Como bien sabemos, los Estados Unidos fueron atacados por terroristas el 2001, que eligieron como objetivos las Torres Gemelas y el Pentágono, ya que veían en ellos 'baluartes' de la sociedad norteamericana.
De igual manera, en la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos pensaban que, de darse un ataque aéreo a su país, sin duda tendrían varios íconos políticos y arquitectónicos atractivos para ser blancos de una agresión. Uno de ellos era el Empire State de la ciudad de Nueva York o la famosa Estatua de la Libertad. Lo que nadie se imaginaba es que una de estas edificaciones sería agredida, pero no por fuego enemigo, sino por una mala maniobra de un piloto de su propio ejército.
En efecto, a las 9:40 a.m. del sábado 28 de julio de 1945 un bombardero B-25 Mitchell, piloteado por un Teniente Coronel a baja altitud y en medio de espesa neblina chocó contra el Empire State dejando como consecuencia 14 víctimas fatales, 3 tripulantes y 11 oficinistas .
El impacto fue entre los pisos 79 y 80 y dejó un cráter de aproximadamente 6 m de diámetro.
Uno de los motores fue lanzado hacia el otro lado del impacto, y voló hasta la siguiente cuadra, aterrizando sobre la azotea de un edificio cercano donde provocó el incendio de un penthouse. El otro motor y parte del tren de aterrizaje se desplomaron por la cavidad del ascensor, en el que milagrosamente su operador Betty Lou Oliver sobrevivió con leves quemaduras a una caída de 75 m dentro del cubículo.
A pesar de las dimensiones de la tragedia, los servicios de emergencia estaban alertas ya que se encontraban en plena Segunda Guerra Mundial y el fuego provocado por el siniestro fue aplacado en menos de 40 minutos.
A pesar de los daños materiales y las pérdidas humanas, el edificio fue abierto nuevamente al público el lunes siguiente.
El 11 de octubre del 2006 volvió a suceder algo similar cuando una aeronave Cirrus se estrelló contra los departamentos Belaire de NY, siendo piloteado por un ex jugador de béisbol y su instructor de vuelo. Ambos murieron en el accidente.
Fuente
De igual manera, en la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos pensaban que, de darse un ataque aéreo a su país, sin duda tendrían varios íconos políticos y arquitectónicos atractivos para ser blancos de una agresión. Uno de ellos era el Empire State de la ciudad de Nueva York o la famosa Estatua de la Libertad. Lo que nadie se imaginaba es que una de estas edificaciones sería agredida, pero no por fuego enemigo, sino por una mala maniobra de un piloto de su propio ejército.
En efecto, a las 9:40 a.m. del sábado 28 de julio de 1945 un bombardero B-25 Mitchell, piloteado por un Teniente Coronel a baja altitud y en medio de espesa neblina chocó contra el Empire State dejando como consecuencia 14 víctimas fatales, 3 tripulantes y 11 oficinistas .
El impacto fue entre los pisos 79 y 80 y dejó un cráter de aproximadamente 6 m de diámetro.
Uno de los motores fue lanzado hacia el otro lado del impacto, y voló hasta la siguiente cuadra, aterrizando sobre la azotea de un edificio cercano donde provocó el incendio de un penthouse. El otro motor y parte del tren de aterrizaje se desplomaron por la cavidad del ascensor, en el que milagrosamente su operador Betty Lou Oliver sobrevivió con leves quemaduras a una caída de 75 m dentro del cubículo.
A pesar de las dimensiones de la tragedia, los servicios de emergencia estaban alertas ya que se encontraban en plena Segunda Guerra Mundial y el fuego provocado por el siniestro fue aplacado en menos de 40 minutos.
Impresionante vista desde el piso 82 hacia la calle
A pesar de los daños materiales y las pérdidas humanas, el edificio fue abierto nuevamente al público el lunes siguiente.
El 11 de octubre del 2006 volvió a suceder algo similar cuando una aeronave Cirrus se estrelló contra los departamentos Belaire de NY, siendo piloteado por un ex jugador de béisbol y su instructor de vuelo. Ambos murieron en el accidente.
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