Grupo B Por Gerardo Fernández Blog Tirando al Medio Cuando ingresé a primer grado fui incluido en el “A”. Estaba con Martita, la hija del Doctor García; con Marcelo, hijo del Ingeniero García Brizuela (Marcelo es hoy uno de los principales dirigentes de la Rural de Tres Lomas) y demás niños que podríamos incluir en el grupo de los que vivían en las calles asfaltadas. El asfalto se hizo rogar en mi pueblo, lo mismo que las luces a mercurio. Había una sana envidia con Salliqueló, un pueblo de las mismas características que por ser cabecera de distrito obtenía siempre antes que nosotros las ventajas de la modernidad en los sesenta, como el asfalto y la iluminación urbana. Hice Primero y Segundo en el “A”, a la tarde, hasta que cuando llegué a Tercero me enteré que se podía ir a la mañana. Tercero “A” seguía a la tarde y no sé por qué razón al “B” se lo mandaba a las 8, tempranito y con la fresca. El análisis fue simple: Si me pasaba a la mañana tendría toda la tarde para mí y nadie me cortaría a la mitad mis excursiones de caza, mis remontadas de barrilete en agosto y demás actividades propias de un niño que a los ocho años configuraba su vida priorizando –como se debe- el juego. Mis viejos tuvieron la buena disposición de aprobar mi cambio a la mañana y eso se los agradeceré hasta el último día de mi vida, porque ese ingreso a Tercero “B” me cambió la cabeza, me mostró otro Tres Lomas, otros compañeros, otras vidas. Proviniendo de un hogar de clase media “ahí” (mamá docente y papá que tenía una zapatería) había sido incorporado por “el sistema” al “A”, porque en los pueblos, al menos en aquellos tiempos, se dividía entre “A” y “B” por cuestiones sociales. Era clarísima la línea divisoria que usaba como eje principal la premisa de ubicar al “sabalaje” en el “B” y al resto en el “A”. Por eso cuando entré la primera mañana a Tercero “A” me encontré con el “Rana” Saavedra, con el “Chito” Contreras y tantos otros compañeros “de las afueras” y “del otro lado de la vía” El corte social mío fue entonces distinto al de mi hermano, por caso, que siempre estuvo más vinculado a los chicos del centro. Mamá dijo siempre que yo había salido más “orillero” y creo que el secreto, el origen está en esa mañana de 1969 en que ingresé a Tercero “B” con “Chichí Muñoz de maestra. Porque esa convivencia con los nuevos compañeros me insertó en otra realidad donde la relación con el trabajo y la guita no era la misma que la que se vivía en las calles con asfalto. Cierto es que las diferencias no estaban tan marcadas como hoy pues había pleno empleo y por lo menos en Tres Lomas nadie se moría de hambre, pero la realidad no se palpaba de la misma manera en un hogar de clase media “del centro” que en uno “de las afueras” donde la mamá trabajaba de empleada doméstica y el papá de changarín. Esa marca de Tercero “B” fue un tajo visible en toda mi vida posterior, por eso un buen día me identifiqué con el kirchnerismo, porque sin ser algo fácil de explicar expresa de una manera visceral ciertos rechazos al mundo “A”. En un primer momento decía que más que oficialista era “opositor de la oposición” ¿Y qué expresaba esa frase si no una aversión a un modelo de país donde se privilegió todo lo “A”? Yo veía que si los radicales le pegaban tanto al gobierno, si La Nación decía las barbaridades que decía y si Grondona apestaba , señal que tan malo no debería ser el kirchnerismo. Y no me equivoqué El kichnerismo tiene todas las contradicciones habidas y por haber y en eso es peronismo puro, del bueno. Contradicciones a granel. Guillermo Moreno y Luis D’Elía son el sabalaje de Tercero “B”, son lo maldito, lo abominable y contra esa fealdad y esa abominación se yergue el “Grupo A” que el jueves rompió una tradición parlamentaria. El “Grupo A” es la Argentina de las calles del centro, es Clarín y La Nación y es Pinedo y Rodríguez Larreta y Bullrich Pueyrredón. Es la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial Argentina y es ese radicalismo de Levi’s, mocasín cheyenne y remerita Lacoste. También es cierto centroizquierda políticamente correcto que no casualmente se siente tan pero tan cómodo en ese grupo porque se siente mucho más cómodo siendo la izquierda de Macri que discutiendo con un gobierno que ha hecho muchas de las cosas que les gustaría hacer a ellos si tuvieran los votos necesarios para ser gobierno. La Unión Democrática fue del Grupo “A”, no nos confundamos. Mi cercanía con la “K” se fundamenta en cuestiones poco científicas, lo sé. Lo mío es mucha piel, mucho reflejo, mucha sensación térmica. Y no vayan a creer que desconozco la fortuna de los K y que no me rompe las bolas. Pero sucede que los proyectos políticos no se juzgan por ahí. La historia está repleta de gente rica o de buena ubicación social que realizó aportes trascendentes a la causa de los pueblos y reconoce asimismo a centenares de “muertos de hambre” que embanderados con la revolución traicionaron como el peor. Lo que importa del kirchnerismo es que puso volumen político a disposición de temas que eran impensables como la ley de medios, los dos millones de nuevos jubilados, la asignación universal para la niñez o la recuperación de los fondos previsionales. Seamos claros: Con esas medidas y la renovación de la Corte Suprema de justicia ya está, ya tenés un par de medidas que configuran un país distinto. Y los K se irán un buen día y allá ellos con su situación patrimonial. Lo que le dejan al país son leyes fundamentales que juegan absolutamente en contra del modelo de los noventa al que representa mejor que nadie el “Grupo A” Por eso me gusta el kirchnerismo, porque ha demostrado que se pueden hacer cosas y romper falsos mitos, como ese que sentenciaba que ningún gobierno resiste cuatro tapas negativas de Clarín. Si lo “B” es lo insondable, lo ininteligible, lo imprevisible, el kirchnerismo es del B a muerte. Si lo “B” es laburantes, sindicatos y desclasados, el kircherismo es “B” Si lo “B” es contradicción, el kirchnerismo es lo más “B” que se pueda hallar. Sólo en este espacio puede existir un tipo que le diga a Néstor “Yo soy más kirchnerista que vos”… Porque en varios sentidos el kirchnerismo es más amplio que el mismísimo matrimonio. El kirchnerismo es un amontonamiento que tiene columna vertebral en el peronismo pero que abarca a un espectro muchísimo más amplio. La “K” tan odiada, tan abominada tiene mucho de “B”, por eso Patricia Bullrich Pueyrredón con su divisoria del jueves dibujó sin pensarlo la gran línea divisoria de nuestro tiempo. El jueves en la Cámara de Diputados pudieron verse los dos grandes grupos en que se divide el país. Luego vendrán los amigos con más muñeca a plantearnos que no todo es tan así, que hay sectores del “A” con los que hay que conversar y está todo bien, que se converse. Pero yo lo haré sin olvidar aquella mañana de 1969 cuando me senté con el “Rana”. FUENTE: Blog Tirando al Medio
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