Reconstrucción del Horologium Augusto. Al fondo se ve el Mausoleo de Augusto y a la derecha el Ara Pacis
Se trataba de un reloj de sol de proporciones descomunales y mandado construir por Augusto en el año 10 a.C.. Conocido con el nombre de Horologium Augusti, ocupaba la extensión aproximada de dos campos de fútbol y su gnomon (el “palito” que da la sombra) era un obelisco que medía 22 metros de altura.
Su construcción fue un deseo expreso del emperador y para su diseño reunió a los mejores científicos y matemáticos de la época. Pero mejor que yo, que nos lo cuente Plinio el Viejo quien tuvo la oportunidad de contemplarlo.
Al obelisco que está en el Campo de Marte,el
divino Augusto le atribuyó la admirable función
de medir la sombra proyectada por
el Sol, determinando así la duración de los
días y las noches: hizo colocar
placas que estaban en proporción
respecto a la altura del obelisco,
de manera que en la hora sexta
del solsticio de invierno la sombra
fuese tan larga como las placas,
y disminuyese lentamente día
a día para volver a crecer siguiendo
las marcas de bronce insertadas en
las piedras; es un aparato que merece
la pena conocer y que debe su existencia
al insigne matemático Facundo Novio.
Éste añadió, sobre el extremo, una bola
dorada que proyectaba una sombra
definida, porque si no, el extremo
puntiagudo del obelisco hubiera
arrojado una sombra imprecisa
(se dice que tomó la idea de la cabeza
humana)
El reloj estaba diseñado para que el 23 de Septiembre, equinoccio de otoño y cumpleaños del emperador, la sombra del gnomon entrara en el Ara Pacis, altar dedicado a Augusto
También nos cuenta Plinio que pasados unos años y sin que se conociera el motivo, el reloj comenzó a marcar las horas de forma equivocada.
Al cabo de treinta años
estas medidas se hicieron erróneas.
No se sabe la causa: quizás el curso
del Sol no ha permanecido igual,
o ha cambiado por algún motivo
astronómico, o porque toda la tierra
se ha movido o simplemente porque el
gnomon se ha movido debido a sacudidas
telúricas, o porque las avenidas
del río Tíber han provocado un descenso del obelisco
Apenas se han conservados restos del Horologium. En los Museos Vaticano se conserva la bola que estuvo en la punta.
El obelisco se partió y fue olvidado en algún momento de la edad media. En el siglo XVIII fue recuperado, restaurado y trasladado a la Plaza Montecittorio donde aún permanece.
Del suelo sólo hay unos pocos vestigios encontrados recientemente.
Además de las marcas que indicaban los equinoccios, solsticios, los meses, días, etc, también había “avisos de climatología” como: “Cesan los vientos Etesios” o “Empieza el verano
”
Nota Puntillosa:
Realmente el reloj de Augusto no ha sido el reloj de sol más grande que se ha construido. Recientemente, en el 2006, se construyó uno usando como gnomon la torre de la Abadía de Saint-Michel. El resultado fue tan espectacular como este…
De todos modos y en defensa del Horologium, hay que decir que el de Saint-Michel se construyó para que sólo durara un par de semanas, coincidiendo con el equinoccio de otoño.
En el vídeo puede verse, en time-lapse, como discurre la sombra… o mejor dicho, como discurre el tiempo
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=M9CfPHKfQnM&feature
Fuente