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El Kirchnerismo es una gran bocanada de aire

Info1/13/2011
JUAN MANUEL ABAL MEDINA: “EL KIRCHNERISMO ES COMO UNA GRAN BOCANADA DE AIRE” Por Julia Mengolini Porta un apellido cargado de historia: su padre, Juan Manuel, fue Secretario del Movimiento Nacional Justicialista en plena primavera camporista y delegado personal de Perón; su tío Fernando fue fundador de Montoneros y acaso su primer mártir. Juan Manuel Abal Medina hijo, digno heredero de tamaña herencia, es el actual Vicejefe de Gabinete de la Nación y fue un colaborador muy cercano de Néstor Kirchner hasta su muerte. El legado familiar y el legado de Néstor, el rol de la juventud, la relación entre intelectuales y política, los desafíos futuros, todo eso y más, en una charla súper interesante. ¿Cómo se lleva tu apellido? -Cambiante por épocas. En aquellos años yo no tenía demasiada idea, en ese momento mi viejo estaba metido en la embajada de México y a nosotros nos decían que estaba trabajando en México. Cuando fue el golpe aguantamos un par de años acá, le habían sacado a mi viejo todos los bienes, a mi vieja la levantan un par de veces, si bien en ese momento estaba separada de mi viejo, después nos vamos a esconder a un campito de un tío mío en Navarro al fondo. En el colegio éramos Abal, veíamos que la gente hablaba, miraba raro, helicópteros que pasaban volando bajito por el campo, circulaban versiones de que éramos un grupo guerrillero. Yo me enteré de todo eso obviamente después. Cuando nos volvimos para la ciudad querían inscribirme en las escuelas y no me dejaban, yo no entendía ni me decían bien por qué. En el 82 nos vamos todos para México, en realidad cuando la mayoría estaba por volver para acá, y ahí -yo en ese momento estaba en segundo año- de a poco fui entendiendo. Cuando volvimos acá en el año `85, ahí sí empecé a tener noción de lo que mi apellido significaba: mucho apoyo de muchos compañeros y mucha bronca y odio del otro lado, y eso era notable y permanente. -Sos sobrino nada menos que de Fernando Abal Medina, ¿Cuál es tu lectura de la lucha armada? -He escrito varios trabajos sobre eso. Yo creo que la lucha armada fue en la Argentina y en el mundo un proceso de respuesta a la violencia de arriba. No fue un proceso auto generado. Se agarraron las armas porque se les habían cerrado una y otra vez otros caminos y porque los que habían agarrado las armas para echar a la democracia habían sido ellos. Fue una respuesta que tuvo una carga de entrega y de pasión enorme si bien después, cuando ya se había recuperado la democracia, muchos no estuvieron a la altura de las circunstancias y cometieron errores muy graves que costaron mucho. No fueron culpables absolutamente de nada de lo que ocurrió pero sí tomaron algunas decisiones políticas que fueron enormemente equivocadas. También hay que contextualizar, eran jóvenes que tenían 22, 23 años. Muchos de ellos por soberbia o por otras razones se equivocaron profundamente. -¿Vos hoy ocupás un lugar que es similar al que ocupó tu viejo con Cámpora ¿Cómo ves esa línea histórica? -Qué se yo, son cosas de la historia, ¿no? -Es difícil pensarlas como casualidades. -Sí, pero tiene muchas cosas de coyuntura. Yo particularmente con mi viejo ahora tengo una excelente relación política, cosa que en gran medida le debemos a Néstor Kirchner. Cuando volví de México empecé a militar en el peronismo, después vino Menem y como muchos, dejé el peronismo. Terminé en el Frente Grande y a mi viejo eso obviamente mucho no le gustó, cuando eso se fue para el lado de la Alianza, menos. Yo ya me había ido a estudiar afuera, pero de última seguía siendo parte. El reencuentro se fue dando en gran medida por él, volvimos a pensar lo mismo de la política por Néstor Kirchner. -Fuiste militante en los `90 en la Universidad. ¿Cómo era esa militancia en un momento en el que la política no tenía nada para dar? -Era muy compleja. Primero, a diferencia de hoy, la política era mucho más reducida, los que hacíamos política éramos muy poquitos. La hegemonía absoluta era de Franja Morada que tenía un esquema fuertísimo, desde el último centro de estudiantes hasta el rector. Y nosotros, el grupo del peronismo, habíamos armado un espacio político que construyó fuertemente en lo gremial contra la Franja, y el Frente Grande participaba lateralmente, pero nos daba cierta chapa externa que era más o menos bien vista, a diferencia de cuando hablabas de peronismo dentro de la facultad. Siempre cantábamos la marcha después de que terminara la elección, si no perdíamos. Los radicales decían “son peronistas disfrazados”. El peronismo obviamente era una mala palabra y la política era una cosa de pocos. -Sin embargo, muchas de las experiencias más interesantes de los `90 en la militancia universitaria terminaron siendo kirchneristas, ¿por qué pensás que pasó eso? -Porque el kirchnerismo lo que hace es recuperar el conjunto de la política. Yo creo que los que apostaban por otra cosa -el activo de la militancia que de alguna manera vivió los `90 con esa política sin sentido, tan vaciada de contenido- cuando llegó el kirchnerismo, se sumaron al conjunto independientemente de dónde venían. El kirchnerismo es como una gran bocanada de aire, donde lo que uno decía en un momento y parecía un disparate se probó posible. -¿Cuál es para vos el legado de Néstor? - Lo he pensando un millón de veces desde ese trágico miércoles, me parece que es básicamente eso: haber recuperado la política. La política tiene sentido en términos de transformación. La política no es simplemente –como muchos creen- un conjunto de chantas buscando un cargo ni tampoco, como me pasaba a mí, un grupo de intelectuales discutiendo en una mesa de café o escribiendo hermosos libros de cómo deberían ser las cosas. Esos dos mundos Kirchner los cortó por el medio y dijo “la política son ideas pero que se transformen en acción y en mejoras en la vida de la gente”. Lo que hizo Néstor fue demostrar que ambos eran dos extremos improductivos: la política del oportunismo y la política de la crítica, que es lo que hacíamos algunos desde afuera pero sin capacidad de transformar absolutamente nada. Néstor dijo: “se puede hacer con ideas, se puede hacer con valor y transformando la vida de la gente”. Creo que ese es el legado más fuerte. -Además de dar batallas impensadas. -Todas son batallas impensadas. En general todas las batallas que se dieron iban siempre contra todo lo que se había establecido en la política desde el `75 en adelante. Néstor aparece rompiendo contra todo lo que conviene, contra todo lo que es el análisis de costo/beneficio de la política. Con esa ruptura vos te podés parar frente a los factores de poder de una manera autónoma y hacer lo que corresponde. Así fue como se pudo recuperar el pasado de la Argentina. Recuperando la política, recuperamos la idea de futuro que es básica para cualquier proceso de transformación. -¿Se lo extraña? - Uf! Se lo extraña todo el tiempo. La tarea central es transformar esa tristeza, esa bronca, en acción, en lucha y con un acompañamiento incondicional a Cristina. Néstor y Cristina siempre fueron exactamente lo mismo, eran dos compañeros militantes que se amaban de una manera impresionante. Uno estaba con Néstor y donde estuviera se iba a ver a Cristina. Siempre fueron lo mismo, es esa misma lucha que nos tiene que llevar a trabajar cada día más y estar cada vez más a la altura de las circunstancias. -Vos venís de la Universidad, sos una persona con una formación intelectual sólida. ¿cuál es el aporte que pensás de los intelectuales en este proceso? Siempre la relación entre intelectuales y política fue tensa. - Se pudo generar un espacio de diálogo y aporte que era imposible. Cuando de la discusión de un militante barrial con la gente de Carta Abierta surgen consignas, ideas, compromisos, acciones, se demuestra una potencialidad muy grande en esa síntesis. La buena política siempre fue la política que vinculaba ambos mundos: la reflexión y la acción. El divorcio fue porque la política era otra cosa, había análisis que podían ser interesantes pero no tenían nada que ver con la práctica, o acciones que muchas veces perdían la mirada más estratégica. Me parece que la riqueza de este momento histórico es esa, se pueden combinar ambas cuestiones y traducirlas en hechos concretos, cargadas con mucha teoría, pero que se reflejan en la propia acción. -¿Creés que es importante sintetizar las dos cosas en una sola persona también? ¿Vos al militante barrial lo mandarías a estudiar? -No lo mandaría a estudiar, yo creo que hay que armar muchos espacios de debates. Me parece que lo rico de la práctica política se da en términos de intercambios. Yo siempre digo que aprendí mucho más dando clases que tomando clases, porque es en ese diálogo que uno aprende más. En términos de formación o capacitación, yo nunca creí en esa idea de poner a los compañeros a escuchar dos horas pensando que cuando se van de ahí ya saben de política. Tienen que ser los cruces los que generen riquezas y me parece que lo interesante de este momento histórico es que esos cruces se dan permanentemente y en la acción. -¿Cuál te parece que tiene que ser el rol de la juventud kirchnerista en este momento? -Un rol central. Era la gran obsesión de Néstor. Me parece que la juventud tiene la enorme tarea de ser la que continúe y profundice este legado, porque esa era la apuesta de él, obviamente compartida y asumida por Cristina. - ¿No te parece que el rol de la juventud debería ser correr por izquierda para profundizar? -Correr para profundizar, no por el lugar de izquierda boba de ponerse un poquito más crítico. Sí de plantear las discusiones de verdad, de no olvidarse de Magnetto, de no olvidarse de Techint, de no olvidarse del poder. Profundizar el modelo, ese tiene que ser el rol central de la juventud. -¿Si tuvieras que criticarle algo al gobierno? -No sería justo. Yo creo que nuestro gobierno puede en el pasado haber tomado decisiones erróneas o no haber apurado algunas decisiones. Obviamente hoy uno dice por qué no hicimos la Ley de Medios en el 2004, pero creo que en cada momento siempre intentamos hacer lo mejor. Permanentemente en cada coyuntura particular siempre necesitamos hacer algo mejor. Posiblemente tendríamos que haber dado algunas batallas pero con el diario del lunes cualquiera es un técnico de fútbol. En cada momento creo que siempre hicimos lo que correspondía y lo que era lo mejor para el país y creo que eso es lo más valioso. -¿Cuál es la agenda que se viene en el caso de un tercer mandato? -La profundización, porque en la pelea contra el poder si uno dice “bueno, me tranquilizo, me modero, soy más tranquilo ahora y freno un poquito a ver qué pasa” retrocedés veinte casilleros. Empujar el poder es empujar un árbol que se te viene encima enseguida. Si nosotros no redoblamos esfuerzos permanentemente, no es que nos quedamos donde estamos si no que vamos para atrás. Profundizar significa ir avanzando fuerte con la redistribución del ingreso, trabajar para que los grupos concentrados de la economía no quieran licuar los aumentos salariales aumentando los precios, trabajar fuertemente por todo lo que es la redistribución del poder social. Yo creo que el kirchnerismo es eso, es la pelea por la redistribución del poder social, no del poder económico solamente. Por eso íconos como el Matrimonio Igualitario, la Ley de Medios, son la distribución del poder social, económico y cultural, en todas sus versiones. antes podían hablar solamente algunos, ahora hablamos todos. -¿A qué le decís Ni a Palos?- Después de haber tenido la enorme dicha, la enorme suerte de haber estado al lado de alguien como Néstor este último tiempo, ni a palos a la política con minúscula, ni a palos a la política de la operación, de la rosca, a la política vacía de contenidos. http://www.niapalos.com/?p=3393
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