrol y otra de Barallobre, acuden a la zona cercana a los muelles de la antigua Astano para limpiar el fondo del mar de estrellas. Dos buceadores de cada lancha se sumergen durante casi hora y media y al término de la jornada, cada pareja puede rellenar hasta 25 capazos. «Hay momentos en los que no ves ni rastro de la arena. Cuando llegas al fondo parece que pisas sobre una alfombra, porque estas estrellas no son como las de la parte exterior de la ría, son blandas, casi gelatinosas», explica, poco después de subirse a La Maga, Julio Esmorís, uno de los mariscadores que participa en los trabajos. En la cubierta ya no queda ni un rincón vacío para apilar otra remesa de estos equinodermos.
Cuando una estrella consigue situarse encima de un bivalvo, su plato preferido, lo envuelve con su cuerpo, las ventosas de los pies ambulacrales se pegan a las valvas y comienzan a hacer presión para abrirlo. Durante el siglo pasado se creía que la estrella hipnotizaba al molusco o que perforaba el caparazón por medio de un ácido, sin embargo la realidad es más espectacular. El mejillón fatigado por el esfuerzo afloja la presión y abre un poco el caparazón. Sin pérdida de tiempo la estrella saca su propio estómago de su cuerpo, aplica los tabiques sobre la carne del mejillón y empieza a absorberlo y digerirlo. La digestión completa dura aproximadamente 10 horas, durante ese tiempo el estómago sigue fuera del cuerpo de la estrella de mar. Luego comenzará nuevamente su lento peregrinar por el fondo en busca de una nueva víctima.
Foto de abajo: 50.000 estrellas de mar varadas en la playa de Lissadell, Irlanda - 6 de noviembre de 2009 (en otro momento habrá que tratar con más detalle este suceso)
Enlace:
Cuando comen moluscos, los abren con los brazos y colocan su estómago en el interior de éstos
En una interesante historia, firmada ayer domingo por Antón Bruquetas en la Voz de Galicia, enseña que las estrellas de mar pueden llegar a convertirse en una dañina plaga para la acuicultura del marisco:
La percepción que la mayoría de las personas tienen de las estrellas de mar es la de un animal bello. Quizás porque gracias a su morfología consiguen decorar el agua salada de tal forma que parece el cielo. Pero lo que poca gente conoce es el apetito voraz de estos equinodermos. Se alimentan de bivalvos y en grandes concentraciones pueden llegar a consumir más de un kilo de marisco al día. Cuando esto sucede, como ocurre en el banco de As Pías (en Ferrol, A coruña), ya pasan a ser un problema.
Todas las mañanas desde hace quince días dos embarcaciones, una de la cofradía de Ferrol y otra de Barallobre, acuden a la zona cercana a los muelles de la antigua Astano para limpiar el fondo del mar de estrellas. Dos buceadores de cada lancha se sumergen durante casi hora y media y al término de la jornada, cada pareja puede rellenar hasta 25 capazos. «Hay momentos en los que no ves ni rastro de la arena. Cuando llegas al fondo parece que pisas sobre una alfombra, porque estas estrellas no son como las de la parte exterior de la ría, son blandas, casi gelatinosas», explica, poco después de subirse a La Maga, Julio Esmorís, uno de los mariscadores que participa en los trabajos. En la cubierta ya no queda ni un rincón vacío para apilar otra remesa de estos equinodermos.
Cuando una estrella consigue situarse encima de un bivalvo, su plato preferido, lo envuelve con su cuerpo, las ventosas de los pies ambulacrales se pegan a las valvas y comienzan a hacer presión para abrirlo. Durante el siglo pasado se creía que la estrella hipnotizaba al molusco o que perforaba el caparazón por medio de un ácido, sin embargo la realidad es más espectacular. El mejillón fatigado por el esfuerzo afloja la presión y abre un poco el caparazón. Sin pérdida de tiempo la estrella saca su propio estómago de su cuerpo, aplica los tabiques sobre la carne del mejillón y empieza a absorberlo y digerirlo. La digestión completa dura aproximadamente 10 horas, durante ese tiempo el estómago sigue fuera del cuerpo de la estrella de mar. Luego comenzará nuevamente su lento peregrinar por el fondo en busca de una nueva víctima.
Foto de abajo: 50.000 estrellas de mar varadas en la playa de Lissadell, Irlanda - 6 de noviembre de 2009 (en otro momento habrá que tratar con más detalle este suceso)
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