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JUAN MANUEL ABAL MEDINA: “EL KIRCHNERISMO ES COMO UNA GRAN BOCANADA DE AIRE” Por Julia Mengolini Porta un apellido cargado de historia: su padre, Juan Manuel, fue Secretario del Movimiento Nacional Justicialista en plena primavera camporista y delegado personal de Perón; su tío Fernando fue fundador de Montoneros y acaso su primer mártir. Juan Manuel Abal Medina hijo, digno heredero de tamaña herencia, es el actual Vicejefe de Gabinete de la Nación y fue un colaborador muy cercano de Néstor Kirchner hasta su muerte. El legado familiar y el legado de Néstor, el rol de la juventud, la relación entre intelectuales y política, los desafíos futuros, todo eso y más, en una charla súper interesante. ¿Cómo se lleva tu apellido? -Cambiante por épocas. En aquellos años yo no tenía demasiada idea, en ese momento mi viejo estaba metido en la embajada de México y a nosotros nos decían que estaba trabajando en México. Cuando fue el golpe aguantamos un par de años acá, le habían sacado a mi viejo todos los bienes, a mi vieja la levantan un par de veces, si bien en ese momento estaba separada de mi viejo, después nos vamos a esconder a un campito de un tío mío en Navarro al fondo. En el colegio éramos Abal, veíamos que la gente hablaba, miraba raro, helicópteros que pasaban volando bajito por el campo, circulaban versiones de que éramos un grupo guerrillero. Yo me enteré de todo eso obviamente después. Cuando nos volvimos para la ciudad querían inscribirme en las escuelas y no me dejaban, yo no entendía ni me decían bien por qué. En el 82 nos vamos todos para México, en realidad cuando la mayoría estaba por volver para acá, y ahí -yo en ese momento estaba en segundo año- de a poco fui entendiendo. Cuando volvimos acá en el año `85, ahí sí empecé a tener noción de lo que mi apellido significaba: mucho apoyo de muchos compañeros y mucha bronca y odio del otro lado, y eso era notable y permanente. -Sos sobrino nada menos que de Fernando Abal Medina, ¿Cuál es tu lectura de la lucha armada? -He escrito varios trabajos sobre eso. Yo creo que la lucha armada fue en la Argentina y en el mundo un proceso de respuesta a la violencia de arriba. No fue un proceso auto generado. Se agarraron las armas porque se les habían cerrado una y otra vez otros caminos y porque los que habían agarrado las armas para echar a la democracia habían sido ellos. Fue una respuesta que tuvo una carga de entrega y de pasión enorme si bien después, cuando ya se había recuperado la democracia, muchos no estuvieron a la altura de las circunstancias y cometieron errores muy graves que costaron mucho. No fueron culpables absolutamente de nada de lo que ocurrió pero sí tomaron algunas decisiones políticas que fueron enormemente equivocadas. También hay que contextualizar, eran jóvenes que tenían 22, 23 años. Muchos de ellos por soberbia o por otras razones se equivocaron profundamente. -¿Vos hoy ocupás un lugar que es similar al que ocupó tu viejo con Cámpora ¿Cómo ves esa línea histórica? -Qué se yo, son cosas de la historia, ¿no? -Es difícil pensarlas como casualidades. -Sí, pero tiene muchas cosas de coyuntura. Yo particularmente con mi viejo ahora tengo una excelente relación política, cosa que en gran medida le debemos a Néstor Kirchner. Cuando volví de México empecé a militar en el peronismo, después vino Menem y como muchos, dejé el peronismo. Terminé en el Frente Grande y a mi viejo eso obviamente mucho no le gustó, cuando eso se fue para el lado de la Alianza, menos. Yo ya me había ido a estudiar afuera, pero de última seguía siendo parte. El reencuentro se fue dando en gran medida por él, volvimos a pensar lo mismo de la política por Néstor Kirchner. -Fuiste militante en los `90 en la Universidad. ¿Cómo era esa militancia en un momento en el que la política no tenía nada para dar? -Era muy compleja. Primero, a diferencia de hoy, la política era mucho más reducida, los que hacíamos política éramos muy poquitos. La hegemonía absoluta era de Franja Morada que tenía un esquema fuertísimo, desde el último centro de estudiantes hasta el rector. Y nosotros, el grupo del peronismo, habíamos armado un espacio político que construyó fuertemente en lo gremial contra la Franja, y el Frente Grande participaba lateralmente, pero nos daba cierta chapa externa que era más o menos bien vista, a diferencia de cuando hablabas de peronismo dentro de la facultad. Siempre cantábamos la marcha después de que terminara la elección, si no perdíamos. Los radicales decían “son peronistas disfrazados”. El peronismo obviamente era una mala palabra y la política era una cosa de pocos. -Sin embargo, muchas de las experiencias más interesantes de los `90 en la militancia universitaria terminaron siendo kirchneristas, ¿por qué pensás que pasó eso? -Porque el kirchnerismo lo que hace es recuperar el conjunto de la política. Yo creo que los que apostaban por otra cosa -el activo de la militancia que de alguna manera vivió los `90 con esa política sin sentido, tan vaciada de contenido- cuando llegó el kirchnerismo, se sumaron al conjunto independientemente de dónde venían. El kirchnerismo es como una gran bocanada de aire, donde lo que uno decía en un momento y parecía un disparate se probó posible. -¿Cuál es para vos el legado de Néstor? - Lo he pensando un millón de veces desde ese trágico miércoles, me parece que es básicamente eso: haber recuperado la política. La política tiene sentido en términos de transformación. La política no es simplemente –como muchos creen- un conjunto de chantas buscando un cargo ni tampoco, como me pasaba a mí, un grupo de intelectuales discutiendo en una mesa de café o escribiendo hermosos libros de cómo deberían ser las cosas. Esos dos mundos Kirchner los cortó por el medio y dijo “la política son ideas pero que se transformen en acción y en mejoras en la vida de la gente”. Lo que hizo Néstor fue demostrar que ambos eran dos extremos improductivos: la política del oportunismo y la política de la crítica, que es lo que hacíamos algunos desde afuera pero sin capacidad de transformar absolutamente nada. Néstor dijo: “se puede hacer con ideas, se puede hacer con valor y transformando la vida de la gente”. Creo que ese es el legado más fuerte. -Además de dar batallas impensadas. -Todas son batallas impensadas. En general todas las batallas que se dieron iban siempre contra todo lo que se había establecido en la política desde el `75 en adelante. Néstor aparece rompiendo contra todo lo que conviene, contra todo lo que es el análisis de costo/beneficio de la política. Con esa ruptura vos te podés parar frente a los factores de poder de una manera autónoma y hacer lo que corresponde. Así fue como se pudo recuperar el pasado de la Argentina. Recuperando la política, recuperamos la idea de futuro que es básica para cualquier proceso de transformación. -¿Se lo extraña? - Uf! Se lo extraña todo el tiempo. La tarea central es transformar esa tristeza, esa bronca, en acción, en lucha y con un acompañamiento incondicional a Cristina. Néstor y Cristina siempre fueron exactamente lo mismo, eran dos compañeros militantes que se amaban de una manera impresionante. Uno estaba con Néstor y donde estuviera se iba a ver a Cristina. Siempre fueron lo mismo, es esa misma lucha que nos tiene que llevar a trabajar cada día más y estar cada vez más a la altura de las circunstancias. -Vos venís de la Universidad, sos una persona con una formación intelectual sólida. ¿cuál es el aporte que pensás de los intelectuales en este proceso? Siempre la relación entre intelectuales y política fue tensa. - Se pudo generar un espacio de diálogo y aporte que era imposible. Cuando de la discusión de un militante barrial con la gente de Carta Abierta surgen consignas, ideas, compromisos, acciones, se demuestra una potencialidad muy grande en esa síntesis. La buena política siempre fue la política que vinculaba ambos mundos: la reflexión y la acción. El divorcio fue porque la política era otra cosa, había análisis que podían ser interesantes pero no tenían nada que ver con la práctica, o acciones que muchas veces perdían la mirada más estratégica. Me parece que la riqueza de este momento histórico es esa, se pueden combinar ambas cuestiones y traducirlas en hechos concretos, cargadas con mucha teoría, pero que se reflejan en la propia acción. -¿Creés que es importante sintetizar las dos cosas en una sola persona también? ¿Vos al militante barrial lo mandarías a estudiar? -No lo mandaría a estudiar, yo creo que hay que armar muchos espacios de debates. Me parece que lo rico de la práctica política se da en términos de intercambios. Yo siempre digo que aprendí mucho más dando clases que tomando clases, porque es en ese diálogo que uno aprende más. En términos de formación o capacitación, yo nunca creí en esa idea de poner a los compañeros a escuchar dos horas pensando que cuando se van de ahí ya saben de política. Tienen que ser los cruces los que generen riquezas y me parece que lo interesante de este momento histórico es que esos cruces se dan permanentemente y en la acción. -¿Cuál te parece que tiene que ser el rol de la juventud kirchnerista en este momento? -Un rol central. Era la gran obsesión de Néstor. Me parece que la juventud tiene la enorme tarea de ser la que continúe y profundice este legado, porque esa era la apuesta de él, obviamente compartida y asumida por Cristina. - ¿No te parece que el rol de la juventud debería ser correr por izquierda para profundizar? -Correr para profundizar, no por el lugar de izquierda boba de ponerse un poquito más crítico. Sí de plantear las discusiones de verdad, de no olvidarse de Magnetto, de no olvidarse de Techint, de no olvidarse del poder. Profundizar el modelo, ese tiene que ser el rol central de la juventud. -¿Si tuvieras que criticarle algo al gobierno? -No sería justo. Yo creo que nuestro gobierno puede en el pasado haber tomado decisiones erróneas o no haber apurado algunas decisiones. Obviamente hoy uno dice por qué no hicimos la Ley de Medios en el 2004, pero creo que en cada momento siempre intentamos hacer lo mejor. Permanentemente en cada coyuntura particular siempre necesitamos hacer algo mejor. Posiblemente tendríamos que haber dado algunas batallas pero con el diario del lunes cualquiera es un técnico de fútbol. En cada momento creo que siempre hicimos lo que correspondía y lo que era lo mejor para el país y creo que eso es lo más valioso. -¿Cuál es la agenda que se viene en el caso de un tercer mandato? -La profundización, porque en la pelea contra el poder si uno dice “bueno, me tranquilizo, me modero, soy más tranquilo ahora y freno un poquito a ver qué pasa” retrocedés veinte casilleros. Empujar el poder es empujar un árbol que se te viene encima enseguida. Si nosotros no redoblamos esfuerzos permanentemente, no es que nos quedamos donde estamos si no que vamos para atrás. Profundizar significa ir avanzando fuerte con la redistribución del ingreso, trabajar para que los grupos concentrados de la economía no quieran licuar los aumentos salariales aumentando los precios, trabajar fuertemente por todo lo que es la redistribución del poder social. Yo creo que el kirchnerismo es eso, es la pelea por la redistribución del poder social, no del poder económico solamente. Por eso íconos como el Matrimonio Igualitario, la Ley de Medios, son la distribución del poder social, económico y cultural, en todas sus versiones. antes podían hablar solamente algunos, ahora hablamos todos. -¿A qué le decís Ni a Palos?- Después de haber tenido la enorme dicha, la enorme suerte de haber estado al lado de alguien como Néstor este último tiempo, ni a palos a la política con minúscula, ni a palos a la política de la operación, de la rosca, a la política vacía de contenidos. http://www.niapalos.com/?p=3393
POR CLAUDIO DÍAZ El ADN de un gorila Una pregunta sería... ¿Cómo cree que se llevan adelante las revoluciones el circunspecto señor Gambini? Claudio Díaz Para Hugo Gambini tiene gusto a poco el último aporte a la causa antiperonista de su colega y correligionario García Hamilton, fallecido cuatro meses antes de que su Juan Domingo saliera de imprenta. Se advierte en el escriba de La Nación un tono de insatisfacción porque el diputado tucumano no hundió más el cuchillo sobre el cuerpo peronista. Y, como si desafiara a la academia para que tome parte en una eventual elección que determine quién de los dos fue más peludo (Gambini tiene lo suyo porque escribió tres libros muy antiperonistas), manifiesta su desagrado (“falta de rigor histórico”, señala) porque aquel se habría limitado en las 342 páginas del texto a reiterar la invariable y aburrida crítica al peronismo, culpable de arruinar la fiesta que vivía la Argentina culta y educada de la era colonial. Don Hugo hubiera metido más cizaña. Y eso que el historiador recurrió a un arsenal de palabras estigmatizantes, de esas que se disparan como balas y dejan marca para toda la vida. En efecto, Hamilton califica al General como embustero, espía, improvisador, incumplidor, antiinmigratorio (¡esta nunca la habíamos leído ni escuchado!), especulador, fanfarrón, traidor, frío, machista, estéril, mujeriego y asexuado (¿cómo se compatibilizan esas dos últimas definiciones?). Como cantan algunas hinchadas del fútbol en las tribunas... “los Gambini son así... / son los gorilas de la Argentina / Cuando hablan de Perón / se les viene todo el odio encima...”. Tiene una memoria prodigiosa para recordar todos y cada uno de los “males” que sembró Perón en su paso por esta tierra: desde la persecución a La Prensa hasta el mítico 5 por 1... Pero él tampoco puede hablar de rigor histórico: no dice que el diario de los Gainza Paz era financiado por la embajada de los Estados Unidos; no cuenta que el 17 de octubre de 1945 un grupo de francotiradores ametralló desde la terraza del diario Crítica al pueblo que retornaba a sus casas tras haber conseguido la liberación de su líder, provocando la muerte de Darwin Passaponti y un amigo. También pasa por alto que antes de las elecciones de 1946 y durante su mandato como presidente de la Nación, Perón fue objeto de atentados y conjuras que lo llevaron, efectivamente, a actuar con autoridad y rigor frente a los intentos desestabilizadores (al cabo logrados en 1955) de la oposición asociada a los poderes extranjeros. Una pregunta sería... ¿Cómo cree que se llevan adelante las revoluciones el circunspecto señor Gambini? ¿Hubiera pretendido que a esa caterva de enemigos del destino nacional el General los invitara a tomar el té de las five o’clock? En ninguna parte del mundo una transformación social como la que realizó el peronismo se materializa con buenos modales, sobre todo cuando las fuerzas destruidas políticamente se reagrupan para recuperar el poder arrebatado por el pueblo. El “Estado policial” al que refieren algunos críticos cada vez que se analiza el período 1945-1955 esconde que en un país atrasado y rebajado a la condición de semicolonia, cuando el gobierno pasa a controlar la situación y decide romper las cadenas que lo mantienen atado debe enfrentar a las más grandes potencias de la tierra provistas de todos los recursos de la presión económica, del accionar de sus servicios de inteligencia, del terrorismo ideológico, de la prensa, de la cómplice actuación de los partidos locales que apoyan ese statu quo; en fin, de todo un sistema preparado para impedir el triunfo de un proceso revolucionario nacional. Ante ese cuadro de situación la única posibilidad que queda es presentar un frente férreamente centralizado. Es decir: los gobiernos populares deben ser necesariamente gobiernos fuertes para luchar contra la enorme fortaleza de los poderes colonialistas. Como es natural y previsible, en esas situaciones los intereses heridos contraatacan. Los círculos financieros asociados al imperialismo, la burguesía comercial interesada nada más que en el negocio de la importación, la falta de conciencia nacional de grupos de clase media y el clan sobreviviente de la oligarquía tradicional, contemplan al peronismo como una monstruosidad histórica. Y lo detestan, lo descalifican, lo calumnian. Es la eterna ley del gran juego discursivo en el que los viejos privilegios tocados incorporan el famoso término “falta de libertad”, y su tarea de aniquilamiento de la soberanía conquistada la no menos célebre “democracia”. En casi medio siglo de militancia periodística y ensayística, Gambini, un observador que hace de la historia peronista una crónica policial, apenas logró encontrar –en los diez años de “dictadura”– dos muertos, ambos por abuso policial. Es que no hay más... No es un dato que deba celebrarse porque cualquier episodio que remita a la persecución, la tortura y el sufrimiento de un ser humano es repudiable. Pero es “incomprensible” que jamás haya aportado siquiera medio capítulo para desentrañar el curioso comportamiento de su partido, el Radical, que anunciando a los cuatro vientos su vocación democrática y republicana, carga con centenares de muertos a lo largo del siglo pasado. Ya sea con Yrigoyen, la dictadura de Aramburu y Rojas de la que formó parte y el “manso” de Illia, el partido depositario de la filosofía de la pluma y la palabra escribió páginas negras como las de la Semana Trágica, la Patagonia Rebelde, el bombardeo del ’55, los fusilamientos del ’56 y la represión a trabajadores peronistas durante las movilizaciones de los años ’60. Es un misterio, por otra parte, la lectura que hace de la historia, salvo que esté ciego de un ojo: si a Perón se lo reconoce y recuerda por sus “abusos”, olvidó consignar que también se lo reconoce mucho más por haber sido el fundador de la Justicia Social. Y como el conductor de una Nación que se proyectó hacia mediados del siglo pasado a niveles de desarrollo increíbles, trazando el verdadero ingreso a la modernización y el progreso de la Argentina. Si Gambini escribe para una minúscula clase que se quedó atrapada, en tiempo e historia, en algunas parroquias de Buenos Aires, vaya y pase. Pero así y todo debería ser un poco más honesto desde el punto de vista intelectual. Sostiene, además, en otro fragmento de su crítica al libro de García Hamilton que “el peronismo detuvo nuestra marcha”. ¿Hacia qué ruta, maestro? Díganos por favor cuál era el camino de este país antes del ’45. Salvo que hubiese deseado ser súbdito de la realeza británica, un hijo del Commonwealth. O tal vez un cipayote de los modelos de la Década Infame que (¡otra vez!) su querida UCR ayudó a construir con el apoyo del doctor Marcelo Torcuato de Alvear. ¿Ninguna de esas dos opciones? ¡No nos va a decir, entonces, que lo seducía aquella coalición tan democrática y progresista que animaron Estados Unidos, Rusia, el alto clero, la aristocracia campestre y los porteños que cantaban La Marsellesa! Fascinante su marcha, Gambini... A propósito: usted y su familia son algunos de los que en aquel tiempo de populismo tuvieron la fortuna de instruirse, de poder estudiar, de llegar a la universidad sin pagar un solo peso (el pasado 22 de noviembre se cumplieron justamente 60 años de la fecha en que el tirano Perón firmó el decreto Nº 29.337 que estableció la supresión de aranceles en las universidades públicas, lo que permitió que la matrícula de estudiantes pasara de 40.284 en 1945 a 138.871 en 1955). Díganos, cuéntenos cómo hizo para crecer en la vida. Porque usted es de clase media, ¿no? Y cabe la pregunta: ¿cuál era, dónde estaba la clase media en la prehistoria del peronismo? Hay otra afirmación que, lamentablemente para su deseo y el de unos cuantos más, no termina de verificarse y por lo tanto queda reducida a la categoría de zoncera. Es eso de que el peronismo murió... Qué pena, Gambini, que su sentencia sea apenas una frase de café. Subordinación y valor, colega, porque ¿acaso no vio que siguen surgiendo chicas y chicos que hablan de Justicia Social, de Liberación o Dependencia, de Patria o Colonia? ¿De dónde miércoles sacaron esos conceptos? ¿Qué son, marcianos? Pero si el peronismo murió, ¿qué boludez se le cruza en la cabeza a Condoleeza Rice, que habla en el Departamento de Estado acerca de la peligrosidad que constituye el peronismo para los intereses del dinero? ¿Qué significa toda esta matufia de sojeros, barones mediáticos y poligrillos de la política, presos de un ataque de esquizofrenia cuando aparece un gobierno que quiere redistribuir, que aunque mantiene ciertas relaciones no se acuesta de una con el poder imperial, que mueve piezas para ver si es factible construir ese proyecto de Patria Grande? Desafiamos a Gambini a que sostenga, no con clisés anticuados sino con argumentos sólidos, eso que toma prestado de un lector de La Nación y refiere a que el peronismo está montado sobre un pedestal de falsedades. Explique por qué, señor Gambini. Estamos deseosos de saber de una buena vez cómo es posible que a más de 60 años de su aparición en este rincón apartado del planeta, el movimiento todavía tenga tanta cuerda. A no ser que usted crea que el argentino es un pueblo de estúpidos e infradotados sin memoria histórica. O que el maléfico General haya hecho un pacto con el demonio para seguir manejándonos como rebaño desde el más allá. ¿Perón nos habrá engatusado? ¿Fuimos cazados como inocentes ratoncitos que nos comimos el queso de querer ser libres? Por favor, profesor Gambini, ayúdenos a descubrir la trampa peronista. Necesitamos saber cómo es posible que todavía haya argentinos que crean en el compañerismo, en la solidaridad para con el que no se puede sentar a la mesa, en la militancia de muchos viejos y jóvenes que a pesar de tener sus necesidades básicas satisfechas corean cantos para que reine en el pueblo el amor y la igualdad... *Periodista, escritor y docente. Entre sus libros se encuentran el Manual del antiperonismo ilustrado y Diario de guerra (sobre el Grupo Clarín). Trabajó en El Periodista, El Porteño, Jotapé, Línea y Clarín. Obtuvo el Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí (Cuba) y, en nuestro país, el Rodolfo Walsh (de la Asociación de Periodistas de Mendoza), el Oesterheld (de la misma agrupación) y el Jauretche (del Instituto de Altos Estudios Arturo Jauretche). Miembro fundador del blog www.quetepasaclarin.com, prohibido por la Justicia. http://www.elargentino.com/nota-68692-medios-142-El-ADN-de-un-gorila.html
ARGENTINA Las caras del año Fotos: Archivo 29-12-2009 / Desde el matrimonio Kirchner, Julio Cobos y Francisco de Narváez, como figuras del año político en un escenario en el que la oposición brilla por su ausencia, hasta los éxitos deportivos descollantes de Del Potro y Messi, en la antesala del Mundial de Sudáfrica. También la vuelta de Charly García, la aparición de Ricardo Fort y Susana Giménez, que sigue pidiendo “mano dura”. Cristina Kirchner: Un 2009 con crisis y derrota electoral. Tuvo reflejos y manejó la agenda: ley de medios, reforma política, asignación única. Néstor Kirchner: Flamante diputado, perdió por poco el 28J y cayó su imagen. Ahora quiere rearmar el PJ y, dicen, no se baja por nada de 2011. Aníbal Fernández: El jefe de Gabinete estuvo en todo y opinó de todo. Muchas de las frases del año son de su autoría. Un cargo a su medida. Julio Cobos: Asoma como el candidato de la UCR (o al Acuerdo Cívico, o algo)… pero no renuncia a su sillón de VP. Siguen las intrigas palaciegas. Amado Boudou: Asumió a mediados de año y levantó el perfil de Economía. Ahora quiere pagar deuda con reservas. ¿Lo dejará el Congreso? Agustín Rossi: Fue protagonista en casi todas las “batallas” legislativas. Lo espera un 2010 movido, con la oposición que no le dejará pasar una. Eduardo Duhalde: Eterno retorno. Prometió que no, pero sí. Que lo hace para impulsar a otro, pero que va él. El ex presidente quiere volver, sí o sí. Carlos Reutemann: El reino de la duda. Espacia más que nunca sus intervenciones. Y cansa un poco con sus marchas atrás e indecisiones. Francisco de Narváez: Ganó, pero se guardó y no supo capitalizar la victoria. Portazo a sus “socios”: quiere ser presidente en 2011. Mauricio Macri: Aprobó el 28J, pero terminó mal el año: Policía porteña, espías y designaciones erróneas. Al final, no era fácil eso de gobernar. Jorge Palacios: Investigado en una causa paralela a la AMIA, fue designado por Macri en la Metropolitana. Escuchó, renunció y está preso. Juan J. Zanola: El titular del gremio bancario involucrado en la mafia de los medicamentos. Procesado y con prisión preventiva. Sin comentarios. Nacha Guevara: Símbolo testimonial, apareció de la nada, fue candidata y días antes de asumir confirmó sospechas y renunció a su banca. No llores… Elisa Carrió: Fue tercera en Capital, entró por la ventana y se guardó. Dice que no quiere exasperar, pero trina por popularidad de Cobos, su archirival. Graciela Ocaña: La ex ministra de Salud dejó pasar el dengue, la Gripe A y las elecciones y se fue. Dice que hizo todo bien y, cada vez que puede, critica. Ricardo Colombi: Le ganó a su primo en Corrientes. Era radical pero parece que se arrepintió y se abrazó con Néstor. En la UCR no lo pueden ni ver. Norberto Oyarbide: Sin dudas, el juez del año. Tiene en sus manos las causas más polémicas y volvió a las conferencias de prensa en la puerta de su casa. Gabriel Mariotto: Escribió, rubricó y defendió a capa y espada la Ley de Medios. Ahora preside el nuevo COMFER. Año redondo. Sandro: El “Gitano” soportó el doble trasplante y resiste a bacterias que no lo dejan tranquilo. Se recupera, aunque sigue con pronóstico reservado. Charly García: Volvió un día bajo la lluvia y conmovió a todos. Está más gordito y parece más calmo. Que le dure. ¡Grande, García! Ricardo Fort: Músculos, operaciones y millones. Apareció de la nada y se convirtió en el mediático del año. “¿Quién es?”, se preguntan muchos. Juan José Campanella: Dirigió “El secreto de sus ojos”, éxito del cine local este año, y se posiciona como “el” director local. ¿Irá al Oscar? Julio Chávez: Junto al elenco de “Tratame bien”, hizo el mejor unitario de televisión de 2009. Una interpretación de lujo para un actor consagrado. Marcelo Araujo: El “relator del pueblo” volvió con el “fútbol para todos”. ¿Pero era necesario el “tiempo recuperado” y otros neologismos? Juan del Potro: Es el mejor tenista argentino, por lejos. Le ganó la final del U.S. Open a Roger Federer y fue finalista del Masters. Futuro muy promisorio. Lionel Messi: Ganó todos los balones de oro y campeonatos posibles… con el Barcelona. En la Selección, regular, pero seguro “explota” en el Mundial. Diego Maradona: Al borde del infarto. Clasificó a la Selección, disparó contra los periodistas y se prepara para Sudáfrica. ¿Vuelve el “Maradóo...”? Carlos Bilardo: El doctor es un genio obsesivo del fútbol y como tal, de vez en cuando hace cortocircuito. Guerra con Mancuso y cía. Pero se le pasa. Daniel Passarella: Con lenguaje medido, gafas intelectualoides y contra todo pronóstico, ganó en River. Promete revisar cuentas. ¿Un nuevo Macri? Susana Giménez: Aunque le fue bien con su programa del domingo, salió a pedir “mano dura” y a despotricar contra los “derechos humanos”. http://www.elargentino.com/nota-71735-medios-126-Las-caras-del-ano.html
PARA PENSAR Papelones 2009: lo que el año nos dejó Los papelones del 2009 31-12-2009 / dijo:Mucho ruido, muchas nueces. Durante los últimos 12 meses hechos escandalosos, sorprendentes y hasta inverosímiles sucedieron en nuestro país. Desde los Pomar hasta la paranoia total, desde el boom de Fort hasta el espionaje porteño, un repaso por lo que quedó del 2009. El mundo también dio que hablar ¿Nos faltó algún episodio? Agregálo en un comentario. Por Laura Durán De lo nuestro, lo peor • Los Pomar: tan cerca y tan lejos El caso de la familia de Pergamino conmovió al país, al Estado y a los medios. Los errores en la investigación costaron el puesto a varios de los responsables de lo que podríamos calificar como "el papelón del año". Las teorías descabelladas esbozadas acerca del paradero de las cuatro personas desaparecidas rasgaron la confianza general en las instituciones que hablaron desde violencia hasta problemas psiquiátricos, armas, abusos, ovnis y secuestros mientras los cuerpos yacían casi en las narices de la Bonaerense. Mea culpa generalizada. • Exaltación de la paranoia El terror mediático no dio respiro a la ciudadanía. Primero fue el dengue, que prácticamente estaba al nivel del Apocalipsis. Después la gripe A. No nos podíamos tocar, besar, hablar, estornudar y, encima, se hablaba del tema como si todos fuésemos epidemiólogos. De hecho, un economista “especializado en políticas sanitarias” –sí sí, economista- Ariel Umpiérrez se paseó por todos los canales hablando sobre el tema en representación de la misteriosa y no muy transparente ONG “Médicos sin Bandera”. La Nación publicó que la organización es investigada por el manejo de fondos. Palo para los programas que no chequearon a quien invitaban. La inseguridad, otro de los temas candentes. Circula la creencia de que los ciudadanos prácticamente no podemos salir a la calle. Fogoneados por líderes mediáticos, los teleespectadores estamos “desprotegidos”; “nos están matando de a uno”; “esto es Colombia”. ¿Análisis profundos, complejos?... no, gracias. La caja boba ejerce su poder hipnótico mediante la banalidad y la poca profundidad de la conflictividad social. De hecho, tras la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales el panorama planteado desde el espectro mediático era desolador. No podríamos ver más el cable, no tendríamos la chance de elegir. Sin embargo, el "Fútbol para Todos" fue una bocanada de aire para el hincha, para la cultura popular que volvió a mirar los goles al instante, y no al otro día. • Culto a lo banal Durante 2009 (bueno, durante varios años…) la TV no tuvo tiempo para los debates profundos, pero sí lo hubo para los temas que “realmente importan”, o sea Ricky “Chocoloca” Fort y la exaltación del consumo, Zulma Lobato y la exacerbación del “no-talento”, y las ya clásicas peleas en el “ring” de Tinelli. • Ascenso y caída del Colorado El vaciamiento de las ideas políticas podría ser representado con la imagen de De Narváez en el show de Tinelli. Los políticos ya no debaten en programas periodísticos, prefieren hacer rostro y fomentar el infoentretenimiento ¿Actor, humorista o legislador? • El exabrupto de Maradona La estética/moral maradoniana siempre da que hablar. La polémica llegó a su pico máximo luego del último partido de eliminatorias cuando el DT de la Selección se desahogó con otras de sus palabras célebres. La frase “que la sigan mamando” fue el disparador para toda clase de críticas que superó el ámbito deportivo y dio tela para cortar. • No te espío, si te espío Párrafo aparte merecen las turbias decisiones de Mauricio Macri. El Jefe de Gobierno termina el año con varios dolores de cabeza en su haber, consecuencia de sus desafortunadas elecciones. Primero fue el espionaje porteño, que implicó a funcionarios, familiares y personajes un tanto esotéricos. El ex espía Ciro James y el ex comisario Jorge Fino Palacios son las figuras centrales en esta causa cuya situación procesal es cada vez más grave. Pero esta intriga palaciega no estaría completa sin el condimento Narodowski, quien fue recambiado en su puesto de ministro de Educación porteño por el cuestionado escritor Abel Posse, resistido por los gremios y varios sectores de la comunidad educativa. El mundo también dio que hablar • El misterio del vuelo 447 de Air France El 1º de junio un avión que iba de Río de Janeiro a Paris desapareció. Se esbozaron todo tipo de especulaciones hasta el 6 de ese mes, cuando una operación de búsqueda recuperó dos cuerpos. Sólo se encontraron 51 de un total de 228 personas a bordo. Las causas de la tragedia aún se desconocen. • El “niño globo” Estados Unidos y el mundo fueron timados por un niño que aparentemente estaba en un globo aerostático que volaba a toda velocidad por el cielo del estado de Colorado. La historia tenía todo: intriga, peligro, sensibilidad, miedo, ansiedad. Los medios apostaron… y perdieron. El chico estaba en su casa y la justicia acusó a los padres de haber querido realizar “un show mediático”. • Murió como vivió El 25 de junio marcó un antes y un después en el mundo de la música: murió Michael Jackson. El siempre controversial "Rey del Pop" no podía morir si no era en medio de escándalos. La superestrella recibió un cocktail de drogas de su médico, quien actualmente es investigado. El deceso fue pura exhibición. Rodeado de misterio y luego de espectacularidad, hasta se vendieron tickets para ir a su funeral. Is this it? • Como panchos por su casa El 24 de noviembre una pareja entró a la Casa Blanca donde se realizaba una cena de gala. Comió, charló, bebió, se fotografió con Obama y se retiró. ¿El papelón? Todo lo hicieron sin invitación. La seguridad del gobierno de EE.UU. quedó completamente ridiculizada. • Saca el “Tiger” que hay en vos Hace algunos días el mundo del deporte quedó shockeado al creer que Tiger Woods había chocado con el auto, y, en algunos casos, prácticamente estaba “al borde de la muerte”. Sin embargo con el correr de las horas la historia se repitió como comedia. El mejor golfista del mundo en realidad había tenido una discusión con su esposa por problemas de alcoba. La novela aún continúa… http://www.elargentino.com/nota-70524-Papelones-2009-lo-que-el-ano-nos-dejo.html
El diario de los Mitre y las putas del Este 04-01-2010 / dijo:Hay una especie de revalidación de la lujuria exhibicionista y procaz de los años ’90. De nuevo, eventos millonarios son publicitados como para solaz de la plebe y envidia de la gente como uno. Allí estaba ayer apuntada en el diario La Nación la fiesta que JP Bailey, el inversor canadiense del fondo de fondos suizo Gottex, brindó en su chacra Villa Sofía de Punta del Este. Foto: Sur Por Sociedad sociedad@miradasalsur.com Hay una especie de revalidación de la lujuria exhibicionista y procaz de los años ’90. De nuevo, eventos millonarios son publicitados como para solaz de la plebe y envidia de la gente como uno. Allí estaba ayer apuntada en el diario La Nación la fiesta que JP Bailey, el inversor canadiense del fondo de fondos suizo Gottex, brindó en su chacra Villa Sofía de Punta del Este. Gastó, según la nota, más de 200 mil dólares, con 70 hombres de seguridad, DJs traídos desde Ibiza, Londres y Madrid, canilla libre de vinos y champañas argentinos. Las fiestas faraónicas son comunes en el jet-set financiero: atraen inversores, clientes, mercados y negocios. Lo novedoso del asunto es el efecto Berlusconi. En el artículo se menciona un dato que otrora hubiese sido escatimado. “Entre la abrumadora presencia de extranjeros en lo de Bailey, sin contar la cantidad de modelos ucranianas, brasileñas y europeas, amigas del anfitrión y llegadas en aviones privados fletados por el financista...” Guau. En el antiguo Videomatch, en la época del Teto Medina y Lanchita Vizzio, Tinelli mencionaba que con sus gomazos eran asiduos visitadores de La Saison, un puterío conocido de avenida Pueyrredón y avenida Córdoba. En ese entonces, las malas lenguas también decían que El Padrino de la televisión argentina era “accionista” de Athos, otra famosa casa de señoritas. Pero eran picardías, deslices solapados, comentarios al vuelo que no resistían una revalidación de los protagonistas. Nada para aguantar al aire, para darse aspaviento en los medios. Ahora, no. Ahora la cultura global tiende a celebrar el vínculo con prostitutas. Si no, véase cómo repuntó la imagen política de Berlusconi después de sus veleidades como un nuevo rey Shariyar, el de Las mil y una noches, pero picarón. Por supuesto, hay contramarchas, la tesis que se opone, como la moralina católica triple filo de los sponsors de Tiger Woods. Pero acá tenemos a La Nación, que se esmera en señalar que las fiestas de Punta se hacen con modelos traídas de Europa del Este para 250 invitados Vip (cuya entrada electrónica pudo recibirse en ciber-exclusivos sites de Internet como A small world). La fiesta del playboy recibido en la Universidad de Ontario Occidental de Canadá ocurrió como el año pasado en su chacra, Villa Sofía, que se encuentra camino a José Ignacio, frente al Medellín Polo Club (donde a precio de ganga se puede comprar una chacra con paredes revestidas en piedra y techo con tejas de más de 100 años por 2.900.000 dólares). En el Facebook de John-Paul Bailey, 42 años jóvenes, con cuatriciclo Kawasaki, aparecen, en efecto, modelos: Danielle T., de The Girl, la alternativa erótica de la página de Terra; Inga E., islandesa de la agencia Store Models; Olga V. P., una hermosa mujer rumana; Katya P., una chica rusa de Ford Models. (Que por supuesto no son culpables de nada, salvo de ser tan bellas y de no venir a nuestros asados.) Bailey se formó en el JP Morgan entre 1991 y 1998. Se especializó entre otras cosas en “derivados exóticos”, como la cobertura de casinos ante el riesgo de que un ludópata hiciera saltar la banca. Se hizo una pequeña fama y, al parecer, de unos cuántos bonus corporativos contados en fajos de billetes verdes a fin de año. En agosto de ese año pasó a Gottex Fund Management, un fondo de fondos de inversión fundado por Joachim Gottschalk en 1986 en Lausana, Suiza. Gottschalk se llama igualito al actor alemán (el “Leslie Howard germánico”, lo llaman en Wikipedia) que decidió suicidarse en 1941, en su departamento de Berlín, antes de que lo deportasen con su familia al campo de concentración de Theresienstadt. Gottex tiene subsidiarias en Islas Caimán, Bermuda, Luxemburgo y Hong Kong, todos paraísos fiscales. Al 30 de septiembre del año que culminó administraba 8,2 billones de dólares. Así que ése es el personaje que dio la bacanal en el Este con chicas del Este. Gastó 200 mil de la moneda norteamericana. Una ganga. Cuánto gastó en los aviones que trajeron a las chicas, de eso no sabemos nada. En los años ’30 y ’40, el recoveco de la bahía de Maldonado –“el mejor atardecer del mundo”– fue cobijo para republicanos que escapaban de las garras españolísimas de la Falange. En 1961, mandatarios americanos como Ernesto Che Guevara y Arturo Frondizi se dieron cita en Punta del Este en el marco del Consejo Interamericano Económico y Social para escuchar la propuesta de la Alianza para el Progreso, de J. F. Kennedy. En el verano de 1971, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros amenguó la voluntad de los veraneantes argentinos de concurrir a “la república del Este”, a riesgo de ser secuestrados. Luego la vibración política del amansado paisaje yorugua fue amainando. Vinieron Roberto Giordano (moviendo la cabeza), Maradona (en exceso) y el sultanato chacarero de Pancho Dotto. Punta del Este desde entonces es la comidilla industrial de la envidia por la fiesta loca, el descontrol y los cuerpos tuneados de chicas de almanaque. Lo que hasta ahora no había acontecido es la celebración de que en verano la ciudad se empetrola de un rubro 59, esteño y europeo. Muy de lujo. http://www.elargentino.com/nota-72225-El-diario-de-los-Mitre-y-las-putas-del-Este.html
dijo:Amelia nació en la ciudad de Córdoba el 15 de febrero de 1950. Su familia la llamaba "La Nena". Roberto nació el 15 de noviembre de 1948 en Luque, provincia de Córdoba. Sus amigos le decían "Otito" o "Tito". Roberto militó en la JTP y compartió con Amelia la militancia en las FAR y en la organización Montoneros. Sus compañeros la llamaban "Elena", "La Flaca" o "La Gorda" y a él "Fermín". En 1971 nació su primer hijo, Roberto, en 1973, Bárbara, y en 1976, la pequeña Matilde. En la noche del 3 de septiembre de 1976 fuerzas conjuntas realizaron un brutal operativo que se extendió hasta la madrugada del día siguiente en el domicilio de la familia en la localidad de San Isidro. Desde esa fecha la familia entera permaneció desaparecida hasta que el 25 de enero de 1984 sus restos fueron identificados después de haber sido inhumados como NN en el cementerio de Boulogne, provincia de Buenos Aires. Al realizar las pericias forenses se descubrió que el cuerpo de Matilde, desaparecida con seis meses de edad, no estaba. En el ataúd que correspondía a la niña sólo se encontró una prenda de vestir y un chupete. Así se comprobó que las fuerzas represivas habían simulado su muerte para apoderarse de la pequeña. Matilde continúa desaparecida. http://www.abuelas.org.ar/Libro2010/index_jpadres.php
"El conmovedor alegato sobre la libertad de prensa en dictadura publicado por Clarín tuvo, además, otro motivo: el gobierno militar no sólo les entregó la empresa Papel Prensa, sino que facilitó las gestiones para que los diarios recibieran dos créditos: uno del Banco Español del Río de la Plata y otro del Banco Holandés Unido sucursal Ginebra, por un monto de 7.200.000 dólares, a sola firma y sin aval ni garantías....." Fuente: Jorge Lanata. "Argentinos Tomo 2" - página 216/217 http://www.scribd.com/doc/22420/Jorge-Lanata-Argentinos-Tomo-2
¿Cuál es? Por Eduardo Aliverti El mundo político ya está ante o directamente inmerso en la ruta electoral. Persiste un clima de confrontación, pero, tan de a poco como en forma sostenida, queda claro el ingreso a una etapa en la que, por acción u omisión, lo propositivo reemplaza la pelea en el discernimiento popular. Y quien triunfe en esa tenida –mucho más si se tiene en cuenta que se vienen elecciones presidenciales– habrá ganado la parte sustancial. Suena obvio. Sin embargo, no lo es tanto cuando se toma nota de que, sobre todo para el país periodístico-dominante, la cosa sigue pasando por insistir sólo con la guerra de intereses. Podría decirse que el Gobierno juega a lo mismo, está bien, pero veamos algunas diferencias. Un caso emblemático es el fallo de la Corte Suprema acerca del artículo de la ley de servicios audiovisuales que fija en un año el plazo para que los emporios se desprendan de sus medios sobrantes. El tribunal máximo determinó que el recurso de amparo presentado por Clarín es aceptable, con la condición de que se estipule un cumplimiento concreto: ponerle números a ese plazo. El dictamen admitió dos interpretaciones públicas. El oficialismo leyó como clave que la Corte ratifica la vigencia de la ley. Y la oposición, con sus jefes mediáticos a la cabeza, divulgó que la Corte derrotó al Gobierno porque, en los hechos, esto significa que el período para sacarse de encima las emisoras excedentes se prolonga (es decir: se alarga, quizá, tanto como para arribar a una derrota oficialista en los comicios del año que viene, confiando entonces en que la ley se sitúe entre una nube de gases y su derogación). Entrar en esas disquisiciones es un ejercicio políticamente inútil. Como mucho, vale la pregunta de con qué cara puede insistirse en la cita de una Justicia presionada, y en la ausencia de “calidad institucional”, siendo que –a estar por el entendimiento de la propia oposición– la Corte Suprema modificada por este Gobierno falló con criterio unánime en contra de este Gobierno. ¿En qué quedamos, muchachos? Pero lo eficaz no pasa por ahí, sino por la disposición que de aquí en más se demuestre para ver quién calza mejor en la operatividad política. ¿Clarín y sucedáneos, en la apuesta de ganar tiempo y estimular el festival de recursos de amparo al que son sensibles tantos jueces? ¿O el kirchnerismo, a través de una ofensiva práctica que deje atrás la batalla jurídica en pos de empezar ya mismo el otorgamiento de nuevas licencias de radio y televisión, de banda ancha en todo el país, de conversores para toda la población, de plantas de transmisión de TV digital por doquier, de abrir el espectro de producción de contenidos? Si el Gobierno se enreda en la mera denuncia de que el Poder Judicial no es más que una justicia de clase, antipopular, independiente sólo al efecto de satisfacer los negocios corporativos, perderá la batalla. La derecha, en ese choque dialéctico, es muchísimo más viva porque, entre otros factores, tiene precisamente los medios de comunicación para imponerlo. Pero pierde convicción cuando se la golpea con medidas conducentes. En otras palabras, si la belicosidad discursiva no se asienta en efectividades, ganará la reacción. Hay mucho ejemplo de que eso es así. La 125, sin ir más lejos. ¿Cómo fue que cualquier pelotudo terminó defendiendo los intereses de los pooles de siembra? ¿Por qué ocurrió que meterle la mano en el bolsillo a una sección de quienes más tienen acabó en que se opusieron los que tienen menos? Porque el oficialismo no supo explicarlo, es cierto; pero además, o primero, porque confió en que bastaba con lo logrado en la mejora de la economía. Se durmió. En cambio, la Asignación Universal por Hijo, al margen de sus deficiencias, reconcilió a vastos sectores populares con la retórica redistributiva oficial, en vez de arrojar a tanto conurbano bonaerense en brazos electorales de De Narváez. Lo mismo con la reestatización del sistema jubilatorio, que sacó a la clase media de la estafa de las AFJP. Frente a eso, la oposición no tiene discurso porque, muy sencillo, no tiene alternativa convincente. Los últimos días mostraron además un rebrote de la realidad o sensación manifestadas en torno de lo que se llama inseguridad. Lejísimo de lo que fue la primera convocatoria de Juan Carlos Blumberg, altri tempi, algunos episodios espantosos, exasperados por los medios, volcaron una significativa cantidad de gente a Plaza de Mayo en renovado reclamo ¿de qué? De justicia, de protección, de ya basta. Volvió a ser conmovedor y doloroso registrar ese llamamiento desesperado, que requiere de una comprensión profunda y que, aun así, nunca llegará a lo que ocurre en las entrañas de las víctimas. Pero cuando eso se traduce a la imprescindible lectura política, ¿en qué consiste la exigencia? Las leyes ya fueron endurecidas una y otra vez. Las cárceles y las comisarías están atestadas. ¿Qué más? ¿Más presidios en lugar de obra pública, como propone El Padrino? ¿No se entiende que los dramas delictuales de las grandes urbes son universales, civilizatorios, propios de un capitalismo expulsivo cuya única posibilidad superadora pasa por acentuar inclusión en lugar de más violencia de Estado? Empero, como es casi inevitable que esa sentencia resuene abstracta, es mejor detenerse en deducciones concretas. ¿Por qué, por ejemplo, después del caso Píparo, se acabaron las salideras bancarias, de la noche a la mañana? ¿Será que el bardo producido puso en alerta a la policía que articula con los delincuentes, y a los bancos que miraban para el costado, más allá de que el problema de fondo es la subsistencia de un sistema de exclusión, de chiquitaje dinerario, en el que el manejo de efectivo cotidiano es la efectividad de sobrevivir? El círculo vuelve sobre sí mismo y, de nuevo, se trata de temas estructurales, sistémicos. Pero, como se ve, hay la chance de decisiones políticas que se adelanten a los acontecimientos, en lugar de proceder recién cuando suceden. Las autoridades deberían preocuparse por ello, especialmente en lo relativo al control sobre la policía. Y la oposición debiera mostrar que tiene un mundo mejor: ¿cuál es? Por lo pronto, la movilización de franjas populares y medias sigue revelándose como el camino más expeditivo para hallar resultados. El Gobierno presenta un modelo que a veces da respuestas y a veces no. Pero los medios y sus dirigentes opositores no las dan nunca. Es un punto en el que puede volverse al enfrentamiento entre el oficialismo y “el campo”, como prototipo de la distancia entre lo que se exige y quiénes tienen mayor o menor capacidad de aplicarlo. La derrota frente a los campestres parecía que se llevaba puesto al Gobierno, hace poco más de dos años. Y ocurrió que, entre el reenvión de iniciativas oficiales y la insolvencia opositora para amalgamar fuerza política, hoy las cosas están al revés. También sucedió en estos días la reaparición del FMI y su amenaza de sanciones a la Argentina, si no se deja monitorear, junto con presuntos aprietes de la canciller alemana en ese sentido. Casi un festín para ciertos colmillos, mientras aquí se anunciaba otro crecimiento de la actividad industrial con automotrices que ya pasan a operar en tres turnos. ¿Cuál es el país real? Puede ser que todos, con la diferencia señalada hace pocas líneas. Unos hacen; bien, mal, regular. Los otros impiden y comentan. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-154735-2010-10-11.html
“6,7,8 AYUDA A PENSAR QUE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACION NO SOLAMENTE PERSIGUEN EL INTERES DE LA GENTE SINO QUE A VECES PERSIGUEN OTROS INTERESES.” Por Julia Mengolini Fotos: Gianni Buono dijo:Si bien Lucho Galende lleva años en los medios, pareciera ser este el momento más interesante de su carrera. Conduce 6,7,8 un programa (¿Periodístico? ¿Político?), entretenido e inteligente que desenmascara el discurso hegemónico de los grandes medios de comunicación. Un programa que mágicamente, con un rating por lo menos magro, todo el mundo comenta al otro día. (¡Qué linda risa tiene Lucho!) - ¿Cómo venís con la conducción del 6,7,8? - Fue como natural. Estoy viendo cuáles son los huecos para opinar. Pero bueno, estoy en otra función también. - Trascendió por ahí que María Julia Oliván se fue para no quedar pegada al kirchnerismo, más allá de que sea cierto esto o no (no estamos en Radiolandia), ¿vos tenés algún temor similar? - Tengo un temor lógico que es justamente ver que hay una confrontación importante de intereses y en esa confrontación obviamente se generan odios y rencores. Sí puedo decir que para mí no es una cuestión de comodidad, el ambiente de los medios necesitaba un espacio crítico. Los debates sobre las tetas de la Ritó pueden ser disfrazados de disputa intensa, pero no estamos acostumbrados a debatir sobre temas que tengan mayor trascendencia para la realidad del país ni sobre cuáles son los intereses por los cuales se está diciendo tal o cual cosa. Hoy los medios son empresas que diversificaron sus intereses económicos. Ahí se produce una tensión y la sospecha de que son intereses distintos al interés general. A partir de eso yo creo que tiene que existir un espacio crítico por más que pueda ser incómodo y hostil. No sentir que los medios son un espacio unívoco. - ¿Pensás que esa discusión va a trascender al kirchnerismo? -Sí, yo creo que ya lo trascendió, hoy sería un error pensar que esta discusión pasa por el enfrentamiento Clarín-Gobierno. Pasa por la necesidad de discutir un trabajo público como es el periodismo, por discutir qué es lo que decimos, por qué se dice lo que se dice, en qué contexto, cuál es el nivel de lo que se dice, si lo que se está diciendo es una cosa con determinada elaboración o si estás moviendo vientito delante de los labios. Pasa por tratar de discernir que el saber empieza a ocupar un espacio también en la cosa pública. Creo que estamos en un capítulo muy importante que es discutir, quienes trabajamos en los medios de comunicación, qué es lo que estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo. Y esto es muy importante porque la dimensión ética de la profesión no tenía una aparición importante, estaba minimizada. - Esa discusión parece muy patente entre los comunicadores, ¿vos crees que la masa de la gente se empezó a dar cuenta también? - Sí. Claramente. Pero ¿por qué empieza a pasar ahora? En Argentina desde hace varios años había una connivencia, una negociación permanente entre los políticos y los sectores hegemónicos de los medios de comunicación. Este gobierno, por distintas razones, decidió que eso se tiene que modificar y el primer paso fue la Ley de Radiodifusión más allá del combo de cosas que están dando vueltas en la atmósfera. - ¿Le tenés fe a la implementación de la Ley? - Yo creo que sí. Es una ley que votaron los diputados, que votaron los senadores, no hay forma de entrarle a la ilegitimidad de esta ley. Sería ridículo. Cuando una empresa ve que una medida la afecta, va a buscar las alternativas para defenderse. Lo importante es ver que es así, no dramatizarlo y no volverlo nada terrible y a partir de eso entender desde dónde hablan, desde qué lugar se emite la opinión. - Pero más allá de estos cuestionamientos formales, ¿irá a abrirse la comunicación para todos? - No sé. Ya está pasando que la realidad mediática difiere mucho de la realidad de la gente. El tópico sería: si no puedo consumir realidad en los medios de comunicación, la voy a consumir de todas maneras de alguna forma. Si no está en el noticiero estará en la charla con el vecino. Lo que sí es muy importante es entender que esa noción de que la realidad transmitida era la realidad, es una cosa que empieza a alterarse y hacer sospechada porque la gente de alguna manera empezó a entender que el proceso de construcción de esa información no responde al interés de lo real sino probablemente a un interés que no es del todo claro, que es más económico, más ideológico, etcétera. Es un proceso que se da naturalmente en la medida en que exista desde el poder político la necesidad de modificar las condiciones del acuerdo tácito entre los medios y la política. Es una cuestión de ganar espacios políticos como para que eso se pueda modificar. Podemos decir que en un año y medio de esa confrontación del gobierno con los medios hegemónicos, sin duda que generó hacia el gobierno un conflicto pero también la posibilidad de insertar esta idea en la sociedad. - Por un lado 6,7,8 tiene bajo rating y por el otro todo el mundo lo ve y habla del programa. No entiendo… - El rating es un gran acuerdo, un poco falaz, te diría que una variable económica que hoy por hoy atenta mucho contra la construcción de contenidos. Pero es como que todos están de acuerdo en que el montaje de los medios de comunicación sea una mentira. Eso es lo que a mí me parece sorprendente. Ahí encuentra la explicación de por qué un programa como 6,7,8 tiene la llegada que tiene aunque desde ese supuesto índice de audiencia. Por otro lado está la cuestión de cómo escuchas lo que escuchas. Hay una cosa medio brutal que pasó en los últimos años que es una televisión que no dice mucho y que empieza a ocupar un lugar en la vida cotidiana que es como un blanco que está en el living, como dice Charly García. Siempre me gustó mucho esa imagen. Es algo que está ahí sin ninguna entidad, sin ninguna presencia más que la luminosa. Quiero decir con esto que nos acostumbramos a que es solamente un lugar banal. Es el lugar de Ricardo Fort. Y cuando vos pones un contenido que se está necesitando en el sentido común, el contenido entra de otra manera, entra mucho más fuerte, está después replicado en conversaciones, en comentarios y tiene un modo de reproducción distinto al de los productos habituales. ¿Por qué se produce ese modo de reproducción? Yo encuentro que es casi como secreto, cuando ofreces un producto que está por fuera de la línea del diseño del mercado, tiene un ingreso mucho más importante. La primera vez que yo vi este fenómeno fue con Capusotto. Uno se preguntaba cómo podía ser semejante circulación con dos puntos de rating. Lo que ocurre es más o menos eso, cuando algo se clava de una manera distinta tiene otro espesor, otra intensidad. - ¿Cuál es el aporte de 6,7,8? Yo creo que aporta la idea de una sospecha. Te ayuda a pensar que los medios masivos de comunicación no solamente persiguen el interés de la gente sino que a veces persiguen otros intereses, a veces están solamente porque están, a veces sacan cuatro días seguidos accidentes de camiones que se caen de los puentes. Era muy impresionante esa relación entre lo real y lo transmitido. Eso es una cuestión de foco. En teoría de la comunicación se sabe que sobre determinado paisaje se focaliza en determinado lugar y ese foco lo que hace es iluminar mucho más la presencia de ciertos hechos en el mapa de lo real. Lo que yo encuentro ahora es que no sólo se focaliza sino que se imponen cosas. Ésa es la mentira, la construcción de algo. Para mí esa es la alteración que tiene el periodismo ahora, que no edita sino que hace, genera. Y esa impunidad tenemos que pensarla, criticarla, tratar de saber qué es lo que está pasando. - ¿Qué te llevó a ser periodista? - El Vientito, nada en particular. Hay una naturaleza que es la curiosidad y es la que puede definir cierta cosa con el periodismo. Eso sí lo sé, soy un tipo curioso. Si no hay curiosidad no hay posibilidad de ser periodista. - ¿Cómo ves a tus colegas en general? - Hay un replanteo sobre la profesión, sobre la función. Todo lo que nosotros hacemos en bambalinas hoy empieza a vibrar un poco más. Esa discusión empieza a tener un espesor un poco más importante. - ¿Esa discusión está en las bambalinas de Clarín? - Seguramente. Te diría que uno de los errores que se comete hoy en este análisis sobre qué es lo que está ocurriendo en los medios, es cierta tendencia a ser peyorativo con lo que está ocurriendo en espacios que no son afines a lo que uno piensa. Y no juzgar a los actores sino a los artífices. Cuando vos estás en un medio laburando, tenés un montón de necesidades atentando contra esas formas de libertad de pensamiento. Te diría que hoy existe ese ánimo de discutir lo que uno hace. A diferencia de otro momento donde pasaba más desapercibido. - ¿Te hacen devolución en la calle sobre tus opiniones? - Sí, mucho, me devuelven mucho. Por lo general muy bien. Si tengo una pretensión en la profesión es la de poder decir algo y si eso incómoda bienvenido sea. La calle está muy intensa y me parece algo maravilloso, un interesante dato de lo que está pasando. La discusión política está en todos lados, a cualquier hora. Y te diría que es transgeneracional la cosa, no es un tema de una franja etaria. Es un tema de todos. - ¿No es entonces que la juventud “está perdida”? - No, por supuesto que no. Yo creo que la empelotudecimos. Hay hace muchos años una necesidad de poner tonta a la gente. Es más fácil aplicar los dispositivos de control y de sometimiento si la gente está tonta. Para los patrones es mucho más complejo tener gente formada, preparada, con sentido crítico. - ¿Cómo ves los próximos dos años del kirchnerismo? - Difíciles pero si hay algo interesante que caracteriza a este gobierno es que reactualizó la discusión entre los sectores medios y la autoridad y cómo esa discusión se vuelve a valer del mismo elemento. Determinado sector político -que siempre imaginó un país para ellos mismos- hace una utilización permanente de los sectores medios, que son muy vulnerables, apelando a la intolerancia argentina. Eso es lo que yo creo que se vuelve a repetir. Pasó en el 44, en el 55, en los 70’s, en los 80’s también, siempre estuvo. Los intereses de empresas se montan sobre la intolerancia de otros sectores y pareciera que ese es el rasgo convocante. Nunca convoca el bien, sino que convoca la queja, el odio. Eso se vuelve hoy el tema más conflictivo probablemente por la extracción social de la pareja presidencial. No hay más nada que las carteras y la plata que se roban pero, ¿por qué ahora lo dicen si antes su amigo se había hecho una pista de aterrizaje en la puerta de su casa y nadie lo dijo nada? - En los noventa no se escuchaban palabras como “oligarca” o “gorila”. - Por suerte. A mí me parece que hoy la Argentina necesitaba esa discusión. Lo sectores medios que disfrutamos tanto de las mieles del neoliberalismo, necesitamos esa discusión. - ¿Y para qué? ¿A dónde vamos? - Yo creo que por lo menos a separar la paja del trigo. Creo que vamos en el camino de la búsqueda de la verdad. Entonces, en función de eso vos te insertás como sujeto social en el espacio que vos consideras adecuado a tus condiciones. Me parece que ese sujeto social estaba como disuelto, como navegando en las mieles del liberalismo. Y hoy encuentra convicciones. Eso es lo que me parece que está ocurriendo, que la gente empieza a tomar una posición. Cuando trabaja en Mañanas Informales me decían por la calle “¡eh, mañanas informales!”. Y ahora la gente se acerca a hablar. - ¿Te acordás de alguna anécdota callejera que valga la pena contar? - Hay muchas… Encontré algunas conciencias dormidas de gente que de pronto despertaba sobre determinados temas. Y eso es muy placentero porque si algún granito de arena pude poner en este mapa, es ese. Yo no me quiero llevar guita. Para mí ese es un punto muy importante: si querés llenarte la boca de plata o de ideas. Es como una diferencia muy elemental que hoy mide el ambiente porque establece toda la dimensión ética de la profesión. - ¿A qué le decís Ni a palos? - Al hígado con cebolla. El resto va todo, puedo comer con el enemigo que me va a interesar. Creo que una de las condiciones periodísticas es estar curioso y eso te puede llevar a hablar con gente con la que uno no está de acuerdo. Una vez con Pinochet sentí la naturaleza de la profesión. Me lo encontré accidentalmente y le pedí conversar con él. Yo sabía perfectamente quién era, pero lo mismo me había interesado conversar con él. Otra persona aprovecha y lo putea. http://www.niapalos.com/?p=1544
LAS ESTRATEGIAS DE NEGOCIACION DEL GOBIERNO Y DE LA MESA DE ENLACE Relectura y balance La bonanza sectorial esperada para 2010 actuará de contrapeso a la política de confrontación de la Mesa de Enlace. Los productores tendrán la oportunidad de advertir que sus problemas residen en la primera venta y no en el Gobierno. Por Claudio Scaletta Sería una mezquindad no reconocerle al “campo” su cambio de metodología. El autoelogio difundido esta semana por la Mesa de Enlace a modo de balance anual, “2009, compromiso y participación”, lo reclamó con justicia. Las épocas de los “piquetes de blanquitos” tan bien descriptos oportunamente por el entonces vice y actual presidente de la SRA, Hugo Biolcati, quedaron atrás. El 2009 fue, efectivamente, el tiempo de recoger el guante. El Gobierno desafió a las corporaciones agrarias a presentarse a elecciones y construir mayorías si aspiraban a otra política económica y, debe reconocerse, a ello se abocaron. El Partido del Campo tuvo singular éxito en aglutinar a la oposición y, en el camino, mostrarla tal cual es. El segundo éxito de la Mesa de Enlace fue su capacidad de enlazar también a la burguesía local, situación que quitó sustento a viejas lecturas de gran utilidad para comprender los conflictos sociales durante la segunda mitad del siglo XX. En particular, las lecturas sobre los bloques del poder económico en pugna por detrás de la estructura económica desequilibrada. Las alianzas implícitas en la entente agromediática, plasmadas discursivamente en las definiciones de la AEA y en el realineamiento de la UIA junto a las demandas del bloque agrario, destacan que algo distinto está sucediendo en la economía local o, más concretamente, que “ese algo” alude a transformaciones ya sucedidas. Como bien lo muestran los acontecimientos superestructurales (AEA, UIA), la dialéctica campo-industria cambió no sólo de forma, sino también de contenido. No se trata de mera especulación: esta semana se conoció que las exportaciones aumentaron interanualmente por primera vez tras un año exacto de caída inducida por la meteorología y la crisis internacional. Junto al detenimiento de la salida de capitales y la estabilidad macroeconómica se trata de datos que vuelven a dejar en ridículo a los agoreros, pero deteniéndose en el contenido de las ventas externas, reflejo indirecto de la estructura productiva, se observa que más allá de la multinacional y sobreprotegida industria automotriz y la constancia de la gran metalurgia, los sectores dinámicos del comercio exterior continúan siendo los agroindustriales y los vinculados con actividades extractivas. Productos Primarios, Manufacturas de Origen Agropecuario (básicamente del complejo oleaginoso) y Combustibles y Energía representaron el 66 por ciento de las exportaciones de los primeros once meses de 2009. La pregunta desde la Economía Política es quiénes conducen este proceso productivo y cuál es el modelo de país al que aspiran. Agotada la fiesta del diferencial cambiario, la respuesta explica las nuevas alianzas. Aunque las ciencias sociales locales avancen por detrás de los acontecimientos, tras la estocada electoral el Gobierno advirtió las transformaciones y decidió poner freno a la escalada de conflictividad. La creación del Ministerio de Agricultura fue un paso en este camino. Resulta lógico que un funcionario político ocupe la titularidad de la cartera. También resultó acertado el aporte desde la Academia. Sin embargo, no faltaron los descuidos. La presencia de cuadros entrenados en la política clientelar del conurbano bonaerense en la discusión cara a cara con los representantes de las economías regionales, solo aportó un innecesario factor de irritación en la relación con los productores primarios, precisamente aquello que se quería evitar. En esta línea resultan notables los casos de la producción ovina, la algodonera y la frutícola, entre otras. Antes que en el toma y daca, la búsqueda de consensos en las regiones exige contar al menos con funcionarios iniciados en las problemáticas de los circuitos, más cuando la única restricción de política son la continuidad de las retenciones a las oleaginosas. Pero si la voluntad del Gobierno fue bajar el nivel de conflictividad no puede decirse lo mismo de la Mesa de Enlace. El único contrapeso a su escalada fue la retirada parcial del apoyo de algunas clases medias urbanas, como quedó evidenciado en los fracasos, también parciales, de los últimos lockout y en el raleo de público en actos como el del 10 de diciembre pasado en el Rosedal. Es probable que la bonanza sectorial que se espera para 2010 actúe como nuevo contrapeso. Quizás el nuevo centro de estudios que financiará el bloque agrario ayude a que muchos productores primarios adviertan que sus problemas residen en la primera venta y no en el Gobierno. Más allá de las bravuconadas aisladas sin correlato de políticas, el gobierno pecaría por omisión en este campo. No obstante, también puede esperarse que la ideología siga jugando un rol fundamental en un conflicto que será recordado como signo de época. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4134-2009-12-28.html