El diario de los Mitre y las putas del Este
04-01-2010 /
dijo:Hay una especie de revalidación de la lujuria exhibicionista y procaz de los años ’90. De nuevo, eventos millonarios son publicitados como para solaz de la plebe y envidia de la gente como uno. Allí estaba ayer apuntada en el diario La Nación la fiesta que JP Bailey, el inversor canadiense del fondo de fondos suizo Gottex, brindó en su chacra Villa Sofía de Punta del Este.
Foto: Sur
Por Sociedad
sociedad@miradasalsur.com
Hay una especie de revalidación de la lujuria exhibicionista y procaz de los años ’90. De nuevo, eventos millonarios son publicitados como para solaz de la plebe y envidia de la gente como uno. Allí estaba ayer apuntada en el diario La Nación la fiesta que JP Bailey, el inversor canadiense del fondo de fondos suizo Gottex, brindó en su chacra Villa Sofía de Punta del Este. Gastó, según la nota, más de 200 mil dólares, con 70 hombres de seguridad, DJs traídos desde Ibiza, Londres y Madrid, canilla libre de vinos y champañas argentinos. Las fiestas faraónicas son comunes en el jet-set financiero: atraen inversores, clientes, mercados y negocios.
Lo novedoso del asunto es el efecto Berlusconi. En el artículo se menciona un dato que otrora hubiese sido escatimado. “Entre la abrumadora presencia de extranjeros en lo de Bailey, sin contar la cantidad de modelos ucranianas, brasileñas y europeas, amigas del anfitrión y llegadas en aviones privados fletados por el financista...” Guau. En el antiguo Videomatch, en la época del Teto Medina y Lanchita Vizzio, Tinelli mencionaba que con sus gomazos eran asiduos visitadores de La Saison, un puterío conocido de avenida Pueyrredón y avenida Córdoba. En ese entonces, las malas lenguas también decían que El Padrino de la televisión argentina era “accionista” de Athos, otra famosa casa de señoritas. Pero eran picardías, deslices solapados, comentarios al vuelo que no resistían una revalidación de los protagonistas. Nada para aguantar al aire, para darse aspaviento en los medios.
Ahora, no. Ahora la cultura global tiende a celebrar el vínculo con prostitutas. Si no, véase cómo repuntó la imagen política de Berlusconi después de sus veleidades como un nuevo rey Shariyar, el de Las mil y una noches, pero picarón. Por supuesto, hay contramarchas, la tesis que se opone, como la moralina católica triple filo de los sponsors de Tiger Woods. Pero acá tenemos a La Nación, que se esmera en señalar que las fiestas de Punta se hacen con modelos traídas de Europa del Este para 250 invitados Vip (cuya entrada electrónica pudo recibirse en ciber-exclusivos sites de Internet como A small world).
La fiesta del playboy recibido en la Universidad de Ontario Occidental de Canadá ocurrió como el año pasado en su chacra, Villa Sofía, que se encuentra camino a José Ignacio, frente al Medellín Polo Club (donde a precio de ganga se puede comprar una chacra con paredes revestidas en piedra y techo con tejas de más de 100 años por 2.900.000 dólares).
En el Facebook de John-Paul Bailey, 42 años jóvenes, con cuatriciclo Kawasaki, aparecen, en efecto, modelos: Danielle T., de The Girl, la alternativa erótica de la página de Terra; Inga E., islandesa de la agencia Store Models; Olga V. P., una hermosa mujer rumana; Katya P., una chica rusa de Ford Models. (Que por supuesto no son culpables de nada, salvo de ser tan bellas y de no venir a nuestros asados.)
Bailey se formó en el JP Morgan entre 1991 y 1998. Se especializó entre otras cosas en “derivados exóticos”, como la cobertura de casinos ante el riesgo de que un ludópata hiciera saltar la banca. Se hizo una pequeña fama y, al parecer, de unos cuántos bonus corporativos contados en fajos de billetes verdes a fin de año. En agosto de ese año pasó a Gottex Fund Management, un fondo de fondos de inversión fundado por Joachim Gottschalk en 1986 en Lausana, Suiza. Gottschalk se llama igualito al actor alemán (el “Leslie Howard germánico”, lo llaman en Wikipedia) que decidió suicidarse en 1941, en su departamento de Berlín, antes de que lo deportasen con su familia al campo de concentración de Theresienstadt. Gottex tiene subsidiarias en Islas Caimán, Bermuda, Luxemburgo y Hong Kong, todos paraísos fiscales. Al 30 de septiembre del año que culminó administraba 8,2 billones de dólares. Así que ése es el personaje que dio la bacanal en el Este con chicas del Este. Gastó 200 mil de la moneda norteamericana. Una ganga. Cuánto gastó en los aviones que trajeron a las chicas, de eso no sabemos nada.
En los años ’30 y ’40, el recoveco de la bahía de Maldonado –“el mejor atardecer del mundo”– fue cobijo para republicanos que escapaban de las garras españolísimas de la Falange. En 1961, mandatarios americanos como Ernesto Che Guevara y Arturo Frondizi se dieron cita en Punta del Este en el marco del Consejo Interamericano Económico y Social para escuchar la propuesta de la Alianza para el Progreso, de J. F. Kennedy. En el verano de 1971, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros amenguó la voluntad de los veraneantes argentinos de concurrir a “la república del Este”, a riesgo de ser secuestrados. Luego la vibración política del amansado paisaje yorugua fue amainando. Vinieron Roberto Giordano (moviendo la cabeza), Maradona (en exceso) y el sultanato chacarero de Pancho Dotto. Punta del Este desde entonces es la comidilla industrial de la envidia por la fiesta loca, el descontrol y los cuerpos tuneados de chicas de almanaque. Lo que hasta ahora no había acontecido es la celebración de que en verano la ciudad se empetrola de un rubro 59, esteño y europeo. Muy de lujo.